A pesar de que existe un amplio número de publicaciones científicas en las que se describe un aumento de la resistencia de peces alimentados con probióticos frente a infecciones experimentales (Gatesoupe, 1994; Robertson et al., 2000; Balcázar et al., 2006a), son menos las que estudian a fondo los mecanismos específicos de esa protección. Estudios recientes (Irianto y Austin, 2002) describen un incremento de parámetros celulares, como el número de eritrocitos, linfocitos y macrófagos y aumento
de la actividad lisozima de salmón Atlántico, trucha arco-iris y rodaballo alimentados con diferentes probióticos. Del mismo modo, Villamil et al. (2002) evalúan los efectos inmunomoduladores de varias cepas lácticas, encontrando que L. lactis viable e inactivado por calor incrementa las funciones inmunitarias de rodaballo, como concentración de lisozima en suero y quimiotaxis de macrófagos de riñón anterior. La respuesta inmune innata en los peces es más importante que la observada en otros grupos animales (Magnadottir, 2006). Una vez detectado un patógeno bacteriano es fagocitado, digerido y destruido en el interior de las células mediante el estallido respiratorio (Secombes, 1996) ó mediante acción enzimática, o de otras sustancias antimicrobianas (Neumann et al., 2001). Además, los macrófagos son capaces de producir lisozimas, que pueden ser estimuladas por lipopolisacáridos bacterianos o por -glucanos presentes en los hongos (Paulsen et al., 2001).
Estudios previos realizados con los probióticos Pdp11 y Pdp13 demostraron un diferente efecto en la estimulación del sistema inmune, dependiendo del modo de adición de los mismos, frescos ó inactivados (Salinas et al., 2005; Díaz-Rosales, 2006). En el presente estudio se observó un aumento significativo de la actividad antiproteasa en suero de juveniles de lenguado senegalés alimentados con Pdp13 fresco, frente a los del grupo control y a los que recibieron Pdp11 fresco (PROBIO 3). Este hecho evidencia de nuevo mecanismos de actuación distintos entre ambas cepas, como fue observado en otros parámetros con anterioridad. Los resultados obtenidos en nuestro ensayo en ejemplares alimentados con Pdp11 incorporado en la dieta, coinciden con los observados por Varela et al. (2010) en dorada, mostrando una ausencia de actividad antiproteasa de la cepa. Es interesante resaltar que Brunt et al. (2007) tampoco detectaron diferencias de actividad antiproteasa en suero de ejemplares de trucha arco- iris alimentados con Bacillus sp. ó Aeromonas sobria en dieta, aunque ambas cepas promovieron resistencia frente a diversos patógenos de esta especie.
En la mayoría de los estudios los probióticos son administrados como células vivas (Salinas et al., 2008a; Vendrell et al., 2008). Sin embargo, también se encuentran trabajos en los que los probióticos son incorporados al pienso como células muertas ó inactivadas (Irianto y Austin, 2003; Taoka et al., 2006), como células liofilizadas (Aubin et al., 2005; Merrifield et al., 2011) ó como extractos celulares (Villamil et al., 2003; Abbas et al., 2010). A pesar de que la administración de los probióticos liofilizados ó inactivados por calor sería más práctica a nivel industrial, Panigrahi et al. (2005) obtuvieron mejores resultados mediante el empleo de bacterias vivas. En nuestro ensayo PROBIO 4 se compararon dos formas de administración del probiótico Pdp11 (fresco ó liofilizado) con el fin de seleccionar aquella que presentase la mayor eficacia. No se detectaron diferencias significativas de la actividad lisozima en los ejemplares alimentados con Pdp11, en ninguna de sus formas de adición a pienso, frente a los grupos control y control alginato. Nuestros resultados coinciden con los obtenidos por Varela et al. (2010) con ejemplares de dorada alimentados con Pdp11 liofilizado, cultivados tanto a baja como a alta densidad. Otros autores (Taoka et al., 2006) detectaron un aumento en la actividad de lisozima de los ejemplares de tilapia alimentados durante 30 días con un pienso complementado con B. subtilis, .L.
acidophilus, C. butyricum y S. cerevisiae en fresco, no así cuando estos probióticos sen
administraron como células inactivadas por calor. En sus trabajos con trucha arco-iris, Irianto y Austin (2003), utilizaron diferentes probióticos (Cocos Gram + A1-6, Vibrio
ya a los 7 días de adición en dieta, promovieron la resistencia frente a la furunculosis, además de incrementar los niveles de actividad lisozima, aunque no a un nivel significativo. Los resultados frente a este parámetro son diferentes según las especies en cultivo y el probiótico ensayado. Así, Brunt et al. (2007) registraron un aumento significativo de la actividad lisozima en ejemplares de trucha arco-iris tras 15 días de alimentación con Bacillus sp., pero no con Aeromonas sobria, aunque ambas cepas promovieron resistencia frente a diversos patógenos. Asimismo Pieters et al., (2008) tras la adición de A. sobria en dieta detectaron ausencia de actividad lisozima en suero de trucha arcoiris que sin embargo presentaba una protección frente a infecciones superficiales. Una mayor capacidad de curación de las heridas superficiales ha sido observada en nuestro laboratorio en lenguado senegalés alimentado con un pienso comercial similar al del presente ensayo e incorporado de Pdp11 fresco y cultivado a densidad alta (datos no publicados). Resulta interesante señalar que las respuestas humorales detectadas para Pdp11 (antiproteasa y lisozima) fueron similares a las observadas para los grupos control, a pesar de la protección frente a P. damselae subsp.
piscicida conferida por esta cepa (PROBIO 1, 2 y 4)
La respuesta inmune adaptativa implica componentes celulares como son las inmunoglobulinas, los linfocitos B y T, los neutrófilos, los macrófagos, etc. Asimismo están involucrados factores humorales, como las inmunoglobulinas (Ig) producidas por los linfocitos B. En los teleósteos, el principal anticuerpo descrito es la IgM (Bengten et
al., 2000), aunque se ha detectado IgD en el lenguado japonés (Hirono et al., 2003). En
nuestro estudio el título de anticuerpos específicos en suero frente a Pdp11 y Pdp13 fresco (PROBIO 3) no presentó diferencias entre los ejemplares alimentados con las diferentes dietas experimentales tras dos meses de adición probiótica. Asimismo no se registraron diferencias a lo largo de la experiencia en anticuerpos específicos e inmunoglobulinas totales (ELISA) en suero de juveniles de lenguado que recibieron ambas formas de administración probiótica, fresca y liofilizada (PROBIO 4) Igualmente, otros autores (Irianto y Austin, 2003) no encontraron anticuerpos específicos frente a A. salmonicida en el suero de los ejemplares de trucha arcoiris alimentados con diferentes probióticos que, sin embargo, promovieron la resistencia frente a este patógeno. Por el contrario, Pichietti et al. (2007) observaron un aumento de células Ig+ y granulocitos acidófilos en el digestivo de doradas con una alimentación temprana suplementada con L. fructivorans y L. plantarum. No se detectaron diferencias en las proteínas inmunogénicas (Western-Blot) con relación a la dieta probiótica suministrada (PROBIO 4). Estos resultados corroboran los obtenidos en la titulación de anticuerpos (ELISA) y sugieren la ausencia de una respuesta humoral específica con relación al aporte probiótico en dieta. Sin embargo, no es descartable la posibilidad de que dicha estimulación pueda ser local, a nivel de la mucosa digestiva, ya que es allí en dónde se pueden producir interacciones entre las células implicadas con la respuesta inmune y los pocos antígenos que atravesasen la mucosa intestinal.
Con respecto a la concentración de proteínas totales en suero, a pesar de la mayor protección conferida frente a P. damselae subsp. piscicida por la cepa Pdp11 fresca
(PROBIO 4) , no se detectaron diferencias significativas a lo largo de la experiencia
entre los ejemplares que recibieron Pdp11 fresco ó liofilizado en dieta dado que la proporción relativa y la cantidad total de proteínas en el suero de los peces varían dependiendo del estado nutritivo y fisiológico del ejemplar en cultivo y se ven afectadas por la existencia de infecciones, procesos inflamatorios, etc. Los niveles existentes en
los especímenes pueden ser considerados como buenos indicadores de su salud (Grasman et al., 2000). Así, Brunt et al. (2007) detectaron un aumento significativo de estos dos parámetros en juveniles de trucha arco-iris alimentados con Bacillus sp.. Sin embargo no registraron diferencias significativas cuando los ejemplares eran alimentados con Aeromonas sobria, si bien ambas cepas promovieron una mayor resistencia frente a patógenos como A. salmonicida, V. anguillarum y V. ordalii. Igualmente, Taoka et al. (2006) no encontraron niveles significativamente diferentes de proteínas totales en el plasma de los ejemplares de tilapia que habían sido alimentados durante 15 días con una mezcla probiótica comercial que, sin embargo, activó diferentes parámetros de inmunidad innata y aumentó la resistencia frente a E. tarda. No obstante, 15 días más tarde, estos mismos autores registraron niveles superiores de proteínas totales en plasma en los especímenes que recibieron la dieta probiótica, siendo mayor el aumento con la adición de células vivas que inactivadas (Taoka et al., 2006).
La no existencia de respuesta inmunitaria sérica indicaría la inocuidad de los probióticos ensayados, ampliamente demostrada en los múltiples ensayos realizados, ya que en ningún caso se ha observado mortalidad en los peces alimentados con el probiótico. Sin embargo, conviene estudiar otros parámetros de respuesta inmunitaria diferentes a los ensayados en esta tesis, y muy especialmente todos aquellos relacionados con la respuesta local en el instestino de los peces. En este sentido, se han realizado pruebas dot-blot para la detección de anticuerpos en el mucus intestinal de los lenguados alimentados con Pdp11, no detectándose anticuerpos específicos (com. pers. Arijo). Esto puede deberse a la ausencia de respuesta local frente al probiótico (que corroboraría su inocuidad) o a que los anticuerpos secretores no son capaces de reaccionar con los anti-Ig de lenguado utilizados.