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Changes to medical practice in the age of genomics

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En medio de la predisposición y mística guerrero religiosa, fruto del extenso período de la lucha española contra sus invasores árabes, los frailes misioneros llegados a América en el siglo XVI son hijos del momento de más alta espiritualidad en la historia de España. Las grandes exigencias de ascesis y la rigidez elevada para consigo mismos, eran características propias de muchos de ellos208. La teología que los animaba era la de la primacía de la gracia, en cuyos defensores se erigían; la Iglesia era la portadora de la misma y consideraban que fuera de ella y su realidad histórica visible era imposible alcanzar la salvación. Por otro lado, percibieron al continente americano como la posibilidad histórica y el lugar adecuado, ante la creciente vileza de la sociedad europea, para rehacer y fundar definitivamente la Ciudad de Dios. Y, en consecuencia, pusieron todo su esfuerzo para poder aprovechar al máximo esta oportunidad providencial y concreta.

Lo anteriormente enunciado hace comprensible el proceder de los frailes, que siendo muy exigentes también con los demás, se ocuparon en describir la cultura y la espiritualidad de los habitantes de estas tierras como paso previo, que permitiendo conocerlas mejor, posibilitara un más efectivo combatir y desenmascarar sus errores para transformarlas en cristianas y conservar memoria de sus aspectos buenos209. Es por lo anterior, que fue central en su proyecto evangelizador la

208

En ella acababa de producirse la integral reforma del Cardenal Cisneros (Arzobispo de Toledo, pero con gran influencia en toda España), renovando cuestiones disciplinares, de evangelización, de relación Iglesia-Estado, etc.. Revela dicha reforma un concepto de Iglesia en la que se destaca su necesidad para la salvación, que es imposible fuera de ella. Este concepto y su interpretación restrictiva (fuera de la Iglesia como institución visible no hay salvación, mirada que será superada por la concepción sacramental de la Iglesia del Concilio Vaticano II), es coincidente con el de la bula Unam Santam, escrita por Bonifacio VIII en medio de su conflicto con Felipe el Hermoso de Francia, y al darse la declinación del poder temporal del papado y la emergencia del mundo moderno. Entrevistas personales con DoctorFIDEL GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, en julio de 2002, y con el LicenciadoJOSÉ CAAMAÑO, en marzo de 2003.

209

Cfr. MENDIETA, GERÓNIMO DE,Historia eclesiástica indiana. Obra escrita a fines del siglo XVI, México: Porrúa, 19934 (Colección “Biblioteca Porrúa”, n. 46), lib. II, Prólogo al cristiano lector, p 75 y 76 (en adelante citado comoMENDIETA, Historia eclesiástica) y SEGALA, AMOS, Literatura náhuatl. Fuentes, identidades, representaciones, México: Grijalbo, 1990 (Colección “Los Noventa”), p. 83 a 85, 107 y 114 (en adelante citado comoSEGALA, Literatura náhuatl).

Fray GERÓNIMO DE MENDIETA de la Orden de los Frailes Menores, es “...un Franciscano de importancia fundamental, porque es cronista oficial de su Orden, domina el náhuatl y le tocó conocer todavía el mundo nacido de la conquista, conviviendo largos años con casi todos sus protagonistas, españoles e indios. Es el mejor ejemplo de la actitud contradictoria en que puso a los españoles la evidente virtud, capacidad y religiosidad de los indios, junto con el ‘shock’ que ninguno de ellos fue capaz de superar, de ver su religión como totalmente diabólica y, por lo tanto, a todo lo indio no sólo como inferior, sino hasta como perverso.” . En GUERRERO

preocupación por lo lingüístico, hecho que les permitió llegar a tener una comunicación con los indígenas muy superior a la que tenían los funcionarios reales.210

Queda claro entonces, que si bien esos religiosos españoles se esforzaban por transmitir su verdad, lo hicieron conservando una apertura a lo propio y específico de los indígenas. De este modo, algunos de ellos en su praxis cotidiana, y al ir conociendo más profundamente el modo de ser de los americanos, se dejaron empapar por el mismo y lo llegaron a querer y defender en lo que consideraron que no se oponía a la revelación cristiana211.

Así, y en relación con lo expresado, la tarea educativa de los misioneros franciscanos, se vio favorecida por diversos factores de la educación mexica que se dispensaba en el seno de las familias y en sus templos escuela y que los frailes supieron descubrir y aprovechar.

Entre dichos aspectos, figura la potente e indivisible vinculación de la tarea educativa con la dimensión religiosa y las necesidades de la sociedad.

«...A los principios, como hallamos que en su república antigua criaban los muchachos y las muchachas en los templos, y allí los disciplinaban y enseñaban la cultura sus dioses, y la sujeción a su república, tomamos aquel estilo de criar los muchachos en nuestras casas... »212

También, la peculiar trascendencia en la educación de la palabra y sus distintas modalidades de comunicación213, en especial de «...la tradición escrituraria que facilitó la aceptación de la transcripción latina del náhuatl...»214 y, aún por sobre lo anterior, «...la tradición escolar del calmécac...»215, que hizo viable la fundación y funcionamiento de centros de formación para los descendientes de caciques y principales indígenas.

210

Cfr. SEGALA, Literatura náhuatl, p. 90 y 91. 211

Cfr. SEGALA, Literatura náhuatl, p. 114. 212

SAHAGÚN, BERNARDINO DE,Historia General de las Cosas de Nueva España, México: Porrúa, 199910 (Colección “Sepan Cuantos...”, n. 300), lib. X, Relación del autor digna de ser notada, p. 580 (en adelante citado comoSAHAGÚN, Historia General).

Fray BERNARDINO DE RIBEIRA de la Orden de los Frailes Menores, es “ ...mejor conocido por su lugar de origen: SAHAGÚN... Llegado joven a la Nueva España, en 1529, aprendió rápidamente la lengua náhuatl y desplegó desde un principio un interés insaciable en documentarse sobre la "gentilidad" de sus ovejas, alentado además por el mandato de sus superiores. Hubo de inventar su propio método, pero lo hizo tan bien que no desmerece ante el más exigente antropólogo moderno [...] El resultado fue una obra monumental, verdadera enciclopedia del mundo náhuatl en la que hay literalmente de todo: desde

teología hasta recetas de cocina. Tenemos, además, la gran ventaja de que tuvo la honestidad de conservar todo, también los borradores con sus textos originales. Pocas veces sucumbió a la tentación de criticar y condenar lo que traducía y, como conservamos esos originales, podemos hoy detectar y corregir los inevitables prejuicios y errores de su traducción.”. En GUERRERO ROSADO, Los dos mundos, p. 13.

Al final de su vida estaba muy amargado, pues lejos de cumplirse muchas de las aspiraciones de los misioneros, los indios se encontraban moralmente hablando peor que antes de la llegada de españoles. Cfr.SAHAGÚN, Historia general, lib. X, Relación del autor digna de ser notada, p. 579 y 580. Sobre su método, cfr. esta TESIS, cap. I, subtítulo “Método y actividades”.

213 Cfr. S

EGALA, Literatura náhuatl, p. 86. 214

KOBAYASHI,JOSÉ, La educación como conquista (empresa franciscana en México), México: El Colegio de México, 19852 (1ª. reimp. 1997) [Centro de Estudios Históricos] , p. 286. (En adelante citado como KOBAYASHI, La educación).

215

«Así, después de algunos intentos más o menos frustrados, los misioneros reprodujeron en parte la antigua estructura azteca, por una parte, con una enseñanza ‘de patio’, fundada principalmente sobre la oralidad que podía asimilarse a la del Telpochcalli, y una enseñanza de elite a imagen de la que estaba reservada al Calmécac...»216

Justamente el Colegio de la Santa Cruz funcionó en las mismas instalaciones en las que antes lo había hecho el Calmécac de Tlatelolco.

«Comenzóse á leer la gramática á los indios en el convento de S. Francisco de México en la capilla de S. José […] visto su aprovechamiento por el buen virey D. Antonio de Mendoza (padre verdadero de los indios), dio órden cómo se edificase un colegio […] (donde los frailes menores tenemos otro segundo convento con iglesia de la vocación del apóstol Santiago, y el barrio se dice Tlatelulco) […] El mismo virey D. Antonio edificó el colegio á su costa, y le dió ciertas estancias y haciendas que tenia, para que con la renta de ellas se sustentasen los colegiales…»217

Fue el concurso de la acción y esfuerzos de los franciscanos, del mencionado virrey y de otras autoridades del momento, lo que posibilitó la preparación y concreción de esta iniciativa educativa218.

Así, la

«…fundación del Colegio de Santa Cruz se hizo con mucha autoridad […] se juntaron el virey D. Antonio de Mendoza y el obispo de México D. Fr. Juan de Zumárraga, y el obispo

216 S

EGALA, Literatura náhuatl, p. 87. Cfr. SAHAGÚN, Historia General, lib. X, Relación del autor digna de ser notada, p. 581.

En la época precolombina existían, entre otros, dos templo escuela denominados Calmécac y Telpochcalli, “...el primero para la preparación de la nobleza, y el segundo, para el pueblo, tal como aceptan algunos estudiosos, aunque en ocasiones no parece muy claro el carácter de éstos.

De lo que nos dice Sahagún se desprende que al parecer desde pequeños los padres ofrecían a sus hijos a alguna de las escuelas...”. En MATOS MOCTEZUMA,EDUARDO, Los Aztecas, México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Dirección General de Publicaciones y Milán: Jaca Book Spa, 2000, p. 62 (en adelante citado como MATOS MOCTEZUMA, Los Aztecas). Desarrollamos un análisis pedagógico del Calmécac y algunas consideraciones sobre el Telpochcalli en esta TESIS, cap. II. 217

MENDIETA, Historia eclesiástica, lib. IV, cap. XV, p. 414. 218

Cfr. KOBAYASHI, La educación, p. 209 y 210, nota 426.

Así coinciden, y esto es de notar, en promover la fundación del Colegio de la Santa Cruz, Fray García de Cisneros, uno de los doce frailes menores que primero llegaron a América y recién electo provincial que tuvo a su cargo el establecimiento del mismo, y el arzobispo Fray Juan de Zumárraga, a quien correspondería la iniciativa de crearlo según los documentos oficiales (Cfr.D’OLWER,LUIS, Fray Bernardino de Sahagún (1499-1590), México: Departamento del Distrito Federal, 19902, p 30 y 31 -En adelante citado como D’OLWER, Fray Bernardino-). Lo destacable es que si bien este último era un buen y honesto franciscano, no era reformado como aquellos, que justamente se habían venido por las dificultades que tenían con los de su misma congregación al ser partidarios de la reforma del clero ante la corrupción generalizada del mismo, y sobre todo de los obispos, antes de Trento. Esto implicó rivalidades entre Zumárraga y sus sucesores y algunos franciscanos que, también por este motivo y para oponerse al obispo, consideraban idolátrica la devoción del Tepeyac. En la Instrucción dada por Don Fray Juan de Zumarraga a Fray Juan de Oseguera y Fray Cristobal de Almazán, como procuradores del Concilio Universal se perciben también las mencionadas diferencias: “... el Papa Clemente VII me hubo concedido un breve para poder tener hasta seis religiosos de la orden de Sant Francisco, si ellos quisiesen, y tengo gran necesidad dellos para visitar, porque son lenguas y saben las cosas de la tierra, y no los puedo compeler a que estén y anden conmigo, por lo cual estoy solo y padezco harta necesidad [...] ninguno quiere mi compañía...”. En CUEVAS,MARIANO,Documentos inéditos del siglo XVI para la historia de México, México: Porrúa, 19752 (Colección “Biblioteca Porrúa”, n. 62), Apéndice, p. 488 y 489 (en adelante citado como CUEVAS,Documentos inéditos).

de Santo Domingo D. Sebastián Ramirez, presidente que habia sido de la real audiencia de México (que aún no era ido), y con ellos toda la ciudad…»219

Los dos últimos, hijos del Renacimiento español, habían percibido la necesidad de crear esta institución para propiciar el acercamiento de las culturas indígenas y española, y con el objetivo de que allí se educaran los descendientes de las más nobles familias de la primera.

Bajo la protección de Carlos V, y por eso se lo llamó colegio imperial, la descrita inauguración solemne se realizó el 6 de enero de 1536. Se eligió el día de la Epifanía o manifestación de Jesucristo a todos los pueblos, para simbolizar y expresar que era un emprendimiento educativo destinado a ilustrar a los gentiles de la nueva España220.

La vida del colegio y su normal funcionamiento se vio afectado por diversos factores. Zumárraga le quitó su apoyo hacia el año 1540221, pero el virrey y algunos franciscanos veían útil al colegio y se esforzaron para que siguiera existiendo222.

«Yo que me hallé en la fundación del dicho Colegio, me hallé también en la reformación de él, la cual fue más dificultosa que la misma fundación.

La pestilencia que hubo ahora a treinta y un años dio gran baque al Colegio, y no le ha dado menor esta pestilencia de este año de 1576, que casi ya no está nadie en el Colegio, muertos y enfermos, casi todos son salidos…»223

Por otro lado el desinterés de Zumárraga había privado al colegio no sólo del inigualable apoyo del obispo del lugar, sino que con el tiempo «…repercutió fatalmente, sobre todo, en su vida económica, que había sido siempre poco afortunada, haciéndola todavía más precaria…»224.

219

MENDIETA, Historia eclesiástica, lib. IV, cap. XV, p. 414 y 415. 220 Cfr. L

EÓN-PORTILLA,MIGUEL, Bernardino de Sahagún pionero de la antropología, México: Universidad Nacional Autónoma de México-El Colegio Nacional, 1999 [Instituto de Investigaciones Históricas], p. 78 (En adelante citado como LEÓN-PORTILLA, Bernardino de Sahagún) y SILLER ACUÑA, Para comprender, p. 11.

221

Según KOBAYASHImuy probablemente porque siempre había pensado al Colegio de la Santa Cruz como seminario y no veía posibilidad, por diversos motivos, de que entre sus alumnos egresara efectivamente un clero indígena. Cfr.KOBAYASHI, JOSÉ, La educación como conquista (empresa franciscana en México), México: El Colegio de México, 19852 (1ª. reimp. 1997) [Centro de Estudios Históricos], p. 224 a 229, especialmente 225 y 229 (en adelante citado como KOBAYASHI, La educación). 222

Resaltamos que se aprecia en este tema otro punto de disidencia entre el Señor Arzobispo Zumárraga y los frailes franciscanos.

223

SAHAGÚN, Historia general, lib. X, Relación del autor digna de ser notada, p. 584 y Cfr.Historia general, lib. XI, Apéndice, p. 707 y 708. La de 1545 había sido una epidemia de matlazáhuatl, dolencia del género del tifus, y afectó, al igual que la segunda, seriamente al número de alumnos del colegio. Uno de los aspectos que se modificó, luego de la primera de dichas epidemias y en relación con la mencionada disminución, fue el criterio de admisión de los alumnos del colegio (Cfr. LEÓN- PORTILLA, Bernardino de Sahagún, p. 94 y 95 y esta TESIS, cap I, subtítulo “Eximios alumnos y doctos maestros”).En el caso de la segunda es otro de los factores que colabora al cierre definitivo de esta institución educativa.

224 K

De este modo, luego de una existencia siempre en peligro por lo ya enunciado, por dichos motivos y por causas de orden más general y a pesar de la excelencia de sus logros, o justamente por ellos, dejó de existir en 1576225.

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