4 Deliberation
4.1 Beyond liberalism
Hubiera sido imposible llevar a cabo una investigación que abordara las competencias sociales y ciudadanas desarrolladas a través de un proyecto de servicio social, y no tomar en cuenta la voz de la comunidad con la que dicho proyecto estaba vinculando a la institución.
En su mayoría, los asesores consideraron que las actividades de servicio social que realizaban los alumnos del bachillerato Minerva en sus instituciones, eran un apoyo
importante; considerando también que las actividades eran de apoyo para los mismos alumnos, sensibilizándolos y permitiéndoles aprender, se reconoció un apoyo mutuo, tanto de los
alumnos a la institución, como de la institución a los alumnos.
Existía un sentimiento de agrado por el hecho de que los alumnos asistieran a realizar su servicio social. Llama la atención el que uno de los entrevistados mencionara que no tenían muy presentes los objetivos que estaba persiguiendo el bachillerato, lo cual puede utilizarse
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posteriormente para indagar si en otras instituciones tampoco están muy claros y llevar a cabo reuniones que permitan llenar esos vacíos de información que se tengan.
Las planeaciones se elaboraron, sin embargo, solo en una de las 3 instituciones fue posible llevarlas a cabo, entre las razones que no permitieron realizar dichas actividades se encuentra el hecho de que las necesidades inmediatas de la institución demandaban la atención de los alumnos. Como Parcerisa (1999) comenta al relacionar la escuela con la comunidad en la llamada “educación social”, hace énfasis en que la escuela debe buscar responder a las necesidades de la comunidad, por lo tanto es importante conocer cuáles son estas necesidades, con el fin de fomentar una inclusión social y convivencia, pues de lo contrario, se podría caer en el segmentarismo y exclusión de la sociedad. En este sentido, se recomendó indagar las necesidades de las instituciones de servicio social, para que de esta manera pudieran surgir propuestas por parte de los alumnos que fomentaran su participación y se estructurasen en un cronograma de actividades que realmente se pudiera llevar a cabo.
Existió una buena apreciación de los alumnos del bachillerato Minerva al ser recordados por su interés en las personas de los centros de servicio, por su disponibilidad al asistir en días que no les corresponde o permanecer más tiempo del establecido en sus actividades y por mostrar una sensibilidad evidente. Los asesores afirmaron que los alumnos demostraban capacidades de responsabilidad, de reflexión, de respeto a los demás.
La responsabilidad y la disponibilidad fueron las dos características de los alumnos del bachillerato Minerva más mencionadas por los asesores; lo cual podría ser el reflejo de lo que los alumnos comentaron en sus entrevistas al respecto de su sentimiento de bienestar con sus actividades de servicio social. Este bienestar también se reflejó en los asesores al ser unánimes
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en la petición de que regresaran los alumnos a realizar servicio social a su institución, por el apoyo que les brindaban.
Surgieron propuestas interesantes por parte de los asesores, uno de ellos reconoció que su participación era también importante para mejorar, como platicar más con los alumnos, que conocieran las necesidades del lugar, como también que ellos como asesores conocieran las dificultades que estaban enfrentando los alumnos. Otra sugerencia importante se refirió a la participación de las instituciones antes de la selección de lugares por parte de los alumnos, para que conocieran bien el lugar y pudieran elegir con base en una información más acertada.
De acuerdo a lo expresado por la comunidad estudiada y por los alumnos del bachillerato Minerva, fue posible llegar a una reflexión acerca de las actividades que se realizaron en las distintas instituciones y que arrojaron como resultado los beneficios obtenidos por la comunidad. Lanzagorta y López (2000) otorgan cuatro tipos diferentes a la acción social, entre los que se encuentra la asistencia social, entendida como responder a las necesidades del marginado, proporcionándoles lo que necesitan. Si se observan las actividades que realizaban los alumnos del bachillerato en cada institución, se podría llegar a la conclusión de que eran actividades asistenciales, al estar respondiendo a las necesidades de la comunidad.
La propuesta de Lanzagorta y López (2000) menciona que no es conveniente caer en lo asistencial, puesto que los alumnos se convertirían en simples proveedores; la intención de un servicio social para estas autoras, es actuar desde la prevención y la promoción, procurando que sea la misma comunidad la que pueda llegar a la solución de sus propios problemas o conflictos. Tal vez por esto fue que la comunidad realmente sentía un beneficio de las actividades de servicio social de los alumnos del bachillerato Minerva, puesto que se les estaba proporcionando apoyo en sus necesidades inmediatas.
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En este sentido, se encuentra lo que Nieves (2001, citada por CVU, s/a) comenta acerca de la metodología aprendizaje – servicio, la cual no puede confundirse con asistencialismo, pues al estar planificado toma en cuenta el proyecto educativo institucional, y no solo las demandas de la comunidad, cuenta con la participación de toda la comunidad educativa: directivos, docentes y estudiantes en todas las etapas desde diagnóstico y planificación hasta las de gestión y evaluación, la demanda debe ser efectivamente sentida por la comunidad y los estudiantes deben poder atenderla en forma eficaz y valorada; y por último, encontrar un equilibrio entre la atención a las necesidades de la comunidad y a un aprendizaje de calidad para los estudiantes.
Con base en esto, se sugirió al bachillerato Minerva que se replanteara el propósito de servicio social, así como de las actividades de servicio social que estaban desarrollando los alumnos, que se tomara en cuenta a la comunidad educativa en su totalidad, alumnos,
docentes, directivos, para la elaboración del programa de servicio social. Más importante aún, que no solo se tomara en cuenta las necesidades inmediatas de los lugares de servicio social, (lo cual no significa que se dejen a un lado) sino que se tuviera presente lo que se pretendía formar en los alumnos para encontrar un equilibrio entre las necesidades de la comunidad y el aprendizaje de calidad del alumno.