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Cabe señalar previo al tema, que el currículum consta de dos elementos fundamentales; El

conseguir; y el desarrollo curricular, que es el proceso de aplicación, evaluación y remodelación del propio currículum, es decir la puesta en práctica del diseño curricular (Carrasco, 1997).

La actividad de diseñar el currículum se refiere al proceso de planificarlo, darle forma y adecuarlo a las peculiaridades de los niveles escolares, e implica prever la acción antes de realizarla, es decir la separación en tiempo de la función de preverla práctica antes de realizarla. Intervienen en el diseño; el orden de las acciones, la determinación de la práctica marcando la dirección a seguir, las circunstancias reales en las que se actuará y los recursos y/o limitaciones. (Gimeno, 1995)

Casarini (1999) señala que el término diseño del currículum es el proyecto que recoge tanto las intenciones o finalidades más generales como el plan de estudios, y que el término diseño alude a boceto, esquema o representación, en el caso del currículum es la representación de ideas,

acciones, objetos, que actúa como guía orientadora a la hora de llevar el proyecto curricular a la práctica.

Gimeno (1989) menciona que el diseño es la función de ir dando forma al currículum, para lograr las finalidades de la enseñanza, organizando los contenidos y las actividades en función de ciertas teorías del aprendizaje humano, principios metodológicos y prever determinados medios y condiciones del ambiente de aprendizaje. El mismo autor señala que aunque esta debiera ser una práctica de los docentes, muchos de ellos son ejecutores de diseños externos (realizados por otros) y justifica su afirmación señalando que las actividades de diseñar van emparejadas con el dominio de conocimiento y con las habilidades de ejecutar el diseño, por lo que concluye que el diseño de la actividad educativa y dentro de ella, el currículum debe ser una competencia profesional básica en los docentes.

educativo, en donde ver la selección de contenidos y la formación de habilidades como un problema del conjunto de la sociedad, no como un aspecto que corresponda dilucidar a una escuela en particular o, menos aún, a un profesor específico y concluye diciendo que en la era educativa anterior el profesor era el responsable de pensar tanto los contenidos como las

estrategias de enseñanza, mientras que en la era curricular, el profesor se responsabiliza de conocer y dominar los contenidos establecidos y en algunos casos, de revisar y seleccionar las actividades de enseñanza que los especialistas del currículo recomiendan.

Taba (1980) en su obra Elaboración del currículo (Currículum Development, 1962) menciona que en esencia el currículo es un plan para el aprendizaje y que planificar un currículo es el resultado de decisiones que afectan a tres asuntos diferentes: 1) selección y ordenamiento del contenido; 2) elección de las experiencias de aprendizaje por medio de las cuales va a ser mejorado este contenido y que servirán para alcanzar objetivos que no pueden ser alcanzados mediante el contenido solo, y 3) planes para lograr las condiciones óptimas para el aprendizaje. La misma autora propone un orden para la elaboración de un currículo que consta de 7 pasos que son:

1.- Diagnóstico de las necesidades 2.- Formulación de objetivos 3.- Selección del contenido 4.- Organización del contenido

5.- Selección de las actividades de aprendizaje 6.- Organización de las actividades de aprendizaje

7.- Determinación de lo que se evaluará, así como, maneras y medios para ello. Carrasco (1997) señala que el diseño curricular puede darse en diferentes niveles de concreción; El diseño curricular base (DCB), El proyecto curricular de Centro o Etapa (PCC o proyecto institucional), y el Proyecto curricular de aula. Al respecto González y Flores (1999),

mencionan que el diseño bajo los niveles de concreción más específicos, sea unidades didácticas o clase, deben observar congruencia entre si y al mismo tiempo con las prescripciones educativas de la institución y del currículum general (nivel macro).

Carrasco (1997) explica que el DCB, se define como un conjunto de prescripciones,

sugerencias y orientaciones sobre la intencionalidad de la educación escolar y sobre las estrategias más adecuadas para el logro de dicha intencionalidad. En el PCC se expresan las líneas

fundamentales de la identidad del centro educativo y los principios que dan coherencia a la acción educativa, es lo que se designa como estilo educativo de una institución y representa la pieza clave de toda reforma educativa, porque si se construye y aplica bien, se habrá iniciado la reforma, si no, habrá solo un cambio de nombre y se seguirá con la misma forma de actuar. Por lo anterior el PCC es un documento imprescindible que ayuda a que todos los elementos (profesores, padres, alumnos y personal no docente) tengan convergencia, encuentro y concienciación en unos mismos objetivos de formación. Y el proyecto curricular de aula o programaciones, se constituye por las programaciones que cada profesor realiza para guiar el trabajo de los alumnos sobre una

determinada área curricular o varias.

El nivel más específico de concreción en el diseño curricular y docente lo constituye la clase misma, ya que como lo señala Gimeno (1995) la existencia de un currículum se justifica, en definitiva, en la práctica y es en el aula en donde realmente se lleva esa práctica, González y Flores (1999), mencionan que el curso o la clase implican la mediación del docente a fin de conducir los planes educativos a su logro a través de principios y estrategias didácticas concretas.

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