como mandato civilizatorio e indicador del grado de progreso alcanzado. En un primer período, desde su creación y hasta mediados de los años veinte, la escuela N° 11 puso su esfuerzo en organizarse para educar, en convocar a los niños y convencer a las familias sobre los beneficios de la educación con el fin de expandirlos y de que aumentara la población escolar. Para eso con- taron con los maestros y directores que mostraron tempranamente su capacidad de liderazgo, atribuido éste no solamente a condiciones personales, sino a una conjunción de condiciones de existencia, entre las que puede contarse el desempeño de un cargo jerárquico dentro del sistema educativo del Territorio. Como es imposible mencionar a todos, nos atrevemos a referiremos sólo a algunos de ellos, a los que de alguna forma estarían mostrando el accionar de todos, aquellos que encarnaron un compromiso social activo y procuraron transformar la educación, pero tam- bién se comprometieron con el medio y las instituciones, por eso estarán siempre en la memoria de General Acha, a la que le dedicaron una importante parte de su vida.
Los primeros directores, como Leopoldo Bouvier, Juan Sansinanea, Mariano Pascual, Saturni- no Camarero, habían nacido fuera del país y en general no tenían el título de maestros, al menos expedido en el país. Bouvier era francés, Sansinanea español y llegado a la Argentina se radicó en Entre Ríos hasta que en 1885 llegó a General Acha, Mariano Pascual sí era argentino y graduado como abogado. Saturnino Camarero era español y graduado como maestro en aquel país.
QUIEN ERA SATURNINO CAMARERO? En palabras de Juan Ricardo Nervi
“…Había nacido en 1832, en la provincia de Burgos (Castilla la Vieja), en cuya Escuela Nor- mal obtuvo el título de Maestro de Instrucción Primaria Elemental. En Madrid, más tarde, realizo estudios complementarios en la Escuela Normal Central. Allí se dedicó a la ense- ñanza, y, además, a cultivar su natural disposición para los estudios geográficos estudian- do dibujo y arquitectura. Ese aprendizaje le fue de utilidad para dedicarse a trabajos de agrimensura, geodesia, planimetría, etc. Razones ideológicas obligáronle a emigrar de su patria, y fue así como arribó a la Argentina, a los cuarenta y dos años de edad, en plena efervescencia política –con movimientos revolucionarios en ciernes– por el encono cívico desatado entre autonomistas y mitristas…
En ese clima, cuya densidad no sería extraña a quien, como él, se fogueara en lides políticas mucho mas duras, siempre en pos del santo y seña de la democracia, se hizo cargo Camarero de la Escuelita de Renca, y en ella ejerció desde su arribo hasta 1878. De allí pasó a Villa Mercedes, donde inauguró la Escuela Graduada de ese punto llevando su conducción por espacio de un lustro, hasta que, en 1885, y a causa de que no se pagaba con la regularidad debida a los maestros, se trasladó a Villa María, en Córdoba, en cuya escuela graduada presto servicios hasta 1895. Mala debía ser la remuneración y demasiado espaciada la percepción de haberes también en la escuela cordobesa, porque a partir de ese año pasa a desempeñarse en escuelas del Consejo Nacional de Educación, primero en la Escuela Elemental de Varones de Viedma (Río Negro), “donde sólo pudo estar poco más de un año a causa de la implacable guerra que le hacían los salesianos”, y luego en General Acha (La Pampa) donde permaneció por espacio de catorce años dirigiendo la Escuela Ele- mental de Varones, hasta que en 1909 se le concede una pensión acordándosele el retiro. A don Saturnino Camarero corresponde la confección de la primera geografía de La Pampa Central, meritoria expresión de sus inquietudes en ese campo. Pero su mérito ma- yor fue, sin duda, el de haber reparado en las excepcionales aptitudes del niño Raúl Basilio Díaz, orientándolas vocacionalmente hacia el por entonces semivirgen campo de la docen- cia. Así, primero en Renca y luego en Villa Mercedes, en la formación del Inspector General de Territorios y Colonias Nacionales, la palabra monitora de don Saturnino habrá abierto rumbos luminosos a ese natural talento, despierto ya a las voces de la cultura bajo el signo de una conciencia militante…”
Nervi, Juan Ricardo (2004) VOCACION Y ETICA En el ideario pedagógico de Raúl B. Díaz. En PRAXIS EDUCATIVA N° 8. Facultad de Ciencias Humanas. UNLPam
En esta primera etapa también tuvo una acción destacada Domingo Mantovani, quien había nacido en Italia y se había graduado de maestro en Milán. Nos cuenta María Lanzillotta que se desempeñó en Uruguay, donde también se destacó como periodista y más tarde se trasladó a Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones. Llega al Territorio de La Pampa en 1909 como director
de la escuela de varones de General Acha, donde permaneció hasta 1911, a pesar del descon- tento del pueblo, según lo señala el Diario La Capital de esa época. Esta situación se puede haber generado porque era un defensor de las ideas de Carlos Vergara relacionadas con el concepto de escuela activa, lo que significaba que los maestros no debían enseñar sólo en las escuelas sino que la docencia es una acción social que se ejerce en todas partes. Como lo dice Adriana Puiggros, “…Vergara era la voz de los docentes que se resistían a tal estrategia y reclamaban un lugar, como educadores, en la democratización de las prácticas políticas…” y esto generaba resistencias.
A medida que avanzan los años treinta y cuarenta, la escuela se asienta y se estrechan los lazos entre sus alumnos, los ex alumnos, los docentes. Asimismo, es importante dejar registro de lo que se hace, para qué se hace y tener datos que permitan la planificación y ejecución de políti- cas. Es por eso que el Libro Histórico de la Escuela N° 11 comienza a escribirse en septiembre de 1943, con el prólogo del Doctor Martín Amayo, dando cuenta de la preocupación en ese sentido.
No solo en la escuela, sino que estas políticas impactan en general en la sociedad y se visibi- lizan a través de la publicación de las memorias de los gobernadores, la elaboración de censos y la divulgación de estadísticas, entre otras.
Pero si nos detenemos en la Escuela N° 11, no podemos dejar de mencionar a los directores Reinaldo Prandi y la señora Modesta Matorras de Sánchez. No solo se organizó la enseñanza, sino que se preocuparon y ocuparon de nuevos métodos de enseñanza, de los aspectos cultu- rales, sociales, capacitación del personal y de cuestiones que son propias de esos años y cuyo contexto se explica en otros capítulos de este libro. Nos referimos al fomento del ahorro, a la organización de la Biblioteca, el Museo, el gabinete de física y química. También es en este pe- ríodo que se fomenta el agrupamiento de los ex alumnos con fines benéficos y la conformación de diferentes comisiones como la del “Comedor Escolar”. Todas estas iniciativas tuvieron como objetivo colaborar en la mejora de la situación de los alumnos e impulsar políticas que por un lado los acerquen a la escuela pero que también los mantengan en la misma. La escuela no estaba pasando por un buen momento en cuanto su organización, y es por eso que el accionar de la Sra. de Sánchez fue aun mas significativo ya que debió moverse en un clima adverso, mostrando que estaba formada para afrontar situaciones críticas.
La educación se fortalece y esto es posible porque se promueven actividades extra progra- máticas como la de teatro, impulsadas por las docentes María Elena Silva y Sara Martínez.
Todas estas acciones, son más significativas si se tiene en cuenta que la población no era demasiado afecta a los cambios y por lo tanto los maestros y directores debieron esforzarse para lograr su cometido.
Un informe de 1946, da cuenta no sólo de la situación de los niños que concurrían a la es- cuela y las preocupaciones en relación con las problemáticas sociales que se presentaban, sino que también deja en evidencia las ideas de la época acerca de la infancia y de la conformación de una población que tiene a los grupos indígenas como uno de sus componentes principales:
“…formóse la incipiente población; por soldados, indios sometidos y asimilados. Los criollos que se dedicaron desde los primeros tiempos a las tareas agrarias, colonizadores y comeriantes que llegaron de inmediato como consecuencia de la pacificación de las fronteras interiores. Todo ello ha originado una composición étnica propia, firmemente nacionalizada, con total dominio del criollo. La vivienda fue evolucionando desde las tolderías hasta formar el núcleo urbano de hoy pero sin perder en sus exteriores las primitivas características originales. La vivienda es en General Acha, un problema social, aun no soluicionado, con sus consecuencias evidentes para la formación física y espiritual de los niños que la habitan. El frio se hace sentir crudamente en el invierno y si a ello agregamos la vestimenta insuficiente, tendremos el cuadro exacto en que se desenvuelve gran parte de la población infantil que concurre a esta Escuela. Por eso ella tiene que velar por esta infancia, con la ayuda de la Cooperadora en el sostenimiento del Comedor escolar, para lograr niños sanos y bien alimentados, fértiles receptores de la tarea escolar…”.
Es así que, como producto del duro camino que debieron transitar y de las labores desarro- ladas por todo el personal, la Escuela N° 11 se afianzó como una de las instituciones educativas mas importantes, pero no solo por su historia, no solo por ser la primera, sino porque concreta- ron acciones que llevaron hacia esos logros. Sin olvidarnos de las maestras epeciales, de quienes ponían su esfuerzo para enseñar musica o manualidades, como María Isabel Chandias o Elena Alaggio de Sarasola. El periódico escolar “Sarmiento”, actividades como el Teatro de Titeres, el teatro Escolar, el Museo, la biblioteca, el club Escolar, el impulso al Ahorro, Asociaciones como la de ex alumnos, el club Escolar, la Cooperadora y la Cooperativa escolar y la Cruz Roja, son ejemplo de ello.
Los años 60 y 70 profundizaron ese camino pero un nuevo rumbo se vislumbra hacia 1978 ya que por un cambio en la normativa, todos los establecimentos primarios pasaron a depender de la provincia de La Pampa. La Escuela N° 11 no es más una escuela Nacional. Las consecuencias de estos cambios se visibilizan en politicas que impactan de la misma forma en las diferentes escuelas de La Pampa, por eso no reiteramos lo ya expresado para las otras instituciones edu- cativas de General Acha. Los vaivenes politicos y los cambios en la organización del sistema educativo, repercuten en las escuelas pero podemos afirmar que en general los cambios en la legislación provincial siguieron los lineamientos nacionales y las escuelas se fueron adaptando a las nuevas realidades.
Hoy la escuela sigue estando presente en cada rincón del pueblo, con nuevas formas y nue- vos proyectos que llevan a los alumnos a que reciban una formación acorde a los tiempos que corren.