4. Conceptual Design
4.5 Cell Configuration
con hiperactividad?
Matilde Ruiz García
Los niños y adolescentes que tienen trastorno por déficit de atención con hiperac- tividad (TDAH) se presentan con diferentes perfiles, y esto depende de la edad, la intensidad de los síntomas, los diferentes subtipos donde predomina un sínto- ma sobre otro y la comorbilidad que puede presentarse.
El preescolar sano es impulsivo, poco reflexivo y cambia constantemente de actividad, lo cual condiciona la necesidad de una supervisión muy estrecha; cuan- do tiene TDAH se diferencia de sus compañeros por la excesiva intensidad de su actividad (situación con frecuencia caótica y sin un propósito específico), así como por su conducta impulsiva y agresiva. Estas conductas tienden a ser más intensas cuando el niño está expuesto a un ambiente con muchos estímulos o poco estructurado En estos niños es frecuente el oposicionismo, la torpeza motora, los trastornos del sueño y las dificultades en la interacción social.
Es en la etapa escolar cuando las manifestaciones clínicas son más intensas. En la escuela son frecuentes las quejas por rendimiento académico inadecuado, mal comportamiento y faltas de respeto hacia los profesores, así como malas rela- ciones con los amigos, lo que genera un rendimiento escolar deficiente, necesi- dad de apoyos tutoriales y cambios de escuela frecuentes. Las relaciones con los hermanos tienden a ser hostiles y es habitual que éstos se perciban como objetos de abuso por parte del paciente y sean poco atendidos por los padres. También ocurren roces entre los padres relacionados con frustración, insatisfacción y sen- timientos de impotencia.
En la adolescencia disminuye la hiperactividad; por ello parecería que el suje- to ha mejorado. La impulsividad, la inatención y la deficiencia de las funciones
ejecutivas persisten y afectan de modo específico esta etapa de la vida. Los ado- lescentes muestran un mayor riesgo de falla académica, reprobación y abandono escolar prematuro. También se exponen con mayor frecuencia a tabaquismo, consumo de alcohol e inicio temprano de vida sexual, así como a accidentes auto- movilísticos.
Los pacientes con TDAH predominantemente inatento son con más frecuen- cia niñas en edad escolar o adolescentes, que acuden a consulta por problemas académicos, sin problemas conductuales y, en ocasiones, muestran retraimiento y son poco sociables. La mayoría no tienen un trastorno de aprendizaje específi- co; sin embargo, no concluyen sus actividades, lo que implica que cambian cons- tantemente y no terminan lo que inician. Muestran fallas en la realización de tareas relevantes y obligatorias; esto implica que dejan para el final del día aque- llo que es largo, tedioso o difícil. Tienen dificultad para iniciar y completar activi- dades, sobre todo si no son de su agrado o interés. No logran ordenar sus tareas y cuadernos, no escuchan las instrucciones, cualquier estímulo los distrae. A ve- ces se enfocan demasiado en actividades de su interés y se les dificulta cambiar a otra menos interesante pero necesaria. Muchos de estos pacientes pueden pasar horas viendo la televisión o jugando videojuegos, mostrando atención sostenida; sin embargo, necesitan la presencia de un tercero para completar sus labores y estudiar. En los exámenes omiten respuestas, no leen las instrucciones con detalle y cometen muchos errores. El esfuerzo de los pacientes y los padres por mantener un nivel de funcionamiento escolar y social es muy superior al resultado obteni- do, lo cual a menudo condiciona frustración y enojo. En esta variedad del TDAH es común que los chicos presenten ansiedad, la cual se manifiesta por temores excesivos, dolores abdominales o cefalea, dificultad para conciliar el sueño; se muerden las uñas, comen en exceso y se entristecen ante la falla persistente y la falta de resultados exitosos.
Los pacientes con el subtipo mixto son con mayor frecuencia varones escola- res y adolescentes que están afectados de una manera global, tienen problemas con los maestros y compañeros por su hiperactividad e impulsividad, así como dificultades académicas derivadas de la inatención. Muestran una conducta hi- peractiva constante, no logran mantenerse sentados en la escuela, se levantan, platican, rompen con la armonía del salón de clases, a veces se salen de éste y se quedan en el patio o en el baño por largo tiempo. En casa no logran estar sentados a la hora de la comida o para hacer la tarea, exploran todo el tiempo. Sin embargo, en actividades al aire libre y en ambientes espaciosos generan menos problemas; con frecuencia son buenos deportistas y disfrutan de la actividad física. Son intru- sivos, no respetan el espacio o las decisiones de los demás, no aceptan límites. Se les dificulta esperar su turno durante el juego, trepan por todos lados, son argu- mentativos e impositivos. Además, el rendimiento académico suele ser insufi- ciente o inadecuado, ya que al no lograr mantener su atención el trabajo es incom-
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pleto, se aburren fácilmente, no siguen las instrucciones, no llevan el material a casa y se olvidan de la tarea. Los padres refieren que en el hogar los pacientes son desobedientes, irrespetuosos y que requieren supervisión estrecha para lograr completar todas las actividades solicitadas. Generan en el padre o en la madre una sensación de frustración y fatiga día tras día.
En este grupo de pacientes la comorbilidad más común es el oposicionismo desafiante, lo cual complica aún más el proceso de crianza y desarrollo, pues el paciente rechaza de manera persistente toda instrucción por parte de los padres o maestros.
En los pacientes con el subtipo hiperactivo–impulsivo las quejas principales son secundarias a la dificultad de autocontrol. Los sujetos impulsivos no respetan las instrucciones, son rechazados por los compañeros y maestros debido a su mala capacidad de adaptación y a la agresividad que muestran ante pequeños estí- mulos. En los pacientes que tienen esta variedad de TDAH a menudo los síntomas aparecen desde la etapa preescolar y se considera que son portadores de un pro- blema severo que requiere atención temprana. Estos individuos se hallan más ex- puestos al rechazo de la sociedad y suelen mostrar con mayor frecuencia trastor- nos de conducta y problemas de agresividad concomitantes.
En relación a la severidad se considera que el TDAH es leve cuando no causa alteraciones importantes en el desarrollo o no afecta la funcionalidad del indivi- duo con respecto a su entorno, por lo que es suficiente establecer estrategias de manejo familiar y de crianza.
El TDAH es moderado cuando genera algunas alteraciones en el desarrollo, y requiere supervisión y que se establezca un programa de trabajo en casa y en la escuela. En el trastorno grave los síntomas causan alteración marcada en el de- sarrollo, disfunción social o conductas persistentes e intensas que limitan el desa- rrollo del paciente, y que deben ser modificadas a través de un programa integral de manejo médico y psicopedagógico.
REFERENCIAS
1. American Psychiatric Association: Diagnostic and statistical manual of mental disorders. 4ª ed. (DSM–IV). Washington, American Psychiatric Publishers, 1994.
2. American Academy of Pediatrics: Clinical practice guideline: diagnosis and evaluation of the child with attention–deficit/hyperactivity disorder. Pediatrics 2000;105:1158–1170. 3. Barragán E: El niño y el adolescente con trastorno por déficit de atención: su mundo y sus
soluciones. México, Altius, 2002.
4. Barragán E: Diagnóstico clínico del TDAH. En: Ruiz GM: Actualidades en el diagnóstico y tratamiento de trastorno por déficit de atención. México, Editores de Textos Mexicanos, 2007:113–122.
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