As x increases the required value of w decreases related to the bow angle and vice versa.
THE BASICS OF RISER ROTATION DURING THE POWER STROKE
Hal y Sidra Stone, ambos doctorados en filosofía y psicólogos clínicos, son los autores de Embracing Ourselves [Abrazarnos a nosotros mismos], Embracing Each Other [Abrazarnos los unos a los otros) y Embracing Your Inner Critic [Abrazar a tu yo crítico]. A comienzos de los años setenta, Hal fundó el Centro de Artes Curativas de Los Angeles, uno de los primeros servicios de salud holista del país. Sidra dirigió el centro Hamburger de Los Ángeles, una residencia para el tratamiento de chicas adolescentes. Desde 1982 los dos han viajado y enseñado en Estados Unidos y el extranjero, además de dedicarse a escribir y al asesoramiento psicológico, actividades que realizan en su casa de la costa norte de California, en el condado de Mendocino.
No hay ninguna emoción humana, por positiva que pueda parecer, que sea intrínsecamente buena o mala. Todo depende de cómo usamos o canalizamos nuestras emociones y sentimientos. Tenernos la capacidad de ser conscientes de una determinada energía y también de tomar las decisiones pertinentes respecto a cómo manifestarla en el mundo, lo cual determina nuestra manera de utilizar cualquier idea, sentimiento o experiencia. Sólo de ese modo podemos juzgar si una determinada emoción o idea se manifiesta en el mundo de modo que sea una fuerza para el bien o para el mal. La gratitud no es una excepción a esta regla. La gratitud y el amor, que a menudo se experimentan juntos, son un tipo de relación. Es decir, es necesario que alguien sienta la gratitud y que otra persona o grupo de personas haya hecho algo para producir esa gratitud. El tema de la gratitud es también muy importante en el trabajo de transformación, porque generalmente es un sentimiento básico que se encuentra en personas que han recibido la ayuda de algún maestro de la conciencia. En este sentido forma parte de la relación de transferencia que existe entre el discípulo, por un lado, y el maestro, por el otro, en cualquier relación de aprendizaje, formación o terapia. Por lo que toca a este escrito, la palabra maestro abarcará cualquier modalidad terapéutica, como la de terapeuta, sanador o autor, y el término discípulo tendrá el sentido de cualquier receptor de ayuda, ya se trate de un cliente, un paciente o un buscador. Una de las cosas sobre la gratitud que suelen confundir es que una persona la puede experimentar de varias formas diferentes. El modo en que se experimenta y se manifiesta a lo largo del tiempo tiene un fuerte efecto en cómo se desenvuelve el
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proceso de la persona. Queremos centrarnos en cómo se manifiesta la gratitud de forma consciente o inconsciente, y cuáles son las consecuencias de cada una de estas condiciones. También queremos centrarnos en el tema tal como se aplica concretamente a la relación maestro-discípulo en la terapia, la curación y el trabajo de grupo con personas que buscan una mayor conciencia.
La gratitud inconsciente tiende a manifestarse desde el lado infantil de la persona. Lo que queremos decir con esto es que entre el maestro y el discípulo hay una interacción de tipo padre o madre e hijo, en la cual el discípulo hace el papel de hijo del maestro. Los sentimientos que se producen en esta relación pueden ser muy fuertes, pero se dan dentro de los parámetros de la interacción entre padre o madre e hijo. A esta interacción la llamamos «modalidad vinculante ».
Por ejemplo, una persona que recibe ayuda de un maestro espiritual tiende a establecer un tipo particular de relación emocional con él. El discípulo rebosa de gratitud y amor, y la verdad es que su copa se desborda. Esta es una parte natural y orgánica de la relación entre maestro y discípulo, y el amor y la gratitud forman parte de la iniciación espiritual en general. Sin embargo, las cosas no deben continuar así para siempre.
¿Cuáles son las consecuencias de esta interacción de tipo padre o madre e hijo? ¿Cómo es posible que algo tan hermoso pueda convenirse en algo negativo? Si hay demasiada gratitud por parte del hijo, se vuelve mucho más difícil lograr la capacitación, debido a que la vulnerabilidad subyacente continúa siendo inconsciente. Lo que ocurre entonces es que es el maestro quien cuida del niño o la niña interior (vulnerabilidad) del discípulo. En esa situación, es posible que el discípulo siga creciendo espiritual-mente, pero se fomentará su dependencia del maestro y una tendencia a mantener la relación demasiado positiva. El discípulo no se atreverá a reaccionar ante el maestro o terapeuta, a introducir cualquier tipo de negatividad, porque sentirá un profundo miedo de perder el amor y la íntima conexión que el niño o la niña interior ansia tan desesperadamente.
Como hemos señalado, esta es un parte muy natural del proceso de la conciencia. Si el maestro lo comprende, ayudará al discípulo a tomar conciencia de su vulnerabilidad y lo preparará para reconocer que la responsabilidad última de su niño interior es suya. Una vez que el buscador es capaz de comenzar a avanzar en esa dirección, entonces tenemos una situación de conciencia que
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empieza a desarrollarse, y la persona comienza a ser capaz de aceptar su poder y su vulnerabilidad.
A medida que avanza el proceso, la naturaleza de la gratitud empieza a cambiar de un modo importante. El buscador sigue agradeciendo la ayuda, el amor, los buenos sentimientos y todo lo demás que ha recibido del maestro. Pero también hay un desarrollo del poder personal, una hermoso pueda convenirse en algo negativo? Si hay demasiada gratitud por parte del hijo, se vuelve mucho más difícil lograr la capacitación, debido a que la vulnerabilidad subyacente continúa siendo inconsciente. Lo que ocurre entonces es que es el maestro quien cuida del niño o la niña interior (vulnerabilidad) del discípulo. En esa situación, es posible que el discípulo siga creciendo espiritual-mente, pero se fomentará su dependencia del maestro y una tendencia a mantener la relación demasiado positiva. El discípulo no se atreverá a reaccionar ante el maestro o terapeuta, a introducir cualquier tipo de negatividad, porque sentirá un profundo miedo de perder el amor y la íntima conexión que el niño o la niña interior ansia tan desesperadamente.
Como hemos señalado, esta es un parte muy natural del proceso de la conciencia. Si el maestro lo comprende, ayudará al discípulo a tomar conciencia de su vulnerabilidad y lo preparará para reconocer que la responsabilidad última de su niño interior es suya. Una vez que el buscador es capaz de comenzar a avanzar en esa dirección, entonces tenemos una situación de conciencia que empieza a desarrollarse, y la persona comienza a ser capaz de aceptar su poder y su vulnerabilidad.
A medida que avanza el proceso, la naturaleza de la gratitud empieza a cambiar de un modo importante. El buscador sigue agradeciendo la ayuda, el amor, los buenos sentimientos y todo lo demás que ha recibido del maestro. Pero también hay un desarrollo del poder personal, una disposición a arriesgarse a expresar sentimientos y tener reacciones que podrían hacer zozobrar el barco. Se ve más seguro correr esos riesgos porque el maestro exterior ya no es el padre o la madre del niño interior. El padre o la madre de ese niño es ahora el propio buscador, con su conciencia.
La gratitud es una emoción que normalmente despierta el amor y la compasión. En las artes curativas, eso es fundamental para el vínculo emocional de la interacción entre maestro y discípulo. Si no se tiene conciencia de ello, puede
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conducir a una exageración de los sentimientos positivos, lo cual implica la dependencia y un excesivo énfasis en el amor, la gratitud y la compasión.
Si se tiene conciencia de ello, estas emociones se pueden experimentar y valorar plenamente sin obstaculizar el proceso decisivo de capacitación del discípulo, que debe ser nuestro objetivo último como maestros.
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