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Chapter 2: Adaptive Algorithms and Channel Equalization

2.2 Channel Equalization

Sin embargo, mientras Sturtevant modificaba sus opiniones acerca de la naturaleza fonética de las oclusivas en hitita, entre los indoeuropeístas eslavos se aceptaba su interpretación anterior como prueba de una “mutación consonántica” protoindoeuropea. El lingüista polaco T. Milewski lo expresaba, en 1949, con las siguientes palabras: “Les travaux de M. F. Falc’hun ([…]), de M. B. Malmberg ([…]) et de M. J. Kuryƚowicz ([…]) ont montré que les mutations consonantiques dans les langues indo-européennes consistent dans le remplacement de l’opposition occlusive sourde : occlusive sonore par l’opposition occlusive forte : occlusive douce. Cette explication convient parfaitement aux faits hittites.”102 En 1954, V. Čihař, hititólogo checo y discípulo de Hrozný, suscribía palabra por palabra la propuesta de Milewski,103 a la que también se sumaba M. J. Kuryƚowicz en el Octavo Congreso Internacional de Lingüistas,104 aunque este último admitiendo la posibilidad, sugerida por Sturtevant en

102 Milewski 1949, 189-190. 103 Čihař 1954.

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1951, de que el hitita conservara la oposición de sonoridad indoeuropea a pesar de haber adquirido el sistema de representación hurrita.105

Por otra parte, en 1952 B. Rosenkranz llamaba la atención sobre la escritura de oclusivas en luvita, afirmando que la tendencia ortográfica hitita también parecía poder aplicarse a esta lengua y señalaba como posible causa de las irregularidades variaciones acentuales, “etwa in Parallele zu Verners Gesetz.”106 También empleó esta hipótesis para explicar diversas irregularidades en la escritura hitita como, por ejemplo, la palabra itar “camino”, que según la ley de Sturtevant debía escribirse con grafía doble, pero presentaba una escritura constante simple. Rosenkranz señalaba la posibilidad de que en hitita hubiera tenido lugar un cambio fonético similar al ocurrido en las lenguas germánicas: “man vergleiche dazu das Germanische, bei dem die etyomologischen Lautverhältnisse durch Verners Gesetz gestört sind.”107

Sin embargo, la propuesta de Rosenkranz no pasaba de ser una hipótesis que pretendía explicar algunas alternancias gráficas, pero que no presentaba ninguna prueba clara a su favor. De hecho, A. Kammenhuber108 llegaba a conclusiones completamente opuestas partiendo de los mismos datos. Para ella, tanto la palabra hitita itar “camino” como el sufijo -atar, ambos con etimología *t y grafía simple, refutaban la hipótesis de Sturtevant, y los datos aportados por los textos luvitas y palaítas confirmaban esta suposición. Sobre esto último, Kammenhuber afirmaba lo siguiente en 1959: “La règle de Sturtevant […] perd encore en vraisemblance, à mon avis, depuis la découverte des langues-soeurs, le louv. et le pal. Chacune a son “système” propre, dont les principes nous échappent encore, et qui, en aucune des trois langues, n’a produit un miroir fidèle des conditons phonétiques originelles.”109

Durante los años 50’, Rosenkranz fue el hititólogo que con más ahínco trató de contrastar la validez de la ley de Sturtevant con los datos aportados por las tablillas hititas. Era consciente de que la ley, tal como Sturtevant la había enunciado, presentaba demasiadas excepciones como para poder ser aceptada sin una explicación adicional y buscó, tanto en la propia lengua hitita como en las lenguas anatolias emparentadas, 105 ibid., 220. 106 Rosenkranz 1952, 35-37. 107 Rosenkranz 1959b, 418-419. 108 Kammenhuber 1959. 109 ibid., 70-71.

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datos que esclarecieran el empleo de las grafías. En 1957, durante el vigésimo cuarto congreso de internacional de orientalistas, presentaba una hipótesis con la que trataba de explicar algunas de las excepciones más características en la propia escritura hitita. Según Rosenkranz en ellas “es herrscht jedoch keine regellose Willkür, vielmehr sind die scheinbaren Ausnahmen auf bestimmte Worte bzw. Formen beschränkt.”110 Como prueba del valor gramatical de las excepciones, Rosenkranz mencionaba algunos casos de alternancia de grafía doble y simple claramente regulada, como la escritura doble de la raíz verbal en imperfectivo (akkusk- vs. eku-/aku-) o la grafía doble en participio y III pl. pres. e imp. (akkant-, akkanzi, akkandu) frente a simple en III sg. pres. e imp. (aki y aku). Para él, la grafía doble o simple de estas palabras se correspondía con el grado vocálico de la raíz, de manera que las formas que presentaban un grado cero o reducido se escribían con consonante doble, mientras que las de grado pleno presentaban una escritura simple.

La propuesta de Rosenkranz estaba en la línea de su primera hipótesis, puesto que una conexión directa entre el grado pleno de la forma y la escritura simple de la consonante permitía establecer un claro paralelo con la ley de Verner, la cual establecía que en las lenguas germánicas la mutación consonántica se veía alterada cuando la consonante no iba precedida de sílaba tónica y se encontraba en contexto sonoro. En el caso del hitita, la escritura simple precedida de un grado pleno de la raíz podía interpretarse como una “sonorización” o “lenición” de la consonante en ese contexto sonoro y precedido de una sílaba átona, como proponía K. Verner para las excepciones en germánico.

Sin embargo, por lo que respecta a las grandes publicaciones de aquellos años, hititólogos como Kronasser, Friedrich y Kammenhuber seguían sosteniendo la hipótesis tradicional, que suponía que el hitita había perdido todas las oposiciones entre series de oclusivas heredadas del indoeuropeo, no conservando más que una. Así, H. Kronasser señalaba en su libro Vergleichende Laut- und Formenlehre des Hethitischen111, de 1956, que “herrscht bei der Schreibung der Tenues und Mediae so grosse Unregelmässigkeit, dass auf weitgehende oder völlige Unfähigkeit der Unterscheidung geschlossen werden

110 Rosenkranz 1959a, 161. 111

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muss”112, mientras que en la segunda edición de su gramática, en 1960, J. Friedrich113 seguía afirmando que “zwischen der Schreibung einfacher und doppelter Konsonanten besteht keine rechte Einheitlichkeit.”114

En 1962, Kronasser volvía a publicar una obra115 centrada en la escritura y la fonética hitita, en la que estudiaba con detenimiento los argumentos etimológicos a favor y en contra de la ley de Sturtevant, llegando a la conclusión de que las distintas grafías de consonantes oclusivas no representaban una oposición fonológica, como Sturtevant quería, sino que en el caso de la duplicación de los signos podía tratarse más bien de un sistema de “aviso” de la presencia de un grupo consonántico.”116

No obstante, si detallada era la exposición de Kronasser, más aún lo era la crítica a sus conclusiones publicada por B. Čop dos años después.117 En ella, Čop tomaba en consideración todas las formas estudiadas por Kronasser y analizaba por separado las palabras con etimología media (a), tenuis (aspirada) (b) y media aspirada (c). Respecto al primer grupo, advertía que la mayoría de las consonantes se correspondían con una escritura simple, tal como establecía la ley de Sturtevant, y el propio Kronasser118 admitía. En cuanto al segundo grupo, observaba que la ley de Sturtevant se cumplía habitualmente, pero con notables excepciones, que clasificaba en cinco subgrupos: oclusiva + w (i), sufijos nominales -(t)talla- (ii), -ttar y -atar (iii), sufijo verbal -sk- (iv) y el verbo wek- “desear” (v). Salvo para el último caso, Čop encontraba explicaciones fonéticas o gráficas razonables, pero difícilmente demostrables, como el contacto de las oclusivas con los fonemas /w/ y /n/ en el primer y tercer caso, las diferencias acentuales en el segundo caso (-ttala-/-tala-), o la dificultad de representar clusters del tipo /ntsk/ o /rtsk/ en el cuarto. Por último, Čop consideraba que, en lo que a la representación de las medias aspiradas se refería, el número de excepciones era tan grande que “dañaba” la ley de Sturtevant. Sin embargo, tras separar los casos en los que la ley se cumplía de los que no, llegaba a la siguiente conclusión: “sie werden durch einfach geschriebene Verschlusslaute stets dann vertreten, wenn ihnen ein historisches -e- vorausgeht; nach 112 ibid., 55. 113 Friedrich 1960. 114 ibid., 28. 115 Kronasser 1962. 116 ibid., 17. 117 Čop 1964. 118 Kronasser 1962, 13.

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anderen Vokalen sind beide Möglichkeiten, einfacher und doppelter Verschlusslaut, gegeben.”119

Mientras en el seno de la hititología se seguía debatiendo sobre la validez de la ley de Sturtevant, en el ámbito de la lingüística indoeuropea se daba por supuesta y producía un importante debate en torno a la cualidad fonética de la oposición. Como prueba de la aceptación general de la ley, valga la afirmación de E. Benveniste en la primera página de su libro Hittite et indo-européen120, de 1962: “toutes les fois que des transcriptions du hittite en d’autres langues ou des emprunts d’autres langes en hittite permettent d’en juger, il semble que la distinction des fortes, notées doubles, et de douces, notées simples, se vérifie.”121 Benveniste empleaba una traducción de los términos fortis:lenis para describir el tipo de oposición de las oclusivas hititas y con ello continuaba la línea marcada por Sturtevant en la primera edición de su gramática y seguida por los indoeuropeístas eslavos antes mencionados.

Sin embargo, un año antes el lingüista georgiano T. V. Gamkrelidze había publicado un artículo122 sobre la mutación consonántica en hitita, en el que defendía que la oposición entre las oclusivas era del tipo aspirada : no aspirada. La hipótesis de Gamkrelidze se basaba principalmente en el siguiente argumento, expuesto postiormente en inglés: “starting from the fact that the graphic realization of Hittite aspirated phonemes which were formed by the assimilation of plosives and following “laryngeals” was identical with that of the corresponding Indo-European “voiceless plosives”, we may infer that these latter phonemes were aspirated consonants in Hittite”.123 Gamkrelidze y V. V. Ivanov124 propondrían más tarde, simultáneamente con el lingüista norteamericano P. J. Hopper125, una reinterpretación del subsistema oclusivo indoeuropeo basada en la tipología lingüística, que suponía la existencia de tres series de oclusivas del tipo glotalizada (I) : sonora aspirada (II) : sorda aspirada (III), que recibió el nombre de “hipótesis glotálica”. Según estos autores, las series I y II habrían

119 Čop 1964, 45. 120 Benveniste 1962. 121 ibid., 7. 122 Gamkrelidze 1961b, 211ss. 123 Gamkrelidze 1982, 110-111. 124 Gamkrelidze/Ivanov 1995. 125 Hopper 1973.

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confluido en hitita en una serie no aspirada (quizá glotalizada), mientras que la serie III se habría conservado como serie aspirada.

En 1966, L. Deroy126 proporcionaba un nuevo argumento a favor de la ley de Sturtevant basado en los préstamos sánscritos hallados en lengua tamil, que respondían a las siguientes características:

a) En posición inicial, las oclusivas sonoras del sánscrito se representan en tamil con una consonante sorda.

b) En posición intervocálica, las oclusivas sonoras del sánscrito se representan en tamil con una consonante sorda simple.

c) En posición intervocálica, las oclusivas sordas del sánscrito se representan en tamil con una consonante sorda doble.

Deroy partía de los paralelismos entre la escritura tamil e hitita para suponer que los hititas habían conservado una oposición de sonoridad en el subsistema de oclusivas, pero que habían carecido de un sistema de escritura apropiado para representar dicha oposición. Suponiendo que el hurrita, al igual que el tamil, no disponía de una oposición de sonoridad, llegaba a la conclusión de que los hititas habían adoptado el sistema de escritura de los hurritas y lo habían adaptado a su propia lengua. Sin embargo, aunque el paralelo proporcionado por Deroy resultaba oportuno, sus conclusiones no eran decisivas, puesto que suponía una intermediación hurrita que no estaba demostrada, de igual manera que tampoco podía darse por supuesto el carácter fonético del subsistema de oclusivas hurrita.

En 1972 apareció un nuevo estudio sobre el consonantismo hitita, realizado por el lingüista G. Jucquois127, en el que se tomaba especialmente en consideración la oposición entre las grafías z/zz y š/šš.128 A lo largo de su trabajo, Jucquois analizaba las grafías consonánticas doble vs. simple en todos los pares consonánticos, llegando a la conclusión de que la ley de Sturtevant describía una realidad fonética que también podía extenderse al resto de consonantes. Jucquois consideraba que la oposición entre ambas

126 Deroy 1966. 127 Jucquois 1972.

128 Un estudio sistemático de las causas de geminación de s y sonantes en hitita puede encuentrarse en

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grafías estaba suficientemente documentada y tachaba la postura contraria de “peu réaliste”.129

2.2.5. De 1973 a 2008: teoría de la lenición y aceptación general de la ley de

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