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Biological Personnel Reliability Program 27

Astudillo, Cambados, Astudillo, Urnieta, La Almunia, León…, Centroamérica (1962-2020)

Cuando yo fui a los salesianos lo hice siguiendo los pasos de mi hermano y me despedí del niño travieso que fui en Vallecillo (León), donde había nacido el 26 de diciembre de 1950.

Ahora, peinando muchas canas a mis casi 70 añitos, puedo seguir recordando aquel gran día que un visitador salesiano me dijo:

–Alista tus cosas que los Salesianos te esperan en Astudillo.

Mi hermano Félix, que iniciaba el Noviciado en Astudillo, me animaba al coincidir los dos allí. Y allí fui en septiembre de 1962.

Con la salida del seno de mi familia empezaba a recorrer la gran aventura de mi vida a lo largo y ancho de este mundo: Astudillo, Cambados, Astudillo de nuevo, Urnieta, La Almunia… Tiempos de formación, con mucha dedicación, esfuerzo, trabajo… en un ambiente muy humano, familiar, alegre por la cercanía de los Salesianos

con nosotros, los alumnos, a quienes nos hacían sentir el protagonismo en las pequeñas cosas. Recuerdo especialmente a los salesianos coadjutores que para mí han sido y son modelos de mi vocación. Puedo citar con mucho orgullo a Daniel Barrientos en Astudillo, y a Ulpiano, Antonio Estébanez, Fernando Nieto, Luis Ordóñez en Cambados.

Lo de ser salesiano lo he tenido claro desde los inicios al conocer a salesianos, que me cautivaron por su testimonio de vida alegre, entusiasta, sacrificada, con mucha familiaridad desde su sencillez.

En Cambados repetí Tercero y decidí que quería ser coadjutor. ¿Por qué religioso laico, coadjutor? Esto me tocó madurarlo con mucha calma en el aspirantado de

Pedro Chico en Cambados en1965 con su hermano Félix.

1967. Paseo general. Con Ángel Carvajal, Joaquín Nieto.

Cambados, pues conocí a muchos salesianos sacerdotes y coadjutores excelentes, pero no me simpatizaba tanto la figura del sacerdote. Me cautivaba más la figura del coadjutor por su mayor cercanía, siempre con nosotros. Su testimonio, que me caló mucho más, y mi apego a María Auxiliadora fueron determinantes para mi elección: recia vocación de religioso laico, de la que nunca he dudado y que me hace muy feliz.

Los salesianos misioneros llegaban al aspirantado y nos narraban con mucho entusiasmo sus experiencias, vivencias, retos, trabajos y aventuras en tierras de misión. Quiero recordar a Jerónimo de Andrés, que me cautivó con su charla tanto que prendió en mí rápidamente como una llama y, al terminar, me fui a la capilla y, delante del sagrario y María Auxiliadora, les confesé:

–Si llego a ser salesiano, me voy a misiones...

Quería irme al terminar el Noviciado (profesé el 16 de agosto de 1970) pero me aconsejaron que primero me preparara. Así lo hice. Estudié Oficialía Eléctrica en Urnieta durante dos años y Maestría en La Almunia de Doña Godina durante otros dos.

Terminados los años de estudios, empecé el tiempo de trabajo dando clases siempre en centros de Formación Profesional. Comencé en León, en el Centro Don Bosco, donde di clase de Dibujo Técnico al actual Rector Mayor, según él me recuerda con frecuencia.

A los 25 años, en 1975, pedí trabajar en las misiones; lo solicité y se me cumplió el deseo. Me destinaron a Centroamérica y allí he estado hasta la actualidad. Le dije a don Teodosio de la Fuente, que había estado casi 30 años en Chile:

–Yo seré su relevo.

Haciendo de chofer en 2017 de quien fue su alumno en León, actual Rector Mayor.

Y cuando anuncié en una Buenas Noches que me iba a misiones, y que ojalá alguno de los que me escuchaban fueran mi relevo, quedaron impresionados. Al día siguiente se me presentaron el actual Rector Mayor y otro compañero diciendo que aquí estaban ellos.

Los primeros 3 años fueron en Bolivia, en El Alto la Paz, en un Centro de Formación Profesional que empezaba a surgir con tallercitos, donde fui Administrador y Coordinador. Después estuve 15 años en Nicaragua, en el Centro Juvenil Don Bosco, obra grande con varios talleres, parroquia, instalaciones deportivas..., y 2 años en El Salvador, con atención al Oratorio, Centro de Formación Profesional e imprenta con 15 empleados. Y tras 16 años en Honduras como coordinador del Centro de Formación Profesional para jóvenes y obreros, con talleres con buena infraestructura, llevo ahora 9 en Costa Rica. Siempre he estado en los Centros de Formación Profesional, aunque ahora estoy como administrador en una comunidad de atención a hermanos mayores. Los Alumnos de los Centros de Formación Profesional y los jóvenes de los Oratorios son de muy escasos recursos y tienen problemáticas familiares muy marcadas. Son muy agradecidos y valoran mucho lo que

haces por ellos. A lo largo de estos años han ido resonando en mis oídos y en mi corazón expresiones de este tipo: “¿Cómo es que dejaste tu familia, patria y estás con nosotros...?, “Gracias por ser el padre que me abandonó...”, “Esta es mi oportunidad, pues si no estaría en la calle perdido... Y, ya egresado y con trabajo fijo, trabajo, estudio y apoyo a mi familia”. Son signos y frutos del granito de arena que yo he aportado para seguir haciendo vivo el Evangelio.

Bolivia, Nicaragua, El Salvador, Honduras y ahora Costa Rica. Ha sido una etapa distinta por la vida más activa y muy enriquecedora por la riqueza de las distintas comunidades, el contacto directo con los jóvenes, los grupos juveniles, los oratorios, la rica variedad de culturas; etapas que han moldeado y madurado mi vocación y sentir cada día

Pedro Chico dando los buenos en el Colegio Técnico Don Bosco de Costa Rica.

más fuerte mi pertenencia a la Iglesia y a la Congregación dando mayor sentido e identidad a la vocación de religioso laico que el Señor me ha regalado.

Acabo de cumplir los 50 años de profesión y 45 en misiones. Puedo decir con mucha satisfacción y orgullo que valió la pena, vale la pena y seguirá valiendo la pena, porque me siento muy realizado y, sobre todo, muy feliz, porque el Señor me ha ido llevando de su mano.

Si volviera a empezar de nuevo tomaría el mismo camino. Esta vacación, creación genial de Don Bosco, la siento concreta, completa, original y significativa. Me permite vivir mi consagración en el mundo del trabajo en medio de los cientos de jóvenes y obreros que el Señor, a través de Don Bosco, pone y ha puesto en mi camino y en donde cada día trato de colaborar en la construcción de Reino del Creador ayudando a ser buenos cristianos y honrados ciudadanos siguiendo la pedagogía y espiritualidad de Don Bosco.

Pedro Chico Barreales

Costa Rica, 24 de julio de 2020

¿CULPABLE?

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