La región extremeña ha presentado tradicionalmente los menores índices de industrialización del país. Hecho lógico si atendemos a sus condiciones geográficas, las menores dotaciones de ca- pital público percibidas, la falta de clase empresarial y de especialización productiva, entre otros determinantes económicos4. Antes de los ochenta, la infraestructura pública más importante llevada
a cabo en la región, el Plan Badajoz, tan sólo asignaba del total de inversión prevista un cinco por ciento a la industria, aunque se esperaba de la inversión privada la completa industrialización de la provincia5. De manera que no hubo una planificación industrial estatal específica para Extre-
madura. Sin embargo, el regadío dio sus frutos y en torno a las superficies regadas se concentran hoy las áreas más desarrolladas de la región, y en éstas la mayor parte de la actividad industrial; en los mapas siguientes puede observarse la distribución de la actividad industrial en el territorio extremeño, en los años 1995 y 2004
Mapa número 1:
DISTRIBUCIÓN DE LA FACTURACIÓN DE INDUSTRIA MANUFACTURERA EXTREMEñA EN 1995
Fuente: Elaboración propia a partir de ARDAN
Mapa número 2:
DISTRIBUCIÓN DE LA FACTURACIÓN DE LA INDUSTRIA MANUFACTURERA EXTREMEñA EN 2004,
DESCONTADA LA RAMA SIDERURGIA EN JEREZ DE LOS CABALLEROS
Mapa número 3:
DISTRIBUCIÓN DE LA FACTURACION DE LA INDUSTRIA MANUFACTURERA EXTREMEñA EN 2004
Fuente: Elaboración propia a partir de ARDAN
La localización del conjunto de establecimientos industriales coincide con ciertos ejes espa- ciales: primordialmente en las Vegas del Guadiana, desde Badajoz a Villanueva de la Serena, que
acumula la mayor parte de la industria alimentaria; la Ruta de la Plata Sur, desde Mérida hasta Jerez de los Caballeros; el corredor de los regadíos del norte, entre Navalmoral y Coria, articulado por Plasencia; y Cáceres, que aparece relativamente aislado.
Las pautas que rigen esta distribución espacial de la industria se corresponden con los criterios de localización que señala el Análisis Regional. Así, aun no existiendo aglomeraciones urbanas en la región6, la actividad industrial se sitúa en los núcleos más poblados: su dimensión
muestra una interesante correlación lineal con el volumen de población -0,63- y sobre todo, con la ocupación y la existencia de empresariado de todo tipo -en torno al 0,81-. Asimismo, también manifiesta economías de transferencias en torno al regadío y la ganadería, al localizarse casi el 50 por ciento de las manufacturas -la industria alimentaria- asociadas a las zonas de regadío o a las zonas ganaderas -con las que tiene correlaciones de 0,44 y 0,57, respectivamente-. De la misma manera se ajusta a las infraestructuras productivas tradicionales: carreteras principales y otras vías de comunicación7.
La actividad manufacturera se localiza muy concentrada en el territorio. De esta centrali- zación no se derivan interrelaciones sectoriales o externalidades y aglomeraciones impulsoras del crecimiento, sino más bien acomodación a las características de la estructura productiva de la re- gión -muy centrada en los recursos naturales-, de la que se resultan algunas ventajas competitivas, pero no economías externas.
De cara a cualquier planificación industrial en la región, se pueden desarrollar algunos ejes de atracción económica: el de Madrid-Lisboa, que dinamizaría el corredor del Guadiana, principal centro de actividad económica de la región, y el triángulo Sevilla-Cádiz-Huelva. En suma el mega-triángulo Madrid-Sevilla-Lisboa, en cuyo centro está Extremadura, y que aglutina a unos 10 millones de habitantes (Baigorri, 1991, a), p. 10). No hay que olvidar que el principal factor de mercado de la región es hoy su proximidad a las áreas metropolitanas de Lisboa y Sevilla.
Desde los años ochenta, tras la instauración del Estado de las Autonomías, diseñado por la Constitución Española de 1978, las intervenciones desde la administración autonómica para el fomento de la industria no han logrado dar suficiente entidad económica y social al sector. El es- fuerzo inversor en infraestructuras productivas y en fomento de la actividad empresarial, efectuado por los gobiernos regionales desde finales de los años ochenta, no ha proporcionado resultados perceptibles de forma significativa de la región, como ya se apuntaba a finales de los años noventa8.
De manera que al comparar el PIB per cápita de las distintas comunidades autónomas españolas, Extremadura ocupa la última posición a lo largo de todo el período considerado, según puede ob- servarse en el Cuadro número.1.
La evolución económica de las autonomías generada en un contexto de crecimientos nota- bles de la producción y de la renta produjo una mejora en el conjunto del territorio, inducida por la nueva perspectiva autonómica en la organización del territorio y la captación de fondos europeos que posibilitó la incorporación del país a Europa, entre otros determinantes. En el caso de Extrema- dura, si bien ha habido una convergencia de 15 puntos al promedio nacional del indicador de renta per cápita, desde el inicio del período considerado, el crecimiento ha resultado insuficiente para colocar a la región en una posición equivalente a la media del país. Actualmente, su renta per cápita
Cuadro número 1
DISTRIBUCIóN DEL P.I.B. PER CÁPITA POR COMUNIDADES AUTóNOMAS Y PERíODO.
España=100
1981 1983 1985 1990 1995 2000 2005 2008 2009 2010
Andalucía 74,33 74,78 74,96 75,02 74,17 74,97 78,43 76,41 75,44 74,46 Aragón 99,84 105,44 108,18 112,99 109,63 107,06 108,58 111,38 109,74 110,08 Asturias (Ppdo. de) 89,91 90,39 93,83 89,91 87,53 83,20 89,01 94,79 94,55 96,14 Baleares (Islas) 117,83 123,52 131,72 122,65 118,01 112,55 99,41 93,80 93,00 92,43 Canarias 100,09 99,84 91,78 88,51 94,18 91,25 86,62 85,06 84,77 84,46 Cantabria 104,37 105,13 102,77 100,05 93,21 93,09 96,71 98,64 97,62 98,31 Castilla y León 87,38 91,55 95,43 92,67 95,53 91,53 96,74 100,01 101,56 103,45 Castilla-La Mancha 79,52 77,95 81,81 87,77 82,43 80,06 81,00 79,44 79,30 78,87 Cataluña 119,68 116,79 116,28 122,08 122,82 121,11 117,17 114,67 113,73 113,95 Com. Valenciana 103,05 100,93 100,99 99,13 94,91 95,58 90,88 88,85 88,15 87,81 Extremadura 57,54 57,70 67,66 67,11 63,24 64,73 68,83 70,17 71,75 72,11 Galicia 85,36 85,08 84,05 74,89 80,37 77,36 82,36 87,51 89,09 90,29 Madrid (Com. de) 120,80 123,60 122,42 126,52 131,13 136,83 131,46 132,34 133,96 132,97 Murcia (Región de) 101,21 97,72 94,53 94,47 83,51 85,29 82,97 82,10 81,43 80,57 Navarra (C. Foral de) 130,86 127,38 124,29 129,94 128,49 131,48 130,08 132,55 134,73 136,66 País Vasco 132,27 130,43 123,86 118,97 119,91 121,58 128,97 135,93 136,16 138,63 Rioja (La) 100,62 104,19 109,29 110,67 115,21 116,20 107,90 110,49 111,95 112,51 Ceuta y Melilla 86,48 85,24 87,36 89,50 82,18 80,27 86,10 87,45 91,10 91,91
España 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00
Fuente: Elaboración propia a partir de la Contabilidad Regional (CRE), Bases 1986, 1995 y 2000 del Instituto Nacional de Estadística (INE)
2.1. El desarrollo económico extremeño
En este epígrafe se van a analizar las características básicas del crecimiento de Extremadura a partir del comportamiento comparado de las variables producción, tasa de ocupación y produc- tividad del trabajo.
La evolución de la producción en el conjunto del país, a lo largo del período considerado, muestra un proceso de crecimiento importante y continuado, con resultados positivos excepto du- rante los períodos de crisis situados en torno a 1992 y a partir de 2007. Por su parte, Extremadura ha experimentado una progresión similar a la del conjunto si bien, reflejo de la rigidez de su es- tructura productiva, aprovecha en menor medida las etapas expansivas del ciclo económico, como puede verse en el Gráfico número 1.
Según la teoría económica, los incrementos de renta per cápita se pueden conseguir bien por incrementos de la productividad del trabajo o bien porque aumente la proporción de población que se dedica a actividades productivas9. El crecimiento económico de la región se ha apoyado tanto
en mejoras de la productividad como de la ocupación, dependiendo de los períodos considerados. Así, de 1986 a 1991, la expansión se produjo tanto por aumentos de la productividad de trabajo como de la ocupación. De 1991 a l994, se consiguieron avances en la productividad del trabajo a costa del empleo; los efectos de la crisis quedaron atenuados en la producción, pero marcaron su efecto negativo en el empleo, disminuyendo la tasa de ocupación, ya de por sí baja. Sin embargo, desde 1994 el crecimiento económico se ha apoyado sobre todo en el incremento de la ocupación; se observa un proceso equilibrado y sostenido en el que los aumentos de producción se acompañan de los del empleo, incluso a costa de la productividad en algunos períodos. Este hecho pone de manifiesto el enorme esfuerzo realizado por solventar los problemas de desempleo en la región.
Es un rasgo diferenciador del comportamiento de la economía extremeña frente a las regiones más desarrolladas en las que se observa una asociación entre los crecimientos de la producción y de la productividad.
Gráfico número 1
EVOLUCIÓN COMPARADA DEL PRODUCTO INTERIOR BRUTO AGREGADO (Tasas interanuales de variación)
-10,00 -5,00 0,00 5,00 10,00 15,00 20,00 198 0- 81 19 81 -82 198 2- 83 19 83 -84 198 4- 85 198 5- 86 198 6- 87 19 87 -88 198 8- 89 198 9- 90 198 9- 91 19 91 -92 199 2- 93 19 93 -94 199 4- 95 199 5- 96 199 6- 97 19 97 -98 199 8- 99 199 9- 00 200 0-0 1 200 1-02 200 2-03 200 3-0 4 200 4- 05 200 5- 06 200 6- 07 200 7-0 8 200 8- 09 20 09 -1 0 Extremadura España
Fuente: Elaboración propia a partir de la Contabilidad Regional (CRE), Bases 1986, 1995 y 2000 del Instituto Nacional de Estadística (INE)
Cuadro número 2:
EVOLUCIÓN COMPARADA DEL PRODUCTO INTERIOR BRUTO AGREGADO