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Boosting Confidence for Small Samples

Chapter 4 Sampling in Multidimensional Data

4.2 The Sampling Cube Framework

4.2.2 Boosting Confidence for Small Samples

Allier M. S. 1; Reati G. J.; Avalos C. M. y U. O. Karlin

Extracción de “miel de palo”

En Salinas Grandes un importante número de familias realiza la extracción de “miel de palo” (Tabla 13. 1) que es elabo- rada por las meliponas, abeja nativa sin aguijón localmente conocida como negrita o chiquita (Figura 13. 1). El nombre de la miel que estas producen, hace alusión a que es extraída de colmenas silvestres que se encuentran en cavidades de cardones, misto- les y otras especies arbóreas del campo. La extracción es una práctica muy antigua en la zona; personas adultas comentan que mu- chos años atrás “cuando no había azúcar”, era lo único que tenían para endulzar, se la buscaba con esa finalidad y también por

reconocerle propiedades medicinales. En aquel entonces la venta no era su destino; aún hoy algunos sostienen que “no se vende pues trae mala suerte”, idea ésta exten- sible a la venta de todo animal silvestre. No obstante, en la actualidad, parte de la miel extraída se destina a la venta e incluso la extracción ha ido incrementándose como respuesta a la demanda externa. La mielada es una actividad en la que distin-

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soleallier@ gmail.com

Figura 13. 1. Abeja sin aguijón de Salinas Grandes, productora de miel de palo

Para el dolor de garganta y pecho, se mezcla miel de palo, sal fina y aceite. Se lo toma caliente.

Para la tos se mezcla laurel, cáscara de naranja, eucalipto y miel o carbón con azúcar. Se toma en té.

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tos miembros de la familia participan, pudiendo hacerlo en la extracción, el chagua- do o la venta.

Tabla 13. 1: Extracción de miel de palo en Salinas Grandes, Catamarca. Año 2007

Independientemente de la canti- dad de miel de palo obtenida, la meto- dología de extracción de los distintos pobladores es la misma: identifican generalmente un cardón con colmena activa, planta principal de donde extra- en la miel, y dada su factibilidad de ser hachado sin dificultad, primero limpian la zona de trabajo para evitar acciden- tes con las ramas del propio cardón y luego proceden al calado de la planta (Figura 13. 2); de este modo queda expuesta la colmena, de donde tomarán la miel. El 100% de las familias que realizan esta actividad extraen y hacen uso de la miel. Además el 60% aprovecha el polen (conocido localmente como “la flor”), el 20% utiliza la cera y solo el 4% hace uso de los discos de cría (llamados “chicha”).

El poblador de Salinas Grandes evalúa que esta actividad no afecta la extrac- ción de miel del año siguiente, aludiendo a la existencia de muchas colmenas en el campo. Al mismo tiempo considera que, las abejas de la colmena calada, ubicarán un nuevo hueco donde continuar la colmena. Esto será posible, si la misma estaba en proceso de dividirse, lo que implica la existencia de otro hueco con una estructura receptiva (Nogueira-Neto, 1997). De no ser así, sin recursos, miel y polen, sin abe-

Comunidades cuestadas Flias. en- Flias. que extraen “miel de palo”

El Chaguaral, La Florida, La Lata 7 5

El Quimilo, San Vicente, San Agustín, 22 21

Palo Santo 7 5 El Clérigo 4 3 El Silo 5 5 El 969 20 7 La Horqueta 6 4 El Garay, La Zanja 10 6 Pozo de la Orilla 1 1 El Puente 1 1 La Guardia 1 0 La Antigua 1 0 San Miguel 1 0 Total 86 58

Figura 13. 2: Hachadode un cardón para la extracción de miel de palo

Allier M. S.; Reati G. J.; Avalos C. M. y U. O. Karlin

jas crías de donde emerjan obreras, zánganos y potenciales reinas, con abejas adultas totalmente expuestas a la intemperie, la colmena tendrá pocas oportunidades de sobrevivir. Suma evidencia a esta hipótesis, la época de extracción de miel ya que las familias concentran principalmente esta actividad en los meses de abril a agosto, período de temperaturas más bajas, mientras que una proporción menor de familias lo hace de septiembre a marzo, período en el que se registran temperaturas más elevadas. Las razones de extraer la miel en época invernal son por un lado, que la colmena tiene miel, ya que pasado el invierno las abejas “se la beben” y, por el otro, que la miel no se chorrea, está sólida y la cera está dura. Si bien éstas son condicio- nes que favorecen la práctica extractiva, van en perjuicio de la población de abejas, ya que no resisten las bajas temperaturas. En la mayoría de las especies el rango de temperatura ideal es de 22-26º C (Nogueira-Neto, 1997). Realizar la extracción en el período invernal casi garantiza la pérdida de las abejas y por lo tanto de la colme- na.

La cantidad promedio de “miel de palo” extraída al año por estas familias es de 517 lts, de los cuales aproximadamente el 12% es consumido por las familias y el resto vendido localmente a visitantes de la zona o en las localidades de Casa de Piedra, Esquiú, Recreo, S. F. del V. de Catamarca y Córdoba; en esta ocasión parti- cipan familiares, antiguos habitantes de la zona, quienes la ofrecen en venta directa o por medio de almacenes. Es de suponer que, en la medida que la extracción de “miel de palo” le signifique a sus pobladores un ingreso económico, continuarán realizán- dola y tal vez acrecentándola, mientras este recurso esté disponible.

Dado que aún no existen estudios que permitan evaluar cual es la tasa de ex- tracción sustentable de colmenas silvestres, es necesario trabajar con sistemas alter- nativos de producción de miel que disminuyan el impacto sobre el ambiente, propo- niendo para esto la cría de las meliponas en cajones.Esta es una práctica muy anti- gua, que hoy en día se ha rescatado en diferentes partes de América, en países como Brasil, Colombia, México, entre otros. En este último existen registros pre- coloniales de la cría de meliponas en cajones (Baquero y Stamatti, 2007). En Argen- tina se realizaron algunas experiencias en las provincias de Formosa, Misiones, Salta y más recientemente en Chaco, propiciada por técnicos, investigadores y pobladores que vienen desarrollando esta actividad con distintas especies de meliponas nativas. En Catamarca, en los departamentos La Paz y Capayán, no se ha realizado con ante- rioridad esta actividad, ante la cual el poblador manifiesta mucho interés.

“La negrita chiquita”, melipona presente en salinas, no corresponde a las meli- ponas de mayor tamaño, no obstante el poblador menciona que si la colmena es buena se puede obtener “buena cantidad de miel”, siendo ésto medio litro. Se cono- ce que la producción de miel entre meliponas y especies del género Apis, es propor- cional a su tamaño, por lo tanto, cabría realizar ajustes al manejo de la cría de estas abejas para obtener una producción equivalente. Esta abeja es, por el momento, la única identificada en los sucesivos muestreos, aunque algunos pobladores mencio- nan la existencia de otra especie con distribución más próxima a la Provincia de Córdoba y otra que construye colmenas en el suelo.

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Figura 13. 3: Cajones para la cría de meliponas. Modelo vertical (A). Modelo horizontal (B)

B A

Experiencia piloto para la cría y manejo en cajones de abejas nativas sin aguijón en Salinas Grandes, Catamarca

En febrero de 2010 se llevaron a ca- bo trasiegos de colmenas naturales a cajo- nes en El Clérigo y en El Puente, expe- riencia piloto compartida con dos produc- tores de la zona. En la misma se propuso trabajar con dos modelos de cajones; uno horizontal y otro vertical (Figura 13. 3), adaptados principalmente en sus tamaños para la especie presente en Salinas Gran- des (Baquero y Stamatti, 2007;Meriggi et al., 2008). Se trabajó en ambas zonas a la par de los productores, quienes poseen la experiencia de calar el sustrato, en este

caso cardón. La tarea realizada se puede resumir en tres pasos: apertura del cardón para llegar a la colmena; traspaso de los discos de cría, miel y polen al cajón; cierre del cajón y ubicación del mismo (Figura 13. 4, lámina color)

Los resultados preliminares de la experiencia se limitan a la realización del trasiego con los pobladores (primera experiencia en ambos casos), instalación y permanencia de las colmenas trasladadas a los cajones horizontales, predisposición de los pobladores a continuar con esta actividad, y ha ampliar del número de cajo- nes.

Ante estos resultados preliminares, es conveniente continuar desarrollando esta experiencia lo cual permitiría afianzar la nueva metodología de obtención de miel, ajustando con los pobladores aspectos del manejo a la zona. Al mismo tiempo, daría respuesta al gran interés manifestado en la producción de miel de las meliponas en cajones por otros pobladores. Con esta metodología se evita destruir las colmenas y los cardones desmedidamente, garantizando el desarrollo de otras funciones que ambas especies cumplen en el ecosistema de Salinas Grandes, como también dar continuidad a una práctica ancestral en que toda la familia participa.

Potencial apícola de las Salinas Grandes y sus beneficios ambientales

Los múltiples ambientes de las Salinas Grandes de Catamarca, con su gran di- versidad de especies vegetales, muestran un extraordinario potencial apícola (Figura 13. 5). Existen muchas especies que ofrecen en abundancia tanto néctar como polen, recursos que las abejas disponen durante 10 meses en el año. Por la gran oferta de recursos y diversidad de ambientes, es factible mantener una actividad continua frente a las variaciones climáticas, condición muy valorada para un emprendimiento productivo apícola. Al mismo tiempo la ausencia de aplicación de agroquímicos en la zona permite pensar en la oferta de productos orgánicos, que pueden dar un valor agregado a los mismos.

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De las especies vegetales pre- sentes en los distintos ambientes, se destacan por su abundancia y valor apícola todas las leguminosas. Entre las más abundantes visitadas por meliponas, de acuerdo a menciones locales, encontramos:

En áreas peridomésticas: alga- rrobo negro (Prosopis nigra); retortuño (Prosopis reptans), muy abundante en las zonas pe- ridomésticas de transición entre bajos salinos y bordos medano- sos; mistol del zorro (Castela coccinea), en áreas peridomésti-

cas no salinas; tamarisco (Tamarixramosissima), en áreas de represas.

En los montes: quebracho blanco(Aspidosperma quebracho blanco), abundan- te; tintitaco (Prosopis torquata); pata (Ximenia americana); mistol (Zizyphus mistol);retamo(Bulnesia retama), en algunos sectores, considerada muy melí- fera; atamisqui(Capparis atamisquea), en los montes ralos; palta blanca (Gra- bowskia duplicata). Las jarillas (Larrea cuneifolia y Larrea divaricata), por su abundancia y profusa floración, merecen ser evaluadas como melíferas, en zo- nas de monte degradadas; brea (Cercidium praecox), en zonas del monte distur- badas; lata(Mimozyganthus carinatus), muy abundante en los bordos arenosos; jaboncillo(Bulnesia bonaeriensis); maíz del suri(Ehretia cortesia), muy abun- dante en bordos

En ambientes salinos:palta(Maytenus vitis- ideae), muy abundante, es consi- derada una de las especies melíferas más importantes por su abundante flora- ción, aporte de néctar y floración casi todo el año; las cactáceas son abundantes y aportan recursos para las abejas, entre éstas se destaca cardón(Stetsonia cory- ne), por su gran abundancia, y por ser hospedante de numerosas abejas silves- tres. Otras plantas que merecen ser evaluadas como melíferas son: rodajillo (Plectrocarpa tetracantha), abundante en ambientes salinos y degradados; yer- ba del ciervo(Lippia salsa), muy abundante en ambientes salinos, a pesar de ser una Verbenácea atípica (sin esencias y sin olor); (Cressa nudicaulis), muy abundante en ambientes muy salinos;(Lycium spp.) muy abundantes y con ciclo de floración casi todo el año. En zonas salitrosas más bajas:palo azul(Cyclole- pis genistoides); cola de gama(Heliotropium spp.), en banquinas. Otras plantas que merecen ser evaluadas como melíferas son: gusanillo o vinagrillo (Gra- hamia bracteata), abundante, por sus grandes flores y abundante floración; las Quenopodiáceas (jumes y cachiyuyos), por su abundancia y su mediano aporte apícola, entre ellos, (Allenrolfea patagónica, Heterostachys ritteriana, Suaeda divaricata, Atriplex argentina); chañar(Geoffroea decorticans) en zonas perisa- linas formando bosquecillos

Figura 13. 5: Abeja del género Apis., en flor de Retamo (Bulnesia retama)

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Otras especies vegetales de valor apícola son: claveles del aire (Tillandsia spp.), muy abundantes sobre varias leñosas; poleo(Lippia turbinata), escaso, alre- dedor de aguadas y en pequeños bajos no salinos; especies de las familias de las Verbenáceas, Lamiáceas, Portulacáceas, Acantáceas, Asteráceas, Celtidáceas, Fabá- ceas, Malváceas, etc. Otras plantas que los pobladores identifican como visitadas por abejas meliponas son:palo cruz (Tabebuia nodosa), ucle(Cereus forbesii), quisca- ludo(Opuntia sulphurea), pichana(Senna aphylla), puscana(Harrisia pomanensis),

penca huevo de gato(Cleistocactus baumanni), tusca(Acacia aroma).

Además, algunas de estas especies mencionadas como melíferas, son también reconocidas como sustrato de colmenas de melipona; en orden de prioridad se men- ciona al cardón, quebracho blanco, algarrobo, ucle, mistol, lata, mistol del zorro, palo cruz, chañar yretamo.

Es importante evaluar la posibilidad y necesidad de fomentar regionalmente la apicultura mediante el manejo de algunas de las especies vegetales mencionadas por su aporte como alimento o sustrato de abejas nativas, como ha sido el caso de las plantaciones de Maytenus vitis-ideae en Formosa. De este modo, puede aumentarse la cosecha de miel y al mismo tiempo favorecer a la conservación de la vegetación del lugar.

Evaluación del potencial apícola de Salinas Grandes

En primera instancia, es posible valorar el potencial apícola de una región si- guiendo los parámetros de la producción de miel de la abeja común Apis mellífera,

sistema ampliamente conocido y difundido en nuestro país y en el mundo. Con esta línea de pensamiento y de acuerdo a los sistemas tradicionales de extracción de miel de palo, los beneficios detectados serían:

Económico: Su aporte a las economías familiares sería importante, ya que con sólo 10 colmenas de abejas europeas cada familia, podría tener un ingreso mínimo asegurado de 30 kg por colmena/año, a $ 7 el kg., lo que aportaría $ 2100/año.

Social: La actividad apícola refuerza lo comunitario, ya que posibilita la activi- dad conjunta de procesamiento de los productos apícolas y su comercialización.

Ambiental: La actividad apícola es no destructiva en relación al ambiente, al contrario y más en este ecosistema donde es necesario mantener lo más intacto la diversidad para garantizar una apicultura estable y otras actividades producti- vas.

No obstante, se propone para Salinas Grandes, considerar el desarrollo de la crianza de Meliponas en cajones artificiales para la producción de miel, lo cual con- duciría a los mismos beneficios que la crianza de Apis spp. Tan solo debe ser con- templado el tiempo de adaptación que llevaría pasar de la extracción de miel de colmenas silvestres de árboles hachados, a la obtención de una producción de miel estable de estas colmenas en cajones. A tal propuesta se le agregaría otro beneficio: el cultural.La especie con la que se trabajaría, es nativa de Salinas. Los pobladores

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locales vienen haciendo un uso ancestral del recurso, lo conocen y valoran, al mismo tiempo que prefieren esta miel antes que “la de enjambres”, de la abeja común Apis spp., mencionando que estas “son bravas”, “malas”, razón por la cual muchos no extraen su miel. Además, hay que considerar en este punto que en Salinas toda la familia participa en alguna instancia desde la extracción, el chaguado o la venta de la miel de palo, inclusive niños desde temprana edad realizan la extracción. El trabajar con meliponas evitaría accidentes.

Teniendo en cuenta esta propuesta de trabajo, es necesario conocer algunos as- pectos relevantes de las abejas sin aguijón, las meliponas:

Taxonomía y distribución: Las abejas sin aguijón están ubicadas taxonómi- camente en la Clase Hexápoda, Orden Hymenóptera, Familia Apidae, Subfamilia Meliponidae. Este grupo de abejas se distribuye en las regiones tropicales y subtro- picales del mundo, entre los 30º latitud norte y sur. Existen géneros endémicos en el trópico oriental, África, Indoaustralia y regiones americanas, principalmente Sur América y Centro América. Se han distribuido por millones de años desde el norte de México hasta el norte de Argentina (Obregón Hernández, 2000), existiendo alre- dedor de 500 especies descriptas (Palacios Morillo, 2004).

Servicios ecológicos: “Las abejas sin aguijón son uno de los componentes de mayor biomasa de la comunidad de insectos forrajeros de néctar y polen en muchas áreas tropicales” (Palacios Morillo, 2004), de ahí el nicho que ocupan como polini- zadores de numerosas plantas, nativas o introducidas, siendo muy significativo este rol polinizador tanto en agroecosistemas, como en bosques (Rasmussen y Castillo, 2003). Distintas fuentes mencionan que estas abejas aseguran la fecundación del 38% de las plantas de la región amazónica y hasta del 90% de las especies vegetales de otras regiones, como ser México, por lo que la desaparición de estos insectos polinizadores nativos puede resultar negativa, afectando la regeneración de muchas especies vegetales y aun la producción agrícola (Rasmussen y Castillo, 2003; Díaz y Rabanales, 2004). A pesar que se ha observado que algunas abejas meliponas como así también especies del género Apis, poseen un efecto perjudicial en la polinización y fructificación de determinadas especies vegetales2, es necesario detenernos en cada

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Meliponini, Trigona (T) amaltea, “entre otras… plaga severa, ya que cortan estambres de

La negrita chiquita… “esta está hace mucho tiempo”.

“Cuando chico no había enjambre”, “están hace poco en el monte”. Refirién- dose a abejas del género Apis.

“Todo el día para un litro”

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especie en particular y sus interacciones ecológicas, dado que existen otros estudios que compensan estas observaciones, tal es el caso de las Trigonas, entre ellas Scap- totrigona mexicana, “su acción se manifiesta en el incremento del número y calidad de los frutos de macadamia” (Obregón Hernández, 2000). Otro servicio valioso provisto por los meliponinos, aunque sin demasiadas investigaciones realizadas al respecto, es el de la melitocoria, o distribución de semillas por medio de abejas, que contribuye al mantenimiento de los bosques3. Sobre las meliponas presentes en Sali- nas Grandes es necesario hacer un estudio de la especie que permita conocer y com- prender sus interacciones ecológicas.

Competencia:La competencia es otro factor a tener en cuenta al momento de evaluar estrategias productivas innovadoras, como puede ser introducir o aumentar las poblaciones de una especie foránea a un área dónde las abejas nativas aún están presentes. Las abejas del género Apis poseen una alta capacidad de enjambrar, la división de una población de abejas de la colmena madre y la ubicación de un sitio donde desarrollarán la nueva colmena ocurre simultáneamente y en forma precipita- da, comportamiento que difiere de las meliponas, donde el proceso de división para el surgimiento de una nueva colmena es paulatino (Nogueira-Neto, 1997). Esto genera una diferencia en la capacidad de adquisición de refugio. Las abejas de Apis mellífera generan una competencia silenciosa sobre otras especies. Se consideran como los efectos más importantes, sobre las poblaciones de abejas nativas, la com- petencia por cavidades de sitios para anidar y la competencia por fuentes de néctar y polen, sin obviar la factibilidad aparejada de transmisión de enfermedades (van Veen, 2006). Hay estudios que sugieren que el rango de la dieta y los recursos utili- zados, por abejas europeas no invasoras e incluso por las nativas, son fácilmente modificados por la competencia de nuevas especies invasoras, observándose los siguientes cambios comportamentales: “abandono de antiguos recursos, desplaza- miento competitivo;uso de menos recursos, en cuanto a diversidad, pero más inten- sivamente, especialización aumentada; añaden como recurso otras taxas, extensión de lugar” (Villanueva y Roubik, 2004).

Importancia del árbol como sustrato de nidificación: Numerosos estudios arrojan que el principal sustrato de nidificación es el árbol vivo4 y de gran porte, observándose mayor presencia de meliponas en bosques primarios, en comparación a bosques secundarios, no habiendo una preferencia por especie, lo cual confirma el