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Bayesian Optimization with Derivatives

4.7 Experiments: GPs with Derivative Information

4.7.6 Bayesian Optimization with Derivatives

del hígado.

El tamaño del hígado y de otros órganos y los respectivos índices somáticos (Tabla 13, apartado 5.2) se afectaron por las diferentes dietas experimentales, siendo más marcados los efectos del colesterol añadido que los del tipo de RP. La determinación de los cambios ponderales del hígado y el índice hepatosomático son frecuentemente utilizados para evaluar presencia de esteatosis y posible daño en este órgano (Chan y

cols., 2015). En la obesidad, la diabetes mellitus asociada a SM se produce

hepatomegalia con esteatosis hepática como consecuencia de la resistencia a la insulina (Codoñer-Franch y cols., 2011). También se ha definido este hecho en las ratas fa/fa (Løhr y cols., 2015).. A diferencia a lo encontrado por Vázquez-Velasco (2015), la presencia de glucomanano y glucomanano más espirulina tendió a incrementar el tamaño del hígado, aunque estos efectos se pierden al relativizar el peso del hígado al peso corporal. Las diferencias entre los dos estudios son atribuibles en primer lugar a la matriz (carne frente a surimi de calamar) y en segundo lugar a la mayor cantidad de glucomanano empleado por Vázquez-Velasco (2015).

Espectacular fue la hepatomegalia y esteatosis observadas en las ratas fa/fa que consumían las dieta enriquecidas en colesterol. Este grado de degeneración grasa hepática, también se ha observado, aunque en menor grado, en trabajos previos de

nuestro equipo en ratas Wistar (Bocanegra y cols., 2008; Schultz y cols., 2013; Viejo y

cols., 2003). Nuevamente, al comparar estos resultados con los de Vázquez-Velasco y cols. (2013) observamos diferencias ya que en nuestro caso el glucomanano no fue capaz

de frenar la esteatosis mientras que en el caso de los de estos autores redujeron un 25% el peso hepático. Sin embargo, la presencia de glucomanano más espirulina, sí parece ejercer un grado moderado de protección, ya que redujo de manera significativa el índice hepatosomático respecto al de los controles hipercolesterolémicos.

El bazo es una “antesala filtradora” del hígado en la que existen multitud de células del sistema retículo-endotelial con capacidad macrofágica (Sánchez-Muniz, 1976). Trabajos de nuestro equipo (Bastida y cols., 2007) han encontrado esplenomegalia en ratas Wistar alimentadas con dietas hipercolesterolemiantes. De la misma forma en nuestro estudio se observó que los bazos duplicaron su peso y el índice esplenosomático. Resulta curiosa la reducción del peso del cerebro de los animales HGS

vs. GS, aunque esas diferencias son debidas al menor peso encontrado en tales

animales.

6.3 Efecto de la ingesta de reestructurados cárnicos con glucomanano o glucomanano más espirulina sobre la glucemia, insulinemia y marcadores de resistencia a la insulina y/o diabetes mellitus tipo 2 en ratas Zucker fa/fa.

En la revisión bibliográfica (1.14) señalábamos que las ratas fa/fa desarrollan hiperglucemia, intolerancia a la glucosa, resistencia a la insulina, a partir de las 11 o 12 semanas de vida (Aleixandre y Miguel, 2008). Todas estas alteraciones se observaron en las ratas alimentadas con el RP control. Al utilizar los niveles de corte aceptados para el diagnóstico de diabetes en humanos (glucosa7mmol/L), todas las ratas de los grupos G y GS presentaron hiperglucemia severa. Vázquez-Velasco y cols. (2015), observaron que la inclusión de glucomanano y glucomanano más espirulina redujo en un 20% la hiperglucemia severa de las ratas control, este aspecto no ha sido observado en nuestro estudio. Vuksan y cols. (1999a)describieron una reducción de la glucemia en pacientes diabéticos tras el consumo de glucomanano, siendo probable que los hidratos de carbono queden retenidos en el gel viscoso originado por el glucomanano a nivel

gastrointestinal, lo que implicaría la ralentización del vaciamiento gástrico y la reducción de la disponibilidad de la glucosa a nivel intestinal. Puede especularse que a nivel gastro- intestinal, el glucomanano en presencia de proteína de carne, perdiera parcialmente esta capacidad de absorción de glucosa. Las insulinemias superiores a 6 mUI/L son indicativas de hiperinsulinemia (Gesteiro y cols., 2009a). Según este punto de corte, todas las ratas del grupo C fueron hiperinsulinémicas y resistentes a la insulina. Nuevamente resulta paradójico que la presencia de glucomanano en la dieta no redujera la insulinemia, tal como se ha observado en otros estudios (Doi y cols., 1983; Doi y cols., 1981; Gesteiro y cols., 2009a; Vuksan y cols., 1999b); al contrario, la dieta G y GS duplicó y triplicó respectivamente la insulinemia del grupo C, sugiriendo el empeoramiento del metabolismo de los hidratos de carbono por el consumo de ambos ingredientes funcionales.

El HOMA-IR es un marcador de resistencia a la insulina (Matthews y cols., 1985). Como consecuencia directa de la hiperglucemia e hiperinsulinemia observadas, las ratas Zucker fa/fa empeoraron su resistencia a la insulina, dada por el HOMA-IR, respecto a las ratas control. La sensibilidad a la insulina, según los índices HOMA-S, QUICKI y HOMA- B, se modificó de forma opuesta al HOMA-IR, no cambiando el HOMA-D.

El índice TyG ha sido aceptado como marcador alternativo de SM (Guerrero- Romero y cols., 2010), ya que, entre otros aspectos, muestra correlaciones aceptables con el HOMA-IR. Los niveles de TyG en el total de los animales de los grupos C, G y GS, evidencian de forma clara la existencia de SM y por tanto, de resistencia a la insulina.

Finucane y cols. (2009), propusieron que el cociente leptina/adiponectina en plasma podría ser aceptado como marcador de resistencia a la insulina. Cuando los niveles de este cociente están elevados se acepta alteración funcional en el tejido adiposo. De forma paralela a lo ya comentado para la insulinemia y HOMA-IR este cociente tendió a incrementarse en los lotes que recibieron glucomanano, pero particularmente en el GS. Desconocemos los mecanismos relacionados, pero parece evidente que el incremento de la ingesta y del tamaño del tejido adiposo de estas ratas están implicados.

El consumo de dietas suplementadas con colesterol redujo un 50% (P <0,01) la glucemia en las ratas control (Figura 23). Estos resultados deben relacionarse con la menor ganancia de peso, pero no, al menos de forma directa, con el posible papel que

el colesterol ejerciera sobre la glucemia o la sensibilidad a la insulina. En los lotes HG y HGS se observaron tendencias similares, aunque no significativas a lo ya discutido para el lote HC. De hecho, la glucosa plasmática correlacionó muy significativamente con el peso corporal final (r =0,57611; p <0,001), el incremento de peso (r =0,499; P =0,003), y la ingesta (r =0,475; P =0,005).

Figura 23. Niveles de glucosa en plasma de ratas alimentadas con cárnicos reestructurados (RP) control, con glucomanano y glucomanano más spirulina, adicionado o no con agente hipercolesterolemiante. C, dieta RP control; HC, dieta RP control con agente hipercolesterolemiante, G, dieta RP con glucomanano; HG, dieta RP con glucomanano y agente hipercolesterolemiante; GS, dieta con glucomannan más spirulina; HGS, dieta RP con glucomanano más spirulina y agente hipercolesterolemiante. El efecto del colesterol (C vs. HC; G vs. HG; GS vs, HGS) se indica con asteriscos (*p<0,05, **p<0,01, ***p<0,001).

La tendencia a una mayor insulinemia en el lote HC respecto a la del lote C se invirtió en los lotes que recibieron en su dieta suplemento de colesterol y glucomanano, pero particularmente HGS en comparación con G y GS, respectivamente. Vázquez- Velasco y cols. (2015), señalaron en un estudio paralelo que la dieta suplementada con colesterol, a la que se añadió surimi de calamar conteniendo glucomanano y espirulina redujo marcadamente la insulinemia, incluso por debajo de los niveles observados en las ratas control que comieron la dieta control no adicionada de colesterol. Los resultados de la presente memoria señalan que incluso en el marco de dietas hipersaturadas y enriquecidas en colesterol, el RP enriquecido en glucomanano más espirulina fue capaz de reducir la insulinemia. Ou y cols. (2013) documentaron que la

0 5 10 15 20 25 C G S HC HG HGS Glu co sa p la sm át ica (m m ol/L ) **

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