2. Current Research and Literature
3.3 The Capabilities Mapping Process
El nombre 'cosa' se ha empleado con una significación muy precisa. Ella denota una unidad, identidad, totalidad; inicialmente es captada en los datos en cuanto individual; en la medida en que ella unifica espacial y temporalmente distintos datos, ella es extensa y permanente; en la medida en que los datos que ella unifica son también entendidos {276} mediante leyes, los conjugados llegan a ser sus propiedades, y las probabilidades gobiernan sus cambios; finalmente, las cosas existen y sólo los particulares existen, aunque la particularidad y, por cierto, la realidad de las cosas mismas hacen surgir problemas desconcertantes.
Ahora bien, por ahí puede haber hombres que empleen el nombre 'cuerpo' con la misma significación exactamente que el que le hemos señalado al nombre 'cosa'. Pero los hombres no son inteligencias puras. Ellos son animales; ellos viven ampliamente bajo la influencia de su intersubjetividad; ellos son guiados por un sentido común que no se molesta en hacer preguntas corteses sobre la significación de los nombres familiares. Según esto, no sería temerario sospechar que su utilización del nombre 'cosa' no coincide exactamente con la explicación que hemos dado; y para seguirle la pista a esta sospecha volvemos nuestra atención en esta sección a la noción de un cuerpo o, más bien, de un 'cuerpo' donde las {251} comillas denotan que diverge en algo de la noción que ha de alcanzarse por la inteligencia y la racionalidad.
Para empezar con un caso definido, en el que no hay necesidad de suponer ni inteligencia ni racionabilidad, consideremos un gatito. El está despierto, y el flujo de su estado consciente fluye según el patrón biológico. Tal estado consciente es una técnica superior 50 [Acerca de la materia como base para la individuación, ver ARISTÓTELES, Metafísica, VIII, 2; para esta definición de materia prima, ver
para alcanzar los fines biológicos. Puede describirse como orientado hacia dichos fines y como anticipador de los medios para esos fines. Más aún, los medios se hallan en situaciones externas, y así la anticipación es extrovertida. El estado consciente del gatito se dirige hacia afuera, hacia las oportunidades [que se le presenten] para satisfacer sus apetitos. Esta extroversión es espacial: así como mediante las maniobras especiales de mover su cabeza y sus miembros es como el gatito maneja los medios para su fin, así los medios también deben ser espaciales, porque de otra manera las maniobras espaciales serían inadecuadas e inútiles. La extroversión también es temporal: los datos presentes son distintos de los recuerdos que los enriquecen; y son igualmente distintos de los caminos imaginados de una acción futura a los que ellos llevan. Finalmente, la extroversión se interesa en lo 'real': una pintura realista de un plato con leche puede atraer la atención del gatito, hacer que la investigue, que la huela, que tal vez trate de lamerla; pero no puede llevarlo a lamerlo [efectivamente] y, mucho menos, a sentirse satisfecho; para el gatito, la leche pintada no es real.
Caractericemos ahora un 'cuerpo' como un 'ya-afuera-ahí-ahora-real'. 'Ya' se refiere a la orientación y anticipación dinámica del estado consciente biológico; tal estado consciente no crea sino que encuentra su medio ambiente; lo encuentra como ya constituido, que ya le ofrece unas oportunidades y que ya le plantea unos retos. 'Afuera' se refiere a la extroversión de un estado consciente que no se da cuenta de sus propios fundamentos, sino de unos objetos distintos {277} de él mismo. 'Ahí' y 'ahora' indican las determinaciones espacial y temporal del estado consciente extrovertido. 'Real', finalmente, es una subdivisión dentro del campo del 'ya-afuera-ahí-ahora': parte de ese es mera apariencia; pero parte es real; y su realidad consiste en su relevancia para el éxito o el fracaso biológico, para el placer o el dolor.
Como el lector habrá conjeturado, los términos 'cuerpo', 'ya', 'afuera', 'ahí', 'ahora', 'real', representan unos conceptos expresados por una inteligencia que no está captando el procedimiento inteligente sino una respuesta (meramente biológica y no- inteligente) al estímulo. En otras palabras, el punto de los párrafos precedentes no es sugerir que un gatito pueda entender y describir su espontaneidad sino, al contrario, indicar mediante conceptos humanos los elementos de un 'conocer' no-conceptual.
Igualmente, como el lector habrá conjeturado una vez más, nuestro interés en {252} los gatitos es más bien limitado. Porque el punto que deseamos señalar es que no pocos hombres significan por 'cosa' o 'cuerpo' no simplemente una unidad inteligible captada en los datos en cuanto individual, sino también un 'ya-afuera-ahí-ahora-real' que les es accesible tanto a los animales humanos como a los gatitos. Cuando Galileo dijo que las cualidades secundarias eran meramente subjetivas, él quería decir que ellas no eran algo 'ya-afuera- ahí-ahora-real'. Cuando los aristotélicos decadentes y, por lo general, la gente que se apoya en el buen sentido común insisten en que las cualidades secundarias son obviamente objetivas, quieren decir que ellas son algo 'ya-afuera-ahí-ahora-real'. Cuando Descartes sostuvo que la substancia material debía ser idéntica a la extensión espacial, su substancia material era lo 'ya-afuera-ahí-ahora-real'. Cuando Kant argumentó que las cualidades primarias y secundarias eran meramente fenoménicas, significaba que para él la realidad de lo 'ya-afuera- ahí-ahora-real' era una mera apariencia. Nuestra propia posición, como se contiene en la regla sobre la moderación, era que lo real es lo verificado; es lo que ha de conocerse por el conocer constituido por la experiencia y el inquirir, el chispazo inteligente y la hipótesis, la reflexión y la verificación. El punto que aquí señalamos es que, además del conocer en ese sentido más bien complejo, también se da un 'conocer' en el sentido elemental en el que los gatitos conocen la 'realidad' de la leche.
No es difícil establecer las diferencias entre los dos tipos de conocer. El tipo elemental está constituido completamente a nivel de la experiencia; ni las preguntas para la intelección ni las preguntas para la reflexión tienen parte alguna en su génesis; y como las preguntas no le dan origen, tampoco pueden deshacerlo; esencialmente es incuestionable. Por otra parte, en el pleno conocer humano la experiencia no proporciona más que los materiales para las preguntas; las preguntas son esenciales para su génesis; mediante {278} las preguntas para la intelección ella pasa a acumular chispazos inteligentes relacionados que se expresan o formulan en conceptos, suposiciones, definiciones, postulados, hipótesis, teorías; mediante las preguntas para la reflexión alcanza un componente más, al que hasta aquí se le ha llamado verificación, y que en breve será examinado más de cerca en una serie de capítulos sobre el juicio, sus suposiciones y sus implicaciones.
Ambos tipos de conocimiento poseen su validez. No se puede afirmar que un tipo de conocimiento se interese en la mera apariencia mientras que el otro se interesa en la realidad. Porque el conocer elemental reivindica su validez mediante la supervivencia -- para no mencionar la evolución -- de la especie animal. Por otra parte, cualquier intento de disputarle su validez al conocimiento plenamente humano involucra la utilización de dicho conocer y así, si el intento no ha de frustrarse por sus propias suposiciones, debe presuponer dicha validez.
{253} El problema planteado por los dos tipos de conocimiento, pues, no es un problema de eliminación sino un problema de distinción crítica. Porque la dificultad no reside en ninguno de los dos tipo de conocimiento de por sí, sino en la confusión que surge cuando uno se desplaza inconscientemente desde un tipo hasta el otro. Los animales no tienen problemas epistemológicos. Ni los tienen los científicos mientras se apeguen a su tarea de observar, formular hipótesis, y verificar. La fuente perenne de los disparates es que, después que el científico ha verificado sus hipótesis, fácilmente irá un poco más allá y ¡le dirá al hombre ordinario como a qué se parece aproximadamente la realidad científica! Ya hemos atacado la imagen no verificable; pero ahora podemos ver dónde se origina la extraña
urgencia de introducirle engañosamente a la humanidad unas imágenes no verificables. Porque tanto el científico como el hombre ordinario, además de ser inteligentes y razonables, también son animales. Para ellos en cuanto animales, una hipótesis verificada es sólo una jerigonza de palabras o símbolos. Lo que ellos quieren es un conocer elemental de lo 'realmente real', si no mediante los sentidos, al menos mediante la imaginación.
Como es patente, hemos regresado a la noción de dialéctica. Hay dos tipos de conocer. A cada uno lo modifica su propio desarrollo. Ellos son opuestos, porque uno surge mediante las preguntas y respuestas inteligentes y razonables, y el otro no. Ellos están reunidos en el hombre, quien a la vez es animal, inteligente, y razonable. A no ser que se distingan claramente mediante una teoría crítica del conocimiento, ellos llegan a confundirse para generar aberraciones que afectan no sólo al pensamiento científico, sino mucho más conspicuamente al pensamiento filosófico. Un desarrollo ulterior de este punto debe dejársele al capítulo sobre el método de la metafísica pero, tal vez, se ha dicho bastante como para justificar las siguientes conclusiones:
(1) Se le llama cosa a una unidad inteligible, concreta. En cuanto diferenciada {279} por los conjugados experienciales y las expectativas del sentido común, es una cosa para nosotros, una cosa en cuanto descrita. En cuanto diferenciada por los conjugados explicativos y las probabilidades determinadas científicamente, es una cosa en sí misma, una cosa en cuanto explicada.
(2) La noción de cosa satisface la regla sobre la moderación. Porque les añade a los datos sólo lo que se capta por la inteligencia y se afirma razonablemente. En realidad, la noción de cosa no sólo satisface la regla sobre la moderación sino que parece necesaria para el pensamiento científico, tanto porque está presupuesta en la noción necesaria del cambio, como porque el científico tiene que poseer una construcción que combine a la vez el conocimiento descriptivo y el explicativo.
{254} (3) Por 'cuerpo' se significa primariamente a un punto focal de anticipación y atención biológicamente extrovertida. Es un 'ya-afuera-ahí-ahora-real', donde estos términos tienen su significación fijada exclusivamente por unos elementos [que se hallan] dentro de la experiencia sensitiva y por tanto, sin usar para nada las preguntas y respuestas inteligentes y razonables.
(4) Por 'cuerpo' se significa secundariamente cualquier confusión o mezcla de elementos tomados a la vez de la noción de cosa y de la noción de 'cuerpo' en su sentido primario.
(5) Así como Newton y Kant, así nosotros también hablamos de las cosas mismas. Pero para nosotros la cosa misma tiene la significación definida antes. Para Newton ella parece haber sido un 'cuerpo'. Para Kant ella parece también haber sido un 'cuerpo' aunque con la diferencia de que era inaccesible al conocimiento científico.
(6) La obra de Ernst Cassirer Substance and Function 51 contiene una polémica contra la noción de cosa. Yo diría que sus censuras valen para la noción de 'cuerpo', pero afirmaría que su argumento es ineficaz para la noción de cosa. Es verdadero que el desarrollo de la ciencia explicativa tiende a eliminar la noción de 'cuerpo'; por otra parte, si la ciencia explicativa fuera a eliminar la noción de cosa, cortaría su comunicación con los datos en los que tiene que descubrirse y verificarse. 52