3.5 Scene dependency and classification
3.5.1 Scene characterisation and classification
PERSPECTIVA DE INTERVENCIÓN DEL SERVICIO SOCIAL DEL HOSPITAL
DE QUEMADOS (C.A.B.A.) DURANTE 2011-2013
Autoras: Lic. Gabriela Sierro / Lic. Candela Ruiz Diaz / Lic. Viviana Visintín
Hospital de Quemados, Av. Pedro Goyena 369. CABA. Te: 4909-4716
Correo: [email protected]
Introducción:
El proceso salud enfermedad atención5 es un concepto central y punto de partida que como integrantes del equipo de Trabajo Social del Hospital de Quemados, incluimos en nuestra mirada sobre la salud pública.
El presente trabajo deviene de un espacio de discusión en torno a las prácticas profesionales cotidianas, reflexionando sobre nuestra intervención profesional en las situaciones problemáticas asociadas a los episodios por quemaduras.
En los últimos años y a lo largo de las intervenciones profesionales, observamos un importante incremento de situaciones de violencia basada en género y destacamos la elección del método de agresión dado por el elemento fuego. Estas situaciones motivaron el interés por profundizar el análisis que se pretende expresar en este trabajo.
El mismo se basa en el relevamiento de las historias sociales confeccionadas por los integrantes del equipo de trabajo social durante el periodo 2011-2013. Los datos obtenidos
5 El proceso salud/enfermedad/atención constituye un universal que opera estructuralmente –por supuesto
revelan que de un total de 535 mujeres internadas, 70 atravesaron situaciones de violencia, de esas 70 mujeres el 61 % fueron víctimas de violencia de género.
Partimos de considerar los aspectos de carácter socio-estructural y socio-simbólico, tanto en el nivel macro como micro, para comprensión y abordaje de dichas situaciones.
Desde nuestra intervención entendemos que los conceptos multidimensionales nos permiten articular diferentes aspectos de las problemáticas sociales. Consideramos que el patriarcado es la primera estructura de dominación/subordinación, aún hoy sigue siendo un sistema básico de dominación, el más poderoso y duradero y el que menos se percibe como tal. Concebimos a la violencia de género como consecuencia de la relación desigual entre hombres y mujeres y la existencia de la «cultura de la violencia» como medio para resolver conflictos.
Tanto en la intervención profesional como en el análisis del presente trabajo nos enmarcamos en instrumentos básicos como la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, conocida como la Convención de Belém do Pará (1995); la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, adoptada por la Asamblea de las Naciones Unidas (1993), la Declaración de Bogotá: Ciudades seguras para mujeres y niñas (2004) y en la Ley Nacional nº 26.485.
Para avanzar en el análisis que llevamos a cabo, partimos de un primer eje: la selección del método de agresión –el elemento fuego- que predomina en los resultados del relevamiento. A la elección de este método se lo contextualiza con los aspectos simbólicos, históricos y socio culturales buscando comprender parte de esta problemática. Abarcamos también las consecuencias que se producen en las personas agredidas por fuego tanto durante la internación, post internación como en la rehabilitación; ya que conllevan aspectos difíciles de enfrentar para éstas y sus redes socio familiares.
Un segundo eje de estudio lo conforma el abordaje de la problemática en los medios masivos de comunicación a partir del emblemático caso de W. T. analizando las repercusiones que tuvo el mismo. Es posible vincular la influencia de estos medios dominantes con el riesgo de repetición del método.
Por ultimo nos planteamos otro eje de análisis, profundizamos en la mirada institucional de la problemática, tanto desde el punto de vista de las prácticas hospitalarias como del resto
Metodología
En el siguiente trabajo se presenta un análisis del relevamiento de 1385 personas adultas internadas en el periodo 2011-2013. Cabe aclarar que de ese total 535 son mujeres y 850 son varones. De estos grupos 54 hombres y 70 mujeres han atravesado situaciones de violencia. Consideramos importante destacar que partimos de la idea de contextualizar a la violencia de género en un marco de violencia social.
En relación a situaciones de agresión en un contexto de Violencia de Género, se encontró en el 2011 un porcentaje de 48% de los casos, en el 2012 un porcentaje de 9% de los casos y el 2013 un porcentaje de 43% de los casos.
Reflexiones
El equipo de trabajo se plantea ahondar el análisis de los ejes que funcionaron como guía para la acción-reflexión de este campo problemático, alcanzando algunas conclusiones que podrían seguir profundizándose en futuros trabajos.
La quemadura es una situación compleja dentro de la vulnerabilidad social y en la mayoría de los casos, los episodios por quemaduras -al igual que las enfermedades- forman parte de un proceso de irrupción en la vida de las personas afectadas. El efecto de esa situación es un quiebre en la configuración del cotidiano, generando un aprendizaje respecto a nuevas formas de organización en la estructura familiar o individual.
Es posible identificar al concepto de vulnerabilidad social en tres particulares períodos caracterizados por un primer estado previo, del cual forman parte todos los componentes que desencadenaron el episodio por quemadura. Este primer estado se vincula con la estructura social; la precaria situación laboral; las condiciones socio ambientales y habitacionales desfavorables; la fragilidad institucional organismos intermedios y de acciones protectoras del Estado el debilitamiento o ruptura de la red de relaciones familiares, comunitarias y sociales; problemáticas psico-sociales previas; concepciones de género; matrices de pensamiento y de poder; modelos de vinculación y resolución de conflictos entre otras situaciones.
El segundo estado abarca el momento de la institucionalización -tanto en la internación como en la atención externa- implicando consecuencias de quiebre en la organización de la vida cotidiana y familiar que conllevan los problemas en el manejo de dolor; riesgos y preocupaciones tanto de accesibilidad como emocionales y económicas. Es en este segundo momento donde puede iniciarse el proceso de problematización de la violencia de género, tanto en la mujer víctima como en sus redes socio-afectivas.
Por ultimo un tercer estado -el de vulnerabilidad futura- que se relaciona con el estrés post traumático; el tiempo de recuperación; la reinserción social y la rehabilitación psico física. En el caso de las situaciones de violencia basada en género y una vez iniciado el proceso de problematización, se complejiza el escenario con nuevas formas de organización entorno a la posible decisión de terminar con el vínculo con el agresor, enfrentando una reestructuración habitacional, económica y socio afectivo familiar. Es en este tercer momento que las intervenciones del Estado son fundamentales en el acompañamiento y sostenimiento de un abordaje integral basado en el fortalecimiento de la mujer víctima y sus redes socio afectivas.
Siguiendo el primer eje de análisis que nos propusimos profundizar, el método de agresión fuego, creemos el mismo parecería esconder el par víctima-victimario. Esta elección tienen influencia de aspectos socio culturales y modelos dominantes y por el otro lado permite la posibilidad de duda sobre quien realiza la acción -“el crimen perfecto”- con sus consecuencias en las futuras decisiones judiciales. Los efectos del método de agresión sobre la victima son particularmente complejos, tanto en el tratamiento en la internación como en las consecuencias estéticas, funcionales, de reorganización de su vida laboral, económica, socio- afectiva, entre otras.
Por otro lado, profundizamos en la importancia del tratamiento del tema, en los medios dominantes de comunicación. Los mismos reproducen de manera habitual la forma en que suceden los episodios, sin tener en cuenta los lineamientos que se proponen para informar sobre la temática. Esto parecería influir en la repetición/imitación de la agresión por parte del victimario, así lo demuestran las reiteradas situaciones que aparecieron luego del caso de W. T.
Otro eje de reflexión lo conformó el de las representaciones y modelos de intervención de las instituciones y profesionales actuantes. Profundizamos en las formas en que se producen los episodios tanto en las agresiones como en las autoagresiones, si se consideran dentro de un contexto de violencia y cuáles son las consecuencias de considerar las mismas como intento de suicidio.
En referencia al hospital - la institución donde realizamos nuestro ejercicio profesional- se resalta el documento Historia Clínica, como instrumento de análisis.
Haciendo referencia a lo antes mencionados en el registro de Historia Clínica y el elemento fuego, se destaca las consecuencias de definir inadecuadamente el modo en que se
produce el episodio y las futuras consecuencias judiciales expresadas en las figuras legales de homicidio-suicidio-femicidio.
El registro institucional da cuenta de la ausencia de la problematización de la violencia de género ya que no existe la categorización del motivo V_G en los diagnósticos que configuran la forma en que ocurrió el episodio de quemadura. Continuando con esta mirada otro de los aspectos institucionales a considerar lo conforman las representaciones sociales de los profesionales de la salud sobre la problemática, incluyéndonos como parte del colectivo, algunas de las cuales reproducen el modelo social dominante.
Consideraciones finales y propuestas
Desde estos planteamientos consideramos que las prácticas profesionales deberían modificar los viejos modelos dominantes e incorporar construcciones sociales que integren una aproximación a la vida desde un proceso cuya única finalidad sea la vida misma.
Desde esa particularidad o singularidad del sujeto y su entorno entendemos nuestra intervención, acompañando, conteniendo, informando ya sea durante la internación o en la consulta en consultorios externos y fundamentalmente haciendo visible la problemática.
El episodio por quemaduras tiene como protagonista a la persona como sujeto portador de derechos y desde el sentido de nuestra profesión que “propende a la efectivizaciòn de derechos ciudadanos”6 reafirmamos el acceso a los recursos que hacen a la satisfacción de sus necesidades básicas. Las mismas se encuentran enmarcadas en la condición de vulnerabilidad social como determinante de que un sector de la población quede fuera del ejercicio de la ciudadanía.
Resaltamos el fundamental rol del Estado, como garante de derecho, por un lado en la inmediata llegada a la justicia por parte de las víctimas y desde la contención y abordaje por parte del equipo salud. Por otro lado y desde el rol de protector que al Estado le corresponde, debería generar políticas que faciliten el acceso a los recursos necesarios para que las mujeres puedan salir de una situación donde muchas veces quedan atrapadas por los aspectos psico sociales, económicos y habitacionales.
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