• No results found

En la pregunta anterior pudimos ver el reparto de la tierra conquistada a través de diversas normativas, como así también algunas radicaciones de caciques que tuvieron lugar en las décadas posteriores en el marco de una política ambigua, oscilante y co- yuntural. Sin embargo, para la comprensión de la campaña roquista en toda su magni- tud resulta insoslayable abordar las políticas implementadas con los indígenas someti- dos, en particular debido a que si bien muchos/as murieron en combate, la mayor parte de los y las miembros de las comunidades fue apresada y quedó a disposición de las

autoridades. Así, miles “y miles” de indígenas, hombres, mujeres, niños/as y ancianos/

as formaron parte del botín de guerra de las campañas.

Señalemos que las prácticas de eliminación física y despojo territorial fueron acompa- ñadas entonces por políticas de desestructuración social como la destrucción de lazos de parentesco, la enajenación de la fuerza de trabajo; la negación identitaria cultural,

el reparto forzoso de los grupos sometidos, etc. El denominado “problema del indio”

no era más que su existencia como tal y se resolvería con su desaparición como actor

social. De acuerdo al proyecto homogeneizador estatal el indígena ocupó el lugar de los

“otros internos”, esto es, población que quedaría afuera de la construcción identitaria

nacional pero que ocupaba un espacio territorial fronteras adentro.

A su vez, respecto de las medidas implementadas es importante señalar algunas cuestiones:

1. La falta crónica de mano de obra que afectaba a los propietarios al momento de con-

seguir gente para trabajar las tierras, fenómeno que atravesó gran parte del siglo XIX. 2. Las estrategias que se implementaron no comenzaron con la Conquista del Desierto,

en 1879, sino que las precedieron por muchos años.

3. La decisión del destino de las comunidades sometidas no fue azarosa y el propio

Roca estudió lo actuado, por ejemplo, por los Estados Unidos. El caso norteameri-

cano y la creación de reservas fueron modélicos pero para su descarte.

En torno a ellas focalizaremos en dos aspectos centrales a la hora de explicar los mecanismos puestos en marcha con la población originaria: (a) las formas de control, disciplinamiento, circulación y explotación física en algunos de los campos de concen- tración dispuestos por el Estado, en particular, del más importante conocido hasta la fecha: la isla Martín García y (b) las formas de repartición y distribución de los indígenas sometidos.

Un argentino en Washington

Al asumir como Ministro de Guerra en reemplazo del recientemente fallecido Adolfo Alsina, Julio Roca le encomendó al subteniente Miguel Malarin, por aquel entonces designado Agre-

gado Militar en Estados Unidos, la tarea de recabar información acerca de la política esta- dounidense respecto a los indígenas de Norteamérica.

Malarin cumplió con el pedido y envió numerosas y prolijas cartas. A priori, había una coin- cidencia: los militares de ambos países fueron los encargados de manejar la política con los indígenas sometidos, decisión que Malarin cuestionó porque prefería una asimilación coman- dada por sectores civiles.

En principio se creía que las opiniones del subteniente habían terminado por convencer a Roca de no aplicar la política norteamericana de reservas y, en cambio, optara por el siste- ma de distribución, sin embargo, la evidencia documental muestra que apenas iniciado el intercambio epistolar entre ambos, el Ministro de Guerra ya tenía claro el fracaso y el alto

El intercambio expresaba que la política de distribución de indígenas no estaba dada de an- temano y que para decidirse por ella, los funcionarios estudiaron y evaluaron las estrategias llevadas a cabo por otros estados.

Así, se lo explicaba Roca al gobernador tucumano Martínez Muñecas:

Los Estados Unidos establecen en demarcaciones territoriales llamadas Reservas las

grandes agrupaciones de indios, vigilados sostenidos por el gobierno con grandes gastos y graves peligros [...] un sistema oneroso y lento para la transformación del indio […] La experiencia ajena y la nuestra en la sublevación del cacique Juan José Catriel con su tribu en el año 1875, no solamente señala el peligro de las grandes agrupacio- nes, sino que demuestra también, que este medio sería ruinoso e insostenible entre no- sotros, dadas las actuales condiciones económicas de nuestro país. (Carta del Ministro de Guerra y Marina Julio Roca al Gobernador de Tucumán, fechada el 4 de noviembre

de1878. Cit. en Mases, 2002: 57).

Carta del Agregado Militar M. Malarin a Julio A. Roca. (AGN)

El historiador Enrique Mases sostiene que tres cuestiones incidieron para que Roca se inclinara por el sistema de distribución: a) la reducción de gastos, b) el aprovechamiento de los sometidos como mano de obra/cuerpos disponibles y c) la perspectiva del enemigo vencido impuesta por los militares que jugó un rol preponderante al momento de optar por un sistema u otro.

Enterado Malarin del reparto de indígenas, aprovechó para manifestarle algunas líneas de acción posible, siempre empapado del pensamiento hegemónico de la época, el darwinis- mo social:

No sé donde he visto que usted ha principiado a enviar indios a Tucumán, es una exce- lente medida [...] Las reducciones agrícolas, las colonias formadas de familias selectas en parajes apartados como el litoral de Entre Ríos pueden ofrecer a usted vasto campo para la prueba [...]

Los indiecitos deben repartirse en las familias de la República, con ciertas obligaciones

para estas. No es el viejo sistema de Encomiendas sino un tutelaje hasta la “mayori-

dad” para civilizar al salvaje. Otros deben enviarse a los Colegios Nacionales, a razón de uno por colegio, a las Escuelas Normales o de artes u oficios. La medida de dedicar

los adultos al servicio naval me parece muy acertada. La cuestión está en dar ocupación civilizada a todas esa gentes vagamundas y peligrosas… (Carta de M. Malarin a J. Roca

fechada el 25 de diciembre de 1878. Archivo

Roca, legajo N° 7, AGN).

Luego de una serie de cartas, en julio de 1879 con júbilo Malarin recibió las noticias del arribo de las tropas a los márgenes del Río Negro y del Neuquén:

Extracto de la carta de Malarin a Roca.

La conquista de los territorios, la sumisión de los pueblos vencidos no traen nunca con- sigo la conquista de la nación vencida, es decir la asimilación mutua. Del trato lógico, económico, durable que se siga con los indios, del empleo justo y efectivo del ejército, de los medios que el Gobierno ponga a disposición de la Comisaría de Inmigración, dependen en su mayor parte los resultados que producirá la conquista al indio de sus territorios, su confinamiento en espacios reducidos y su concentración en unidades numerosas. (Carta de M. Malarin a J. Roca fechada el 3 de julio de 1879. Archivo Roca, legajo N° 7, AGN). (Remarcado propio).

La apelación al “confinamiento en espacios reducidos y su concentración en unidades nume-

rosas” es un tópico disruptivo y novedoso en los escritos del subteniente, quien sin dejar de

notar que veía en el reparto un signo de la civilización y en la asimilación un modo de ingresar en un estado superior de progreso, lo alejaba de su inicial creencia acerca de la posibilidad

de la coexistencia de sectores indios civilizados con “blancos”.

En relación con ello, las estrategias que Malarin propone deberían interpretarse como una de las divergencias y debates en el seno del gobierno en torno a qué estrategias implementar con los indígenas sometidos. Esto rompe con la idea de que no existió un plan premeditado, sino actos improvisados que derivaron en excesos por parte de los militares. Al mismo tiempo, demues- tra que si bien había consenso en conquistar los territorios, esto no avalaba las políticas de con- centración ni los repartos de las familias.

Finalmente, el análisis de las divergencias con el caso estadounidense permiten observar derro- teros y trayectorias distintas al norte y al sur de América en lo que respecta al reconocimiento de las comunidades y a su relación con ambos esta-

dos a lo largo de los siglos XIX, XX y XXI.

El cierre de una misiva y la