• No results found

Ahora, para ayudarte a establecer la importancia y total actitud de prosperidad de que Dios es la Fuente de abastecimiento para el hombre, como Creador de este rico Universo, la voluntad de Dios para ti es, por consiguiente, la riqueza del Universo, te sugiero parafrasear las palabras de Jehová a Moisés: “Acuérdate del señor tu Dios porque El es quien te da poder para enriquecerte”. Deut. 8: 18.

Quizás estés pensando: “Pero, esta clase de pensamiento es

práctica” ¿Pueden tales actitudes ayudar en este momento a poner un par de zapatos al bebé, alimento en la mesa y pagar la vivienda? ¡Sí pueden!

Una vez una joven señora, a quien parecía que todo estaba contra ella, atacada con parálisis, su marido que era un tomador, jugador y estaba sin trabajo, la dejó con varios niños para mantener y educar. Aunque tenía todo el techo para vivir, estaba, además, hipotecada. A pesar de que su marido fue requerido en la corte para proveerla de una suma mensual para el sostenimiento de los niños, ésta fue insuficiente para satisfacer sus necesidades. Sin embargo,

cada vez que yo la visitaba, esta mujer que había estado por muchos meses postrada en cama, y luego, confinada a una silla de ruedas, siempre se encontraba alegre sobre los nuevos canales de provisión que se le abrían.

En una visita me contaba que le habían dado tantas latas de alimento como para varios meses y que el dinero aparecía tan pronto lo necesitaba para ropa para sus niños de algunos parientes de una distante ciudad, y que sus propios gastos médicos los pagaba un amigo del otro lado del Océano; que verdaderamente cada necesidad era provista. ¡Pintura fresca le habían echado a las paredes de la

casa y un vecino le estaba ayudando, pintándola!

Cuando le pregunté cuál era su secreto sobre su prosperidad, y como había sido capaz de encontrar dinero oportunamente mientras se encontraba en silla de ruedas, y sin entradas fija ni suficiente, me dijo que la oración había sido la fuente más grande de su fortaleza y provisión. Cuando se acercaba una necesidad monetaria, ella silenciosamente meditaba una y otra vez sobre esta promesa: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios”. Salmo 46: 10.

Un día el pago de la hipoteca subía a la suma de $ 40 dólares. Ella no contaba con un centavo,

y, silenciosamente meditó sobre éstas palabras: “AQUIÉTATE Y SABE QUE YO SOY DIOS. AQUIÉTATE, Y SABE QUE YO SOY DIOS TRABAJANDO EN ESTA SITUACIÓN AHORA”. Alrededor del medio día sintió cierta paz acerca de esta situación, y completó su período de meditación. Una hora más tarde, mientras un familiar le servía el almuerzo, entró un vecino que colocó cierto dinero sobre la mano. Le dijo; “Nuestra escuela Dominical pensó en usted; hay algún dinero extra en Tesorería y hemos decidido compartirlo con usted”. La suma que le entregó era de $ 40.00 dólares.

Esta señora, estaba reconociendo a Dios como Fuente Proveedora, ha probado que esta fuente nunca le falla, ni en condiciones extremas de enfermedad, en desacuerdos con el marido y en incertidumbre financieras. Por supuesto, su gran deseo es el de llegar a autoabastecerse y ser económicamente independiente de obsequios de parientes, vecinos y amigos. De seguro que ella realizará su deseo al perseverar en sus pensamientos de prosperidad. Está empezando a caminar nuevamente, por primera vez en muchos años y pronto podrá también trabajar. Entre tanto, ella nos prueba que

la riqueza de Dios puede venir de muchas maneras imprevistas, para suplir las necesidades del momento, sin hacer caso de las duras condiciones de la vida.

El salmista reconoce a Dios como Fuente de su provisión cuando dice: “El señor es mi pastor, nada me faltará” Salmo 23: 1. Es una buena oración sobre prosperidad para afirmarla a menudo. Un ama de casa necesitaba $100.00 dólares para cubrir obligaciones que debía pagar el fin de semana. En los primeros días de esa semana, cuando el temor trataba de insinuarse, sobre la forma como debía pagar las cuentas, ella decía una y otra vez, “El Señor es

mi pastor, nada me faltará” El viernes en la mañana día del vencimiento, llegó por el correo un cheque de 110 dólares. Era de una compañía en donde su marido había trabajado por varios años anteriormente. Los propietarios escribieron una carta diciendo que habían “encontrado” en la cuenta de su marido esta suma que aún se le debía y que se la enviaban para aclarar las cuentas con ellos.

Un negociante con una familia numerosa le pagaban al final del mes y faltaba una semana para que se cumpliera el pago. Los víveres se escaseaban. El viernes, una semana antes del pago, y víspera de ir de compras, él y su

esposa estuvieron de acuerdo en orar a Dios sobre su provisión y para pedir su guía. Lo hicieron así, y afirmaban constantemente,

“NUESTRA PROVISIÓN

PROVIENE DE DIOS” 2 Corintios 3: 5. ¡El sábado en la mañana llegó un cheque de devolución de impuesto por la suma de $150 dólares! Esta cantidad cubría sus necesidades muy bien hasta el día del pago.

Una señora vendedora que había tenido cantidades de gastos y sus ventas habían caído mucho, decidió mirar a Dios como fuente de abastecimiento, y afirmaba una y otra vez la oración del Padre Nuestro y agregaba “el Pan Nuestro de cada

día me lo das hoy”. Sus ventas subieron considerablemente, de modo que los cheques por comisiones empezaron a venir de nuevo, además de su sueldo. Los vecinos le trajeron diferentes platos preparados en prueba de estimación. Una amiga le regaló algunas prendas de vestir. Algunos de sus clientes de trajeron obsequios de aprecio por su amable servicio. Gozó con invitaciones a comer. Sus necesidades diarias fueron abastecidas en tanto que sus oraciones daban fruto. Su pan de cada día apareció manifestado de muchas formas.

COMO ESTABILIZAR TUS

Related documents