Muchas citas fueron aplazadas y otras canceladas porque para algunas
mujeres, revivir el dolor era muy duro. Pero al final, logramos con todas
las que así lo decidieron, hacer la comisión, allí, aunque de manera implí- cita, también está el testimonio de las que no fueron capaces de narrarlo, pero pasaron por las mismas adversidades. Hilandera, Bolívar.
Para muchas mujeres, el momento del testimonio supuso a la vez una reactualiza- ción de ciertos síntomas y el malestar, dado que hablar del dolor de la pérdida o el miedo genera una movilización de la afectividad negativa. Frecuentemente se dio el llanto de las mujeres víctimas en algún momento del testimonio, llevando in- cluso en numerosos casos a parar la entrevista, ofrecer la posibilidad de continuar en otro momento, facilitar la expresión emocional o detener la grabación. Eso supuso en un número muy importante de mujeres tener recuerdos traumáticos, imágenes intrusivas o síntomas de activación fisiológica importantes. Aunque otras señalan que a pesar de ello su testimonio no fue completo y la importancia de dar continuidad a este trabajo.
Les daba pena no haber podido dar su testimonio completo, queda- ban cosas de las que no hablaron y que tienen que saberse. Hilandera, Santander.
Por otra parte, también muchas mujeres señalaron que el momento del testimonio conllevó un importante alivio psicológico posterior, dado que pudieron descar- gar la tensión y el dolor al compartir su testimonio con una entrevistadora de confianza y en un clima empático. Uno de los cambios señalados por un número importante de mujeres de forma clara y en todos los talleres, fue la posibilidad de hablar, de expresar un dolor profundo muy guardado, y cómo antes de este trabajo no podían hacerlo sin quebrarse.
91 5. La evaluación del impacto de dar su testimonio y de la comisión de la verdad... A pesar de todo lo que uno siente debe expresarlo para no ahogarse así
mismo en sus dificultades. Chocó.
Yo antes, hace unos 3 años, cuando tomé un micrófono y pedían que con- tara mi historia yo lloraba. Pero ya puedo hablar con toda tenacidad y contar mis cosas. Duele pues al recordar pero ya no es como antes, ya ha ido sanando mi corazón, pero no ha habido una reparación como es debido para las víctimas... tenemos que exigirle al gobierno ese derecho por la guerra que se ha vivido, que nos deben reparar como es debido, con todas las de la ley. Chocó.
A diferencia de otro tipo de estudios, como por ejemplo una Comisión de la Verdad que trabaje en un contexto postconflicto, el trabajo de la Ruta se hizo aún en una situación de violencia, y a pesar de que esta evaluación se hizo ya en el marco de un proceso de paz en La Habana, la situación práctica de muchas víc- timas y el nivel de miedo o violencia en sus regiones no había cambiado sustan- cialmente, por lo que el contexto de violencia se había mantenido bastante estable entre los dos periodos que se trataba de evaluar.
Se recogieron finalmente 308 cuadernos de las mujeres, de las cuales el 16% re- sidían en la región de Antioquia, el 13.7% en el Cauca, un 11.7% en la región de Putumayo y el mismo número de mujeres tanto en la región de Chocó como en el Valle. Asimismo, un 10.7% se realizaron en Bolívar, un 9.8% en Risaralda, el 8.1% en Bogotá y una minoría (6,5%) en la región de Santander.
En cuanto al tipo de violaciones de derechos humanos sufridas por estas muje- res, el 85.7% fueron desplazadas, un 79.3% tenían familiares cercanos desapa- recidos-asesinados, el 68% soportó amenazas, el 49.5% presenció ejecuciones extrajudiciales, el 41.7% de las mujeres sufrieron diferentes formas de torturada, física, psicológica o sexual. En este último caso, un 18.7% sufrió violencia se- xual. Y un 18% fue víctima de secuestro.
Cada una de las mujeres víctimas sufrió entre 4 y 5 hechos victimizantes, es decir fueron afectadas por varias de esas violaciones de derechos humanos y muchas de ellas en diversas ocasiones. Para tratar de entender mejor cómo se relacionan todos esos hechos entre sí se realizó un análisis factorial que indicó tres factores14. El pri- 14 Explicaron un 56.21% de la varianza. El primero 27.71%, el segundo factor 15.35% y el tercero
mero agrupa las experiencias de terror y despojo de las mujeres, juntando el despla- zamiento, las pérdidas materiales, las amenazas y el haber presenciado ejecuciones extrajudiciales. El segundo factor agrupa la violencia directa contra las mujeres, el secuestro, la tortura y la violencia sexual. El tercero distingue a quienes sufrieron la pérdida de seres queridos con el asesinato o desaparición de familiares cercanos.
Asociación entre las experiencias de violencia
Desplazamiento, pérdidas materiales, amenazas y testigas de ejecuciones extrajudiciales.
Secuestro, tortura y violencia
sexual. Asesinato o desaparición de familiares.
En relación a las fuerzas responsables de la violencia, encontramos que siete de cada diez mujeres (71.7%) fueron víctimas de las fuerzas paramilitares, más de la mitad (57.9%) de las guerrillas y cerca de una de cada tres (29%) declaró haber sido víctima del Estado.
En general, las mujeres se sintieron relativamente bien al ofrecer su testimonio y hoy, pasados tres años después de las entrevistas y un año después de la publica- ción del informe, se encuentran significativamente mejor. Desde el momento de la entrevista hasta esta evaluación no habían cambiado sus condiciones de vida, ni la dinámica de la violencia en sus regiones, por lo que la mejoría referida no encuentra correlato con cambios en la situación de seguridad o la dinámica del conflicto armado. De hecho uno de los obstáculos más importantes para la toma de testimonios fue el miedo.
Para mi significó, hablar y decir porque tenía tanto temor que era imposi- ble llegar a hablar. Y sin embargo, cuando me hicieron la entrevista yo no hablé todo. Y mi esposo me regañó y me dijo ojala que no haya consecuen- cias. Ya salió el libro que relatamos y sale la verdad porque no va a quedar
guardado y va a salir a flote. Santander.