• No results found

Carmichele v Minister of Safety and Security (Centre for Applied

3.3 The test for wrongfulness

3.3.2 Carmichele v Minister of Safety and Security (Centre for Applied

La radio ciudadana ha abierto grandes posibilidades de generar espacios de participación que, a su vez, se ponen al servicio de la construcción de identidades culturales y políticas.

¿Pero por qué la denominación de ciudadana, y no la de comunitaria, popular, libre, alternativa, educativa o participativa...?

El radialista José Ignacio López Vigil (2008) propone el concepto de ―ciudadanía global‖ para contribuir a la definición de lo que hacen las radios que trabajan por la democratización de la democracia. Según, lo señala, se trata de inscribir la denominación de este tipo de emisoras en una visión universalista, internacionalista, pues, según sus palabras,

las radios ciudadanas no se definen por el lugar donde están instalados sus equipos y sus cabinas. Ni por la edad de sus públicos. Ni por una visión nacionalista estrecha. Estas emisoras asumen un concepto amplio, revolucionario, indispensable, de ciudadanía global. (p.17)

López Vigil sustenta su propuesta de ciudadanía global a partir del cuestionamiento de los mapas políticos, muchos de ellos dibujados de manera arbitraria y autoritaria, para apuntarle a acciones prácticas que vayan más allá de las fronteras, con mayor razón, según argumenta, en el marco de la globalización, donde los nacionalismos se han vuelto algo relativo. ―Quizás esto nos ayude a ampliar el concepto de ciudadanía‖, recalca. (P.16).

Para contribuir a este debate, la investigadora Clemencia Rodríguez (2009) defiende el término de ―medios ciudadanos‖ desde la democracia radical y sostiene que es el indicado, porque se trata de nombrar los procesos de cambio social y democratización que se viven allí. Señala que el concepto de ―medios comunitarios‖ tiene el inconveniente de definirlos en función de quiénes los producen o a partir de la categoría asignada por el Estado para la asignación y clasificación de frecuencias. Y el de ―alternativos‖ surge de ―una relación reactiva frente a los medios dominantes y, por lo tanto, la correspondiente aceptación de un estatus menor‖. (P.17)

Radio Sutatenza y Acción Cultural Popular en la era digital

Al sostener su propuesta desde las teorías de democracia radical y ciudadanía de Chantal Mouffe, dice:

Los ciudadanos son aquellas personas que asumen su ciudadanía mediante la participación en prácticas políticas cotidianas en tanto sujetos localizados cuya cotidianidad está cruzada por una serie de interacciones sociales y culturales. Tales prácticas están por tanto enmarcadas en las interacciones familiares, en las relaciones con vecinos, amigos, colegas y pares. (P.18)

Los medios ciudadanos apoyan esas tareas, al permitirles nombrar el mundo para poder intervenir en él con sus acciones políticas, pues ―solo quienes estén en capacidad de narrar sus propias identidades y de nombrar el mundo en sus propios términos tendrán una presencia sólida como sujetos políticos‖. (P.19)

Volviendo a López Vigil, este autor asegura que para hacer efectiva y eficaz la radio ciudadana se debe apelar a formatos que se salen de los lugares comunes, como el consultorio (―preguntas de quien no sabe a quien sabe‖ sobre temas como salud sexual y reproductiva; temas jurídicos y laborales; y de gastronomía...) ; el radioclip ( pequeños dramatizados en los que la propia comunidad representa su realidad) y los discoforos, para abrir la discusión social sobre la música de mal gusto. Así mismo, plantea el periodismo de intermediación que también denomina ―quinto periodismo‖, el cual consiste en ejercer la ciudadanía desde los medios de comunicación, teniendo en cuenta que más que medios son mediaciones, como lo explicó Jesús Martín-Barbero. Concreta sus tareas en la fiscalización de los poderes públicos, ―y a los privados, cuando violan los derechos humanos‖. ―Ciudadanía es poder. Y periodismo de intermediación es ejercicio de ese poder‖, puntualiza. (P. 192)

La tarea de observar cómo se pueden aplicar estos planteamientos en la práctica cotidiana de la radio remite a investigaciones como la denominada ―Radio local, opinión pública y participación ciudadana‖, de los investigadores Alexánder Buendía Astudillo y Juan Carlos Pino Correa. (2008)

Allí se da cuenta del trabajo desarrollado con colectivos de comunicación en el departamento del Cauca, caracterizado por su diversidad geográfica, cultural, étnica y social, en el marco de un proyecto más amplio, denominado ―Radios ciudadanas: espacios para la democracia‖, promovido por el Ministerio de Cultura de Colombia. Para los autores, la radio debe entenderse, ―más que un medio masivo de comunicación‖, como ―un entramado de

Radio Sutatenza y Acción Cultural Popular en la era digital

interrelaciones culturales, sociales estéticas y técnicas (...) y como ―un fenómeno social y cultural, un modo de decir y de contar cosas, y un sistema tecnológico‖ (s.f..: El´Gazi, p. 17) Y al coincidir con Rosalía Winocur (1998, p. 130) dicen que tanto para la ejecución de su propuesta como para el trabajo de las comunidades, se partió de entender la ciudadanía como ―un proceso que involucra ´cruces´y ´fracturas´ en varios niveles de representación de la vida cotidiana – muchas veces contradictorios o antagónicos– en permanente ´negociación´y reconstrucción‖.

Al ponderar los resultados del trabajo, ejecutado entre marzo de 2005 y abril de 2006 en seis municipios y siete emisoras, ―cinco de ellas comunitarias o de interés público y dos pertenecientes a pueblos indígenas‖, destacan que se generó ―un importante impacto local que puede verse en lo social, lo cultural y lo comunicacional‖. (Ib. p. 92)

Así mismo, subrayan que la participación ciudadana fue uno de los soportes fundamentales de la producción local y regional, lo que se tradujo en la concreción de valores como inclusión y respeto por la diferencia:

Hubo entonces pluralidad de voces y opiniones, lo que permitió a la postre la visibilización de nuevos actores sociales y culturales que tradicionalmente no se oían en las radios locales. En la producción radiofónica local se pasó del tradicional modelo bipolar del periodismo a la multiplicidad de fuentes y testimonios, que enriquecen los programas (...) (p. 94)

Y para que esa participación ciudadana tenga sentido, es decir, que no se quede en un ejercicio coyuntural sino que se asuma como una actitud permanente, concluye la investigación, es necesario promover la formación política de las comunidades. Así este proyecto de radio ciudadana podrá contar y ―pensarse a futuro como una colectividad crítica, deliberante, incluyente y verdaderamente democrática‖ . ( P. 96)

Se confirma así que solo el trabajo directo con las comunidades permite concretar postulados como los que se plantean desde corrientes del pensamiento como el humanismo cívico y la democracia radical. Estos, como se ha señalado, con sus necesarios matices, han sido aspectos claves en el ejercicio de la Educación Fundamental Integral de ACPO, como los que se busca identificar en esta investigación.

Y ―¿qué supone la participación de los públicos en la radio?‖. Alrededor de esta pregunta-problema, las investigadoras Analía Brandolín y María Eugenia Robosh (2003) enmarcan su trabajo en la comunicación como fenómeno cultural que, como tal, ―ya no refiere a un proceso lineal de emisión y recepción de mensajes sino a un intercambio de

Radio Sutatenza y Acción Cultural Popular en la era digital

sentidos, porque en la comunicación se puede observar lo mismo que ocurre en la cultura (la producción social de sentido)‖. (P.35)

Las autoras hacen referencia al concepto de hegemonía desarrollado por Gramsci que, destacan, permitió dimensionar la capacidad de los receptores para resistir la ideología de la élite dominante. Al recordar que la hegemonía depende de que la clase dominante tome en cuenta los intereses y necesidades de las clases dominadas para poder seguir dirigiendo la sociedad, hacen énfasis en que implica las ―luchas por los significados‖. (Ib.)

Son postulados y matrices aplicadas por autores como Jesús Martín-Barbero (1987) para quien la comunicación se asimila a ―un espacio simbólico‖ donde se dan los cruces y entrecruces de discursos como expresión de la ―pluralidad de matrices culturales‖.

Y en el marco de las teorías del ―contrato de lectura‖ de Verón y de ―los campos sociales‖, de Bourdieu, las autoras recuerdan que no se puede analizar un texto sin tener en cuenta sus particulares condiciones ―históricas de producción y consumo‖: ―El texto adquiere su sentido en el encuentro con un conjunto de discursos bajo ciertas circunstancias; así el significado del texto se construye diferentemente de acuerdo a los discursos que le aporta el lector históricamente situado‖. (P. 38)

Por su parte la comunicóloga argentina María Cristina Mata, se refiere a la ―comunicación popular‖ que identifica con

Las experiencias de medios masivos gestionados por organizaciones populares o instituciones aliadas a sus causas –las radios educativas y populares, las televisiones obreras, el cine documental alternativo– (que) constituyeron en la década del 80, y de allí en adelante, acabadas muestras de ese proceso. (2011, P. 4)

Su investigación denominada ―Comunicación popular. Continuidades, transformaciones y desafíos‖ gira alrededor de las categorías comunicación popular, movimientos sociales, democratización y ciudadanía.

En el terreno específico de la construcción de ciudadanía, Mata (p.18) plantea la necesidad de buscar ―nuevos caminos‖ hacia el ejercicio de prácticas que le apuesten a otras modalidades de interacción y producción de sentidos. Y al recordar la propuesta de Boaventura de Sousa Santos (2008, p.4) de empezar por imaginar un mundo diferente, subraya que ello implica deberes inaplazables, entre estos ―cambiar las lógicas del poder; para lo cual las luchas democráticas son cruciales‖. Ello solo será posible –anota– si vamos a las raíces del problema, que parte de identificar la democracia con la mera formalidad

Radio Sutatenza y Acción Cultural Popular en la era digital

electoral, en la cual se soslayan o minimizan valores como la diversidad, la pluralidad y la equidad, para encarar el reto de reconceptualizar la ciudadanía, asumirla y entenderla:

( ya no solo) remitida a derechos y deberes instituidos en normas constitucionales (...). La ciudadanía no nombra al conjunto de individuos poseedores de derechos y obligaciones, actores pre- constituidos por las normativas existentes, sino una praxis: la capacidad de ser sujeto en todos los ámbitos en que se construye el poder y, por consiguiente, la participación pública en la elaboración de las reglas que, con validez de norma instituida o legitimada, tienen capacidad de ordenar la vida en sociedad. (P.18)

Con líneas de trabajo similares, el investigador australiano John Keane, citado por Lenin Martell (P.3), concluye que particularmente la radio se puede considerar esfera pública, ―en las nuevas condiciones de globalización y desterritorialización de la cultura y la información‖. Pero, advierte, para ello es necesario concebirla en los múltiples cruces de los discursos del poder central con los de la vida privada, caracterizados por la diversidad y la heterogeneidad.

Es una búsqueda que no cesa y que Mata (Ib.) ubica en el ―trazado del mapa de la ciudadanía‖: ―Un nuevo territorio sonoro , gráfico, visual, escénico‖. Como podemos apreciar, aquí también hay grandes coincidencias con el humanismo cívico, en especial en su proyecto de ―nueva ciudadanía‖ o ―ciudadanía emergente‖, cuyo principal escenario de acción es la cultura, inscrito en el ―mundo de la vida‖. (Ib., p.20)

Y desde esos postulados del humanismo cívico, la investigadora mexicana Paloma Mejía Lechuga indaga acerca de la estrategia para fomentar una cultura ambiental que se ponga al servicio de la construcción de ciudadanía,―orientada a la gestión del agua en el medio urbano, así como los componentes que la estructuran, usando la producción radiofónica como herramienta de comunicación ambiental‖. Con su trabajo ―construcción de ecociudadanía a través de la radio, con enfoque en la gestión del agua en Xalapa ,Veracruz‖ (2015) la autora busca tener en cuenta aspectos inmersos en la Comunicación/Educación, que tienen como eje la producción radiofónica. Más que apostarle a la difusión de contenidos, Mejía destaca la importancia de usar los programas de radio en el marco de una estrategia que fomente y construya la gestión ciudadana, es decir, privilegia la activa participación de las comunidades, las cuales dejan de ser solo fuentes de información para actuar como co- realizadoras de los programas.

Radio Sutatenza y Acción Cultural Popular en la era digital

El diseño metodológico hecho por esta investigadora se apoya en la Investigación Acción Participativa (IAP) con el propósito de garantizar el protagonismo de las campesinas y campesinos durante todo el proceso de indagación y de análisis. La propia autora destaca ―la flexibilidad y la agilidad de las técnicas ‖ (P.37) como una de las ventajas más grandes de esa perspectiva. En esa dirección, afirma que ―cuando la gente involucrada va sintiéndose parte del proceso de investigación, se tiende a romper la dicotomía entre el sujeto y el objeto‖. (Ib.)

Para esta investigación, es de suma importancia la radio, entendida como práctica significante.

El problema de investigación parte de estudios preliminares con los cuales se ha demostrado que la mera difusión de contenidos educativos no es suficiente para lograr transformaciones de fondo que impacten las realidades sociales y promuevan cambios efectivos. Como antecedente de estas indagaciones cobra especial importancia el debate que se plantea entre la ―histórica dicotomía‖ campo-ciudad y/o urbano rural, ―en lo cual lo rural lleva la peor parte‖, pues, como lo recuerda:

Se ha empleado el término rústico, con la misma etimología que rural, para referirse a lo opuesto de lo civilizado, de lo refinado. Se pone por un lado la importancia de la conservación de los recursos naturales, bosques, cuencas, etc., así como la producción de alimentos y servicios ambientales (en lo rural) y por el otro, el consumo, el derroche, la acumulación y el disfrute de los beneficios de la ciudad. (P.5)

Al retomar algunos de los postulados del humanismo cívico, plantea la necesidad de oponerse al modelo tradicional de información emisor-receptor, del cual surgen contenidos alejados de la realidad y de las necesidades de la población rural, para privilegiar el ejercicio de la ecociudadanía que, en palabras de Sauvé (2013), parte de reconocer,

los lazos estrechos que existen entre la sociedad y la naturaleza, una ciudadanía informada de las realidades socio-ecológicas, crítica, competente, creativa y comprometida, capaz, deseosa de participar en los debates públicos, en la búsqueda de soluciones y en la innovación ecosocial. (P.5)

En esa misma línea de acción, la comunicóloga Claudia Villamayor centró su investigación denominada ―Las radios comunitarias, gestoras de procesos comunicacionales‖ (2014) en el conurbano bonaerense. Allí buscó ―objetivar y analizar nociones, usos, estrategias y prácticas sociocuturales de radios comunitarias y alternativas‖, así como

Radio Sutatenza y Acción Cultural Popular en la era digital

problematizar y sistematizar esas experiencias, ―para construir nociones teóricas y metodologías de intervención‖, a fin de promover políticas sociales hacia ese sector. Destaca la autora que los estudios sobre comunicación popular en América Latina abrieron una ―grieta‖ para la creación de conocimiento, en la medida en que las teorizaciones no se han producido en abstracto sino como producto de prácticas específicas. En ese contexto, afirma que hablar de comunicación

implica modos de ser y de interactuar, modos de narrar y de narrarse, donde no solo cuenta lo que cada cual quiere decir, sino todo lo que se juega en esa interacción: las identidades, la interculturalidad, las historias, los cuerpos, las visiones del mundo, la proyección que se hace en torno a la sociedad y el Estado…(2014, p. 93)

Para la investigadora, comprender la comunicación no solo hace referencia a la producción de sentido, entendida como ―trama de significación y construcción de subjetividades‖ sino a claros posicionamientos políticos y ―modos de marcar la existencia, la estética y la circulación del poder‖. (Ib.)

Y en su mirada sobre el movimiento radiofónico comunitario en América Latina se detiene en la experiencia de Radio Sutatenza, al destacarla por su ―fuerte componente transformador‖:

Como se ve, la radio para la alfabetización ubica la paridad comunicación y educación en la raíz de un tipo de radio y un tipo estratégico de transformación nacido de la necesidad de un sector social excluido de las políticas nacionales del Estado colombiano. (Ib. p. 91)

Por ello, apunta Villamayor, hablar de radio comunitaria es aludir a ―una perspectiva político-comunicativa y cultural de hacer radio, que se define como política y con objetivos políticos humanistas y laicos‖. (P. 92)

Así mismo, hace énfasis en las Radios Mineras de Bolivia, las cuales, también desde un enfoque educativo, le apostaron a propiciar la narración de su propio contexto, con sus respectivas realidades por parte de los propios mineros, quienes fueron capacitados en lenguaje y producción radiofónica, para que diseñaran y realizaran sus propios programas de radio. Ello les permitió ―convocar a la movilización social para impedir la privatización y defender la nacionalización de un recurso público‖. (P. 91)

Y al hacer una revisión al estado del arte sobre comunicación popular en América Latina concluye que hay pocos trabajos ―que apunten a objetivar nociones, metodologías

Radio Sutatenza y Acción Cultural Popular en la era digital

estratégicas, problematizaciones teórico/metodológicas y propuestas nuevas y renovadoras del campo‖. (P. 99) Allí, justamente, se busca aportar con esta investigación.