Este apartado muestra cómo Vico aborda el asunto del ―Descubrimiento del verdadero Homero‖. Para lograr este cometido, se tiene en cuenta: primero, tres aspectos relevantes con relación a Homero: su ser poeta, su patria y su edad; segundo, la comparación entre el poeta griego y Dante, la cual es una clave interpretativa para descubrir al verdadero Homero; tercero, Homero y Dante como representes de toda una comunidad y de toda una cultura.
98 Vico, Ciencia nueva, 1096.
99 Tessitore, F. ―Vico y la decadencia del recurso‖. Cuadernos sobre Vico 23-24, (2009-
El carácter poético, la patria y la edad de Homero
Vico insiste en el poder creativo de la imaginación, típica de una etapa primitiva de la humanidad, porque ―la fantasía es tanto más robusta cuanto más débil es el raciocinio‖100. La fantasía tiene el poder de la invención, así que la fantasía es importante para la poesía, ya que el poeta es ―el que crea‖. Para Vico la antigüedad (una manera de imaginar la primitiva) es un sinónimo de la poesía.
Vico no considera que los primeros poetas hayan recibido una ―sabiduría‖ de alguna fuente misteriosa. Para él, de hecho, la palabra griega mythos originalmente significa
―palabra verdadera, verdadera historia‖. Esta idea de Vico, contrasta con la forma en
que el término ―mito‖ ha sido entendido usualmente como ―la historia no verificable‖. Pero la explicación dada por Vico tiene una justificación filosófica importante: el
―mito‖ es, realmente la ―verdad‖ de los hombres antes del nacimiento del pensamiento abstracto.
Con el ejemplo de Júpiter, arriba mencionado, queda claro que para Vico cada civilización tiene su propio Júpiter; otra fábula que se repite en diferentes civilizaciones como el diluvio. Júpiter, así como la gran inundación del mundo, es un universal fantástico creado por el hombre primitivo sobre la base de su propia experiencia. En suma, lo universal fantástico es una imagen creada por el hombre, cuando aún no es capaz de utilizar el concepto abstracto. La fantasía se opone una vez más a la lógica, al razonamiento, y da lugar a una ―Lógica poética‖.
Estos universales fantásticos son la expresión no sólo del poeta, sino de toda una
comunidad. En este orden de ideas, para Vico el ―universal fantástico‖ presente en la
Ciencia nueva es útil para abordar lo que él mismo llamará el ―Descubrimiento del
verdadero Homero‖. Homero es un poeta ―primitivo‖, es decir, un poeta que transmite, el sentir de un pueblo. Ciertamente, las imágenes de las obras de este autor griego son
verdaderos ―universales fantásticos‖ que pueden ser reconocidos por sus atributos y cualidades inteligibles para todos los hombres. En este sentido, Homero no crea personajes literarios, pero sí crea caracteres poéticos como Aquiles y Ulises.
Después de analizar el trabajo de Homero, Vico pone el principio del libro tercero de la Ciencia nueva la siguiente pregunta: ¿acaso Homero fue un filósofo? En la tradición occidental, en la que el napolitano está inscrito, la cuestión de la sabiduría del poeta griego se había abordado de diversas maneras. Incluso en un trabajo anterior, titulado
La antiquísima sabiduría de los italianos (1710), Vico había abrazado la idea de que en Homero había una ―sabiduría recóndita‖. Ahora, el autor partenopeo abandona este punto de vista para preguntarse simplemente si Homero había querido transmitir con su poesía un mensaje filosófico y, sobre todo, ético.
Según Gravina, la ―sabiduría recóndita‖ de los antiguos mitos (o las ―fábulas‖), son las enseñanzas de la vida y la práctica moral. Vico ironizó sobre esta interpretación. Después de una revisión rápida de las conductas de los personajes de Homero, Vico llega a una respuesta negativa a la pregunta sobre el carácter filosófico de la obra del poeta. ―¿Qué podemos decir después de lo que cuenta: que sus héroes se deleitan tanto
con el vino que cuando, tienen el ánimo muy afligido, ponen todo su consuelo, y sobre todo el sabio Ulises, en emborracharse? ¡Preceptos de consolación, en verdad, muy dignos de un filósofo!‖101. Y más adelante afirma:
Que tuviese la gravedad y corrección del pensamiento de un filósofo quien se entretenía en buscar fábulas de viejas para entretener a los niños, de las que Homero llenó su otro poema de la Odisea. […] Tales costumbres groseras, villanas, feroces, salvajes, cambiantes, irracionales o irracionalmente obstinadas, ligeras y erróneas, como las que demostramos en el libro segundo en los Corolarios de la naturaleza heroica, no pueden ser más que de hombres que por su debilidad de mente son casi como niños, por la robustez de la fantasía como mujeres, por el bullir de las pasiones como jóvenes violentísimos; por lo que se ha de negar a Homero toda sabiduría profunda. Las cosas aquí razonadas son los motivos por los que comienzan a surgir las dudas que nos llevan a la necesidad de la búsqueda del verdadero Homero.102
Para Vico, Homero jamás podría ser caracterizado como filósofo. Sobre todo porque su obra surge en plena edad de los héroes, donde brilla toda una lógica poética marcada por los sentidos, no compatible con las abstracciones. Los primeros poetas, por tanto,
101 Vico, Ciencia nueva, 784.
eran también historiadores, pero el poeta está siempre ligado a la pasión, los sentidos, y no al razonamiento. El poeta se opone al filósofo, precisamente por su total entrega a las pasiones. El filósofo, por su parte, quiere abarcar todo con la reflexión. Esto determina con nitidez la imposibilidad de que un mismo hombre sea poeta y filósofo sublime. La metafísica razonada busca lo universal, la poesía se interesa por lo universal fantástico.
Homero no era filósofo sino poeta. Como poeta, representa el sentir de un pueblo que tradicionalmente necesita siempre un poeta para contar su historia. En este caso, si todo pueblo tiene un poeta que cuenta su historia, el poeta mismo puede convertirse en un universal fantástico.
Homero jamás existió como persona sino como carácter poético de los hombres griegos, mientras narraba, cantando, sus historias. Vico destruye a la persona de Homero, pero no la unidad de las obras que le son atribuidas, pues les confiere el mismo carácter poético. Así pues, este Homero, universal fantástico, fue un incomparable poeta, ordenador de la política griega, de la civilización. Patriarca de todos los poetas, fuente de todas las filosofías, sin haber existido jamás, sino tan sólo como carácter poético.
Acto seguido, Vico se interroga sobre la patria de Homero, pero a la luz de lo anteriormente mencionado, es evidente que nada cierto se puede decir sobre su origen. Por esto, se dice que el poeta nació en todas las ciudades que lo reivindican y en todos los tiempos que con él se identifican. ―La contienda de las ciudades proviene de que casi todas observan en sus poemas voces, locuciones y términos dialectales que eran vulgares de cada una de ellas‖103. Vico vio en Homero no una persona individual que escribió la Ilíada y la Odisea, sino el genio nacional del pueblo griego, por cuanto articula la visión de su propia experiencia a través de los siglos: ―tales y tantas dificultades, junto a sus poemas que nos han llegado, parecen forzarnos a afirmarlo a medias: que este Homero ha sido una idea o un carácter heroico de los hombres griegos‖104. Siete ciudades griegas rivalizaron por el honor de ser el lugar de nacimiento
103 Vico, Ciencia nueva, 790. 104Vico, Ciencia nueva, 873.
de Homero, no porque hubiera nacido en alguna de ellas, sino porque no había nacido en ninguna: ―todos esos pueblos griegos fueron este Homero‖105.
Luego, en esta misma línea, Vico pasa a la consideración de la edad de Homero. Para demostrar la complicación del asunto, es mejor referirse a las dos grandes obras del autor. El joven Homero compuso la Ilíada cuando Grecia era joven, y el viejo Homero compuso la Odisea, cuando la Grecia enfriaba los ánimos con la reflexión. Por eso admiró a Ulises, héroe de la sabiduría, porque en los tiempos de Homero joven, los pueblos de Grecia apreciaban atrocidades y barbarismo. Dicho de otra manera, Homero es la imaginación poética creativa de todos los griegos, el símbolo de «muchos siglos» que separaron la Ilíada —escrita por un poeta del norte de la Grecia oriental, quien
canta «el orgullo, la cólera, la venganza […] por lo que admiró a Aquiles, héroe de la
fuerza»— de la Odisea, escrita por un hombre del suroeste, que celebra los lujos de
Alcínoo, las delicias de Calipso […] los cantos de las sirenas» y a Ulises, héroe de la sabiduría106. Así se demuestra que Homero, el autor de la Ilíada, precedió en mucho tiempo a Homero, el autor de la Odisea.
Después de esas revelaciones sobre el carácter poético, la patria y la edad de Homero, Vico pasa a la comparación de Homero con Dante. ¿Qué puede acaso unir a dos poetas que nacieron en dos épocas distintas, con dos visiones diferentes?
Clave interpretativa del “Descubrimiento del verdadero Homero”.
Como se sabe, Vico expone sus convicciones sobre la índole de la auténtica poesía, a partir de la figura y la obra poética de Dante y de las condiciones en las que el cartesianismo había sumido el estudio de las humanidades en Europa en muchas de sus escritos, como Prefazione a un commento della Divina Commedia, en De mente heroica
donde comparaba la libertad de la inventiva y de la creatividad de la mente humana con el poder creativo divino y, finalmente, en la segunda Ciencia nueva. En esta última
105 Vico, Ciencia nueva, 875.
obra, Vico atribuye a Dante el título de ―toscano Omero‖107 y precisamente desde la similitud y comparación que establece entre este con el poeta griego, promueve un enfoque tan novedoso y original que lo convertiría en uno de los anticipadores de la moderna crítica dantesca.
A partir del artículo de Amparo Zacarés: ―La Scienza nuova y el gusto estético‖, se puede decir que la Divina Comedia, expresa poéticamente la teología escolástica, pues apela e incorpora la antigüedad clásica a través de la figura de Virgilio que acompaña al poeta florentino en su viaje por el infierno, el purgatorio y el paraíso. Pero si Vico conectó el análisis dantesco a la cultura y a la civilización medieval fue porque pretendía, a partir de los cánones historiográficos que él mismo había propuesto, dar cuenta de la nueva barbarie retornada. La figura y la obra de Dante serían de gran importancia para el esclarecimiento de su doctrina sobre los «recursos» de la historia, tal como la expuso en el libro V de la Ciencia Nueva segunda, allí admitió que las experiencias sociales, jurídicas y políticas de los primeros siglos de la historia grecorromana se repetían en la sociedad medieval, entendida ésta como nueva barbarie. Esta barbarie retornada acontecía no sólo a nivel político o jurídico, al ser una época en la que predominaban los latrocinios, la esclavitud, las penas crueles de un derecho represivo, sino que se producía también en la desmesurada fantasía de los artistas y es desde este punto de vista, desde el cual Vico introdujo la figura de Dante. La importancia de la obra dantesca es tan grande en la teoría de los ―recursos‖ que se ha
dicho que si Dante no hubiese existido, Vico hubiera tenido que inventarlo. El trabajo de Homero es semejante al de Dante. Así, en la lógica propia de la visión de épocas históricas retornadas, se insiste más en interpretarlas como un cotejo o comparación entre ellas, que en una literal repetición de las mismas. Detrás del corromperse de la razón, de una nueva barbarie que surgiría al final del curso de la civilización, regresarán los tiempos primitivos, y aunque este retorno no posea ya la inmediatez y la espontaneidad de la barbarie de la edad de los sentidos y de la fantasía, supondrá la decadencia de la razón y la apertura de un nuevo ciclo de barbarie.
Si Dante fue un gran poeta no lo fue a pesar del momento histórico en el que vivió, sino precisamente por haber vivido en aquella edad bárbara retornada. Es cierto que Florencia se debatía en aquel tiempo entre luchas y pasiones asesinas, pero tales luchas no fueron un obstáculo a la poesía de la Divina comedia, sino más bien el sustrato necesario para que naciera tal poesía. Nada más ajeno al poeta auténtico que gozar de un reposado ocio literario tal como pretendía la concepción humanista de la poesía. Vico elogiaba a Homero y a Dante, al mismo tiempo que se entristecía por la desaparición en su época del auténtico espíritu poético que acontecía a consecuencia del cartesianismo. El momento cultural en él que vivió nuestro autor no fue capaz de generar grandes poetas pues éstos sólo aparecen, según sus propias tesis, en las épocas en las que la sabiduría predominante es una sabiduría sensitiva más que razonada.
Vico encontró numerosos puntos de semejanza entre la Ilíada y la Odisea y el purgatoria y el paraíso dantescos respectivamente. Según Amparo Zacarés, la conexión
la estableció en el ―colérico ingenio‖ y la grandeza de la ―fantasía‖ que ambos poetas
desplegaron en su obra literaria. En su opinión la poesía muestra una gran incompatibilidad con la filosofía, pues aquella sumerge la mente en la infancia y asume como regla el juicio de los sentidos. La grandeza de la sabiduría homérica residía en su pobreza intelectual y en su desbordante mentalidad fantástica. No puede conciliarse ser un gran filósofo y un gran poeta al mismo tiempo. No se pueden construir a la vez pensamientos abstractos e imágenes corpulentas y vigorosas. En definitiva, es imposible tener el ánimo infantil y especular a la vez sobre moral y teología.
Se puede concluir que Dante como el ―Homero retornado‖, como un bárbaro y
pasional cantor de heroísmo retornado, adquiere su grandeza no de su filosofía ni de las alegorías de su teología, sino por su psicología de poeta divino.