• No results found

Central features of classification systems

2 FRAME OF REFERENCE

2.6 Organising product recovery using classification systems

2.6.2 Central features of classification systems

La globalización es considerada por algunas corrientes de pensamiento como el destructor de identidades culturales, donde estas son víctimas de la homogenización, occidentalismo e imperialismo. Según Tomlinson (2003, 269), la identidad cultural es más bien el “producto” de la globalización que la “victima” de esta, ya que en lugar de destruirla, se piensa que la globalización cree, fortifica y prolifera la identidad cultural. Además, la identidad ejerce en muchas ocasiones un cierto poder en la cultura local que ofrece resistencia a la fuerza centrifuga de la globalización capitalista (Tomlinson 2003, 270). Algunos piensan que la globalización ha fortalecido los nacionalismos, ha acentuado la revitalización de las identidades de grupos étnicos, ha regresado sentimientos religiosos, etc. (Pralong 2000), pero ¿es esta la situación de nuestros pueblos nativos jujeños? En verdad, la globalización ha fortificado la identidad cultural, pero en el caso de las comunidades nativas de la provincia de Jujuy, este proceso los está afectando lentamente, porque el artesano tejedor tiene que competir con los tejidos industriales provenientes de Bolivia y Perú. A la globalización no se la puede suprimir o borrar completamente del mapa, al contrario, es un proceso que existe y siempre ha existido, el cual se ha acentuado en los últimos años por las olas de migraciones, las cuales han extendido el contacto entre pueblos (Vergara 2006, 103) ¿Cómo se podría buscar una solución para que la interacción globalización/tradición convivan dando beneficios a todos? Pienso que el Estado y el gobierno tendrían que aportar por una economía local, ofreciendo un mercado a los artesanos jujeños, lo cual la mayoría de los entrevistados desea tener. Además de asegurarles la protección y cumplimiento de sus derechos a nivel regional, nacional e internacional. De este modo la globalización ayudaría al desarrollo social de los pueblos nativos jujeños y no a su omisión.

La identidad colectiva y personal está siendo amenazada por los procesos de internacionalización, por el despliegue de una cultura homogeneizadora a causa de la globalización. Proteger lo que es nuestro, la defensa de lo propio y la reivindicación de las identidades étnicas son ejemplos de resistencias frente a la mundialización de los modos de vida y la estandarización cultural del mundo. Se están produciendo fuertes desestructuraciones y

reestructuraciones, creándose nuevas segmentaciones sociales y subculturas, que fomentan la desintegración de las culturas locales. Los procesos de resistencia se encuentran en comunidades en donde dependen de lo económico, la política y lo cultural. Estas comunidades que tratan de resistir la influencia de la globalización han reafirmado su identidad acarreando aspectos diferentes de su cultura que han sido convertidos en referentes de identidad (Pralong 2000). En Argentina por ejemplo el tango volvió a tener la importancia y el valor cultural que se le daba antes. A través del tango se trata de reafirmar un símbolo cultural para resistir la continua invasión de la música extranjera. En Jujuy los pueblos originarios están en este momento recuperando y revitalizando su arte textil andino. A través de esta acción o movimiento de revitalización cultural, los pueblos originarios de Jujuy se “oponen” en cierto modo a la venta de los textiles industriales provenientes de otros países cercanos a la provincia como Bolivia y Perú, ya que los mismos no solo están afectando su economía, pero también su identidad cultural.

Actualmente, la identidad cultural de las comunidades originarias se va homogeneizando y fragmentando a la vez. Esta interacción homogeneización – fragmentación representa los efectos paradójicos de la globalización. Los dos son polos opuestos y complementarios, los cuales desdibujan a las identidades tradicionales y a la vez las estandarizan (Garcia Canclini 1995; Pralong 2000).Como dice Romero Huayna (2007, 25-26), la globalización es una de las razones de la “resurrección” de identidades culturales locales, ya que a través del reclamo y la lucha con el comercio industrial, les da fuerza para ponerse firmes y reafirmar su identidad cultural.

Hasta aquí he presentado la base teórica de la presente investigación, con el fin de que el lector obtenga una mayor comprensión en el capítulo que continúa sobre cómo la práctica del arte textil jujeño reconstruye y revitaliza la identidad cultural de las comunidades nativas (véase capítulo 4). Además, se debe tener en cuenta que a lo largo de la tesis se irán desarrollando conceptos teóricos relevantes para la misma.

3.4 Conclusión

La memoria cultural es una característica importante de nuestro ser porque está conectada con nuestra identidad, ya sea cultural, individual o colectiva. Dicha memoria e identidad se las encuentran socialmente construidas a través de la dialéctica con los demás o con el contexto en el

cual nos movemos. Por esta razón, se piensa que la identidad y porque no también la memoria son dinámicas, manipulables y se las encuentran influenciadas por los cambios sociales que se producen en los contextos donde nos movemos.

Tanto la memoria cultural, como la identidad cultural nos transportan al pasado. Cada memoria con la cual nos identificamos, nos hace sentir, recordar y revivir como fue en aquellos tiempos los sentimientos de las generaciones pasadas. Nos referimos al espacio y tiempo de un pasado que está vivo en el presente. De este modo la memoria es comunicativa y a su vez se materializa en objetos, personas, rituales, ceremonia, textos, paisajes, monumentos, etc. La memoria en las comunidades nativas jujeñas se construye de día a día a través de la interacción con los demás, ya sean de su misma comunidad, de las afueras o turistas, la ejecución de rituales y la manufacturación de tejidos ancestrales. Se podría entonces decir, que las personas nativas de la provincia de Jujuy representan y son la memoria viva, el patrimonio cultural vivo. A través de ellos, pude observar y vivir una cultura la cual no está olvidada, como muchos pensaban antes o los mismos entrevistados contaban. Es una cultura en pleno desarrollo, social, económico y sobretodo cultural.

La memoria es la raíz que conforma nuestra identidad individual, colectiva y cultural. La identidad se construye a través de la socialización, ya sea con gente de adentro o de afuera del espacio social donde uno se mueve diariamente (Fischer 2011). La formación de la identidad es un proceso en continua construcción y desarrollo. Se la encuentra socialmente construida, ya que creamos grupos donde compartimos categorías sociales las cuales están culturalmente definidas. Tal como lo describe Boccara (2000, 52): “Las identidades pueden ser sostenidas, definidas, impuestas o resistidas. Son productos no estáticos, maleables, adaptables y fluidos, la cual se va elaborando no solamente a través de la imposición política, sino que también a través de las negociaciones con los demás y las movilizaciones”. Este fragmento de Boccara refleja cómo se fue construyendo la identidad cultural de las comunidades nativas en la provincia de Jujuy. El resultado que actualmente se observa de dicha identidad cultural en estas comunidades nativas, ya sean remotas o no, es el producto y la consecuencia que ha dejado no solamente los conquistadores del lugar, sino que también el gobierno mismo argentino. Es una identidad cultural que fue impuesta y a la vez resistida, pero la cual se ha podido adaptar a los cambios culturales y religiosos que han ocurrido en la puna jujeña. A su vez dicha identidad, es el resultado de la interacción con los emigrantes aimaras de Bolivia y los turistas que han visitado la

zona. De esta manera, se pueden observar en la cultura andina jujeña rasgos de costumbres, tradiciones y rituales provenientes de Bolivia y de la cultura occidental.

Se piensa que la globalización y la modernización han afectado la identidad cultural de los pueblos originarios, trayendo consigo la marginalización de los mismos. En realidad dicho problema no comenzó con la globalización, es una cuestión del pasado, ya que el gobierno argentino no ha prestado la mayor atención a la situación en la que viven las comunidades nativas. “Argentina es (un) país que voltea a ver a Europa y no ve aquí a indígenas. Para el Estado argentino, para la sociedad argentina, recién está empezando (…) que hay indígenas en la Argentina. La mayoría de la sociedad argentina (…) me aventuro a decir que más del 80% de los 40 millones de argentinos, no saben que hay indígenas en la Argentina. Hasta que realmente la sociedad argentina, desde el Estado argentino cambie la educación (…) se cambie el lenguaje y la modificación de los libros, los pueblos indígenas no existen para ellos. Son cuestión del pasado” (entrevista a Jorge Ñanqucheo, vicepresidente de la Organización de Naciones y Pueblos Indígenas de Argentina, 25 de septiembre de 2008. Buenos Aires en Alejo Jaime 2010, 4).Actualmente se observan cambios en los discursos del gobierno sobre el tema de la identidad cultural con respecto a las comunidades nativas. Argentina, ya no es un país europeizado, como se pensaba antes, sino es más bien mestizo, el cual reconoce una población previa a la conquista española.

La globalización pudo haber acentuado esta situación de olvido y exclusión, pero no quiere decir que ha afectado a las comunidades nativas de forma negativa. Gracias al sistema global y homogeneizante estas comunidades han fortalecido su identidad cultural, creando una que se adapte y pueda ser comprendida por culturas extrañas a la nativa. La cultura local nunca desaparece. Siempre quedaran pequeñas fracciones de la misma. En las palabras de Larraín: “Las formas de homogeneización reconocen y absorben diferencias culturales, utilizando otras culturas sin disolverlas, operan a través de ellas no destruyen las culturas locales, las usan como medio”. Además, las culturas nativas son, en la mayoría de los casos, una atracción o curiosidad hacía el turista. Esto provoca no su eliminación o desgastamiento, sino que hacen las características culturales aún más fuertes, adaptándolas, cambiándolas y dejando los rasgos más importantes vivos en la cultura local (Larraín 2005, 112-113). De este modo la globalización ayuda a construir la imagen que se observa actualmente de las comunidades nativas: construye y reconstruye la memoria e identidad cultural.

Capítulo 4