C. From ugly functional MR volumes to pretty colorful blobs
2. Canonical hemodynamic response function and general linear model
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Consideraciones metodológicas preliminares
Hemos considerado como sistema primordial a la Cuenca Chacopampeana y en ella, hemos establecido un recorte (subsistema), el Sector Austral del Litoral. Tal determinación también tiene implicancias metodológicas, ya que nos permite reconocer la zona de estudio inscripta en un contexto más abarcativo, con una historia similar. Dicho abordaje nos facilita circular de la dimensión regional a la local y viceversa, posibilitándonos que las inferencias adquieran mayores sustentos (sensu Bertalafity, 1959; 1976).
En términos generales el recorrido metodológico, a medida que profundicemos nuestra investigación, llevaremos a cabo un derrotero que significará la realización de recortes cada vez más circunscriptos hasta llegar a los microfósiles (que serán nuevos objetos de estudio) y su clasificación. Pero al término volveremos a los planos más sistémicos, dado que el estudio micropaleontológico nos permitirá establecer determinaciones de edades y de paleoambientes. En tal sentido, vale destacar también, que el camino no será lineal, la tendencia irá de lo holístico al tratamiento de objetos de mayor especificidad, pero circularemos por una suerte de vaivén, que la propia investigación irá determinando, pero a las vez, esos cambios de perspectiva nos serán muy útiles para lograr una elaboración equilibrada de los resultados (Feyerabend, 2010).
Ocurre comúnmente en nuestros ámbitos académicos una toma de posición en cuanto a lo que es más conveniente: adoptar por una orientación con sesgo generalista o una con sesgo de especialista (Kuhn, 1970). Estas dos posturas remiten a epistemologías amarradas a paradigmas diferentes, aunque a nuestro entender, ambas perspectivas son válidas. Por eso hemos asumido las dos, compatibilizándolas desde una dialéctica de realimentación, es decir, circulamos en un continuo generalista-especialista a especialista-generalista y así sucesivamente. Metodológicamente nos resultó fecundo ya que no abandonamos ni lo genérico, ni lo particular; acudiendo a uno u otro según cada caso (Morin, 1986).
Por tal motivo elegimos como primer recorte, el establecimiento del “sistema cuenca”, y más ajustadamente el “sistema Cuenca Chacopampeana”. Al analizar sus
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fronteras y por añadidura el objeto de estudio (el propio sistema) y el entorno (lo demás, lo que queda fuera de las fronteras), observamos que este primer recorte no oblitera el escenario, en tanto muestra los elementos, las estructuras y los procesos que obraron (y obran) en el sistema y permiten modelizarlo de un modo más o menos lineal (Fig. 1).
En otro caso, si hubiésemos realizado el primer recorte coincidente, con los límites de la zona de estudio, casi nada de lo recién señalado hubiese sido posible, y esto es porque el recorte elegido hubiese sido muy forzado y acorde con ello la desnaturalización muy grande, resultando el sistema de estudio desvinculado del contexto. Por ende perderíamos el anclaje histórico tan importante en Geología, consecuentemente haríamos en gran medida un abordaje descriptivo y mínimamente explicativo, sobre todo, hubiese significado no poner en consideración que el escenario que hoy observamos en el Cuaternario del sur del litoral, es el resultado de incontables procesos a través del tiempo. Con este tratamiento, que consistió en haber realizado como segundo recorte el área de estudio, entendemos no perderemos la referencia con el marco general regional que alude a la Cuenca Chacopampeana, siendo éste, como ya destacamos, el primer recorte.
Figura 1. Modelo general que muestra la cuenca Chacopampeana y su relación con el área de estudio. Asimismo se señalan: (S) el Objeto o Sistema de Estudio, (F) las Fronteras y (E) el Entorno.
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El observador del Cuaternario
Investigar en el sistema Cuaternario conlleva una mirada ad hoc, es decir, requiere basar las observaciones en modelos “no clásicos” y con otra epistemología. Ello es lo que posibilitará pasar de “no ver nada” a comenzar “a ver” en el sistema en estudio, elementos, estructuras y procesos, los que resultarán tan ricos por su complejidad como en los otros sistemas, llamados habitualmente de “roca dura”.
Los aspectos metodológicos para abordar registros cuaternarios difieren muchos de los utilizados en sistemas/periodos, que se sitúan más lejos en el tiempo con respecto a la actualidad. Podemos plantear una relación directa entre el cuerpo geológico que abordamos y la información que éste posee, i.e. cuanto más joven es el cuerpo más información contiene. Pero el estudio no será eficaz si observamos con una epistemología de “roca dura”; el resultado será paradojal, apreciaremos fundamentalmente homogeneidades. Aquí surge una cuestión relevante, desde el punto de vista metodológico, que es la escala de observación. También aparece el significado de las dimensiones: las potencias en los paquetes sedimentarios cuaternarios son nimias (pocas decenas de metros y aún menores por lo habitual), en cambio, los desarrollos laterales pueden ser significativos; allí surgen las riquezas, por eso adquiere importancia el análisis de las facies contenidas.
En términos generales, la metodología para la observación del registro del Cuaternario, utiliza tres conceptos eje: sedimentos (e.g. litología, granometría, diagénesis, epigénesis), ambiente de depositación (e.g., lacustre, marino, continental) y geoformas (e.g. terrazas, derrubio, deltas). En nuestro caso hemos incorporado además, la micropaleontología para la observación del Cuaternario, circunstancia esencial en la labor aquí implementada.
Diferencias entre metodología y técnica
Si bien las actividades metodológicas y las técnicas en las labores científicas están entramadas, nos parece de utilidad escindirlas y así definir adecuadamente ambos conceptos.
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Lógicamente los dos conceptos responden al cómo, es decir, remiten a determinados procedimientos que apuntan al logro de resultados, considerados a priori útiles, planteados en el diseño de una tarea. No obstante, los términos en cuestión, poseen diferentes significados a la hora de la construcción de conocimientos.
Los aspectos metodológicos tienen un fuerte anclaje en lo que alude a lo disciplinar y epistemológico. La metodología a usar está relacionada con lo paradigmático, tiene sentido en tanto y en cuanto responda a un marco teórico, sea cual sea y si está explicitado mejor aún.
La técnica (o las técnicas) a emplear son independientes de la teoría que estemos considerando para la investigación. Por eso es relevante que demos garantía permanente, para que las técnicas a implementar estén siempre encaramadas en la metodología asumida.
Otra diferencia para señalar, es que las técnicas usan protocolos, algoritmos, establecen procedimientos rigurosos, invariables en todo el decurso de la operación. En cambio la metodología, si bien es rigurosa ya que mantiene coherencia en toda una investigación, no es rígida, permite si es necesario replanteos, adecuaciones, promueve que permanentemente estemos discurriendo en ella, sobre todo, en virtud de los resultados que vamos obteniendo en el proceso de creación de conocimiento.
La metodología no determina necesariamente un final en un quehacer, su aporte fundamental es que brinda un sustento sólido procedimental y conceptual para obrar en pos de los propósitos anhelados en un proyecto de investigación científica; por lo tanto y en ese escenario, un conocimiento novedoso resultará entendible lógicamente, razonable en todas sus dimensiones y perspectivas, como así también el nuevo saber, estará definido en un contexto de justificación. Estos elementos si están presentes facilitarán en principio, una explicación con argumentos consistentes y coherentes de los fenómenos indagados. Con lo expresado, queda evidenciado la importancia que tienen los aspectos metodológicos a la hora de considerar las cuestiones disciplinares y epistemológicas en los abordajes científicos.
La metodología en esencia es sistémica, impregna siempre el obrar científico, anclada en la teoría a la cual refiere permanentemente (explícito o implícito) e interpela
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a los conceptos involucrados que guían el estudio. Esta particularidad propia de la metodología científica le da a la investigación una dinámica de gran riqueza, ya que promueve un estado de reflexión casi constante.
Por último, una técnica, cierra en sí misma, el énfasis está puesto en la precisión de la aplicación del algoritmo establecido. La técnica está dada, su utilización indica un desarrollo de lo ya determinado en las normas operativas.
Pautas metodológicas utilizadas en el presente trabajo
En cuanto a lo metodológico mencionamos seguidamente los conceptos que estimamos más relevantes en el presente estudio.
Marco teórico: lógicamente nuestro enfoque está subsumido en el paradigma de la Tectónica de Placas (movilismo). Asimismo, adscribimos desde el punto de vista epistemológico, al paradigma de la complejidad.
Sistema: El sistema elegido es la Llanura Chacopampeana. Como subsistema establecimos el sur del litoral, dándole primacía a los procesos Cuaternarios. Asimismo en la elección, quedaron definidos las fronteras y el entorno (Fig. 1).
Modelo: Los cambios analizados en el sistema los hemos modelado considerando procesos termo-mecánicos.
Parámetros: Tomamos dos fundamentalmente: clima y neotectónica.
Objeto de estudio: Refiere a dos: estratigrafía y microfósiles. Los que la más de las veces tienden a fundirse, conformando una unidad conceptual y metodológica. De todos modos, en ciertos tramos de la presente labor, el acento estará puesto en los microfósiles o en la estratigrafía, lógicamente sin divorcio del uno con el otro y contantemente al abrigo del marco geológico.
Lenguaje: Respetamos de manera estricta los significados conceptuales provenientes de las disciplinas consideradas en la presente labor, a no ser que realicemos resignificaciones, las que en todos los casos son explicitadas.
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Hipótesis: La hipótesis más relevante en el presente estudio es la siguiente: Es posible definir con mayor detalle y justeza a las Unidades Litoestratrigráficas, mediante la micropaleontología. Así también, en una investigación como la presente, la generación de hipótesis es continua, las que al ponerlas en consideración mediante la práctica y el corpus disciplinar, son refutadas o confirmadas.
Objetivos y Fundamentación: Los objetivos (generales y específicos), como la fundamentación están expresadas en el capitulo introductorio. No obstante, estos conceptos están manifiestos en todo el decurso de la presente tesis, en ciertos momentos de modo explícito y en otros implícitos, pero en toda la extensión existe un anclaje con ellos con el propósito de dar una vertebración congruente.
Ámbitos de tareas
Pasando a otro orden, pero siendo también cuestiones con implicancias tanto metodológicas como en las técnicas adoptadas, nos pareció apropiado separar las actividades realizadas en el campo y las llevadas a cabo en el laboratorio. Entendimos que de esa manera los dos escenarios resultarían mejor caracterizados. En referencia a las técnicas utilizadas, tanto de laboratorio como de muestreo fueron aportadas en gran medida por Alwine Bertels. En tal sentido, ofrecemos algunos de sus manuscritos (ver Apéncice 5). Asimismo en cuanto a las labores de laboratorio, fue consultada la bibliografía específica: Boltovskoy (1965), Bignot (1988), Armstrong y Ibrasier (2005).
Trabajo de Campo
En este ámbito nos fue necesario, al inicio de las indagaciones, contar con herramientas de observación y de reconocimiento que no poseíamos en esos momentos. En tal sentido, fue menester crear algunas estrategias ad hoc. El panorama que se nos presentó en esos momentos fue el siguiente: Por un lado, el paradigma dominante en nuestra formación de grado refiere a la “roca dura”, por lo tanto el cuaternario está relegado, aflora de soslayo. Es decir, trabajar como cuaternarista requiere el uso de otras formas y maneras (como ya lo expresamos en el capítulo de Antecedentes), donde los parámetros a tener en cuenta son distintos, la escala de observación es diferente, los procesos y los cambios se registran en la naturaleza de otra manera. Consecuentemente
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tuvimos que recurrir a una literatura especializada y abordar las labores de campo en momentos exclusivamente abocados a como realizar las indagaciones. Por otro lado lo referido a los aspectos micropaleotológicos. La más de las veces el material para dicha actividad proviene de terceros, no son colectados por el investigador micropaleontólogo (no ocurre así con quien colecta material del Actual). Al inicio de nuestras investigaciones no poseíamos modelizaciones observacionales que nos permitieran inferir in situ, aunque sea en términos generales, la presencia o no de microfósiles. De manera que en esas instancias, nuestra estrategia consistía en ensayo y acierto. Con el correr del tiempo fuimos encontrando ciertas caracterizaciones geológicas (sobre todo sedimentológicas y estratigráficas) y biológicas (como ser conchillas de megafauna) para inferir a ojo desnudo, las que nos iban anticipando, aunque mas no sea en sentido amplio, las posibilidades de hallar o no microfósiles. Nos falta mucho por realizar, pero estimamos que es y será de utilidad seguir trabajando con esta perspectiva, fundamentalmente para ulteriores actividades. Para encuadrar lo recién mencionado, es significativo apuntar, que la zona de estudio del presente trabajo no posee antecedentes de investigaciones micropaleontológicas.
Los modelos de indagación que utilizamos resultaron fundamentalmente dos: el prospectivo y el exploratorio. Asimismo vale señalar, que en algunas oportunidades las tareas implementadas pueden ser modelizadas como mixtas: prospectivo-exploratoria (vinculado la mas de las veces, a situaciones de contexto y saberes previos).
Definimos seguidamente los modelos, los que han sido tomados de las investigaciones geológicas preliminares. En dicha disciplina, estos dos modelos son implementados de manera secuenciada: 1) prospectivo, 2) exploratorio.
Modelo Prospectivo: Implica un sondeo, un reconocimiento, una caracterización general del objeto (o cuerpo geológico) de búsqueda. El muestreo es mínimo, una o dos muestras por sitio o localidad. Refieren a una primera aproximación, es una averiguación, un reconocimiento sensu lato. Es asistemático, no detallado, a veces estocástico; basado en indicios, señales, pistas. Sobre todo es un modelo cualitativo de investigación.
Modelo Exploratorio: El muestreo es sistemático, realizado cada 15-20 cm. Indaga desde la presencia del objeto (o cuerpo geológico), por tanto la búsqueda refiere a
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concentración, distribución, diversidad. Pone énfasis en los detalles. Profundiza el estudio desde los datos cualitativos. Sobre todo es un modelo cuantitativo de investigación.
Todos los muestreos los practicamos sobre afloramientos, cortes en arroyos, ríos, cañadas y canteras. Consecuentemente, no contamos con material aportado por perforaciones.
Trabajo de Laboratorio
Procesamiento de las muestrasEl procesamiento de las muestras las llevamos a cabo teniendo en cuenta los procedimientos habituales que señalan los estudios micropaleontológicos. Procesamos en todo los casos un peso de 400 gr.
Dependiendo del grado de diagenización, utilizamos diferentes técnicas de procesamiento de las muestras. Normalmente comenzamos con agua oxigenada, luego seguimos con nafta y por último con Calgón. Dicha secuencia la implementamos hasta conseguir un buen desgranado del material.
Agua Oxigenada. Disgregamos los sedimentos en un recipiente conjuntamente con una mezcla de agua oxigenada de 100 vol. y agua, en una proporción de 1 a 4, durante 24 horas aproximadamente.
Nafta. En el caso de no lograr la disgregación adecuada, dado el estado de diagénesis del los sedimentos, procedimos al tratamiento de la muestra con nafta. En este caso procedimos a calentarla, embeberla en nafta y luego le introdujimos agua hirviendo. Luego dejamos actuar los líquidos y el sedimento por 24 horas. Cabe aclarar que este modo lo llegamos a utilizar en poca oportunidades, ocho y diez muestras. Calgón (Hexametafosfato del sodio). Este producto (defloculante de partículas finas) lo vertimos al sedimento más agua (el nivel del agua superando levemente el nivel de los sedimentos), en cantidad de una cuchara de te colmada, permitiendo la interacción por tres o cuatro horas.
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Ya la muestra disgregada apropiadamente, procedimos al lavado. En un tamiz de malla 200, vertimos la muestra e hicimos correr sobre ella agua de red hasta que egrese del tamiz de modo transparente. La más de las veces en este trayecto es conveniente mover el tamiz y revolver cuidadosamente con las yemas de los dedos.
Posteriormente procedimos al secado. Ubicando el sedimento lavado en un recipiente lo pasamos a una campana y permitimos que el material se seque a temperatura ambiente. Este paso puede durar algunos días (de uno a cuatro) dependiendo de la humedad relativa del ambiente.
Levigado y ubicación en portamicrofosiles
Producidas adecuadamente las etapas anteriores, realizamos el levigado, mediante el cual y bajo una lupa binocular, ordenamos por formas en portamicrofósiles los diferentes especímenes relevados. De esta manera, el material micropaleontológico está en condiciones para ser clasificado taxonómicamente. De todos modos, en algunas circunstancias el material fue relocalizado con arreglo taxonómico.
Labor Taxonómica
Para la determinación sistemática de los diferentes ejemplares colectados utilizamos el siguiente material bibliográfico:
Ostrácodos. A nivel supragenérico la clasificación ofrecida por Martin y Davis, 2001; a nivel genérico las clasificaciones brindada por Moore y Pitrat, 1961; y específico el Catálogo de ostrácodos Ellis y Messina, 1940 y subsiguientes. Asimismo, consultamos trabajos de diferentes autores, con énfasis en la literatura regional.
Foraminíferos. A nivel supraespecífico nos referenciamos con la sistemática bridada por Loeblich y Tappan, 1992; reformulada por Sen Gupta, 1999, 2002. También consultamos aportes realizados por otros autores, sobre todo los de implicancia regional. Carofitas. Utilizamos a nivel supra específico la taxonomía expresada por Kaesler, 2005; como también, publicaciones que abordan investigaciones vinculadas a la región.
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Posteriormente al procesamiento de las muestras con el correspondiente levigado, vale aquí comentar los criterios que normaron la extracción de microfósiles. En primera instancia dejamos fuera en la selección del material, los fósiles (en todos los grupos) lo suficientemente dañados por procesos tafonómicos que impidieron su determinación taxonómica. Posteriormente en cuanto a los Ostrácodos levantamos las caparazones y las valvas, en ambos casos tanto juveniles como adultas; en Charophyta, recogimos todo el material aprovechable; en Foraminíferos de la misma manera.
Para computar el número de los Ostrácodos presentes utilizamos un Indicador de Presencia Mínima (IPM), el que se determina contando las caparazones adultas + valvas adultas /2.
Luego y a partir del estudio del material anteriormente seleccionado, pudimos establecer resultados cualitativos y cualitativos (representatividad, diversidad, abundancia) en cada una de las muestras. Los guarismos están volcados en tablas, las que nos permitieron sustentar los diferentes análisis y comparaciones de las poblaciones y comunidades recuperadas (ver apéndice 2)
Desde allí y conjuntamente con las características ecológicas referidas a las especies determinadas, elaboramos las interpretaciones paleoambientales, teniendo en cuenta también los componentes abióticos.
Como herramienta construimos un cuadro que articula los cuerpos de agua según la salinidad y la tolerancia de los organismos a las variaciones de salinidad. Admitimos como premisa, que la autoecologia de los taxones presentes ha permanecido constante durante el Cuaternario (Ver figura 36 en p. 236).
Otras tareas
Es menester señalar además, que el trabajo de laboratorio también incumbe a las indagaciones bibliográficas, reflexiones sobre los resultados parciales, replanteos o ajustes en las prácticas de investigación (laboratorio y campo). Lo expresado, sin dudas posee un relevante anclaje metodológico, las que involucran contenidos tanto específicos como generales en micropaleontología, geología y estratigrafía. Tales
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situaciones estuvieron presentes de manera permanente en los diferentes tramos de la confección de esta tesis doctoral.
En cuanto al equipo óptico, se utilizó una lupa Binocular Estereoscópica Arcano St 30 2l con 40X de aumento total. Las fotografías se obtuvieron mediante una cámara marca SAMSUNG ST71T 16.1 / 25mm / F2.5 / 5x.
Tiempo y fechado
Nos parece de interés el ofrecer seguidamente, el siguiente entrecomillado porque invita a la reflexión, sobre todo, del tiempo, de las “modas”, del significado de nuestras prácticas y de posturas epistemológicas.
Es importante hacer una distinción: El Tiempo no es parte de la Geología, está fuera de ella. El Tiempo es un concepto filosófico-cosmológico y una dimensión matemática de la Teoría de la Relatividad (Duncan, 1999). Ha sido definido y medido de varias maneras diferentes a lo largo del desarrollo del pensamiento científico, cada vez con mayor precisión. Hoy en día se utilizan en Geología del Cuaternario varias aproximaciones muy buenas basadas en métodos de la Física Nuclear, de la Geofísica, de la Cosmología y del Magnetismo que utilizan principios y técnicas que están fuera de nuestro alcance intelectual. Representan un claro avance en el conocimiento y son