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Chapter 4. Methodology

4.3 Case Study 1: Google

Figura 15.1. Concepción artística de Saturno y Titán.

Figura 15.2. Hacia Titán. La nave Cassini, en el momento de liberar la sonda Huygens. Fuente: Jet Propulsion Laboratory.

a Voyager se comprobó que la densidad de la atmósfera de Titán supera la de la Tierra, y que genera una presión sobre la superficie algo mayor que en nuestro planeta, similar a la del fondo de una piscina. Al igual que en la atmósfera terrestre, en la de Titán predomina el nitrógeno, pero el resto de los componentes, como el metano y otros compuestos orgánicos, establecen grandes diferencias. Se piensa que la presión atmosférica, en conjunto con la temperatura (-179ºC), puede permitir la existencia de lagos de metano en la superficie de Titán, dato que la misión Voyager no pudo comprobar porque se encontró con una sólida capa de nubes, ópticamente impenetrable.

Presente y futuro

El fracaso de Voyager en su intento de observar la superficie de Titán generó aún mayor curiosidad entre los científicos, que comenzaron a

organizar una misión capaz de

desentrañar los misterios de la atmósfera y la superficie del satélite. Se gestó así Cassini-Huygens, la misión científica más ambiciosa realizada hasta la fecha, que despegó desde Cabo Cañaveral (EE.UU.) el 15 de octubre de 1997. Se compone de una nave de casi seis toneladas, Cassini, que alberga varios instrumentos científicos para el estudio de Saturno, sus anillos y sus satélites, y una sonda, Huygens, destinada a atravesar la atmósfera de Titán y aterrizar en su superficie. Actualmente, la nave se encuentra en órbita alrededor de Saturno y ya ha comenzado a realizar las exploraciones del planeta y de los satélites. El 26 de octubre de 2005 Cassini sobrevoló Titán a una altura de 1.200 kilómetros de su superficie a una velocidad de seis kilómetros por segundo. Todos los instrumentos estuvieron dispuestos para extraer la máxima información: la reducida distancia permitió obtener muestras de la alta atmósfera de Titán, analizarlas y estudiar su

Figura 15.3. Neblina. Sobre la atmósfera de Titán se forma una espesa neblina debido a la ruptura de las moléculas de metano por la radiación solar. composición. En esta labor

participaron dos instrumentos de Cassini, INMS y CAPS, capaces de medir in situ la composición y la densidad de la estratosfera de Titán y las partículas de su ionosfera, respectivamente. Además de estas medidas pioneras, la gran proximidad de Cassini a Titán permitió tomar imágenes del satélite que llegan a mostrar detalles menores de 100 metros en algunas regiones del disco, y también fotografió con gran resolución la zona elegida para el aterrizaje de la sonda Huygens, que tuvo lugar el 14 de enero de 2005.

Ni siquiera la opacidad de las nieblas de la atmósfera de Titán constituye un obstáculo para Cassini, ya que los instrumentos VIMS y CIRS son capaces de “ver” a través de las nubes y nos mostrarán detalles de la superficie de Titán hasta ahora escondidos. El radar a bordo de la nave nos revelará, finalmente, la naturaleza sólida o líquida de la superficie de Titán.

Figura 15.4. Concepción artística. La sonda Huygens aterrizando sobre la superficie de Titán. Fuente: ESA.

Titán, al descubierto El espectrómetro VIMS, alojado en la nave Cassini-Huygens, ha obtenido imágenes en diferentes longitudes de onda que permiten ver a través de la densa capa de nubes del misterioso satélite de Saturno. Las imágenes revelan una superficie heterogénea, con marcadas diferencias de brillo y con estructuras circulares, lineales y sinuosas que apuntan a que Titán ha sufrido impactos de meteoroides que han dibujado cráteres en su superficie, y que probablemente presente actividad geológica y tectónica. Estos descubrimientos abren un apasionante panorama para el estudio de cómo la erosión, la química, la geología, la dinámica atmosférica o la climatología han dado forma a un satélite que bien podría haber sido la Tierra hace miles de millones de años.

rano, descubierto por casualidad, rota sobre sí casi completamente inclinado

Todo en la historia de Urano parece deberse a la casualidad. William Hershell lo descubrió mientras llevaba a cabo una rutinaria campaña de observación estelar; hasta entonces se pensaba que este planeta no era más que otra estrella en el

firmamento. Tiempo después, otros astrónomos se dieron cuenta de que Urano se desviaba de la órbita que en teoría debía seguir. Hubo quien pensó que la ley de la gravedad fallaba en entornos tan lejanos: este planeta se encuentra a una distancia veinte veces mayor a la que separa el Sol de la Tierra. Otros se

aventuraron a decir que Urano se deslizaba en un medio “resistente”, que lo iba frenando. Pero hasta 1846

no hubo certeza de que el motivo de estas rarezas residía en la influencia gravitatoria de un nuevo planeta, aún más remoto: Neptuno.

A diferencia del resto de planetas, Urano rota casi completamente

“tumbado”. Esto se debe a que su eje de rotación es prácticamente paralelo al plano de su órbita, lo que hace que este planeta, apenas observable desde la Tierra, muestre su polo norte y su polo sur, alternativamente y casi de frente, al Sol.

Por este motivo, desde la Tierra Urano presenta una geometría muy diferente según el momento en que se le observe. Mientras que en la época de Voyager 2 (1986) sólo podía verse el Hemisferio Sur, cuyo polo apuntaba al Sol, a partir de 1997 ya se comenzó a apreciar parte del Hemisferio Norte. Como ocurre en la Tierra, la

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