Information Model Patterns (I-Patterns)
5.2 Business Application and Organizational Unit Relation ship
Desde el Ente se colocaron muestras gráficas en uno de los espacios verdes que está cercano a la puerta de ingreso al predio. Estos dispositivos eran muestras sobre casos paradigmáticos de la violencia institucional en democracia. Lo interesante de este emplazamiento es que es lo primero que ven los ingresantes al entrar al predio. Estas muestras fueron realizadas por el área de Prensa y Comunicación del Ente y utilizaron distintos materiales como infografías, historietas, fotografías, recortes periodísticos, entre otros, que fueron sintetizados en varios paneles.
El Ente ha realizado dos muestras, una en 2014, la otra en el año 2015. La primera muestra fue sobre el asesinato a Omar Carrasco, quién se incorporó el 3 de marzo de 1994 al Grupo de Artillería 161 del Ejército Argentino, en la localidad de Zapala, Neuquén. Tres días después de su incorporación fue reportado como desaparecido, y considerado desertor. Los padres lo buscaron, aunque la Justicia Federal de Zapala demoraba la investigación. La sociedad comenzó a movilizarse y ejercer presión. Un mes después fue encontrado el cuerpo sin vida de Omar, en un cerro del cuartel.
La segunda muestra fue sobre Walter Bulacio. Walter tenía 17 años cuando fue detenido frente al Estadio Obras Sanitarias donde se presentaba la banda de rock Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Fue retenido en la comisaría, donde agentes policiales lo golpearon hasta provocarle, días más tarde, la muerte. En ambas exposiciones se trabajó sobre la violencia institucional en manos del Ejército y la Policía, y son casos que pusieron en evidencia prácticas y dispositivos represivos que eran violatorios de los derechos humanos fundamentales en democracia. Aunque hay un intento por tomar temáticas del presente, estos casos sucedieron en los años 90 (cuando en el poder estaba el menemismo), son emblemáticos y están condenados los responsables. De hecho, como consecuencia del caso Carrasco el servicio militar dejó de ser obligatorio. Por eso puede afirmarse que como forma de reactualizar las luchas, las muestras se quedaron a medio camino porque son temáticas ya cerradas y cristalizadas. Cuestión que nos invita a preguntarnos hasta dónde la instalación de estas exposiciones muestra un compromiso con el presente, y cómo es posible denunciar la
violencia institucional del presente, sin denunciar al gobierno que con sus políticas no ha cambiado esas prácticas de abuso del poder de una fuerza del Estado. Dejamos este interrogante abierto, ya que en el capítulo 5 trabajaremos en torno a la relación del kirchnerismo con algunos de los organismos de derechos humanos que gestionan el predio, cuestión que nos permitirá comprender por qué dentro del predio, si bien se intenta plantear la necesidad de una transformación y crítica social, ésta se saltea a los problemas del presente.
La última intervención a la que nos referiremos es una instalación realizada al cumplirse un año de los asesinatos en Ayotzinapa en México123. Se trató de la colocación de los retratos de los 43 normalistas en un sector del espacio verde junto a la entrada del predio, la misma fue realizada en el marco de la Jornada de Arte y Memoria (en el año 2015) que todos los años realiza el Ente y la Agrupación H.I.J.O.S. Este caso fue conocido internacionalmente y para el primer aniversario los familiares en México realizaron una convocatoria para que las fotos de este grupo de desaparecidos fueran reapropiadas y la demanda de justicia fuera expresada por quién quisiera hacerlo. En Argentina universidades y grupos de artistas realizaron performances y demás intervenciones con estas imágenes que fueron subidas a la red.
123Para un análisis del caso ver: Cuadernos de Aletheia Nº 1, volumen 5, número 10, abril 2015.
Disponible en:http://www.aletheia.fahce.unlp.edu.ar/numeros/numero- 10/pdfs/Cuadernos%20de%20Aletheia%20OK.pdf#10
Estas tres intervenciones trabajan en tono a casos reconocidos, algunos internacionalmente. En los casos expuestos la violencia fue ejercida por fuerzas del Estado como la Policía y el Ejército. Además, en el caso de los normalistas en México, los asesinatos se debieron a la intolerancia a las ideologías políticas de los estudiantes, y el accionar de la masacre también tuvo que ver con la desaparición de los cuerpos. La instalación sobre México parece más una respuesta a la convocatoria internacional que a una política de memoria realizada por el Espacio para la Memoria, de hecho, esto no se discutió en el directorio del Ente y fue una intervención de fácil remoción y con materiales no durables.
Las marcaciones territoriales realizadas en el predio de la ex ESMA, dan cuenta de diferentes modalidades de apropiación por parte de los organismos de derechos humanos y distintos tipos de memorias que se ponen en juego, en una dinámica que podemos denominar como “tramas memoriales’’ (Messina, 2011) en tanto objeto complejo de entramado de lugares y prácticas que exceden al lugar y lo contienen a la vez. Mientras que desde la perspectiva de Lindón (2006), estas series de marcas territoriales pueden leerse como la activación de otros lugares en el lugar. En el predio conviven dos matrices de marcación simbólica del espacio, una de “memorias en movimiento o performativas’’ que tienen más que ver con la impronta callejera, de las marchas, las denuncias, las luchas por la verdad y la justicia, que implican la creación colectiva, el “poner el cuerpo’’ en la creación de la silueta o el sténcil y el construir dispositivos frágiles o efímeros. Según Diana Taylor (2005) la noción de performance supone “lo restaurado, lo reiterado, un repertorio reiterado de conductas repetidas”.
Como el trauma, la performance regresa y se manifiesta corporalmente mucho después del evento original. Se trata siempre una experiencia en el presente que opera como transmisor de la memoria al mismo tiempo que como su re-escenificación. Entre los dispositivos que podemos incluir dentro de este grupo se encuentran: las intervenciones de las rejas del predio, que a la vez que denunciaban también se apropiaban del espacio, y los stáncils de la Agrupación H.I.J.O.S.
La otra matriz es la de los “recuerdos fijos’’ anclados en el sitio. Aunque los sentidos que movilizan pueden no estar cristalizados o consensuados se presentan en el espacio como elementos duraderos. Dentro de ella localizamos los monumentos (el de la Carta Abierta a las Juntas Militares, de Rodolfo Walsh y el Monumento a los patriotas); la infraestructura del “Pañuelo del Bicentenario’’ que porta la simbología del pañuelo y de las rondas en la Pirámide de Mayo; las señalizaciones del predio sobre los usos que tuvo en la dictadura; el señalización de tres columnas que lo identifican como ex CCD (abordadas en el capítulo anterior) y las cartelerías que institucionalizan al Espacio de Memoria.
Por último, la creación de todas estas marcaciones fue realizada por la Asociación Madres de Plaza de Mayo, la Agrupación H.I.J.O.S. y el Ente (que representa al directorio de organismos) por eso sus marcaciones pasaron por distintos consensos. Las de la Agrupación H.I.J.O.S. pasaron por el mecanismo de aprobación institucional, aunque sus gestores suelen ser militantes de esa organización y empleados del Ente; en cambio, las realizadas por la Asociación Madres de Plaza de Mayo se saltearon todos los mecanismos institucionales. Estas marcaciones resimbolizan o recalifican al predio en tanto sitio de memoria, debido a que se instalan poniendo de manifiesto la heterogeneidad del predio. Ya que más que ver al predio como mensaje unívoco y gestor de nuevos consensos, lo que se despliega es un escenario de luchas de sentido, de definición de distintos “nosotros” y de competencia entre distintas memorias.
CAPÍTULO 4:
Imagen y espacialidad: prácticas rituales y representaciones sobre los
desaparecidos
En este capítulo se analizan dos tipos de dispositivos memoriales cuya temática son los desaparecidos. Ambos proyectos comenzaron a instalarse en el año 2012 pero continúan en renovación, actualización e inauguración de nuevas etapas hasta la fecha124. Se trata de la colocación de gigantografías en las calles internas del predio, en el marco del proyecto “Memorias de vida y militancia”, y la intervención artística de las paredes de los edificios de las instituciones que funcionan en el predio, en el marco del proyecto “Presentes”. Estas muestras nos permitieron problematizar al Espacio para la Memoria como institución de encuadre de la memoria (Halwachs, 2004) y constructor de relatos e interpretaciones propias sobre el pasado. Es decir, como un lugar donde se problematizan diferentes procesos de transmisión, empatía, comunicación, elaboración de la pena, así como actos de denuncia y jerarquización de voces legitimadas.
La idea de crear dispositivos que relataran las biografías y militancias de los desaparecidos se originó en la presentación de proyectos para el futuro Espacio para la Memoria en el año 2004. Puntualmente, la propuesta de Asociación de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, Asociación Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora y Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, expresaba la idea de que en el Casino de Oficiales se diera cuenta de lo sucedido y se exhibieran “fotografías, listas de nombres, recuerdos, historias de vida de los detenidos desaparecidos que pasaron por allí’’; mientras que la propuesta de la Agrupación H.I.J.O.S. detallaba la necesidad de “reconstruir las identidades de los militantes, sus historias de vida, dónde militaban, qué hacían’’. Esta idea quedó sin realizarse durante muchos años. En las muestras instaladas en los distintos edificios, el único que retomó algunas identidades de los desaparecidos fue el edificio de Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, que en una sala llamada “Los papis’’ exhibía fotografías de los desaparecidos que tuvieron hijos en cautiverio y que fueron apropiados. El objetivo primordial de esa muestra era exhibir los rostros de algunos desaparecidos para generar empatía o
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identificación de un potencial nieto que viera la muestra. Por eso no se ahondaba demasiado en las biografías o militancias, sino que era una muestra primordialmente fotográfica. Los dispositivos analizados en este trabajo se realizaron antes de la construcción del Museo en el Casino de Oficiales que fue creado en 2015, aunque igualmente en ese edificio no hay, actualmente, salas destinadas al relato sobre las identidades de los desaparecidos. Tampoco hay ninguna sala destinada a este tema en todo el predio, debido a los distintos criterios que imperan en cada edificio: el ECUNHI está destinado a actividades creativas y artísticas, al igual que el CCMHC (aunque tienen distintos perfiles), la Casa de la Militancia realiza, principalmente, actividades formativas, el edificio Cuatro Columnas expone muestras temporarias sobre diversos temas, el Museo de Malvinas está abocado a esa temática y en el resto de los edificios se realizan muestras esporádicamente. Esto resulta sintomático del estado de la memoria en el predio y la falta de un proyecto global que piense al espacio y a las políticas de memoria que allí se generan desde una perspectiva macro.
El proyecto “Memorias de vida y militancia’’ es el único que se ha realizado en todos estos años de gestión donde participaron tres instituciones: el Ente, el CCMHC y el ANM. Esto ha sido así por iniciativa de las empleadas que lo generaron, ya que algunas de ellas se conocían por su militancia en la Agrupación H.I.J.O.S. Entonces, que éste sea un proyecto interinstitucional dependió de la iniciativa de las empleadas y no tanto de un proyecto de las instituciones. El proyecto surgió a partir de distintos trabajos que se estaban realizando dispersamente, un grupo de guías del Ente estaba reconstruyendo biografías de desaparecidos de la ESMA, desde el ANM se estaba generando un fondo documental sobre los desaparecidos y sobre los grupos militantes de los años 70, y el archivo biográfico de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo también estaba generando sus propios materiales sobre desaparecidos que hayan tenido hijos de los cuales no se conoce su paradero. Las creadoras de la muestra explicaron que el proyecto se realizó primero en formato postal, y luego como muestra en las calles internas del predio porque “no había dónde colocarla’’125, las creadoras también expresaron que querían hacer una muestra más grande con los materiales que han ido recolectando, pero que estaban pensando en qué edificio podría instalarse. Otro de los conflictos, al participar empleadas de tres organismos, fue sobre la propiedad de la
muestra y el fondo documental que habían generado, esa fue otra de las causas por las que se colocó en las calles internas del predio. Esta situación puso en evidencia la falta de articulación de recursos humanos, perspectivas y proyectos que existen en el predio, a la vez que nos permitió preguntarnos sobre cómo es posible que en un espacio para la memoria, que posee 17 hectáreas y 37 edificios, no hubiera un lugar para relatar las historias de los desaparecidos y sus militancias.
“Presentes’’ surgió por iniciativa de un grupo de empleadas del Ente que a la vez son militantes de la Agrupación H.I.J.O.S. y miembros del GAC, por eso este triple rol le dio una impronta particular que estudiaremos a continuación. En ambos proyectos participaron empleadas del Ente y contaron con su aprobación para su instalación.
Ambos dispositivos tuvieron algunos puntos en común: se trató de la instalación pública de imágenes de desaparecidos que propusieron distintos tipos de apropiaciones del espacio público; el Ente participó en la gestión y organización de ambas propuestas; en las dos experiencias los familiares de los desaparecidos tuvieron distintos grados de participación. Ambos proyectos fueron pensados, gestados y materializados por hijos de desaparecidos que trabajan en el predio y que poseen trayectorias previas en relación al arte y la militancia en derechos humanos. Y, por último, los dos dispositivos se basaron en imágenes fotográficas provenientes de álbumes familiares. Pero también tuvieron diferencias fundamentales, ya que uno se trató de un dispositivo duradero y el otro frágil; uno hizo un uso planificado del espacio y el otro más espontáneo. “Memorias de vida y militancia’’ instaló representaciones de desaparecidos que fueron secuestrados en la ESMA y “Presentes’’ trabajó sobre desaparecidos del país (independientemente de dónde hubieran sido secuestrados).
A continuación analizaremos estas experiencias teniendo como foco las siguientes preguntas: ¿Cómo se concibe y apropia el espacio del predio de la ex – ESMA a partir de estos proyectos? ¿Cómo se pensaron estos dispositivos y cuáles fueron sus procesos creativos? ¿Cómo influyeron las trayectorias previas de sus gestores en la forma de crear y pensar estos dispositivos? ¿Qué prácticas posibilitaron para los visitantes éstas instalaciones en el espacio? ¿Cómo participaron los familiares de los desaparecidos: qué prácticas e interacciones fueron posibilitadas, y cómo fueron interpretadas? ¿Qué convivencias y tensiones se generaron con otros dispositivos y
prácticas dentro del espacio? ¿Qué mediaciones e interpretaciones aparecieron sobre el álbum familiar en tanto objeto, al ser instalado en las calles y paredes de la ESMA?