Estas políticas culturales urbanas no serían contingentes, si no atravesaran los procesos de subjetivación y la dimensión simbólica del consumo cultural (Zukin, 1995) de los pobladores de Lavapiés. Sobre esta base –dirá la autora–, emergerá el marketing en torno a las nuevas políticas de identidad atravesadas por estilos de vida posmodernos. De esta forma, las nuevas clases medias recién llegadas a los centros de las ciudades traen consigo un capital de origen (habitus), que se yuxtapone con los existentes en el propio barrio, configurando nuevos sentidos en el diálogo socio-espacial; construcciones del habitus que se articulan por los diferentes capitales que atraviesan al sujeto social a lo largo de su trayectoria. Por eso, bajo estas premisas teóricas, la gentrificación no puede ser observada tan solo a través de la entrada de grupos sociales de mayor poder adquisitivo, sino que, como ya analizamos, también se ponen en juego toda una serie de capitales tan fuertes, en algunos casos, como para segregar y desplazar a otros.
…o hacia arriba para subir al estudio por Tirso de Molina; y el resto de la vida que hago en el barrio tiene mucho que ver con los grupos de consumo, y con la agroecología y con el... con, bueno, con... con la agroecología con lo cual eso me lleva mucho a, a pasar por [CS] Tabacalera, por el tema de los grupos de consumo y hacer uso en la Tabacalera en ese sentido. (…) y ahora hay un sitio que me resulta muy interesante también por este tema que es el Mercado de San Fernando. Ahí se están creando muchas, muchos pequeños comercios de gente del barrio que está, eh... que plantea una alternativa a lo que es el supermercado que tenemos como Carrefour, que tenemos ahí en la plaza como punto neurálgico (…) Luego hay otro punto muy interesante, en cuanto a la vida que yo hago que es el huerto urbano que hay en Doctor Fourquet, “Esto es Una Plaza”. (GD_creativos2)
Este es un claro ejemplo de las prácticas tan distintas que se han ido materializando, que replantean constantemente el consumo masivo de otras épocas o clases sociales, y que tienden a distinguirse precisamente por la exclusividad espacial de estos lifestyles. Por lo tanto, para poder examinar la producción (y reproducción de la estructura social), el análisis de los estilos de vida debe estar vinculado con el análisis de las prácticas cotidianas de estas clases medias. De este modo, las nuevas formas de trabajo del capitalismo contemporáneo, que por un lado limitan las posibilidades de pensar en una “alteridad” y por otro liberan esas mismas posibilidades, son materializadas en Lavapiés como expresión y creación personal, al mismo tiempo que colectiva. En consecuencia, debemos comprender a la cultura y a sus distintas expresiones más allá de la distinción y la diferenciación, ya que son, a su vez,
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prácticas interiorizadas y exteriorizadas (estructura estructurada y estructurante, diría Bourdieu). Así damos cabida también a distintas formas de hibridación, es decir, a la formación de nuevos actores sociales y nuevas tensiones causadas por prácticas que resignifican el hecho social, aun sin deshacernos del estructuralismo que comprende a la cultura como elemento instrumentalizador de las dinámicas de subjetivación al servicio de las relaciones de dominación.
Como hemos presentado en el capítulo 5, no podemos replicar las lógicas lineales de los estudios sobre gentrificación, que sobre todo tienen en cuenta la entrada de grupos socioeconómicos más altos, ya que una de las particularidades de este proceso de transformación socio-urbana, en el caso de España y su actual momento de precarización social y económica, es precisamente la preeminencia de figuras como dichas clases medias, jóvenes profesionales, ahora precarizados. La defensa que hará Florida de estas supuestas “clases creativas”, argumentando que poseen un estatus económico mayor, no tiene sentido para nuestro estudio. Los estilos de vida y consumo, el comportamiento colectivo y otras cualidades distintivas (nuevas civilidades), tienen tanto o más peso que el plano económico para resignificar el espacio y transformar las relaciones de poder. Por ello, y considerando las apreciaciones de Lees (2008), el proyecto de construcción del ciudadano ideal siempre se sustenta bajo el marco de comportamiento de la clase media, vía capital cultural y simbólico, teniendo en cuenta que la constitución de clase se construye fuera de los barrios gentrificados (Bridge, 1995), es decir, que los procesos de socialización y de anclaje social ocurran en la familia o en la disciplina de la escuela.
Sin embargo, la articulación entre economía neoliberal y la cultura cool o hipster (profundamente atravesada por los estilos de vida contraculturales) se presenta claramente en el paradigma explicativo del cognitariado, determinado por horarios flexibles y nuevos estilos de vida sentimentales, sociales y laborales, que dejan atrás al trabajador a turnos, incapacitando al sujeto para discernir entre trabajo, ocio y descanso. Esta falsa autonomía, que al mismo tiempo hace cómplice y víctima a estas nuevas clases medias urbanas, se ha quedado enredada en el entramado económico. Una vez más las reestructuraciones económica, laboral, social y urbana van de la mano. Si es necesario empoderar al precariado con ese status que otorga el denostado capital cultural, no existirá ninguna diferencia en la acción pasada del modelo de acumulación keynesiano, en el que se empoderó a toda una
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generación de trabajadores, capaces de consumir (en masa) como nunca antes. Pero, a diferencia de esta anterior fuerza de trabajo fordista, que poseía un poder político más fuerte debido en gran parte a unas estructuras sociales más rígidas, nos encontramos con que la nueva figura de este capitalismo cognitivo es aún demasiado líquida, individualizada.
M1: A mí mi profesión [galerista] no me permite vivir de ella, tengo que tener siempre un trabajo alternativo. Que es el que tengo una nómina, que tengo algo, que compagino a media jornada, para poder realmente hacer mi actividad artística, o sea, tanto de las exposiciones e incluso el ocio también, ¿no?, de poder asistir a cosas que son gratuitas pero también tienes que tener tiempo, no me permite realmente. Madrid es una ciudad [en la] que hay mucha oferta cultural, pero hay muy pocos puestos de trabajo, profesionalizado y con una nómina.
H2: Mi profesión *director de cine+ es… *en+ esta ciudad es un desastre, está todo demasiado…, hay muy poca cosa para lo que realmente se podría hacer. Todas las ayudas dependen de movimientos faraónicos que casi siempre están relacionados con la amistad que tengas dentro de los organismos.
M1: Con proyectos muy grandes, también, proyectos que no son personales.
H1: Y tu profesión [cine] es la única en que se trabaja gratis, es impresionante. “Vamos a hacer un cortometraje”: *y+ todos trabajáis gratis.
M1: Las exposiciones también, ¿eh?, trabajadoras, los artistas no cobran por hacer una exposición, ni nadie gana. (GD_creativos1)
Frente a estas realidades, podemos pensar que esta nueva clase media, lejana de un pasado de esplendor de las viejas burguesías (definidas en términos de riqueza e ingresos), ahora acompaña la reestructuración urbana. Quizá sería objeto de estudio el análisis precisamente de estos procesos de subjetivación, forjados al calor de la revolución que Soja (2008) llama la “postmetrópolis” fractalizada. Cuando realmente son uno de los grupos sociolaborales que viven en una constante precariedad, no en tanto “absoluta precariedad”, sino en cuanto a su flexibilidad laboral, a su dependencia de proyectos, a su forma de vivir “al día”, a su necesidad de vínculos débiles debido a su constante movilidad, individualidad, etcétera. Es más, autores como Florida o los propios técnicos de urbanismo a los que hemos entrevistado, añaden que los jóvenes, con su componente evidente de precariedad, son importantes porque pueden trabajar más y durante jornadas más prolongadas, y son más proclives a asumir ciertos riesgos, entre otras cosas porque no tienen hijos. Sin embargo, como aparece reflejado en el análisis de Méndez et al (2012), referido a la articulación del trabajador del conocimiento y la ciudad de Madrid, en este tipo de trabajos también existe la precariedad laboral. Como se desprende de todo esto, no son más que nuevas formas de trabajo flexibles del capitalismo cognitivo fomentadas por la economía urbana.
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Por tanto, la figura que puede servirnos de eslabón entre la nueva clase media y media-alta “formada” que se introduce en el barrio y sus pobladores clásicos (migrantes, clase obrera y tercera edad) es precisamente la de los trabajadores del conocimiento (artistas, diseñadores, trabajadores de la universidad).
Eran nuevos vecinos que habían venido, de clase media, profesiones liberales, muy por el artisteo y la cultura. Que eso también es otra cosa que yo percibo en el barrio, que viene mucha gente en plan de artisteo, cultura, y a mí en el fondo me parece que vienen a vernos a los monos de la jaula, ¿no?, desde las lecturas que hago y yo como me siento del barrio… Entonces era gente… yo conocí a varios porque se habían comprado un piso (…) me daba la sensación, como yo le dije: “Os compráis una casa en un barrio… es que es lo que hay”. Parece que querían convertirlo como en Chueca. Un barrio guay, fino, refino y “tó” molestaba. (GD_3)
Lo que se intuye de este fragmento es la fuerte entrada de sectores con mayor capacidad económica a partir de la segunda fase de la rehabilitación. Estas nuevas clases medias urbanas estaban a la espera de un barrio que prometía ser el nuevo barrio de las Letras, o como dice la citada participante de este grupo triangular, el nuevo Chueca, por lo que debía ser rápidamente higienizado.
Recorriendo los estudios que hemos presentado en el bloque teórico, que desde diversas disciplinas han abordado de manera específica las particularidades de las transformaciones urbanas madrileñas, encontramos enfoques sobre la incidencia de la renovación urbana en el mercado de precios del sistema inmobiliario (Roch, 2004), así como otros de carácter cualitativo desde el ámbito de la antropología y la sociología del consumo y la cultura. Para el caso de Lavapiés, en España hallamos relatos que ponen el énfasis en la población pionera, jóvenes profesionales (Romero, 2006) dentro de un contexto que adquiere nueva identidad –“barrio chic”– a partir de la cultura como motor de cambio (Pérez-Agote et al, 2010).
Eso supuestamente obedece a que mucha gente quiere vivir en el Centro, hay chavales jóvenes porque es el barrio supuestamente más bohemio, más artístico (…) y como más cultural… que así ha estado durante unos años, ya no, yo creo que ya no en ese sentido. Y eso ha podido atraer una serie de gente con una visión más abierta, más bohemia o de integración con otras culturas que, bueno, puede ser un aliciente para ello… y también porque sus papás les han comprado los pisos… (Vecino 1 – FRAVM)
La inmigración transnacional tiene una fuerte impronta a la hora de destacar la importancia del aspecto multicultural del área en la definición de una identidad concreta, como un valor que configura un entorno exótico donde el mundo alternativo y artístico pueda tener una
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representación cultural globalizada. El cosmopolitismo del barrio se constituye como un laboratorio de nuevas formas de vida sobre la base de un imaginario colectivo en el que destacan dos vínculos diferentes: el de instrumentalidad, con funciones como la centralidad y sus usos (ocio y cultura), y el de identificación, con patrones de vida (bohemia artística y activistas políticos). Como veremos el capítulo dos, ambos vínculos traen consigo sus modales y su educación (Pérez Quintana, 2010; Cañedo, 2006; Díaz Orueta, 2007; Barañano et al, 2006: 187).
6.6. Conclusiones
En consecuencia, para el caso de Lavapiés proponemos estudiar la gubernamentalidad neoliberal urbana mediante la pieza analítica clave de la gentrificación. Proveniente en sus inicios de la explicación de la reconversión urbana a través de datos demográficos referidos al desplazamiento de clases populares por clases medias y medias-altas, este concepto se ha convertido, por su contemporaneidad, en herramienta imprescindible para explicar el acontecer de los principales cambios urbanos en el centro de las ciudades en un mundo globalizado y neoliberal. Las estrategias de renovación urbana de los gobiernos locales y nacionales han institucionalizado la gentrificación como proceso estructural para la revalorización selectiva de la ciudad. Como veremos en los siguientes capítulos, la búsqueda de revitalización según estas lógicas capitalistas ha priorizado los intereses en el disfrute de la ciudad de estas clases medias y medias-altas, entendidos por las nuevas formas de empleabilidad como principales actores dinamizadores de la ciudad del capital, es decir, productores y consumidores por excelencia de la metrópolis.
Nos encontramos, por tanto, ante un proceso de degradación-rehabilitación urbana que genera alteraciones complejas en el hábitat. En este capítulo se ha mostrado la entrada de población con capital cultural más alto (nuevas clases medias), la revalorización del parque inmobiliario y el desplazamiento implícito y explícito de la población. La siguiente labor será la de encontrar esos indicios que nos ayuden a entender los cambios sociales y de sustitución de clase, que provocan la histéresis surgida de las transformaciones sociales, económicas y arquitectónicas de Lavapiés, y que están suponiendo profundos desajustes, desigualdad y segregación socioespacial.
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Precisamente se mostrará cómo toda esa economía “creativa” o del conocimiento y sus modos de consumo, desplazan por exclusión de uso (exclusionary displacement) o por privación del uso y control sobre el espacio público. Esto refuerza la hipótesis por la que no solo el pressure displacement (uno de los tipos de desplazamiento directo) explicarían procesos de gentrificación, sino que un mercado dual de la vivienda (donde pobres e inmigrantes vivan en infraviviendas, mientras no se reformen) o la exclusividad con que se está construyendo el nuevo Lavapiés, también son parte de esas políticas de desplazamiento indirecto.
La prolífica investigación internacional en cuestiones de gentrificación dentro del campo de las ciencias sociales hace que prácticamente todos los estadios de la renovación o rehabilitación urbana en el centro de la ciudad contemporánea puedan ser observados a través de su completo marco teórico. Por lo tanto, los estudios sobre gentrificación nos ayudarán a discernir cuál está siendo la estrategia de gestión urbana que aspira a poner la ciudad de Madrid en el centro de las ciudades globales.
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