Promoción 1899 (4° grado):
Manuel Leyes Luis Cornille Enrique González
Promoción 1900 (3° Grado): Leopoldo García Pedro Techera Melitón Rojas Luis Pordoy Urbano Bustos Manuel Vega Reyes Córdoba Promoción 1901 (4° Grado) Leopoldo García Manuel Vega Inscripciones de Niñas 1894: María Sansinanea Aurpara Sansinanea Soledad Sansinanea
Capítulo 6
“En cada jalón de las nuevas y sucesivas etapas, va plantando la pica
de nuevas realizaciones”. La Escuela Nº145 “General Manuel Campos”
María José Billorou
Del campo a la ciudad: La “escuelita del suburbio enclavada en un arenal”
A principios de marzo de 1922 el vecindario de la chacra Las Lilas situada en las Colonias “Lía y Allende”, cercanas a General Acha, solicitó al Consejo Nacional de Educación por intermedio del Inspector Visitador de Escuelas Manuel Mercado, la creación de una escuela para los niños en edad escolar de la zona. La escuela se inauguró el 24 de marzo de 1922 bajo la dirección de la docente María Luisa Ratto de Castells, único personal, con la asistencia de treinta y seis niños en un local cedido por el arrendatario de la chacra Félix Martínez. En el año 1923, debido a la escasa inscripción, las autoridades educativas decidieron trasladarla a General Acha. La asistencia esco- lar dependía de la población de las Colonias que respondía a la estructura productiva agrícola de la zona que implicó una residencia temporaria y luego, el despoblamiento. Estas circunstancias eran un fenómeno común y repetido en la mayoría de las escuelas rurales del Territorio Nacional de la Pampa.El 1 de septiembre de 1923 se instaló en un local alquilado en la Manzana Nº36, en los márgenes de la localidad. Un año después, la creciente inscripción de alumnos requirió de la incorporación de una docente, Hermelinda Gatica de Bernini, para establecer nuevos grados. Paulatinamente a medida de la progresión del alumnado se establecieron nuevas secciones y para 1930 la escuela contó con una maestra especial, Carmen M. de Larrañaga de Manualidades La situación social de los alumnos, especialmente acuciante en la zona en la cual se hallaba establecida la Escuela Nº145, se convirtió en un tema de preocupación de las autoridades edu- cativas y municipales. El comedor escolar municipal, inaugurado el 1 de septiembre de 1935, brindó servicios alimenticios para aquellos escolares de General Acha cuya alimentación era de- ficiente. Muchos alumnos del establecimiento concurrían; no obstante, el personal directivo y docente en algunas ocasiones festivas organizaba refrigerios en la escuela a todo el alumnado. Las páginas de la Revista La Moderna describieron en varias oportunidades la labor social rea- lizada por los docentes del establecimiento. En el Número 28 de octubre de 1936, relataba la organización de un almuerzo preparado por sus maestras como festejo del día del estudiante “para alegría y satisfacción de esa infancia que pertenece al barrio más necesitado de nuestro pueblo”. En julio de 1938 bajo el título “Cómo se honra a la patria en nuestras escuelas” detallaba el festejo realizado para la conmemoración del 9 de julio, “las tres aulas donde a diario los niños reciben el alimento espiritual, convertidas en otros tantos comedores, donde, en honor a la pa- tria, recibirían, en ese día el alimento corporal bajo la forma de un verdadero y exquisito banque- te”. El personal docente de la escuela contó para la organización de la actividad con la directora
Modesta Matorras de Sánchez y una maestra, Carmen E. Silva de la Escuela Nº11, el maestro de la Escuela Nº19, Jorge E. Castro, el presidente y el tesorero del club Atlético Independiente y miembros de la comunidad achense. Así la publicación acentuaba que “los maestros de la Escuela Nº 145, pueden hacer obra, porque con ellos cooperan, alumnado y pueblo, con humildes, con- movedores aportes, unos más valiosos los otros”. General Acha conocía el valor de la formación integral brindada desde sus aulas para transformar una situación social adversa.
Una nueva política pública en pos del cuidado de la salud física y moral de la niñez en edad escolar, especialmente en las provincias y en los territorios nacionales, se desarrolló en 1938 a partir de la creación de la Comisión de Ayuda Escolar y de la sanción de la Ley de Protección a los niños en edad escolar: instituciones complementarias de la educación común (Nº 12558). Dos instituciones recibieron especial atención como medios esenciales para atender las necesidades de la población escolar, los comedores escolares y las escuelas hogares. El Inspector Visitador Carlos H. Laguzzi, secundado por los maestros Lucinio V. Di Liscia y Jorge Eduardo Castro, impul- só la nueva política educativa y estimuló la creación de un Comedor Escolar propio que pudiera atender las urgencias alimentarias de los alumnos en el local escolar. Para lograr este objetivo, su directora María Luisa Ratto de Castells elevó el 26 de noviembre de 1938 un informe al Consejo Nacional de Educación sobre la necesidad de incorporar los servicios alimentarios en la institu- ción. Así, la Comisión Nacional de Ayuda Escolar incluyó en su plan general de alimentación de escolares la creación del Comedor Escolar de la Escuela Nº145 a partir del 1 de octubre de 1939. En sus inicios funcionó en un espacio inadecuado y brindó alimentos a ciento treinta y cinco ni- ños; las donaciones de la comunidad, tanto de alimentos como de elementos de infraestructura necesarios, fueron importantes para el sostenimiento de los servicios alimentarios.
Los docentes de todas las escuelas de General Acha colaboraban asiduamente con la insti- tución “humilde enclavada entre los médanos” que ostentaba “orgullosa, al tope, la insignia de la Patria”. El Día del árbol, descripto por la revista La Moderna en su número de septiembre de 1938, motivó la concurrencia tanto del personal y alumnado de la Escuela Nº 11, comitiva encabezada por su directora Modesta M. de Sanchez como del personal y alumnado del la Escuela Nº 255 dirigido por su director Juan Garro. También asistieron los alumnos de la Escuela Nº19 del Valle Argentino con su director Reinaldo Prandi. Los alumnos de la Escuela Nº 255 ofrecieron un ár- bol de regalo con una plaqueta que indicaba “Los alumnos de la escuela 255 a los de la 145”. La celebración del día del árbol surgió en los inicios del sistema educativo territoriano: las escuelas lo festejaron el 11 de septiembre. El origen de este festejo radicaba en la figura de Domingo Faustino Sarmiento, quien promovió la difusión de la importancia de la forestación a través de la escuela. Así, los actos escolares del Día del Árbol culminaban con la plantación de árboles, generalmente en los terrenos de la escuela. En este caso los ejemplares fueron cedidos por la Municipalidad, de su vivero en el Parque General Manuel J. Campos.
Varias actividades se desplegaron a partir de la noción enseñada por los docentes: el árbol no sólo era sinónimo de belleza sino también era el símbolo de la transformación humana de un
espacio hostil. El progreso civilizatorio se concretaba en el arbolado que dejaba atrás un tiempo de arenales y desamparo para el desarrollo de la comunidad: “Maestros y alumnos, confundidos en la virtuosa tarea de embellecer el paisaje y engrandecer nuestra Patria, proceden a la planta- ción de árboles”. El gobernador, Miguel Duval, fortaleció esta concepción con la instauración del 24 de septiembre como Día del árbol en el Territorio, un año después; para que “autoridades, niños y pueblo con el pensamiento fijo en la grandeza de la Patria reaviven el verdadero amor y respeto al árbol” a través de la “defensa, repoblación, mantención y conservación así como a la extensión de sus reservas”.