Christine Brooke-Rose propone ver a la ciencia ficción como una forma mixta del realismo y lo maravilloso (cf. Brooke-Rose, 1981: 72-102). Indica que la CF se acoge a la mayoría de técnicas discursivas del realismo, mientras que, a la vez —y en esto sigue a Todorov—, hace uso de convenciones cuasimágicas o pseudocientíficas, consideradas sobrenaturales según la realidad empírica pero naturales en el mundo del texto. Las técnicas realistas mencionadas por Brooke-Rose (1981: 99- 100) a partir del trabajo de Phillipe Hamon y modificadas por ella son: recurso a la memoria (que consiste en la constante circulación de información con respecto al pasado y al futuro del mundo textual, lo cual asegura la coherencia y legibilidad del texto), conocimiento del autor transmitido por medio de sustitutos (los personajes o la voz narrativa
transmiten información), descripción (exhaustividad en las descripciones con el fin de hacer el relato verosímil), redundancia y previsibilidad (se reconocen las actividades de los personajes según la esfera social a la que pertenecen y, por lo tanto, se pueden prever), ritmo ciclotímico de bueno/malo (variaciones rítmicas de, por ejemplo, éxito y fracaso, o aventura y descanso), defocalización del héroe (puede haber varios héroes, o se describe a otros personajes con el fin de desviar la atención), compensación semiológica (“extra codes”, como “illustrations, genealogical trees, etc.”), motivación psicológica de los personajes (que otorga la justificación para el relato), demodalización (narración neutral, sin un tono específico, poco subjetiva), desambiguación (eliminación de la oposición entre lo que es y lo que parece), historia paralela (referencia a la historia, la cultura, la geografía, etc. reales).4
Mientras que la propuesta de Brooke-Rose parece atractiva, presenta varios problemas que me impiden pensar en la CF como una forma mixta del realismo y lo maravilloso. Aunque aceptemos que la ciencia ficción en efecto hace uso de técnicas realistas para la creación de sus mundos, característica que también comparte con lo fantástico, lo maravilloso no tiene cabida en ella. En lo maravilloso se establece otro mundo completamente distinto al empírico, que funciona con leyes propias y en el que, por lo tanto, todo es posible; es otro mundo en el que lo sobrenatural y lo natural no entran en conflicto, porque todo es natural. En esta visión, además, se podría asemejar a la CF con el realismo maravilloso o realismo mágico, donde se
plantea la coexistencia no problemática de lo real y lo sobrenatural en un mundo semejante al nuestro ... El realismo maravilloso descansa sobre una estrategia fundamental: desnaturalizar lo real y naturalizar lo insólito,
4 Volveré sobre la compensación semiológica y la historia paralela en el siguiente capítulo, ya que
es decir, integrar lo ordinario y lo extraordinario en una única representación del mundo (Roas, 2001: 12).
Si pensamos en los sucesos del mundo cienciaficcional como insólitos o sobrenaturales naturalizados, en efecto estos dos géneros serían similares, y esto concordaría con la visión de Brooke-Rose. No obstante, los sucesos, convenciones, motivos, de la CF no son sobrenaturales ni insólitos en el sentido que lo son los sucesos del realismo maravilloso. Lo que ocurre o aparece en un mundo cienciaficcional tiene una base en el mundo empírico y no descansa en la sobrenaturalidad; es decir, lo que allí sucede y existe está afincado en una lógica que en todo momento permanece acorde con la realidad empírica. Desde luego, en la CF hay numerosos sucesos, objetos, lugares y personajes que no existen en la realidad empírica, pero su justificación proviene de un vínculo con un razonamiento lógico conjetural llevado a cabo desde la extrapolación y la especulación científicas, en los que a partir de una ley natural existente se postulan resultados, o bien se conjetura una ley a partir de la observación de condiciones actuales.
Más allá de las técnicas del realismo, en la CF se construye un mundo con vínculos estrechos con la realidad empírica porque está fundamentado en ella; en su mundo lo sobrenatural no tiene cabida porque no se están rompiendo leyes empíricas, ni tampoco se les hace convivir con otras sobrenaturales, sino que se les está llevando hasta sus últimas consecuencias. Éste no es un proceso de naturalización de lo insólito o lo sobrenatural, y, por lo tanto, no conviven en el mismo texto lo sobrenatural y lo natural, como en lo maravilloso o como en el realismo maravilloso. Según Umberto Eco, en la ciencia ficción se lleva a cabo un proceso análogo a la inducción y la deducción, que él llama abducción:
... en l’abducció imagino una Llei tal que, si per casualitat el Resultat que em cal explicar fos un cas d’aquesta Llei, el Resultat ja no apareixeria com a inexplicable ... en l’origen de tota operació científica (i no penso només en les ciències físiques, sinó també en la hipòtesi del psicoanalista, del detectiu, del filòleg, de l’historiador) hi ha un grau elevat de joc de ciència ficció. Inversament, tot joc de ciència ficció representa una forma particularment arriscada de conjectura científica ... En altres mots, la ciència ficció, més aviat que partir d’un Resultat de fet, el que fa és imaginar un Resultat contrafactual. Inversament, no està obligada a imaginar una Llei inèdita que l’expliqui: pot tractar d’explicar el resultat possible amb una Llei real, mentre la ciència explica el Resultat real amb una Llei possible ... la ciència, un cop conjecturada la llei, de seguida prova de crear les condicions per verificar-la i/o falsificar-la. En canvi, la ciència ficció remet a l’infinit tant la verificació com la falsificació (Eco, 1985a: 236, 237).5
Esta característica conjetural de la CF se ha tratado de explicar a partir de definirla como un género que se pregunta what if, y tras ello construye sus mundos. Evidentemente, la conjetura no implica la imposibilidad, por lo cual no podemos vincular a la CF con lo maravilloso. Esto no significa que no haya textos de CF que sí se relacionen con lo maravilloso; pero hemos de recordar siempre que las fronteras genéricas son móviles, y la agregación o ausencia de características vincula con otros géneros pero no desvincula del género de origen.
Por otra parte, la diferencia crucial entre la literatura fantástica y la CF radica en que mientras que la literatura fantástica depende de una
5 De manera similar a lo señalado por Eco, aunque decantándose por los términos especulación y
especulativo, Robert Heinlein se pregunta por las supuestas características predictivas de la CF: “Are the speculations of science fiction prophecy? No. … The fact is that most so-called ‘successful prophecies’ are made by writers who follow the current scientific reports and indulge in rather obvious extrapolation of already known fact. … Most so-called science fiction prophecies require very little use of a crystal ball; they are much more like the observations of a man who is looking out a train window rather than down at his lap –he sees the other train coming, and the ensuing ‘prophecy’ is somewhat less remarkable than a lunar eclipse prediction (1959: 24, 28).
confrontación textual con la realidad empírica, la ciencia ficción construye otro mundo a partir de ésta, que no se confronta textualmente con ella. Es decir, la CF no confronta intratextualmente ambos mundos; no le es necesaria la confrontación porque no hay una decisión que tomar con respecto a la naturaleza de los sucesos. Lo que ocurre en los mundos de la ciencia ficción no confronta la realidad empírica a la manera de lo fantástico, no desestabiliza al personaje ni al lector; en ella no hay una intrusión de sucesos sobrenaturales en el mundo natural y, por lo tanto, no se cuestionan las leyes de la realidad empírica. La CF no provoca el efecto fantástico de desestabilización; interroga y cuestiona la realidad empírica pero construyendo otra realidad a partir de la primera —superpuesta a ella si se quiere, o proyectada como una sombra provocada por una luz emplazada detrás de un objeto—, pero que no confronta a partir de sucesos sobrenaturales que se inmiscuyen en un texto realista, mimético de inicio. En la ciencia ficción no hay un rompimiento con las leyes empíricas.
Pero la ciencia ficción también comparte características con los géneros antes mencionados: al igual que lo fantástico, necesita del mundo empírico como base inicial para la creación de sus mundos, pero no para confrontarlos textualmente; como lo maravilloso, puede hacer uso de elementos de una realidad ajena a la empírica. Todos estos géneros hacen uso en una cierta medida de técnicas realistas y, por lo tanto, de la representación mimética de la realidad empírica. La diferencia de la CF recae en su naturaleza conjetural y extrapolativa: su tipo de actividad mimética se podría llamar conjetural en tanto que es una copia, una imitación que parte de una realidad empírica (el original a copiar) y la extrapola hacia el futuro o especula sobre ella en sus condiciones actuales. Imita la realidad pero la extiende y dilata, de manera que es siempre reconocible como tal pero nunca es igual a su modelo.
Así, podemos decir que el texto fantástico rompe las reglas que él mismo determina; el maravilloso establece sus propias reglas, distintas de las del mundo empírico; el realismo maravilloso hace convivir en el mismo texto lo sobrenatural y lo natural, es decir, funciona con reglas de ambos mundos relacionadas en armonía; el texto de ciencia ficción se acoge a las reglas del mundo empírico pero las extiende y dilata.