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El significado de participación ciudadana ha tenido evoluciones. Por lo mismo, hay una variedad de autores que conceptualizan al respecto; se presentan incluso diferencias de acuerdo con la tendencia política de los gobiernos y de los diferentes modelos económicos, sociales y políticos que se implementan. Rafael Gonzales Ballar, en su libro “El Derecho y la Participación Ciudadana” dice que “la participación ciudadana siempre ha existido en la evolución de los principales sistemas políticos y en el desarrollo de las
civilizaciones”. En ese sentido, se puede manifestar que la concepción de participación
ciudadana se encuentra en constante cambio y a la vez en construcción, dependiendo del contexto social, económico y político en el cual se desenvuelve. En el caso peruano, la participación ciudadana cobra mayor importancia en el gobierno de transición de Valentín Paniagua y continúa en el de Alejandro Toledo, que reconoce el aporte de la ciudadanía en la construcción democrática del desarrollo con equidad y justicia social.
Entre las concepciones más comunes y usadas tanto por instituciones públicas como privadas se pueden presentar las siguientes:
Cuadro Nº 9 Definiciones de participación ciudadana Institución Definición
Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional (CIDA)
Un proceso por el cual los individuos y la comunidad están activamente involucrados en todas las fases de programas y proyectos de desarrollo. Esto implica mayor equidad en el poder económico y político.
Fundación
Interamericana (IFA) responsabilidad, participación e información sobre el manejo de los Es un estilo y forma de trabajo institucional, el cual implica mayor recursos y la distribución equitativa de los beneficios. Programa de Desarrollo
de las Naciones Unidas (UNDP)
Significa que la población será íntimamente involucrada en los procesos económicos, sociales y políticos que afectan su forma de vida.
Banco Mundial Un proceso por medio del cual los individuos e instituciones afectadas por iniciativas de desarrollo pueden influenciar y compartir decisiones y recursos relacionados con esas iniciativas.
Instituto Cooperativo
Interamericano (ICI) Son las iniciativas organizadas por grupos de personas reconocidas como miembros de una comunidad, que se integran en forma individual o colectiva para exigir su derecho histórico, constitucional, a ser parte de una deliberación razonable para construir su proyecto de nación que asegure un nivel adecuado.
Federación de Mujeres
Progresistas Integración de la ciudadanía en el proceso de adopción de decisiones del gobierno de su ciudad, autonomía o país. O dicho de otro modo, para que una ciudad o un país modernos proporcionen los mejores servicios y oportunidades a la población, debe contar con gobiernos abiertos y receptivos, dispuestos a escuchar lo que los ciudadanos y ciudadanas les quieren transmitir para contribuir a mejorar la política y la gestión de los asuntos públicos.
Grupo Propuesta
Ciudadana Es el derecho y la capacidad jurídica y política de la ciudadanía de intervenir individual y colectivamente, directamente o a través de sus representantes legítimos, y a través de diferentes modalidades, en los procesos de gestión de instancias de gobierno.
Cuadro construido en base a los aportes de las instituciones señaladas en el cuadro.
De acuerdo con los diferentes autores, se puede señalar que en el tema de participación ciudadana, ha de ser ésta considerada como un proceso y cuyo enfoque
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orientador sean los derechos humanos. Este proceso debe llevar a la toma de decisiones en la acción pública, sea ésta a nivel local, regional y/o nacional. Este accionar, que compromete la intervención de la Sociedad Civil para contribuir al bien común, en concertación con las autoridades, presenta rasgos que son importantes de señalar:
Como instrumento, facilita y promueve la eficacia y eficiencia de la gestión de las autoridades.
Como enfoque, afianza el derecho de la ciudadanía a intervenir, así como promociona el deber de los ciudadanos a una intervención de calidad, es decir proactiva y propositiva.
Se ubica generalmente en la coyuntura de las políticas sociales. Al respecto suelen darse en dos planos: (1) como una estrategia para el desarrollo; y (2) como forma para la aplicación de políticas de carácter cortoplacistas.
Es parte de un proceso político, ya que recrea y aporta capacidades en las ciudadanas y ciudadanos para actuar en procesos de desarrollo local, regional, nacional, así como afianza y consolida la democracia.
La participación tiene niveles dependiendo del grado de democracia o poder en la gestión local con las autoridades y las instituciones y organizaciones de la Sociedad Civil. Así, tenemos que existe participación con mano de obra en las obras de infraestructura en la comunidad; participación en los espacios de coordinación y concertación local; en los planes de desarrollo y presupuestos participativos; así como una participación catalogada por especialistas como de mayor grado, que es la de intervenir en la toma de decisiones de interés público o de bien público.
La participación ciudadana ha traído beneficios prácticos en las localidades, como por ejemplo: canalizar adecuadamente los recursos del Estado en obras de infraestructura e inversión social y productiva.
La participación ciudadana implica en estos procesos que los ciudadanos y ciudadanas puedan desarrollar e implementar sistemas de vigilancia y control social, lo cual contribuye a una gestión con calidad y transparencia. En general, se puede manifestar que a partir de lo anteriormente mencionado, la participación de actores de la Sociedad Civil tiene un interés legítimo sustentado en una representatividad; es decir, un sentido de pertenencia e identidad. En la medida que este accionar se da en un espacio local, regional o nacional, es en esta interacción que se van desarrollando tanto habilidades y capacidades para la toma de decisiones como relaciones de equidad entre las autoridades y la ciudadanía. Este proceso de
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participación ciudadana está orientado principalmente a la eficiencia en la gestión y a la transparencia en la ejecución e inversión de los recursos públicos. La ciudadanía pretende que a partir de su participación en los asuntos públicos garantizará mejoras en las estructuras, las relaciones políticas, el manejo del poder, influenciar en los mecanismos y procedimientos administrativos.
No obstante, la participación ciudadana también observa límites y dificultades, entre los cuales se puede mencionar:
• Una de las limitaciones que encuentra la participación para su adecuado desenvolvimiento es la persistencia de prácticas autoritarias en la gestión de programas, proyectos dirigidos al bien común de las localidades por parte de líderes, dirigentes y autoridades.
• El descrédito de la ciudadanía frente a la labor de las autoridades impide y dificulta una plena participación ciudadana en el desarrollo. Recordemos que durante muchos años hemos tenido una democracia casi sin esperanza, teñida de una historia con gobiernos autoritarios y seudoautoritarios, y que difícilmente se puede superar en un corto tiempo. Aún persisten prácticas autoritarias a lo cual muchas veces se le suma prácticas poco transparentes en la gestión pública, así como los altos índices de corrupción institucionalizada que se mantienen en diferentes niveles del Estado.
• La participación ciudadana es heterogénea y diversa, depende del lugar y la experiencia de cada localidad. La normatividad debería considerar esta heterogeneidad. Algunas municipalidades han logrado avanzar al respecto tratando de recrear e innovar normas para la participación, de manera que según su historia y experiencia de participación han promovido formas y espacios de diálogo y concertación con la sociedad civil, sustentadas y avaladas en su autonomía municipal.
• Las experiencias de éxitos de participación y que han contribuido al desarrollo son mínimas, debido fundamentalmente a la desconfianza ante las autoridades, los liderazgos que entran en competencia, intereses diversos que no necesariamente confluyen con el bienestar social.
• La participación no es espontánea y masiva, requiere de promoción, motivación para que el ciudadano participe en los espacios, eventos, programas y proyectos. Esta situación se explica por nuestra cultura política que es limitada, o entendida la participación sólo en procesos electorales para elegir a nuestros representantes.
• Los ciudadanos y ciudadanas generalmente participan tratando de satisfacer alguna necesidad práctica, son pocos los que participan motivados por una
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necesidad estratégica, como la democratización en la toma de decisiones para el buen gobierno. Esta situación se asocia a que la mayoría de los peruanos aún no han satisfecho sus necesidades más elementales, entonces sus tiempos y recursos están destinados a priorizar objetivos que redunden en beneficios prácticos para la sobrevivencia diaria de ellos y sus familias.
• La participación ciudadana implica costos, recursos para movilizarse, capacitación, estar acorde con la normatividad y el tiempo en que se dan los procesos de diálogo y concertación para el desarrollo local o el bienestar social. Ésta es una limitación para la mayoría de ciudadanas y ciudadanas.
• Otra de las limitaciones que puede señalarse respecto al tema de participación ciudadana es que se le asocia a la fiscalización, lo que genera conflictos y situaciones de desconfianza principalmente con las autoridades. Esta situación se agudiza por la posición de la autoridad local, dependiendo de la voluntad política y tergiversando su accionar.
Para que la ciudadanía se ejerza plenamente, esta participación ciudadana requiere ciertos elementos que le permitirán tener credibilidad y resultados:
Acceso y manejo de la información que brindan las entidades del Estado. En el caso peruano, hemos avanzado en este aspecto con la Ley de Transparencia e Información, la cual le permite al ciudadano organizado o no organizado a acceder a la información pública. Lamentablemente, la mayoría de los ciudadanos no conocen esta norma en su real dimensión.
Manejo permanente de la normatividad vigente y de los diferentes procedimientos para incidir en la gestión pública y en las políticas sociales.
Comprensión tanto de las autoridades como de los ciudadanos que la participación es un proceso en construcción.
La deliberación y la diversidad de opinión, valor y juicio son parte de la dinámica.
La iniciativa, actitud proactiva y propositiva de los ciudadanos son factores clave en el desarrollo de la participación ciudadana.
La voluntad política de las autoridades frente a la participación facilita su construcción.
Contextualizar social y políticamente la participación a nivel local, regional y nacional. Es decir, establecer las interrelaciones entre estos niveles, señalando sus asociaciones, influencias y tensiones propias de un proceso que se construye.
La inclusión de los sectores generalmente separados o ignorados de todo proceso de decisión en la acción pública como: los jóvenes, las mujeres, las
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comunidades indígenas, los afrodescendientes, entre otros. Éste es un aspecto importante para la búsqueda de mejorar la calidad de vida y el desarrollo con equidad y justicia social.
De las premisas antes mencionadas se desprende la necesidad y afirmación de que la participación ciudadana debe recoger los intereses de las mayorías y minorías. De ahí que la participación es un proceso político y regenerador en el diseño de estrategias, planes de desarrollo local concertados, programas y proyectos sociales, presupuestos participativos, comités de vigilancia ciudadana, gestión de propuestas y de iniciativas de políticas locales públicas con una visión de desarrollo sostenido, ético e incluyente.
En el caso particular de las mujeres, los diferentes espacios, mecanismos antes mencionados, deben servir y han servido para fortalecerlas a ellas, a sus respectivas organizaciones y a sus comunidades. La participación ciudadana de las mujeres en los diferentes espacios de la acción pública local ha estado presente con un accionar que busca no sólo recoger y levantar propuestas para sus intereses y fortalecimiento institucional, sino también para mejorar el nivel y la calidad de vida de sus comunidades y localidades. Ellas han ejercido una participación ciudadana activa desde las asociaciones de padres de familia, las organizaciones sociales de base, las organizaciones vecinales, las mesas de concertación en prevención de la violencia familiar y en la actualidad también en los Consejos de Coordinación Distrital, Comités de Vigilancia al Presupuesto Participativo, las Juntas de Delegados Vecinales, Grupos de Iniciativa Ciudadana, entre otros.