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EL CAMPO Y LA FORMACIÓN PROFESIONAL.
Autoras: Mg. Gisela Spasiuk
Decana de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Misiones
Quiero partir agradeciendo la invitación. Esta propuesta me genera: muchísima alegría y una gran responsabilidad por sentirme parte de esa generación de trabajadoras sociales que tiene el desafío de continuar los colegas y académicos que nos han marcado un camino de producción de conocimientos y trabajo colectivo, que posibilitaron la visibilización y posicionamiento de nuestra profesión en el campo delas profesiones y de las ciencias sociales en Argentina.
El tema de estas jornadas es un GRAN DESAFIO. Desde el día que recibí la invitación comencé a pensar sobre el eje en que pondría la mayor atención en esta presentación. Revisé qué cuestiones venimos hablando en los congresos y jornadas; las relaciones entre los temas vigentes en el campo del ejercicio profesional y en la academia respecto a la formación. Encontré una preocupación común (que no es casualidad) que podría enunciarse de la siguiente manera: ¿Cuáles son los desafíos específicos de esta época y de nuestra geografía local y latinoamericana? ¿Qué significa aseverar que tenemos una nueva institucionalidad social y cómo el trabajo social se ubica en estas coordenadas de tiempo y en los espíritus de época que nos traen?
Busqué de qué cosas venimos dando cuenta o intentamos dar cuenta desde Trabajo Social y desde cuándo estamos afirmando que existe esta “nueva” institucionalidad en nuestro país ¿qué significa esto? No estoy segura de haberlo logrado pero les cuento:
1. Un lugar común para poder aproximar respuestas a estos interrogantes y preguntas también, y que entiendo debemos recuperar fuertemente en Trabajo Social, es PENSAR EL ESTADO Y SUS MODOS DE CONFIGURACIÓN DE LA CUESTIÓN SOCIAL. Nada novedoso para Trabajo Social, etcétera. Lo novedoso en todo caso sería registrar desde qué referencias teóricas pensamos el Estado y de qué Estado estamos hablando en el marco de estas coordenadas de época y de nueva institucionalidad social.
2. Pensar al Estado es pensar desde la historicidad, la contradicción y la complejidad como principios que nos permiten ir más allá de las categorías simples binarias de decir: TODO LO QUE TENEMOS Está BÁRBARO O TODO ES LO MISMO CON DIFERENTES CARETAS. Ni lo uno ni lo otro, será la síntesis en lo múltiple y lo diverso que podamos seriamente construir acerca de las transformaciones. Les propongo recuperar el pensamiento sobre el Estado desde la Política (siguiendo a Carlos Vilas): como estructura de poder, como sistema de gestión y fundamentalmente como productor de identidades. La institucionalidad social resultante (que no es acumulativa ni lineal) surge de la conjugación de estas tres dimensiones. Visto así, el Estado no es sólo estructura y organización de un sistema normativo de instituciones sino que todos somos parte de ese Estado y a la vez, el Estado forma parte de nuestra subjetividad. Es un gran regulador de la vida en común. De los significados y valores con los cuales nos movemos en nuestras acciones y prácticas. Por ello, para discutir la institucionalidad social (tema del encuentro) es necesario pensar el Estado y cómo se construye ese Estado en un ciclo particular de la historia.
Para definir los aspectos de esta presentación tuve en cuenta un par de cuestiones. Primero el tema del encuentro: Transformaciones de la institucionalidad social. Desafíos para la formación profesional.
Si partimos de registrar y reconocer que en el escenario que estamos viviendo como argentinos, muchas/demasiadas cosas han cambiado en materia de legislaciones y de políticas sociales, en los modos concretos y simbólicos de pensarnos como sociedad colectivamente; si además, miramos a los demás países latinoamericanos de alrededor sin necesidad de ponernos lentes, podemos aseverar LAS COSAS – LA VIDA- LA HISTORIA han cambiado. Luego podemos, dependiendo del lente con que miremos, analizar esos cambios y podemos coincidir o no en sus sentidos, respecto de la mayor positividad o no a la que los mismos aluden, respecto a lograr mejores condiciones de vida y derechos para todas y todos. Creo por eso afirmamos, que hay una nueva institucionalidad social. Institucionalidad social que, a mi criterio y desde los lentes con las cuales la analizo, parece inferir y demostrar que es capaz o al menos ha tenido capacidad, de formular posibilidades de una vida colectiva mejor y más segura. Una pregunta que uno puede hacerse es desde cuándo y con qué parámetros comparativos hablamos de estas transformaciones y le asignamos esta connotación de MEJORA o POSITIVIDAD. CLAVEHISTORICA. Si hacemos un raconto y un esfuerzo analítico, encontramos que desde las
consolidando (como tendencia dominante) un modelo de exclusión, de violación de derechos humanos, de vaciamiento económico y de entrega del país a los poderes internacionales. Y frente a todo esto, nuestra impotencia como ciudadanos, sintiendo, que parece no ser posible que nos conduzcan estratégicamente para habitar un mundo más humano y vivible, colectivo, digno y viable para todos y en especial para esa amplia mayoría de ciudadanos que siempre estuvieron “al margen” del goce de los derechos fundamentales.
Es que han sido tan ciegos los gobernantes de turno o tan incapaces? Ni una cosa ni la otra. Nos situamos frente a procesos y por lo tanto el análisis no puede hacerse poniendo exclusivamente la responsabilidad en los conductores o en las instituciones (aunque claramente sus posiciones y perfiles representan una postura). DE LO QUE ESTAMOS HABLANDO ES DE LA Configuración DEL ESTADO COMO PROCESO y de las POSIBILIDADES QUE EN ESE MARCO, SE JUEGAN PARA GENERAR SENTIDOS Y LOGROS QUE CONCRETEN EL DENOMINADO INTERÉS COMÚN (QUE ES MENOS COMÚN DE LO QUE LO HACEMOS APARECER SI MIRAMOS LAS DIFERENCIAS EN LA CONFORMACIÓN DE NUESTRA SOCIEDAD Y DE LOS INTERESES EN PUGNA). Por ello, mi preocupación, mi apuesta y mi llamado de atención acerca de que para entender la nueva institucionalidad social, y en ese marco pensar el campo profesional y sus apuestas y aportes, es necesario volver a la centralidad el estudio del Estado en Trabajo Social. PARA MI HAY NUEVA INSTITUCIONALIDAD SOCIAL PORQUE HAY NUEVA CONFIGURACIÓN EN EL ESTADO (siguiendo a Oszlak y O’Donnell, Estado como relación social y como componente específicamente político de la dominación). Intentaré poner en discusión esta aseveración:
Y SI EL ESTADO ES ESTA TRIPLE DIMENSIÓN a la que aludí más arriba DE ABORDAJE REPASEMOS:
DESDE 1976 HASTA EL 2000. EL Estado produjo (y hablo en pasado sí), tres impresionantes pero efectivas subordinaciones: la Nación al Mercado, la Política a la Economía, y lo Público a lo Privado. Su punto fundacional puede encontrarse en el Terrorismo de Estado.
Luego se sucedieron gobiernos democráticos que, en sus modos y decisiones (y aunque no nos guste reconocer), continuaron la misma línea y profundizaron los efectos perversos de la Dictadura con otras estrategias: reformas de primera y segunda generación (privatizaciones, hiperinflación, riesgo país, etc.).Así se constituyó (por presencia del Estado: de ese Estado) una sociedad más pobre y además abandonada. Primero terror, armas y muertes físicas y luego muertes simbólicas de sujetos reales. De más está decir que cuando esto sucedía también
DESPUÉS), ocupados y preocupados discutiendo qué papel nos cabía a la profesión en todo ese escenario. Escenario de OTRA INSTITUCIONALIDAD SOCIAL. Y eran épocas donde en paralelo se proclamaba el fin de las ideologías, el descreimiento en el valor transformador de la política; la fragmentación y desarticulación social, la pobreza y los nuevos pobres, eran agenda del campo profesional. Y se le pegó al ESTADO por ineficiente, derrochador.
ASÍ SINTÉTICAMENTE CONSTRUIDO Y APELANDO A LA RECONSTRUCCIÓN DELA MEMORIA. MUCHO HEMOS CAMBIADO.
Algunos proclamaban la muerte del Estado y entonces ¿tenía sentido pensar el Estado? Por lo expuesto es que ratifico la importancia de RECUPERAR FUERTEMETNE EL ESTUDIO DEL ESTADO EN LA FORMACIÓN PROFESIONAL. LA INCORPORACIÓN ESTRATÉGICA EN NUESTRO PENSAMIENTO DE PENSAR AL ESTADO. Pero ¿cómo pensarlo? ¿Cómo pensar nuestro Estado, ESTE ESTADO que ha logrado avanzar de ese concreto de EXCLUSIÓN A LA INCLUSIÓN (como principio de su movimiento y como constatación empírica) y que no se conforma y se plantea como horizonte avanzar hacia la integración la verdadera justicia social o el bienestar? ¿Cómo pensar este Estado y la institucionalidad social resultante en el marco de la geopolítica mundial, un Estado en un mundo globalizado que ha alcanzado una desigualdad jamás conocida en la humanidad, en la que el quintil más pobre sobrevive con el 1% de la riqueza creada por los humanos; en tanto el quintil más rico se apropia del 86% de esa riqueza?
El gran campo de tensión se ubica en el mismo lugar de siempre entre Estado, distribución de la riqueza, inclusión, necesidad y demanda de justicia y equidad. La diferencia radica en que en los intersticios de la vida cotidiana de los sujetos y de las instituciones, hemos avanzado y ese avance favorable conquistado, no sólo debe mantenerse sino profundizarse hacia lo que he denominado: pasaje de la inclusión a la integración/bienestar/justicia social.
Veamos algunas decisiones visibles del actual Estado argentino (algunas de las cuales han sido compartidas con otros países latinoamericanos):
1. Se ha desterrado el supuesto naturalizado de que las reglas de la globalización y la macroeconomía son tan inexorables que contra ellas poco o nada se puede hacer. Recuperamos la fuerza de la política para enfrentar esta cuestión y se la puso al servicio del contralor de la economía (absolutamente a la inversa de lo hecho en el eje temporal definido anteriormente). Se tomaron decisiones sobre
multilaterales de crédito: PAGAMOS LA DEUDA, ENFRENTAMOS LOS FONDOS BUITRES. (Aun no saldado). Porque claramente sin democratización de la economía es muy difícil sostener la existencia de un Estado democrático. 2. Una segunda cuestión a destacares el sentido de la intervención del Estado en la
cuestión social. Argentina, fue delineando sus políticas sociales, corriendo el centro del carácter compensatorio y residual con el que venían EXCLUSIVAMENTE los programas y proyectos financiados externamente, a cambio de reformas en la década del 90 y años posteriores, hacia un sistema bastante más integral que tiene en las reformas del sistema previsional su mayor ícono y el más claro indicador de estos sentidos (la AUHPS es contundente, junto con las jubilaciones sin aportes.). Ya no se trata de compensar algo a los más carentes y al margen, por su incapacidad personal de obtener su reproducción en el mercado, sino de poner en discusión las incapaces condiciones del mercado de incluir a esos sujetos. LA EDUCACIÓN, LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA, se articulan para atender estas cuestiones. Es en la AUHPS (seguridad social), ESE SUJETO INCAPZ NECESITADO Y VACIO vuelve a ser sujeto de derechos. Esta apropiación del giro de las políticas necesita ser internalizada y asumida por los propios sujetos y esto requiere de trabajo, de mucho trabajo (En esta parte de la batalla cultural Trabajo Social tiene mucho por hacer, aportando a la reconfiguración de las identidades que el Estado y sus políticas intentan recrear como posibilidad y como orden). En este caso, las políticas sociales no suplantan ni instauran al mercado sino que lo cuestionan y lo enfrentan. EL TRABAJO es por lo tanto tema incorporado a la agenda económica y también socio-cultural y de la política social. Estela Grassi en el encuentro de la UBA el año pasado, inició su presentación con estas palabras: “las políticas sociales del último ciclo histórico político en Argentina, devolvieron legitimidad a la pretensión de universalidad de los sistemas de protección y seguridad social”.
3. Derivado de lo anterior, el Estado no intenta ser BENEFACTOR sino GARANTE. Garante en tanto impone nuevamente la necesidad y los mecanismos para establecer límites a la explotación y al control de las tasas de ganancias. Recordemos lo sucedido con el aumento del impuesto a la renta sojera o las interminables discusiones sobre el impuesto a las ganancias. O la recuperación de organismos de contralor como el RENATEA que, en mi provincia, tienen un papel
trabajadores sociales? Entonces el Estado interviniendo en un sentido distinto al de la época anterior, es un Estado QUE HABLA, QUE DICE, QUE DEFIENDE A LO QUE SE LLAMA CiudadaníaO PUEBLO, no al capital financiero. Un Estado que no quiere y que además no le gusta ser DADIVOSO NI PIADOSO sino PROMOTOR DE DERECHOS. Por ello, la institucionalidad es también la lucha contra el trabajo precario, informal, no registrado.
4. Este nuevo Estado y la institucionalidad que crea-re-crea, ha sido posible porque se rompieron las relaciones con el establishment conservador o neo-conservador. Desde sus acciones, permeó al conjunto de la sociedad (capacidad de legitimación-construcción genuina de la dominación), y creó un nuevo sentido común, con una nueva autointerpretación que se impuso como estrategia dominante de la discursividad. En esta discursividad hegemónica actual se ha logrado desterrar la idea de que el Estado es per se mal administrador y mal negociante, que hay que achicar el costo de la política, que la corrupción es producto de la regulación, que la privatización es el único camino para derrotar la corrupción y la falta de competitividad. YPF es ARGENTINA, Las AFJP como administradoras y gestoras de nuestros aportes como trabajadores y futuros jubilados son un “mal recuerdo”.
5. Y no puedo dejar de mencionar que en la tarea de instauración de una nueva interpretación “social” acerca del Estado, que es parte de su propia estrategia de construcción de sentidos, los medios de comunicación ocupan un lugar preponderante del mismo modo que el discurso académico-científico. Tenemos nueva ley de servicios audiovisuales y un Ministerio de Ciencia y Tecnología. Los presupuestos públicos en generación de conocimientos y en tecnología no es que han crecido han reaparecido como prioridad. Nada de esto es casualidad. Se concatenan una serie de decisiones y acciones que saben cuál es el norte.
Y aquí, dado que hablé del aporte de la ciencia y la tecnología, y viniendo del lugar de trabajadora de la educación, quiero decir que Trabajo Social puede y debe sentirse capaz -como dijo un expositor en las jornadas FAUATS anteriores- de aportar en este sentido. Autocrítica fuerte y vigilancia epistemológica que nos haga desterrar de nuestras cabezas las corrientes tecnocráticas del pensamiento social, que tienen aún fuertes y muy precisos correlatos al interior del campo del
de única. Una anécdota…, el otro día en un curso, la mitad de las colegas que estaban presentes se expresaron en contra de la asignación universal, sosteniendo que mientras ellas trabajan mucho con un título, no ganaban igual que una mujer con cuatro hijos y asignación universal. Aseveración fuerte si las hay. Pensé antes de decir algo en ese rol de docente. Pregunté: ¿está mal la AUH o qué ustedes cobren eso? ¿Dónde ponemos el acento al analizar? Cuan fuerte es la AUH que hasta las fuerzas conservadoras que representan el Estado anterior de la institucionalidad social en Argentina saben que si no la reconocen y no la incorporan en sus propuestas, les restan votos. Del mismo modo, la incorporación como jubilados de sujetos sin aportes (como puede jubilarse alguien a quien el sistema le impidió tener trabajo durante años). No se pueden omitir los cambios sustantivos y su magnitud en términos de ampliación de derechos. No se puede esconder el cielo con las manos.
A esta altura de mi vida creo fehacientemente que suele ser más fácil ser oposición que oficialismo. Que quiero decir con esto, que en la década anterior nos era más sencillo porque se trataba de denunciar, de gritar y de pegar (si me permite el término) Y AHORA SE TRATA DE COLABORAR Y SER PARTE DE LA CONSTRUCCIÓN, si estamos convencidos que es posible tener otro país y otra Latinoamérica no conservadora.
6. Y a propósito de tecnocracia, otra característica de esta nueva institucionalidad social es que el pensamiento técnico volvió a ser un medio, una de las lógicas para tomar decisiones pero no la única. Los problemas sociales son problemas sociales y ya no una opción costo-beneficio. Su análisis, se inscribe en las discusiones del espacio público y de lo público. El orden vigente dejo de ser el único orden posible, ya no se trata de administrar el status quo. Se nos pide pistas a los académicos, a los profesionales: pro-puestas. En este escenario, no creo en que nuestras destrezas y el buen oficio sustituyan a la conciencia y la voluntad colectiva; si claramente que puedan aportar a ellas. En esa línea estamos y tenemos que pensar argumentar y hacer. Todos sabemos que la neofilantropíano es opción para nuestras prácticas profesionales, con la jerarquización que la profesión ha logrado y con la capacidad de reflexividad de la que somos portadores, estamos en condiciones de combatirla.
7. Como integrantes de un campo profesional de lo social tenemos que hacernos cargo de nuestra propia crisis, que es una crisis de pensamiento, que se expresa en los obstáculos que tenemos (igual que otras profesiones, ya que no es privativo) para prefigurar la batalla cultural que permita que el imaginario social incorpore un horizonte viable que le otorga sentido al futuro, como apuesta colectiva.
Pensemos en lo que significa e instaura o intenta instaurar la AUH, ahora bien quienes hemos estudiado ese tema sabemos que quienes perciben el beneficio aún no pueden asumirse completamente como sujetos de derechos. Hay una configuración histórica, que determina el modo en que siguen percibiendo la política y percibiéndose a sí mismos en ese marco. Y sabemos también las aseveraciones y reclamos, el rechazo que genera en el sentido común de muchos argentinos sobre las jubilaciones sin aportes. Y las criticas fundadas desde espacios y grupos académicos que además las argumentan y las avalan. La experiencia de subordinación, la experiencia vital del individualismo, fue aprehendida larga y sistemáticamente, en el marco de un modo de relación y de regulación estatal (de un tipo de institucionalidad) que primó como decía al principio, durante mucho tiempo en este país. Y entonces, miren todo lo que tenemos por aportar y por trabajar, todos los días y en cada espacio donde nos desenvolvemos. Aportes que contribuyan a la batalla cultural de instaurar nuevos imaginarios y re-aprehender el Estado, subjetiva e identitariamente. Y bien sabido es que el sujeto de las políticas sociales se enuncia en las definiciones que las mismas incorporan y que a partir de allí le otorga existencia. No tenemos un sujeto pre-constituido, aunque el sujeto del encuentro es un sujeto con historia. Recalco, tenemos entonces mucho trabajo en el marco de la denominada nueva institucionalidad social (en configuración en la última década en el país) y un tópico clave es detenernos a pensar y a construir dispositivos que en el cotidiano y para los diversos momentos del ciclo de la política, permitan romper y reemplazar la institución “cultural” de las políticas (o sea las percepciones – vivencias-prácticas inscriptas en el habitus de los sujetos a los cuales se dirigen) naturalizada y dominante que sobreviven de modo estable al dictado de las nuevas normas en el nuevo escenario. Y si esto persistiere in eternum entonces tenemos un problema con la eficacia para
nuestro país siguen “estos aires de Estado”, y esa es una de las definiciones (que escapan a la profesión) y que se dirimen en las próximas elecciones.
8. Considero que ya no hay lugar para los penosos aislamientos que produce ubicar a los otros y a nosotros como sociedad victimizada. Eso ya fue. Es el momento de mirar la historia y recuperar nuestras mejores tradiciones, en las que los sujetos con los que trabajamos no eran víctimas sino que cada uno de ellos representaba,