Part II Changing Tradition
Chapter 4 Changes in Society (1960-1990)
8.33. La cuestión del turismo y la sostenibilidad reviste cada vez más importan-cia, y en toda evaluación del turismo y de sus efectos en la economía deben tenerse en cuenta las consecuencias sociales, económicas y medioambientales. Los vínculos con el último componente deberían ser una cuestión prioritaria.
8.34. La naturaleza en su estado natural (montañas, playas, selvas tropicales, desiertos, etcétera) o transformada por el hombre (paisajes, patrimonio cultural, etcé-tera) es una atracción importante para algunos visitantes.
8.35. Sin embargo, el turismo también contribuye a daños irreversibles causa-dos al medio ambiente, a través de la presión ejercida sobre ecosistemas frágiles, de la construcción de complejos turísticos o carreteras que destruyen el patrimonio y los sitios naturales, de la presión ejercida sobre la tierra, el agua y el aire, y de diversos procesos de todo tipo que generan contaminación, residuos, erosión, deforestación, etcétera.
8.36. Estos daños también pueden afectar a la viabilidad del nuevo desarro-llo turístico en determinados lugares, o a la rentabilidad de las inversiones actuales en turismo y, por ende, pueden incidir en la creación de puestos de trabajo y en el empleo.
8.37. En los diez últimos años, la creciente sensibilización sobre los efectos nega-tivos asociados a ciertas prácticas turísticas, unida a la aceptación general del principio del desarrollo sostenible, ha dado lugar a que la comunidad internacional reexamine la actividad turística a la luz de su sostenibilidad económica, social y medioambiental a largo plazo.
8.38. En años recientes, más allá de la medición de la contribución económica del turismo en términos de agregados de la Cuenta Satélite de Turismo y de otros ejer-cicios de modelización complementarios y/o alternativos, se han emprendido cada vez más iniciativas en los planos subnacionales para generar indicadores, con miras a ana-lizar, supervisar y evaluar las consecuencias medioambientales del desarrollo turístico en ámbitos específicos.
8.39. Ambos enfoques (macroeconómico e indicadores) tienen su potencial y sus desafíos para medir, en diferentes niveles territoriales, los vínculos entre el turismo y el medio ambiente y, por tanto, se recomiendan como máxima prioridad en lo que respecta a las cuestiones de sostenibilidad del turismo.
8.40. La existencia tanto de la Cuenta Satélite de Turismo como del Sistema de Cuentas Ambientales y Económicas Integradas (SCAEI) permite a un país en el que están elaborándose ambas recomendaciones estimar los vínculos entre el turismo y el medio ambiente en el plano de la economía nacional. Esto podría hacerse de dos formas, a saber:
a) La incorporación del turismo como un conjunto específico de industrias y de consumidores dentro de la contabilidad de movimientos híbridos de las cuentas ambientales, y
b) La “ecologización” del PIB turístico proveniente de la Cuenta Satélite de Turismo, teniendo en cuenta el costo de la degradación del medio ambiente y la utilización del capital natural por el turismo; los gastos que impiden la degradación también podrían tomarse en consideración como un ajuste más. 8.41. El núcleo de este macroenfoque a nivel nacional consiste en establecer un tipo más complejo de matriz insumo-producto, en la que no sólo se consideren los insumos “habituales”, sino que también los insumos medioambientales sean estableci-dos en cantidad, y en la que los productos incluyan asimismo los desperdicios, las emi-siones de gases de efecto invernadero y otros subproductos importantes desde el punto
de vista medioambiental. El consumo de capital fijo también incluiría una estimación de la degradación del patrimonio medioambiental. Dado que el núcleo de la Cuenta Satélite de Turismo lo constituye una representación de las industrias turísticas y del consumo turístico en un marco de oferta y utilización, podría adaptarse a este tipo de análisis, a condición de que la Cuenta Satélite de Turismo y las cuentas ambientales se elaboren con un grado suficiente de detalle como para permitir algún tipo de integra-ción mutua. No obstante, dejando a un lado las cuestiones conceptuales, existen cada vez más pruebas de que la elaboración de cada tipo de cuenta no es una tarea fácil.
8.42. El segundo enfoque es más empírico y podría resultar más atractivo para los países en los que las regiones y destinos turísticos existentes tuvieran interés en la elaboración de políticas y objetivos concretos orientados a la geografía, en términos de desarrollar un turismo más ecológico al que podrían asociarse todos los agentes, incluidos los visitantes.
8.43. En este caso, el objetivo sería elaborar una serie de indicadores para poner de relieve una interfaz entre las cuestiones turísticas y medioambientales que permi-tiera identificar fenómenos o cambios que requieren un análisis más detenido y una posible toma de medidas. Al igual que otros indicadores, estos indicadores son ins-trumentos para evaluar la situación y, para poder comprenderlos plenamente, han de interpretarse teniendo en cuenta el contexto. Tal vez sea necesario complementarlos con más información cualitativa y científica, en particular para explicar los motores de los cambios de indicadores, que constituyen la base de toda evaluación.
8.44. Estos indicadores podrían utilizarse como instrumento fundamental para mejorar la planificación y gestión, al facilitar a los administradores la información que necesitan cuando sea preciso, y de un modo que permita tomar mejores decisiones.
8.45. Se recomienda conceder prioridad a la vinculación del turismo y la sos-tenibilidad.