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C ONTACTS AND S OURCES OF F URTHER I NFORMATION

Es bien sabido que la problematización de la forma artística en Bajtin, nació a partir de una lucha metodológica contra “la moda del cientificismo”, concerniente al formalismo ruso, cuyo método de estudio redujo la forma artística a la forma de la materia, evitando así el reconocimiento del nivel estético en la creación literaria. Esta poética, reconocida también como la estética material, significó el desconocimiento de los problemas esenciales del arte, en el sentido de que se priorizó el material, es decir, lo verbal en la búsqueda de un estudio objetivo de la literatura.

En efecto, este tipo de análisis literario no identifica la forma artística desde una

significación estética, lo que imposibilita un acercamiento a ese aspecto externo. Es

decir, a ese algo, al cual se dirige el autor, que aunque ligado a la materia, se refiere de manera esencial a unas problemáticas axiológicas. En esos términos, la estética material, debido a su acercamiento limitado a la obra literaria, (acercamiento caracterizado por hacer evidente una actitud más bien cognitiva, es decir, por estar dirigida hacia la realidad sensible de la obra) desconoce esa parte relacionada con lo contemplativo, donde artista y lector realizan la actividad estética, trascendiendo lo puramente cognitivo y resaltando ahora el contenido o el objeto estético. Más adelante explicaremos los conceptos anteriores (objeto estético, formas compositivas y arquitectónicas), por lo pronto, observemos como la confusión metodológica de la estética material, arrojó no solamente una definición técnica de la obra, sino que también nos permitió visualizar un aislamiento entre el arte y la cultura, entre el arte y el mundo.

Lo anterior nos deja en claro una primera idea: la estética material no tiene en cuenta para el análisis artístico aquellos factores axiológicos que reflejan esos valores que representa la obra, en esa medida, la forma artística, relacionada con aspectos valorativos, volitivos, emocionales, debe ser una realidad esencial del arte, que a su vez debe convertirse en la meta principal del análisis literario.

Ahora ¿Qué elementos constituyen la forma artística o cómo determinar la esencialidad de la forma, sin confundirla con la forma de la materia? Es evidente que los conceptos nombrados anteriormente, como el de factor axiológico, tensión volitiva, esencialidad del arte, significación estética, algo tienen que ver. Para clarificar lo anterior, empecemos por una definición: La forma artística es la forma del contenido, pero realizada por completo en base al material y sujeta a él (Bajtin, 1989, p. 60) Hay por supuesto tres conceptos claves: forma, contenido y material. Para empezar ¿Qué es

y cómo se manifiesta el contenido? ¿Cuáles son las relaciones de diferencia y similitud entre el contenido y la forma o cómo se hace la forma a través del contenido? En la unidad de la cultura siempre aparece un acontecimiento, el cual, al establecer relación de similitud y diferencia con otros hechos, se convierte en una acción visible y autónoma. Ese carácter de autosuficiencia le da la posibilidad de ser un hecho significativo, pues su actitud se dirige hacia algo; tiene que ver con un elemento ya existente, es decir, con un evento valorado. Me refiero a que detrás de la acción cognitiva del acontecimiento, es decir, detrás de la visión o visualización objetiva de ese suceso, existe un acto ético.

Así mismo se manifiesta la obra de arte, cuya esencia se aleja del vacío significativo y pervive junto con otras obras de arte, en un mundo de significación, que va más allá de la existencia puramente física. Ese mundo es la realidad, la que pareciese oponerse de manera radical al mundo ficcional del arte. Sin embargo, esa oposición se difumina en el sentido de que la obra habla de esa realidad, la re significa y la valora. Sucede lo contrario con el discurso científico, que se aparta de la valoración ética y estética y existe en sí misma, fuera de cualquier realidad valorativa; su actitud es objetiva, en tanto que no interviene una posición ética. En la creación artística por su parte, hay un carácter receptivo positivo, ya que la realidad o acontecimiento, impregnado tanto de lo cognitivo como de lo ético, penetra en la obra, donde se transforma en un nuevo hecho de conocimiento y valoración axiológica.

Sobre este aspecto Bajtin señala: “La forma estética transfiere esta realidad conocida y valorada a otro plano valorativo, la somete a una unidad nueva, la ordena de una manera nueva: la individualiza, la concreta, la aísla, y la concluye, pero no anula en ella lo conocido y valorado: este es el objetivo hacia el que se orienta la forma estética final(p. 35) La obra de arte entra en el acontecimiento sin interferir en su realidad ética y cognitiva; esto quiere decir que no rompe de manera radical con los valores de la realidad primaria; pues es sobre la base de esa valoración y ese conocimiento, que la obra postula otra actitud cognitiva y ética, consolidada a través de una depuración; de una individualización, y una finalización, es decir, desde la creación de un mundo autónomo y significativo. En esa medida, la forma sólo puede tener sentido en el momento mismo en que se plantea una relación con el contenido, siendo éste un objeto

de conocimiento y de acción ética. Encontrando ya la esencialidad de la forma artística,

estética, permeada de un factor axiológico, convirtiéndola en un espacio novedoso y original.