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CHANGE OF PROGRAMS

La política en San Andrés atraviesa lo que en términos de Bhaba (1994) se denomina como un momento híbrido del cambio político. Luego de los impactos de las fracturas y bifurcaciones en el Archipiélago vistos en el capítulo 3, y partiendo del análisis de la relación clase-género hecho por el autor para sustituirlo por el de (etnia cerrada-otros), se observan eventos de cambio en la rearticulación o

traducción de elementos que no son ni el uno (una etnia unitaria o comunidad Raizal) ni el otro (paña), sino algo distinto, que cuestiona los términos y territorios de ambos. De manera estratégica, las candidaturas a la Cámara de Representantes 2010-2014 revelan el momento de hibridación y diversidad cultural que vive el Archipiélago. Aunque candidatos de origen Raizal persisten en su búsqueda y acceso al poder, también han incursionado candidatos del otro bando, el “paña”, quienes intentan lograr un escaño bajo la consigna: “paña vota paña”. La asimilación de contrarios lograda a partir de un proceso de encuentro e hibridación entre Raizales y “pañas” ha generado una “inestabilidad oculta” que presagia grandes cambios culturales como producto de varias experiencias históricas de hibridación, entre estos, la colombianización. Allí los Half & Half o Fifty-Fifties deben reconocerse como artífices de la creación de un espacio escindido, tercer espacio, o bien, espacio intermedio en el que la multiplicidad de los orígenes de las poblaciones asentadas, la diversidad y el multiculturalismo permiten la inscripción y articulación de lo híbrido en la cultura como alternativa a los enfrentamientos nacionalistas y antinacionalistas de un pueblo para eludir la política de la polaridad y crear espacios de diálogo en los cuales los sujetos híbridos puedan convertirse en una alternativa para la unidad o la división.

El caso del aspirante a una curul especial por el Archipiélago en el período 2010- 2014, Rafael Archbold Joseph, denota la manera en que este Raizal nacido en la Guajira es visto por algunos sectores de la política tradicional local que lo cuestionan por su condición Raizal y como alguien capaz de defender los intereses de las islas ante el nivel central. Archbold Joseph, de padre providenciano y madre caribeña originaria de las Granadinas, se relacionó con San Andrés y Providencia de manera intermitente hasta 1989, año en que se instala definitivamente en las islas para ser parte de la administración intendencial y posteriormente, de la departamental. Este abogado egresado de la Universidad del Atlántico se reconoce como Raizal. No obstante, para este sujeto híbrido en estado de criollización permanente (Glissant, 2002), dicha identidad no riñe con su ancestralidad del Caribe occidental, que es descrita por el propio Archbold como “una doble condición de Raizalidad de la cual no se puede hacerse responsable” (Entrevista realizada por la autora a Rafael Archbold en 2009). Así mismo, su reconocimiento como un Raizal con una doble ventaja también lo conlleva a asumirse como Half & Half o Fifty-Fifty: (…) Mi percepción es que hoy en día ser

“Fifty-fifty o miti-miti” de alguna manera es un tema que encuentro acertado, no por eso queremos menos a las islas” (…). Esta visión contrasta sustancialmente con

los adjetivos y comentarios de descalificación hechos al candidato por un medio de comunicación insular. Expresiones como: “El ilustre wayuu con alguna

descendencia del municipio de Providencia y Santa Catalina” (...) “en las breñas de la Guajira de donde es oriundo y por el cual ha luchado y sentido” y “este es un guajiro wayuu vestido de isleño” (Caribbean Post, 12 de Marzo de 2010), son entre otros, los ataques a la usanza de la clase política que hábilmente se apoya en una

culturales presentes en el Archipiélago para aplicarlos en la contienda electoral y generar así una mayor polarización.

Ahora bien, con esto no se quiere decir que no haya casos en que los sujetos híbridos han alcanzado el poder en el contexto insular. Tal y como lo señalaba Judy Abrahams en líneas anteriores, los ex gobernadores Ralph Newball Sotelo, Silvio Casagrande May, Álvaro Archbold Núñez y otros ex intendentes como Félix Palacio, Carlos Archbold Cerón, son algunos de los más representativos líderes y personas de condición híbrida que han hecho parte de la vida pública, atributo que, más que un defecto, se constituye en una cualidad, ya que han podido negociar con partes enfrentadas, saben cuáles son los intereses de las partes, tienen una sensibilidad para el diálogo y reconocen la situación relacional y universal de los habitantes del Archipiélago. La situación aquí expuesta no busca esencializar la cuestión híbrida, sino que intenta reivindicar la condición intermedia e intersticial de la que gozan los sujetos híbridos, otorgándoles insumos y estrategias para potencializar la relación con las partes involucradas en el devenir actual de la isla, en el cual la lógica de la relación y la interacción se constituye en la constante, sobretodo en escenarios que han estado expuestos a procesos de entrecruzamiento, mestizaje e hibridación culturales.

Volviendo al caso de Archbold Joseph, vale anotar que entre las limitaciones del candidato para estar en el Archipiélago y defender los intereses de la comunidad insular, se resalta una en la que el pueblo Raizal es implacable: la incompetencia en el uso del creole como estrategia de comunicación y socialización con el sector Raizal. Después de 50 años de implementación de un sistema educativo orientado a la constitución de una nación homogénea y cercana a la cultura mayoritaria, se cuestionan hoy los elementos estructurales que permitieron la pérdida de la lengua por los nativos. Los reclamos y recriminaciones se reorientan hacia políticas de integración o reparación concretas, que permitan resarcir el daño causado a aquellas generaciones que perdieron el creole y que también perdieron el inglés. La insistencia en estos reclamos y en recriminaciones de este tipo, evoca la idea de un pasado que ya no es y de una realidad que difícilmente se podrá retroceder, a no ser que la misma comunidad se empeñe en trabajar por la reivindicación de la lengua creole como patrimonio cultural, la viva plenamente en su cotidianidad y la imponga a los demás habitantes de la isla.