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No se pueden comenzar estos párrafos sin primero plantear ¿Qué es la Ciencia? Las palabras de Golombek, D (2008) resultan perfectas como respuesta, pues él dice que “…la ciencia no es más que un modo de conocer la realidad […] de manera realmente muy poderosa: a puro preguntazo. Los científicos nunca hemos salido de la edad de los por qué y, encima, pretendemos ser contagiosos” (pág. 24). Eso es la ciencia, un constante cuestionamiento de todo, una actitud inquisitiva que te arroja a buscar respuestas, a dar explicaciones, a pedirlas, la ciencia nos permite entender el mundo y nos ayuda a tomar decisiones. Por lo tanto, como docente en el área de las ciencias existe un deber por hacer crecer la curiosidad de los estudiantes, por idear formas que permitan ir disipando dudas y acercando a ideas más científicas que a la vez, permitan generar más y más interrogantes.

Tomando en cuenta lo anterior puede señalarse que “la ciencia es una búsqueda de explicaciones que se ajusten a las pruebas existentes en un momento en particular pero que pueden cambiar si se produce un conflicto de pruebas convincente” (Harlen, ECBI-CHILE, 2003). El mundo es cambiante, y la ciencia también, el mundo se transforma, la ciencia lo transforma, ella es quien te ayuda a transformar tus pensamientos, tus ideas, tus explicaciones acerca de la realidad. La enseñanza de las ciencias se ha enfocado en muchas direcciones, una concepción más tradicional considera que los niños que llegan a preescolar traen consigo “ideas erróneas”, que deben ser corregidas a través de la enseñanza formal. No obstante, algunos autores difieren de esa idea considerando que las preconcepciones deben considerarse de una manera positiva concibiendo aquellas ideas erradas como intentos, de parte de los niños, de entender el mundo

39 que los rodea aunque se considere que el objetivo de la enseñanza de las ciencias debiera ser que los niños comprendan las explicaciones científicas de los fenómenos naturales, no comparte que estas explicaciones se deban entregar apresuradamente, muy por el contrario, los mismos estudiantes son quienes debiesen ser capaces de comprender los diferentes fenómenos naturales, a medida que empiezan a cuestionar, a cuestionarse y a ser cuestionados, es decir, a medida que van haciendo ciencia.

Tomando en cuenta lo anterior es que surge algunas interrogantes ¿Cómo hacer ciencia? ¿Cómo desarrollar este pensamiento científico en el aula? Y, las respuestas a ellas son simples, hay que transformar la sala de clases en un lugar, en el que surja la curiosidad, la imaginación, los descubrimientos, la creación y el conocimiento, bajo la guía de un agente dispuesto a enseñar y dispuesto a que permita seguir cuestionando la realidad. No obstante, los que juegan el rol importante, son por supuesto los niños, que sin su participación, en la que observan, recolectan información, miden, imaginan, crean, discuten o reflexionan para responder una pregunta, no podríamos hablar de hacer ciencia.

Por consiguiente, y bajo una concepción personal de enseñanza y aprendizaje de las ciencias, se rescatan ciertos aspectos fundamentales. En primer lugar, está la responsabilidad docente de averiguar y hacerse cargo de las preconcepciones que los estudiantes traen consigo, pues las ideas previas que se han hecho los niños, acerca del mundo que les rodea o de ciertos fenómenos específicos, son el punto de partida que permite a los profesores guiar un aprendizaje científico o “como señala Ausubel (Carretero, 2006) son los cimientos sobre los cuales se construirá un nuevo aprendizaje”. Por otra parte, el guiar a los niños para hacer ciencia, incluye decidir qué herramientas proporcionarles y, esto solo podemos averiguarlo conociendo las ideas previas que tienen acerca de aspectos o fenómenos del mundo que los rodea. Siendo conscientes de estas ideas, las herramientas entregadas permitirán a los estudiantes, enfrentar e interrogar la realidad, sintiendo la plena libertad para ir descubriendo el mundo del que son parte.

40 Efectivamente, para enseñar ciencias se debe encontrar un norte y comenzar a andar por un camino determinado, por un camino que nos permita indagar.

Es así que, través de, una indagación científica, “se plantean preguntas acerca del mundo natural, se generan hipótesis, se diseña una investigación, y se colectan y analizan datos con el objeto de encontrar una solución al problema.” Windschitl (2003), citado en: López, P. Indagación en la Educación en Ciencias. Pág. 213 En este proceso, al que se refiere Windschitl (2003) se refleja la naturaleza humana inquisitiva, pues en general, desde una edad temprana el ser humano comienza a preguntase por todo aquello que le rodea y, es aquí donde la enseñanza de las ciencias cumple un papel esencial, contribuyendo a enfrentar estos cuestionamientos.

Por otra parte, complementar los conocimientos o teorías cotidianas de los estudiantes con las múltiples teorías científicas que se revelan, a través de la enseñanza de las ciencias naturales es para Pozo, J.I 2009 necesario porque “…la construcción del conocimiento científico requiere construir estructuras conceptuales más complejas a partir de otras más simples (…) solo estudiando contextos y situaciones concretas pueden los alumnos trascenderlas y llegar a remover los cimientos de sus teorías” (pág. 146)

En concordancia con las palabras antes citadas es posible decir que, el propósito de las ciencias naturales, de lograr que los estudiantes se cuestionen e indaguen su realidad, debe ir más allá de crear actividades concretas y científicas como experimentos, pues tiene que ver con demostrar, enseñar a preguntar, con inquietar. Por ende, es fundamental considerar los procesos cognitivos que queremos potenciar en nuestros estudiantes. Para ello, la enseñanza de teorías científicas a través de las ciencias naturales debe ser de manera progresiva, a través de, los años de escolaridad, es más, aquellas ideas intuitivas que los estudiantes traían consigo o adquirieron en sus experiencias con las ciencias – tanto personales, como escolares – debiesen complementarse con aquellas teorías científicas más explicitas que se enseñan en la escuela. Esta progresión es

41 la que ayuda a los educando a construir un conocimiento científico y útil, que les permita por ejemplo, comprender aspectos científicos aún más complejos o tomar decisiones informadas, respecto a sus propios intereses.

Por otra parte, pero respecto a lo antes mencionado, las ciencias poseen un poderoso enfoque social, que brinda las oportunidades para desenvolverse en la sociedad que día a día va cambiando. He aquí el sentido útil de la enseñanza de las ciencias, antes mencionado, pues, el conocimiento científico, además de ser un modo de comprender la realidad, puede ser una herramienta de participación ciudadana. Por ejemplo, en este mundo cada vez más dependiente de la tecnología, estar informados de los avances en el área científico-tecnológico da pie para iniciar cualquier conversación o para crear, aportar o transformar.

Para Massarini, (2010)

La enseñanza de las ciencias debe cumplir un papel democratizador, en que el conocimiento científico no sólo sea entendido como parte necesaria del bagaje cultural, sino también como una herramienta que sustente la autonomía personal en la toma de decisiones y promueva una participación ciudadana consciente e informada, en virtud de este propósito, el desarrollo del juicio crítico de los estudiantes es un aspecto central. Una aproximación didáctica que incorpore la indagación de los procesos de construcción del conocimiento científico, permitirá identificar sus componentes metafóricos y contribuirá el análisis y evaluación critica de sus alcances y limitaciones, connotaciones valorativas y repercusiones sociales. (pág. 139)

Lo anterior más que considerarse como uno de los propósitos de las ciencias naturales, es un gran desafío para los docentes del área. Por ende, el diseño de cada actividad de enseñanza/ aprendizaje presente en las secuencias didácticas deben estar relacionadas con el contexto actual de los mismos estudiantes, con el fin de lograr un aprendizaje más eficaz, duradero, útil y transferible.

42 Así mismo, Harlen, W. (2003) menciona que la “ciencia es una tarea humana, (…) que ha cambiado en el pasado y evolucionará en el futuro a medida que cambien la experiencia y el conocimiento humano” (pág. 23)

En conclusión y de acuerdo a lo anterior, si se cree que, uno de los propósitos de la educación es adaptar a las personas a una sociedad científica moderna, en la cual debieran desenvolverse, las ciencias naturales y el rol que juegan los profesores como misioneros de su enseñanza, es de suma importancia, principalmente desde una temprana edad, más aún, si reflexionamos, en que la ciencia depende de la creatividad y de la imaginación. En este supuesto, los niños son sujetos a quienes les sobran estas características. Por lo mismo, los futuros docentes de ciencias naturales tienen la tarea de sumergir a los estudiantes en el maravilloso mundo que, como se mencionó en un principio, les permitirá comprender el mundo, encontrar respuestas lógicas y sustentables a sus múltiples preguntas, complementar sus preconcepciones convirtiéndolas en ideas científicas, pero lo más importante, seguir cuestionándose.