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Chapter 3 Concept design

3.2 Concept design methods

3.2.1 Brainstorming

Uno de los indicadores para determinar la participación a la que nos referimos es que sea habitual. La percepción docente es, en gran medida, que la participación es continua. Se citan diferentes formas de ese tomar parte habitual, a nivel de escuela y de aula:

Participan mucho en el cuidado del local escolar (...) hay grupos de estudiantes que todos los días participan en el cuidado del aseo de la institución” (entr. 2).

el profesor le manda a la pizarra para realizar un problema, el niño está participando porque está realizando el problema en la pizarra; y si hay algún equívoco enseguida algún compañero le corrige (...) con exposiciones que hacen ellos. Esa es la participación del niño. O sea, participan (...) en el proceso de enseñanza aprendizaje

(...) Entonces hay una participación continua, diaria, en todas las aulas” (entr. 4).

Pese a estos ejemplos de participación constante: cuidado del local, el salir a la pizarra o el trabajo en grupos, la mayor parte de casos que se observan son participaciones esporádicas: actividades sociales-culturales-religiosas. Las maestras, incluso, piensan que las niñas y niños quieren participar más en este tipo de actos.

“Participan (...) en las actividades sociales, deportivas y culturales [y] pienso que los estudiantes desean participar más en [estas] actividades (...) En el ámbito deportivo participan directamente, semana a semana (...) podríamos decir el 95% de los estudiantes participan en los deportes. Y en el área social, cultural también, en todas las actividades que la institución realiza los estudiantes son el centro de la participación, porque ellos son los que realizan las actividades, con la orientación de sus maestros, con la ayuda de los padres de familia. Pero los directos participantes son ellos (...) en los programas cívicos por el día de la bandera, los días lunes en los saludos a la patria, en los programas sociales por el día de la madre (día de la familia se le dice aquí en la escuela) y en los programas religiosos: el programa religioso popular tradicional que es el pase del Niño111 en diciembre” (entr. 2. La nota al pie es añadida).

En el largo comentario anterior podemos fijarnos en tres aspectos importantes. Existe cierta contradicción: primero se dice que las actividades son realizadas por la institución y seguidamente se sostiene que son las niñas y niños quienes las realizan. Es cierto que las estudiantes son parte de la escuela, pero al hablar de la escuela o la institución en general se sobreentiende que se refiere a todas las instancias de la misma y, si no se dice lo contrario, suelen tener más peso las docentes. Por otra parte todas las actividades son puntuales: programa por el día de la bandera nacional: un día al año, los saludos a la patria de los lunes: 15 minutos al inicio de la semana, el día de la madre-familia: un día al año, el pase del Niño: un día al año. Además, las actividades no han sido decididas por las niñas y niños.

El tomar parte que se salva de las tres críticas anteriores es el de los eventos deportivos: se hacen con cierta regularidad a lo largo del año escolar y son decididos y realizados por niñas y niños, junto con docentes. Una maestra lo expresa diciendo que: “el espacio de participación que más tienen es en cuanto a deporte (...) Casi toditos quieren participar en los deportes” (entr. 4).

Como se ha indicado, el momento cívico se presenta repetidamente como ejemplo de participación de las estudiantes. Así, en referencia a los ámbitos de participación, estas maestras (la primera en un tono escéptico) comentan:

“¿Participación?... Los niños que las profesoras sacan en los momentos cívicos. O sea,... participación bien marcada no le veo en la escuela” (entr. 3).

Por ejemplo, si usted le hace participar a un niño (...) Los maestros en los momentos cívicos que preparan, un niño del grado (...) –cada maestro selecciona de acuerdo a las aptitudes y todo eso es el que dirige el programa, la maestra ni coge el micrófono, el niño es el que presenta a sus compañeros y todo” (entr. 2).

Una maestra se refiere a la campaña electoral hablando sobre los papeles o protagonismos que asumen las niñas y niños en la escuela:

Hay una cosa muy importante (...) la participación democrática de los estudiantes, en el proceso eleccionario (...) participan muy, muy activamente todos en la campaña electoral

(entr. 2).

Un niño también se refiere al mismo hecho cuando pregunto por la toma de decisiones:

– Coordinador: Las niñas y niños, ¿pueden tomar decisiones en su grado y en la escuela?

– Marco: “Una que otra vez” [contesta con seguridad, casi sin dejar que acabe la pregunta].

– C: ¿Una que otra vez?

– Marco: “Cuando saben tomar elecciones y eso. Hay unos niños que vienen y gritan todo. Todo gritan. Todos los días. Para elegir cuál es el presidente, el vicepresidente. Saben hacer un montón de bulla [lo dice en tono de queja, dando a entender que le molestan esos gritos, esa bulla]”.

(gr. foc. 3)

Una que otra vez, nos dice Marco, y hace referencia a la campaña electoral que se desarrolla en la escuela antes de las elecciones. Se queja de que vienen y gritan todo, todos los días, haciendo un montón de bulla. Está hablando en un grupo focal con unos pocos compañeros suyos, pero bien podría levantar su protesta frente al Ministerio. Éste dice que “la campaña electoral debe realizarse en un ambiente de cordialidad, compañerismo y respeto mutuo. Quedan prohibidos todos los actos que atentaren contra los derechos humanos” (Decreto, 2012: art. 70). Marco no siente ese ambiente anunciado por el Ministerio, ni el respeto a su derecho a disfrutar de la calma.

Hay otra idea a destacar de las palabras de Marco es la que repetidamente aparece en estas páginas: la autoría de la participación es de otras (diferentes a las niñas y niños).

Cuando saben tomar elecciones, dice Marco. Es decir: cuando suelen tomar elecciones, o cuando hacen (otras personas) las elecciones.

Así pues, los deportes, las actividades sociales, culturales, los momentos cívicos, el mundo electoral (campaña y día electoral) y los concursos (de los que ya hemos hablado) son los ejemplos que nos dan pistas sobre la participación eventual que hay en el centro. Por otro lado, el cuidado, aseo de la institución, y el tomar parte en las actividades didácticas que la maestra prepara en el aula son los ejemplos más claros de participación no eventual.