Cuando usamos el término contexto en relación con el liderazgo político nos referimos, en general, al ámbito en que se está ejerciendo o buscando tal liderazgo.
Examinar el contexto es examinar la situación en que el líder y los seguidores se
encuentran, se comunican e interactúan. Una primera acotación al contexto del liderazgo político viene de la mano de aquellos criterios de identificación antes señalados: el liderazgo político se ejerce en contextos que implican la toma de decisiones que afectan al cambio o mantenimiento del sistema; la distribución de recursos y la definición de metas y estrategias grupales (Kellermann, 1 984; Tucker, 1981; Katz, 1 973; Hermano, 1986). Tales contextos implican, frecuentemente, la aparición de conflictos de valor y distintos resultados para vencedores y perdedores. Aunque ha habido una tendencia a limitar el liderazgo político a contextos gubernamentales u oficiales, ya hemos dejado claro antes que tal proceso puede ocurrir en contextos más amplios. Previamente por esa diversidad de contextos en que el liderazgo político puede ocurrir, se hace necesario aclarar qué dimensiones serían fundamentales para el intento de hacer una suerte de taxonomía de contex tos. ¿Qué factores parecen importantes para clasificar contextos de liderazgo político según sus implicaciones? Podemos identificar algunos:
a) Nivel de determinación estructural del comportamiento. En un extremo situaríamos aquellos contextos con un sistema de posiciones y roles altamente organizados. El ejército puede ser un buen ejemplo de ello. En el extremo opuesto nos encontraríamos con simples colectivos de individuos agrupados por car3ccterís ticas simples, tales como la edad o la profesión. En un nivel intermedio habría que situar a los movimientos sociales: son relativamente desorganizados pero implican actividades grupales en torno a objetivos y líderes bien conocidos.
Los diferentes contextos que implican cada uno de tales niveles suponen determinaciones comportamentales para el líder bien diferentes, así como distintas pautas interactivas de sus seguidores.
b) Grado de relación intergrupal. Los grupos y organizaciones pueden ser más o menos dependientes de otras estructuras. Los sistemas políticos, por definición, están integrados en otros sistemas y muestran un alto grado de interdependencia con ellos. Tal interdependencia puede suponer interacción mutua e intercambio
Conducta polltica individual 89 social, o bien relaciones de mando y subordinación. Frecuentemente la investiga ción en liderazgo político ha olvidado este nivel de análisis, centrándose en una perspectiva exclusivamente intragrupal. Es obvio que el grado de interdependencia con otros sistemas va a condicionar al líder político y su actividad. Por ejemplo, su dedicación y cualidades para el pacto y el compromiso serán más o menos necesarios según ese sistema sea más o menos interdependiente.
c) Contextos totalitarios versus contextos democráticos. No podríamos enten der un liderazgo político particular sin analizar la ubicación de su contexto en este continuo. Las demandas, los grados de libertad e iniciativa y las expectativas de rol, son sustancialmente diferentes en cada uno de los polos. En las estructuras democráticas el líder se ve abocado a convertirse en un permanente tecnólogo del consenso, está sometido a continuos procesos de intercambio social con otros grupos y con sus seguidores, debe pactar y negociar para la eliminación o reducción del conflicto. Debe responder de sus logros ante su electorado y otros grupos específicos.
El líder que actúa en un sistema totalitario parte de una situación de no equidad para el intercambio, no se preocupa tanto de recoger las aspiraciones y necesidades de la gente como de que tales aspiraciones no cristalicen y no se canalicen hacia movimientos organizados de oposición activa. Normalmente el líder totalítario sólo debe responder ante la cúpula del sistema, con quien se siente fuertemente identifi cado. El líder en el sistema totalitario debe preocuparse por mantener el orden en multitud de instancias dependientes de él; generalmente tiene contactos muy restringidos con el exterior del sistema y está menos preocupado por los posibles movimientos sociales que por las conspiraciones palaciegas.
Hemos caracterizado los polos extremos del continuo. Es obvio que, en muchas situaciones reales, no es tan fácil identificar contextos totalitarios y contextos democráticos, sobre todo en la medida en que los aparatos de las llamadas democracias occidentales se esclerotizan cada vez más, se hacen más institucionales o formales, se autonomizan del ciudadano e impiden la participación efectiva de éste en la cosa pública. Sabemos bien que los contextos totalitarios no son democráticos, pero ya no estamos tan seguros de que ciertas formas que pasan por ser democráticas no sean más totalitarias de lo que aparentan.
En definitiva, los factores contextuales suponen una serie de límites y restriccio nes al modo en que se ejerce el liderazgo. En un esfuerzo por sintetizar, tales determinaciones podrían venir marcadas por los siguientes factores: a) La presencia o no de reglas formalizadas para la toma de decisiones y la naturaleza de tales reglas. b) Las personas y sistemas ante los que el líder es responsable y a los que debe satisfacer. En ese sentido es fundamental la distinción entre líderes políticos elegidos y líderes políticos designados. c) La fuerza y naturaleza de la oposición, que nos puede servir como indicador de a quién y a qué va a prestar más atención el líder político. d) Las creencias políticas de sus seguidores, en tanto que mecanismo de ajuste y control de comportamiento del líder. e) La cantidad y cualidad de los recursos que el contexto pone a disposición del líder. f) El organigrama de la
90 Psico/ogla Polftica
organización política a que pertenece. g) Las características del momento histórico en que se desarrolla su acción: períodos de estabilización, de cambio rápido, de progreso o recesión económica, etc.
Atendiendo a todo ello podemos comprender y predecir mejor los fenómenos de liderazgo político. Sólo analizando esos parámetros contextuales podremos delimi tar correctamente tales fenómenos: quién, cómo, por qué y ante quién se ejerce el liderazgo político.
Uno de los elementos clave de ese marco contextual que acabamos de diseñar es el entorno interpersonal del líder: sus seguidores. A ellos nos referiremos ahora.
4.1 . El entorno i nterpersonal i nmediato: los seguidores
y sus relaciones con el lider
En la investigación sobre el liderazgo político se ha olvidado con demasiada frecuencia algo que, por otra parte, es obvio: los líderes lo son porque tienen seguidores. La sencillez de este enunciado tiene consecuencias no tan sencillas; nos alerta ante la necesidad de tomar una perspectiva interpersonal, interactiva, sobre el liderazgo político: algunos de sus parámetros pueden ser comprendidos mejor desde
los otros que desde el líder mismo. El líder debe responder a las demandas,
expectativas y evaluaciones más o menos implícitas que sobre él dirigen los seguidores y, por tanto, tales factores determinan en gran medida la conducta de liderazgo.
Una primera dirección importante en este terreno concierne al tipo de media ción que se establece entre líder y seguidores. Algunos contextos propician que el líder mantenga frecuentes contactos cara a cara con los seguidores; éstos podrían, por tanto, comunicarle directamente sus necesidades y aspiraciones, y se forjarían una imagen de él basada en tales experiencias. Sin embargo, en las sociedades modernas ese contacto cara a cara ha ido perdiendo intensidad y dejando paso a un tipo de mediación más compleja: sobre todo la que proporcionan los medios de comunicación de masas. La imagen que se forma así del líder está mucho más sujeta a maquillados de todo tipo. Ello produce un notable incremento de la posibilidad de ocurrencia de falsas percepciones, mitificación, etc., con lo que ello implica de mayores oportunidades para la manipulación, tal como pone de manifiesto, por ejemplo, el trabajo de Iyengar y otros ( 1 984) acerca de la influencia de los noticiarios televisivos en las evaluaciones de los presidentes.
Otra cuestión que concierne primariamente a los seguidores nos puede propor cionar una información clave para la comprensión del liderazgo político: ¿Qué motivos tienen para seguir precisamente a ese líder? ¿Por qué se han hecho miembros de ese grupo? ¿Es una pertenencia que viene determinada estructural mente o es fruto de un proceso intencional y voluntario? ¿Qué importancia tiene en la vida del seguidor su pertenencia a ese grupo? ¿Es una pertenencia activa o meramente formal? Éstas y otras preguntas del mismo estilo nos permitirán situar el proceso de liderazgo a través del conocimiento de los seguidores.
Es claro que a esas preguntas no se puede responder como doctrina general; cada proceso de liderazgo concreto exigirá respuestas diferentes. Pero, eso sí, hay
Conducta polltíca individua/
91
que insistir en la necesidad de plantearse esas preguntas como un requisito ineludible para una aproximación correcta del fenómeno del liderazgo político. Cada respuesta nos proporciona tanto información acerca del líder como el análisis del líder mismo.
El supuesto básico es que el líder depende de sus seguidores. Pero, ¿depende igual de todos ellos? La respuesta a esta pregunta nos conduce a lo que podríamos denominar como hipótesis de dependencia selectiva. A menudo el líder, en el ejercicio de su papel, se puede sentir especialmente dependiente de ciertos subgrupos de seguidores más que de otros, o de ciertos individuos más que de otros. Por tanto, no cAbe considerar a los seguidores de modo genérico como si todos ellos fueran equipotentes y equiinfluyentes. Algunos de ellos tienen más poder para remover al líder de su posición, bien porque su propia posición se lo permite, bien porque sean más activos y críticos. En este sentido, conocer al líder suele implicar conocer a qué individuos o grupos presta éste más atención. En otras palabras, entre el líder y los seguidores suele surgir un tejido social intermedio que se convierte en una fuerza clave para la comprensión de los fenómenos de liderazgo político.
En definitiva, conociendo el contexto y, dentro de él, a los seguidores, encontra remos claves discriminativas que nos permitirán formular predicciones acerca de la
conducta de liderazgos en situaciones concretas. Y, por extensión, cuando plantea
mos la necesidad de tener conocimiento acerca de los seguidores incluimos ahí el conocimiento acerca de los modos de relación entre éstos y el líder. En el ya citado trabajo de Hermann (1986) podemos encontrar bien resumidos algunos aspectos de esa relación. El postulado general es que el líder político se relaciona con sus seguidores a través de una serie de procesos que tienden a incrementar su congruen cia o compatibilidad con las necesidades, deseos y expectativas de éstos; los seguidores mostrarán una mayor tendencia a otorgar su apoyo al líder cuando: a) nos encontramos en las primeras etapas del desempeño de su función. Es precisa mente en esos momentos cuando el líder goza de mayores grados de libertad para tomar iniciativas; su crédito personal está intacto y se le concede un período de gracia en cuanto a la dureza de la crítica y de la oposición; b) los temas o asuntos que están sobre el tapete no afecten de forma directa al grupo de sus seguidores. Como ha mostrado Dubin ( 1979) los seguidores pueden llegar a apoyar sin ningún problema toda una serie de medidas radicales siempre que ellos no se sientan afectados. Cuando el líder trabaje en una zona de indiferencia para sus seguidores el apoyo de estos parece garantizado; e) cuando el líder esté proporcionando a los seguidores algún tipo de beneficio. Los resultados del intercambio serán considera dos positivos y la relación se verá notablemente reforzada, y d) siempre que el tipo de relación mantenida con los seguidores sea consonante con la representación que éstos hubieran generado respecto a cómo debería ser dicha relación.
El análisis del liderazgo político a través de la consideración de tales aspectos relacionales parece una de las líneas más prometedoras para el futuro de la investigación en este terreno.