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CESifo Working Paper Series

La evaluación en las instituciones, se basa, en lo normativo, lo cual está sustentado principalmente por aspectos administrativos, en donde de acuerdo con los resultados hay premios o hay castigos. Lo normativo, la ha llevado a perder su rumbo académico, por ejemplo, los incentivos salariales, le dan una perspectiva de tipo económico.

Esto ha pervertido su sentido, pues ha llevado a que el profesor realice cosas que no son curriculares, con el fin de tener una buena calificación y por lo tanto alcanzar el incentivo, como invitar a los estudiantes a su casa, recogerlos, salir con ellos a fiestas. Se ha convertido en un canje, que desdibuja su objetivo. La evaluación debe ser justa, objetiva y debe seguir su rumbo:

“[…] la norma hizo, que en este momento la evaluación del desempeño docente haya tenido cambios importantes, y que se haya perdido la esencia académica… la esencia académica, en el sentido de que esos resultados que tenemos, me dan a mí para hacer cambios, y en este momento se está magnificando la evaluación como norma, porque es necesario pedir unos puntos, por docencia o por experiencia calificada o destacada, ahí yo pienso que la norma ha afectado el sentido de la evaluación del desempeño docente […]” P.R9.2/44

“[…] entonces el docente, para ser evaluado bien, hace cosas que no tiene que hacer y no es mejorando […]” “[…] le hacen cualquier cosa al estudiante para que lo evalúe bien, hasta los invitan a la casa… cualquier cosa… los llevan… los traen, se vuelve una vaina que uno dice: en qué momento se pierden los límites, aquí también… y

yo si te digo, entre el docente y el estudiante, el docente tiene una autoridad y tiene que saberla llevar, tampoco hay ahí amistad, o sea… la amistad cuando ya seamos colegas […]” P.R6.1/36

Su norte fundamental, es hacer ajustes a la práctica pedagógica. Lo cual, depende de la actitud y la posibilidad de cada profesor, no es algo institucional, no es algo normativo, es algo que debe nacer de cada profesor. Aunque en ocasiones la sienten distantes y desean delegar la responsabilidad en el Programa Académico o en la Institución.

“[…] lo más importante, es que la evaluación le permite a uno hacer modificaciones, de acuerdo a los planteamientos que uno tiene para cada actividad […]” P.R9.1/41

INTERPRETACIÓN

Los sentidos otorgados a la evaluación profesoral.

La evaluación profesoral es un elemento que aporta y fortalece la educación formal en general. Es un tema que debe trabajarse desde la reflexión, pues goza de un punto fuerte que es el encuentro entre profesores, entre profesores y estudiantes. Tiene un sentido de clásico y de reflexión.

Sentido Dialogante: Emerge aquí, de manera significativa, el diálogo, como un sentido esencial otorgado a la evaluación. El diálogo se reconoce como la urdimbre donde se favorece la construcción colectiva no solo de opiniones, sino de elaboración presencial, compartida, argumentada y explícita de perspectivas del proceso evaluativo. Surgen así dos caras de la evaluación, una indirecta y otra directa. Es decir, por un lado la evaluación profesoral alcanza un sentido dialogante, donde la escucha y la interacción dan vida al encuentro evaluativo. Y por

otro, el diálogo es la fuente de la re alimentación, es un elemento que re-activa el proceso educativo y dinamiza la práctica pedagógica, la complementa, le da sentido, con un profundo impacto pedagógico y metodológico. Cuando se introduce el diálogo, la evaluación dota de un significado emancipador a la práctica pedagógica. El diálogo tiene un sentido emancipador, que plantea un paso que resulta rebelde, autónomo, abismal, autoevaluar–se por fuera del orden establecido, pero también genera una perturbación en el sistema.

Sentido instrumental. Pero en ocasiones la evaluación no es vista como un proceso, sino como una actividad mecánica, protocolaria, un requisito instrumental, entonces carece de sentido. Se convierte en un sin-sentido. Es un mecanismo de sanción o premio que otorga la institución, por medio de la mirada estudiantes, a través de un instrumento evaluativo el cual se debe aplicar de manera obligatoria.

Sentido formativo. Como profesores y profesionales de la Terapia Ocupacional, tenemos una responsabilidad de trabajar y formar en conocimientos especializados, cuando hay capacidad limitada para la realización de actividades ocupacionales, es decir poder incluir nuevamente a ese Ser Humano en el mundo, lo cual se logra explicar a través de las prácticas pedagógicas. Fortaleciendo lo profesional y lo personal. Lo afectivo juega un papel fundamental en los procesos evaluativos, sin diferenciar si es bueno o malo lo que se diga, se debe tener en cuenta es la transformación que estos elementos le pueden generar a la práctica pedagógica. En muchos casos tiene sentido de gratificación.

El sentido de la evaluación no dista mucho desde la perspectiva que se mire, ya sea pública o privada. Tanto profesores, estudiantes y egresados tienen sentidos similares, de acuerdo a la experiencias que han tenido.

Significado de la evaluación profesoral.

Este es el resultado del análisis hermenéutico que se hace a los significados que los profesores le otorgan a la evaluación profesoral, en las entrevistas. Significados que dieron origen a una sub categoría, La normativa: mediadora de incentivos, la cual a su vez forma parte de la primera categoría de análisis, La evaluación con sentido dialogante.

Con dichas respuestas se trabajó en descifrar el significado detrás de las palabras y, con base en esto se obtuvo la explicación de la razón misma sobre el significado de evaluación profesoral como un compromiso, un proceso de obligatorio cumplimiento, que debe realizarse de manera responsable. Así mismo es un mecanismo de poder y control que se encuentra desde las institucionesy que es transmitido del profesor hacia el estudiante.

Es una “responsabilidad social” que tienen los estudiantes, frente a los compañeros de otras promociones, pero igualmente frente al desarrollo de la Terapia Ocupacional.

Tiene un significado de algo que se realiza en un momento determinado, no como algo transversal que está siempre presente. Y se determina el final del semestre como ese momento, es un producto final, algo terminado, no un proceso. Es determinado por un número, pues es algo sumativo.

Comprensión de fundamentos ontológicos, pedagógicos y metodológicos.

La evaluación profesoral es un eje conductor, que facilita la comunicación, la interacción y permite la realimentación. Lo que se logra a través de un diálogo permanente y reflexivo entre la comunidad académica. Se hace posible por el compromiso que coloca cada uno de los miembros dicha comunidad.

De manera contraria, se define como un instrumento que valora y califica al profesor. Lo cual se lleva a cabo a través del diligenciamiento de un formato. Y esto se lleva a cabo al finalizar el semestre, en donde prima la opinión del estudiante.

La evaluación profesoral aún no es un elemento que forme parte de lo pedagógico, se ha dejado como algo externo, instaurado, no se visualiza como un elemento que aporte al logro de los objetivos propuestos, como un medio, sino como una simple actividad que se desarrolla, como parte de un plan. Visto así, su aporte a las diferentes prácticas y metodologías de los profesores es nulo.

Caminos y horizontes curriculares – pedagógicos.

La comunidad académica en general, incluyendo a los directivos, consideran que la norma, hace ver la evaluación bajo parámetros no académicos, pues se basa en la recompensa, en la rendición de cuentas, en incentivos salariales que le cambiaron el objetivo académico y formativo.

Es una actividad obligatoria, determinada por la norma, por tal razón el estudiante será responsable del proceso, cuando vea a sus profesores y a la institución comprometida con el mismo, al realizar un trabajo conjunto y concienzudo, se logrará un proceso exitoso.

Ilustración 14. La Evaluación con Sentido Dialogante. Elaborada por Aida Rojas Fajardo

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