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F. Validity

3. Capacity for exploration

vida, el que de hecho carece totalmente de protección contra un intervencionismo que no contiene ninguna autolimitación. Como tal, representa un grave peligro a la modernidad del mundo de la vida, al funcionamiento de la economía politiza,da a la racionalidad del propio sistema político.

La crisis del Estado de bienestar, afirman Lo Vuolo y Barbeito, se conjugaba no solo con la del modelo de acumulación económica, sino con una manera de hacer política y de gestionar, basada en un “(…) sistema de toma de decisiones autocrático, centralizado, con imposición de hegemonías ideológicas e intransparente en su instrumentación fiscal (…)”48. Esta situación que se hizo presente principalmente después del 1955, año en que derrocaron a Perón, explicó la permanente perplejidad, que hasta bien entrados los años ochenta, tuvo el sistema democrático al momento de definir el rumbo, y por lo tanto el modo de gestionar las políticas públicas.

En este marco, lo que puede definirse como el modelo de gestión tradicional, al enfatizar en lo normativo “(…) demarca un límite artificial entre lo técnico y lo político (…)”, genera pasividad y falta de compromiso, porque traslada la resolución de los problemas y conflictos sociales al nivel superior de la estructura organizacional y consagra, en definitiva, una cultura autoritaria descomprometida.

En este sentido, resultan ilustrativas las consideraciones de Robert Castel respecto a la modalidad de intervención que tenía el Estado de Bienestar o, como él lo llamaba, el Estado Providencia. Observando la debilidad de los recursos que la Sociedad Civil cuenta para asegurar diversas protecciones para estos contextos de cambio como una consecuencia del poder de protección estatal. En términos más específicos este autor sostiene que,

“(…) el desarrollo de las formas de intervención del Estado (el Estado `Providencia´) fue, paradójicamente, un poderoso factor de desarrollo del individualismo. Las protecciones dispensadas por el Estado dieron a cada uno la capacidad, o la ilusión, de arreglárselas sin tener que movilizar los recursos de su comunidad. Esta atomización de la sociedad, ligada también al debilitamiento de las motivaciones políticas, vuelve difícil el desarrollo de prácticas de solidaridad.”49

Más allá de que Castel intenta resaltar la situación de incertidumbre que se produjo con posterioridad a la seguridad social brindada por el Estado de Bienestar y al margen de las particularidades de cada Sociedad Civil, estas reflexiones resultan útiles en el siguiente sentido. La lógica de intervención descripta, que enmarca y da sustento a modalidades específicas de gestión, implica políticas públicas que, lejos de promover autonomía y fortalecer a los distintos grupos o sectores de la sociedad, desarrolla una lógica burocratizante, cara para la sociedad en momentos donde la presencia del Estado comienza a desaparecer. En un contexto de

48 Lo Vuolo, Rubén y Barbeito, Alberto, op. cit. pág. 119.

49 Castel, Robert, (1995) La metamorfosis de la Cuestión Social. Una crónica del salariado. Paidós, pág. 155.

complejización de la sociedad, en donde la pobreza y la vulnerabilidad plantean nuevos dramas y también nuevos desafíos; en donde la constitución de nuevas identidades amerita la discusión sobre la instauración de nuevos tipos de derechos, se evidencia aún más el desajuste y la desarticulación de las acciones proteccionistas y desmovilizadoras de antaño.

En el marco de estas reflexiones, puede caracterizarse un modelo de gestión, que puede denominarse como tradicional. Sus principales rasgos definen una forma de llevar adelante prácticas y herramientas específicas de gestión, que a su vez han dado cuerpo al desarrollo de políticas públicas y programas sociales. A grandes rasgos puede decirse que:

La planificación, ejecución y evaluación son etapas diferenciadas y separadas, realizadas habitualmente por instancias y actores diferentes.

La gestión es lineal: primero se planifica, después se ejecuta y luego se evalúa. No hay retroalimentación entre estas etapas o fases.

La planificación y la ejecución tienen por finalidad generar productos que serán entregados a las poblaciones beneficiarias a partir de un diagnóstico realizado con anterioridad y sin tomar necesariamente en consideración los cambios que se generan en la problemática social de esas poblaciones.

La planificación no adopta una mirada basada en la diversidad étnica, cultural por el contrario, se sustenta en una mirada más homogénea sobre los destinatarios.

La planificación se concibe solamente como formulación de los elementos metodológicos del programa social que se concreta en documentos.

La evaluación no es concebida como una etapa de análisis ex-ante y ex-post.

De la evaluación de políticas sólo participan la unidad de gestión y los beneficiarios. ver

La evaluación se asume como neutral y no valorativa; por lo que no es concebida como un proceso colectivo unido al desarrollo, la equidad y la democracia.

La gestión no implica la articulación con otros proyectos, programas y planes, ya sea a nivel nacional o a nivel regional.

La gestión la realiza una persona o un grupo de personas y se identifica con la etapa de ejecución de una política o programa. La planificación normalmente la realiza un solo actor social y en general es distinto de los involucrados en la ejecución y la evaluación. Debe enfatizarse que en la gestión tradicional no prevalecía la existencia de mecanismos participativos ni de articulación que, como se verá, son elementos centrales para las nuevas concepciones de gestionar. El esquema tradicional de ejecución de las políticas sociales carecía de mecanismos de generación de espacios participativos, aspecto fundamental cuando se

considera el buen desarrollo de una acción pública en la actualidad. La no posibilidad de que diferentes actores de la sociedad civil, y la mayoría de las veces tampoco los destinatarios, puedan participar en la definición, en el diseño, y ejecución y evaluación de una política o programa determinado, son límites claros al impacto buscado más o menos explícitamente. En este sentido y de acuerdo a las conclusiones de varios de los autores antes presentados, el hecho de no incorporar ni considerar de manera sustantiva la perspectiva de los diversos actores que forman parte inevitablemente del proceso de gestión, ha desembocado inevitablemente en un tratamiento administrativo de las distintas problemáticas sociales abordadas.

Asimismo, la falta de articulación inter-institucional, a partir del enlace y la coordinación de iniciativas llevadas adelante en distintas áreas y niveles jurisdiccionales, son condicionamientos que han afectado tanto la efectividad como la eficiencia de los distintos recursos destinados a los temas o problemáticas específicas. En el mismo sentido, la no articulación entre programas, planes y políticas, no solo a nivel nacional sino también regional, ha evidenciado una alta fragmentación y superposición de acciones, como también la ausencia de una concepción estratégica de desarrollo.

II. 3 La Doctrina de la Situación Irregular y la juridificación de la

problemática de la infancia

A continuación se acotará la mirada a una de las áreas específicas en la que la denominada colonización de la Sociedad Civil se ha manifestado: las políticas sociales orientadas a la niñez y adolescencia. Esto permitirá al acercamiento al contexto de surgimiento de varias de las dimensiones de la articulación Sociedad Civil/ Estado que son objeto de esta investigación. En este sentido, resulta de utilidad enmarcar dicho abordaje más específico, basado en el análisis de la llamada doctrina de la situación de la infancia, en algunas reflexiones de Cohen y Arato.

Como ya se ha mencionado en varios pasajes, para estos autores la Juridificación (penetración administrativa), es un proceso que se enmarca en elavasallamiento que el Estado ha llevado adelante sobre las personas y “(…) las instituciones especializadas en la socialización, la integración social y la transmisión cultural (…)”50, que son funcionalizadas cada vez más para servir “(…) a los imperativos de subsistemas que se expanden continuamente y sin control (…)”51.

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