La prueba de PCR no mostró diferencia significativa entre los tratamientos de niveles de riego (Figura 3.1); la correlación entre el nivel de riego y la producción de nuevas raíces es alta, cuando el nivel de riego esta entre menor y escaso disminuye la producción de raíces blancas.
Figura 3. 1. Valores promedios de la producción de raíces en plantas de Pinus oaxacana
Mirov con distintos niveles de riego Barras con distinta letra son estadísticamente diferentes (Tukey, p≤0.05).
24 En trabajos similares con otras especies Quercus ilex L., la mayor biomasa de raíces se
presentó en el testigo, mientras que en los tres niveles de estrés hídrico bajo, medio y severo (40, 45 y 50% de pérdida de peso desde la saturación) no hubo diferencia en el número de raíces emitidas (Villar et al., 2004). En algunas coníferas como Pinus halepensis
Mill., el promedio de raíces generadas entre tratamientos fue de 30 a 42 raíces por planta, y la longitud de las raíces varió entre 80 y 100 cm, la respuesta al estrés hídrico no presentó diferencias entre tratamientos, excepto en el tratamiento con un estrés severo (Villar et al.,
1997). En ambos casos la respuesta en la formación de raíces nuevas al máximo estrés fue negativa.
En contraste los resultados obtenidos la actividad de endurecimiento con estrés hídrico no presenta un efecto en la capacidad de regenerar el sistema radical, una de las causas puede deberse a la intensidad y época de endurecimiento (Grossnickle, 2005), la prueba es una medida de vigor de la planta y nos indica de manera general que los sistema fisiológicos están funcionando correctamente (Villar et al., 2004), además que la emisión de raíces
nuevas es sensible a la historia de estrés por sequía experimentada por la plántula (Tinus, 1996). En base a lo anterior podemos inferir que ninguno de los tratamientos causaron estrés hídrico severo en la planta, y no existió diferencia entre los tratamientos y el testigo; sustentando esta hipótesis en Pinus halepensis Mill. sometido a un estrés hídrico severo
presento una disminución en el número de raíces nuevas (Villar et al., 1997), lo cual nos
indica que para la especie Pinus oaxacana Mirov requería de una reducción del riego a un
nivel mayor para encontrar respuesta negativa
De acuerdo, con los resultados obtenidos la variabilidad entre los datos es alta como se puede observar en la Figura 3.1, por lo tanto no es posible podemos concluir cual es el
25 tratamiento que promueve una mayor regeneración de raíces. De manera general, en todos los tratamientos el número de raíces emitidas en promedio fue mayor a 100 raíces y se infiere que existió una respuesta positiva en Pinus oaxacana Mirov en todos los niveles de
riego.
Debido a que la prueba PCR se relaciona directamente con el desempeño en campo, por lo tanto el resultado esperado es a un mayor PCR una mayor capacidad de desarrollo de las plantas en campo. Este supuesto se basa en tres hipótesis, la primera cuando el PCR es elevado se correlaciona con una mayor capacidad de formar raíces en campo y por consecuencia mayor capacidad de evitar el estrés hídrico. La segunda hipótesis relaciona si el PCR es alto indica que la planta está en una máxima resistencia al estrés ambiental; y la última hipótesis menciona que la prueba mide que la plántula presenta integridad funcional y por lo tanto las funciones de absorción de agua y parte aérea están en un estado fisiológico óptimo (Villar et al., 1997). De acuerdo con lo anterior podemos relacionar los
datos e inferir que Pinus oaxacana Mirov tiene la capacidad de regenerar el sistema radical
ante un evento de sequía severo.
3.4.4. Tolerancia de la raíz a la deshidratación
En la prueba de tolerancia de la raíz a la deshidratación se encontró diferencia significativa en la pérdida de electrólitos entre los tratamientos de niveles de riego. El tratamiento de riego medio registro el menor daño a la raíz por deshidratación con 69% y el valor de P igual a 0.02, mientras que los niveles de riego frecuente, escaso y el testigo tuvieron un daño similar por la deshidratación con la liberación de los solutos del citoplasma entre el 84 y 96 % (Figura 3.2); este mismo resultado se obtuvo en Quercus ilex L. cuando se
26 La capacidad de las membranas celulares para controlar la velocidad de movimiento de los iones dentro y fuera de las células se utiliza como una prueba de daño a una gran variedad de tejidos (Baji et al., 2001; Masoumi et al., 2010;). Por lo tanto, la prueba mide la
capacidad de las membranas del sistema radical para contener iones; cuando las membranas tienden a perder iones y al cuantificar la pérdida de iones nos indica la viabilidad de la raíz (Landis and Ritchie, 2010). Basado en lo anterior el tratamiento con nivel medio respondió con una mayor estabilidad de las membranas celulares por que presentó la menor pérdida de solutos del citoplasma, lo cual es un efecto del ajuste osmótico de las plantas (Villar et al., 2004). Mientras que los niveles de riego frecuente y escaso presentaron una respuesta
contraria.
Otra aplicación de la prueba es la predicción de la supervivencia en campo, por la determinación del daño a la membrana celular de lar raíces finas, las cuales son importantes por el efecto directo en el establecimiento en campo (Villar et al., 2004). Para un sitio con
limitaciones de humedad, se recomienda establecer las plantas con un menor daño en las raíces.
27 Figura 3. 2. Pérdida de solutos en la prueba de tolerancia de la raíz a la deshidratación en
Pinus oaxacana Mirov. Barras con distinta letra son estadísticamente diferentes (Tukey,
p≤0.05).