Este bosque se encuentra en el límite de los departamentos Risaralda (vereda el Manzano, municipio de Risaralda) y Quindío (vereda Las Cruces, municipio de Filandia), protege el curso de la cuenca alta del río Barbas. Se ubica entre los 4° 42´ N y 75° 35´ W. El bosque es de propiedad privada, perteneciente a seis fincas: La Samaria, El Arrullo, La Casona, Normandía y Candilejas (al occidente) y finca el Líbano (al oriente, propiedad de Smurfit Cartón de Colombia). A lo largo de este trabajo, este fragmento de bosque será denominado Charco Negro, ya que en la finca La Samaria el río forma un pozo turístico, promocionado por la Corporación de Risaralda como Charco Negro. Sin embargo es conocido también como Morro Azul.
El bosque corre de oriente a occidente, bordeando el río Barbas y la quebrada Tesorito (afluente de éste) (figura 5) y termina en la autopista del café (vía Armenia – Pereira). En la zona centro oriental, presenta plantaciones comerciales de pino y eucalipto, y en la parte occidental, se encuentra rodeado de potreros de ganadería altamente tecnificada.
MÉTODOS
Tamaño del fragmento, historia de uso y conectividad del bosque: Para determinar el tamaño, la forma
del bosque, el aislamiento o distancia al bosque más cercano, la edad del aislamiento y los cambios en la cobertura boscosa, se analizaron fotografías aéreas de 1991, 1984, 1977, 1954 y 1946 12; se utilizó el programa SIG Arc-view (ver metodología para la cuenca media del río Barbas). Para el caso de la Cha-San Bernardo, en campo se mapeó el perímetro del área de estudio y posteriormente se graficó en el programa AutoCad, como una herramienta para corregir posibles cambios de forma o tamaño de los bosques. Esto, debido a que la fotografía más actual que se encontró fue de la década de los 90.
Esta misma información, es decir el perímetro, tamaño y distancia a otros bosques fue calculada sobre cada una de las fotografías antiguas, superponiéndolas para determinar la ganancia o perdida de área y si había existido recuperación de zonas entresacadas dentro de los bosques. La información sobre la historia de uso del suelo, se complementó con documentos sobre la colonización de la región y conversaciones informales con los propietarios y trabajadores de los predios.
12 Vuelos IGAC: C444-1946 fotografía # 186; C-730-23-1954 fotografía # 66; C1768-30-1977 fotografías # 222 y 223;
Figura. 5. Cuenca alta del río Barbas y cuenca de la quebrada Boquía.
Fotografías aéreas 1991.A. Bosque de Charco Negro: la línea blanca y delgada encierra la zona de bosque nativo. El resto del área son plantaciones forestales. El costado occidental fue el área evaluada. B. Bosque de las fincas La Cha –
San Bernardo, perímetro corregido julio 2005. C. Reserva de la Patasola. D. Bosque de la finca la Herradura. 1. Río Barbas. 2. Quebrada Bolillos. 3. Quebrada de Boquía. 4. Santuario Otún Quimbaya. 5. Parque Ucumarí. 6. Río Otún.
7. Autopista del Café Armenia-Pereira.
Estimación de la densidad de aulladores: Para estimar la densidad de monos, se realizó conteo directo
de los individuos y grupos. El conteo se llevó a cabo mediante la búsqueda y el seguimiento de la especie en cada uno de los fragmentos. Se definieron e identificaron el número de individuos, el número de grupos y la estructura de los mismos. Los individuos y grupos observados deben ser identificados, para lograr
diferenciarlos de otros, en cada avistamiento.
En el bosque La Cha-San Bernardo, la búsqueda se realizó casi en la totalidad del fragmento, con excepción de unas partes muy angostas de rastrojo sin dosel. En el caso del bosque de Charco Negro, se
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D A B Cdelimitó una parte del área total, para realizar allí la búsqueda de monos aulladores. Los recorridos se realizaron diariamente, entre las 08:00 horas y las 17:00 horas, buscando los aulladores de forma lenta y silenciosa. Al igual que en los censos por transectos, se utilizaron binoculares 8 x 40. Por tratarse de bosques con cierto grado de intervención, no fue necesario realizar senderos de búsqueda.
La densidad de la población fue calculada como densidad ecológica: el número de individuos dividido por el área disponible o muestreada (Soini 1992).
Estructura y composición de los grupos de aulladores: Los aulladores de estos bosques fueron seguidos
y contados repetidamente para determinar en lo posible el número de individuos de la tropa, su sexo y su edad, teniendo en cuenta las características morfológicas utilizadas por Soini 1992 y Defler 1981: adulto, subadulto, juvenil e infante. Los grupos fueron identificados tras varios días de observación, y diferenciados entre sí, por la consistencia en su localización espacial, el número de individuos que lo conformaban y características de los individuos tales como tamaño, sexo, coloración del pelaje, cicatrices, entre otros.
Determinación de la estructura y composición vegetal: La determinación de la estructura y composición
vegetal se realizó mediante cinco parcelas de vegetación de área fija de 50 m de largo por 4 de ancho, ubicadas aleatoriamente en cada uno de los fragmentos. Para la toma de los datos dentro de las parcelas, se empleó la misma metodología planteada y descrita para el cañón del río Barbas. Es decir, se tomaron el DAP, área de la copa y altura de los árboles con DAP mayor a 10 cm. Se estimó la cobertura del dosel utilizando un densiómetro, el cual mide el porcentaje de área sombreada por las copas de los árboles en un punto dado. Esta fue estimada en seis puntos ubicados cada 10 metros en el centro de la parcela. Cada punto se tomó como el promedio aritmético de los cuatro datos tomados en los cuatro puntos cardinales. Para cada parcela se halló el promedio de cada una de las variables evaluadas, y finalmente se obtuvo un valor
representativo de dichas variables para cada uno de los bosques.
Amenazas a la población de aulladores y al bosque: Adicional a las observaciones de campo, en la
localidad fueron entrevistados de manera informal los propietarios del bosque, vecinos y trabajadores de las fincas, administradores, funcionarios de comités y de corporaciones regionales encargados de proteger los bosques o supervisar su aprovechamiento. Estos fueron interrogados a cerca de prácticas como la tala, extracción, quema, cacería, y otras actividades que puedan ser dañinas para el bosque y los aulladores. Con esta información se describió el estado de protección de la especie y del bosque en general, reconociendo las posibles amenazas para las poblaciones de mono aullador rojo. La información se presenta a manera
RESULTADOS
Estos dos bosques fueron evaluados desde julio hasta septiembre de 2005. Dos investigadores realizaron dos salidas de campo, con duración de 21 días la primera y 38 la segunda.
Tamaño del fragmento, historia de uso y conectividad del bosque;
LA CHA-SAN BERNARDO:
Se estimó un tamaño de 19.2 ha totalmente aisladas, con una relación área perímetro de 1: 25. La zona alrededor de la confluencia de las dos quebradas que forman la quebrada Bolillos, presenta dosel continuo y el bosque está en buenas condiciones, aunque un poco entresacado y con escaso sotobosque. El resto del fragmento, especialmente las zonas angostas que siguen el curso de cada una de las quebradas, son rastrojos sin dosel, incluyendo la franja que llega a la autopista del café (bordeando la quebrada Bolillos, ver anexo 1B), donde se aísla totalmente del resto de la cuenca del Barbas (figura 5).
Este fragmento se encuentra a 1 km del bosque de la finca La Herradura (hacia el norte) y a 440 m de las plantaciones forestales del bosque de Charco Negro (hacia el oriente). Entre estos bosques se encuentran potreros altamente productivos de ganado lechero y de lidia. A 250 m del costado nor-oriental, se inició una reforestación por parte de entidades ambientales locales (con fines de explotación autosostenible), que permitiría la conexión del bosque de La Cha-San Bernardo con las plantaciones forestales del bosque de Charco Negro. Cruzando la autopista del café se encuentra la cuenca media del Barbas (a 219 m).
En la fotografía aérea de 1946, la cuenca del Barbas en general se observaba muy deforestada (figura 6). En el caso de la Cha–San Bernando, el fragmento tenía un área mayor a la actual (44.4 ha), aunque con fuertes señales de entresaca. La franja de bosque que bordea la quebrada Bolillos hasta su desembocadura en el Barbas, era muy angosta, pero con dosel continuo. Sin embargo, ya había sido atravesada por la carretera Armenia-Pereira.
En la fotografía de 1977, el bosque perdió gran parte de la zona oriental, quedando de 26.7 ha. Al costado nor – occidental, se podía observar una franja en regeneración, de 30.3 ha. Esta, llegaba hasta el borde de la carretera y se continuaba hacia el bosque de la finca La Herradura. A pesar que el área efectiva del fragmento había disminuido, en esta década es posible que se mantuviera aún una conexión con la cuenca media del Barbas, por dos puntos sobre la carretera (que era más angosta y de menor tráfico al actual) y probablemente los aulladores en dispersión aún se atrevían esporádicamente a cruzarla. Para el 2005, el bosque perdió 7.5 ha más (es decir una pérdida del 52 % del área en bosque desde 1946), la zona en regeneración al costado nor-occidental desapareció (para potreros) y la franja que llega hasta la carretera es
angosta y discontinua. Actualmente, la autopista presenta un flujo vehicular muy alto y ha sido recientemente ampliada, con doble calzada.
Desde 1990 en la hacienda San Bernardo se encuentra la reconocida ganadería brava “Aguas Claras”, circundando el bosque. La Cha se dedica a la ganadería de levante y según su administrador los anteriores dueños, hace un poco más de 10 años, tenían allí ganado lechero.