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Descubrir su homosexualidad no resultó fácil para Federico García Lorca. Sabía que no podía hablar con nadie del conflicto que le estaba corroyendo. La única forma que tenía para librarse de sus temores era la escritura. En uno de sus poemas primerizos, «[Yo estaba triste frente a los sembrados]» fechado del 23 de octubre de 1917, recurre al Sueño de una noche de

verano para expresar sus sentimientos, tras descubrir su condición de homosexual:

Yo estaba triste frente a los sembrados. Era una tarde clara.

Dormido entre las hojas de un librote Shakespeare me acompañaba...

"El sueño de una noche de verano" [sic] Era el librote.

[…]

Mi distancia interior se hace turbia. Tiene mi corazón telas de araña... ¡El demonio de Shakespeare

Qué ponzoña me ha vertido en el alma! ¡Casualidad temible es el amor! Nos dormimos y un hada

Hace que al despertarnos adoremos Al primero que pasa.

­Qup tragedia tan honda! […]

[2008: 71-72]

García Lorca, como los atenienses y Titania en El sueño de una noche de verano, se presenta como otra víctima más de la malicia de Puck. Parece que el pícaro espíritu también usó sobre él la flor de Diana, la misma que hizo que la reina de las hadas se enamorase de un burro. De hecho, en la primera escena del Acto III de la comedia shakespeariana, Titania, bajo los efectos del líquido mágico, siente una pasión repentina por Bottom. Este episodio de la comedia de Shakespeare es posiblemente el más famoso de la obra y ha sido plasmado por pintores en numerosas ocasiones, como en el caso de Sir Edwin Landseer (Reproducción

24). También conmovió al joven Federico García Lorca que encontró en esta peculiar y

efímera relación un verdadero símbolo de la accidentalidad del amor.

Algunos versos más tarde, el poeta vuelve a aludir al Sueño de una noche de verano, mediante la evocación del bosque ateniense. El joven García Lorca se identifica con el mundo de Shakespeare, conocido por ser un excelente conocedor de las pasiones humanas. El mundo, en el caso de este poema, parece haber sido creado por el propio Bardo:

Reproducción 24. Sir Edwin Lanseer, Scene from "A Midsummer Night's Dream. Titania and Bottom (1848­

Todos vivimos en el bosque negro Que Shakespeare se inventara.

Hay quien se siembra lirios en el pecho Y le nacen ortigas.

Hay quien canta

Creyendo que es alondra matutina63, Y está muda su flauta.

[2008: 74]

El bosque de la comedia shakespeariana también es el lugar donde cada uno puede dar libre curso a sus pasiones, sin necesidad de temer el castigo social:

[…] Shakespeare ha creado el bosque, como símbolo de los instintos y en el bosque el sueño, y casi como una relación causa-efecto, el duende Puck, con sus mágicos poderes, liberando los instintos, dando rienda suelta a los deseos. […] Por medio de la magia y el encantamiento se produce el estallido del amor, la súbita explosión de los deseos, la fascinación y el éxtasis amoroso. La transformación que los amantes sufren -incluidos Titania y Bottom- demuestra que el poder universal del amor -en el sentido de pasión, de deseo- puede alcanzar tanto a la reina de las hadas (la más alta en la jerarquía) como al más humilde de los hombres. [Prieto Martínez, 1995: 222]

El adolescente que acaba de descubrir su homosexualidad, desaprobada por la moral vigente, intenta comprender el origen de sus sentimientos. La comedia de Shakespeare le permitió entender que el amor no es una decisión personal. El sueño de una noche de verano es el perfecto ejemplo de este pensamiento puesto que, en esta pieza, «the origin of love never lies in reason» [Dent, 1964: 117]. Es un sentimiento que aparece cuando uno menos se lo espera, con la persona que menos se espera, como en el caso de Titania y Bottom. El poema «indicates Lorca's familiarity with A Midsummer Night's Dream at the age of nineteen» [Cerdá, 2011: 34]. Esta cercanía con la obra de William Shakespeare seguirá marcado sus obras posteriores. En efecto, «[Yo estaba triste frente a los sembrados]» prefigura en muchos aspectos El maleficio de la mariposa, escrita tres años después, en 1920. En esta tragedia, García Lorca retoma el tema de la accidentalidad del amor en la relación de amor imposible entre Curanito y la Mariposa.

El amor accidental, pero también frustrado, se va a convertir en un verdadero leitmotiv dentro de la obra lorquiana. En El maleficio de la mariposa, atrevida obra protagonizada por insectos, el poeta retoma las grandes líneas del poema «[Yo estaba triste frente a los sembrados]». Desde el prólogo, García Lorca hace referencia a El sueño de una noche de

63 En estos versos, aparece una reminiscencia de Romeo y Julieta: «Ha sido la alondra, que anuncia la mañana, /

no el ruiseñor. Mira, amor, estas rayas hostiles / que apartan las nubes allá, hacia el oriente.», (Romeo, Acto III, Escena 5) [Shakespeare, 2002: 121-122]. Junto al Sueño de una noche de verano, la tragedia de los amantes de Verona es otra de las piezas de Shakespeare que más importancia adquirió para Federico García Lorca.

verano, en unas frases que no dejan de traer a la memoria los versos de «[Yo estaba triste

frente a los sembrados]»:

Señores: La comedia que vais a escuchar es humilde e inquietante. Comedia rota del que quiere arañar la luna y se araña su corazón. El amor, lo mismo que pasa con sus burlas y sus fracasos por la vida del hombre, pasa, en esta ocasión, por una escondida pradera poblada de insectos donde hacía mucho tiempo la vida era apacible y serena. Los insectos estaban contentos, sólo se preocupaban de beber tranquilos las gotas de rocío y de educar a sus hijuelos en el santo temor de sus dioses. Se amaban por costumbre y sin preocupaciones. El amor pasaba de padres a hijos como una joya vieja y exquisita que recibiera el primer insecto de las manos de Dios. […] Pero un día... hubo un insecto que quiso ir más allá del amor. Se prendó de una visión de algo que estaba muy lejos de su vida... Quizá leyó con mucha dificultad algún libro de versos que dejó abandonado sobre el musgo un poeta de los pocos que van al campo, y se envenenó con aquello de «yo te amo, mujer imposible». […] Inútil deciros que el enamorado bichito se murió. ¡Y es que la Muerte se disfraza de Amor! ¡Cuántas veces el enorme esqueleto portador de la guadaña, que vemos pintado en los devocionarios, toma la forma de una mujer para engañarnos y abrimos las puertas de su sombra! Parece que el niño Cupido duerme muchas veces en las cuencas vacías de su calavera. ¡En cuántas antiguas historietas, una flor, un beso o una mirada hacen el horrible oficio de puñal! [1999: 139-140]

El inicio del prólogo de la obra contiene muchas referencias indirectas al Sueño de una noche

de verano. La flor mencionada al final del fragmento no es sino la flor de Diana, responsable

de la accidentalidad del amor. Asimismo, el «libro de versos» es indudablemente la comedia de William Shakespeare. También es necesario señalar el vínculo que existe entre «[Yo estaba triste frente a los sembrados] » y El maleficio de la mariposa: el poeta mencionado en el prólogo es el propio García Lorca, quien se lamentaba en el poema. Dadas las conexiones entre ambos textos, cabe pensar que fue el propio dramaturgo quien abandonó el libro en el campo. Pero, las alusiones al Sueño de una noche de verano no son indirectas. En el prólogo, aparece uno de los personajes de la obra shakespeariana:

Un viejo silfo del bosque escapado de un libro del gran Shakespeare, que anda por los prados sosteniendo con unas muletas sus alas marchitas, contó al poeta esta historia oculta en un anochecer de otoño, cuando se fueron los rebaños, y ahora el poeta os la repite envuelta en su propia melancolía. [1999: 140]

El «viejo silfo del bosque» se debe relacionar con Oberón, personaje del Sueño de una

noche de verano que iba formar parte del dramatis personae inicial de El maleficio de la mariposa. Federico García Lorca sigue con una de las ideas presentes en el poema «[Yo

estaba triste frente a los sembrados] »: la de formar parte de un mundo creado por Shakespeare. En rigor, en el prólogo del Maleficio de la mariposa, resulta evidente que el poeta que tuvo el encuentro con Oberón es el mismo autor. A pesar de ello y de la importancia que se le otorga en la creación de la obra, García Lorca no dejó a Oberón en el elenco de personajes. Piero Menarini señala, en su edición de la comedia lorquiana, que

aparece «como parte tachada por Lorca en la primera versión» del manuscrito [1999: 56]. Y, sin embargo, las partes tachadas por el dramaturgo se revelan de gran importancia para entender la influencia que tuvo El sueño de una noche de verano sobre su obra:

Oberon [sic] joven. Lleva la flor de Diana en la mano. Viste un lindo traje encarnado bordado en plata. En su frentecita sonrosada tiene dos antenas vibrátiles como una mariposa y un collar de

violetas estremecidas y fantásticas.

OBERON

(haciendo una inclinación de cabeza)

Este prado risueño

Se presta a los encantos del amor, Enamorado ardiente de todo lo pequeño En él dejó esta flor.

El pobre Shakespeare se ha vuelto cenizas. Rezadle una oración.

[1999: 56-57]

Cabe señalar que «the true dispenser of grace in A Midsummer Night's Dream is Oberon. The flower itself, wrongly applied by Puck, can make a hell of heaven rather than a heaven of hell» [Dent, 1964: 119]. Por tanto, el rey de las hadas tiene una importancia capital para el tema de la accidentalidad del amor. El análisis de esta parte tachada deja pensar que García Lorca pensaba ahondar más todavía en esta cuestión y con referencias más directas a la comedia de Shakespeare. Se alude incluso al dramaturgo inglés pero, como si de una anticipación de El público se tratase, «se ha vuelto cenizas». Parece que tanto sus historias y personajes como el amor, «joya vieja y exquisita», se han convertido en cosas obsoletas, arcaicas. No obstante, al escribir El maleficio de la mariposa, Federico García Lorca les trae a la vida una vez más, mediante la historia de Curanito. Algo parecido sucede con Romeo y

Julieta en El público, que pasa de obra convencional a obra renovadora del teatro.

Para terminar, resulta imprescindible estudiar el final del prólogo, una suerte de anticipo de lo que se podrá observar en El público:

También el viejo silfo le preguntó al poeta: «Muy pronto llegará el reino de los animales y de las plantas. El hombre se olvida de su creador, y el animal y la planta están muy cerca de su luz. Di, poeta, a los hombres que el amor nace con la misma intensidad en todos los planos de la vida, que el ritmo que tiene la hoja mecida por el aire tiene la estrella lejana, y que las mismas palabras que dice la fuente en la umbría las repite con el mismo tono el mar. Dile al hombre que sea humilde. ¡Todo es igual en la Naturaleza! Y nada más hablò el viejo silfo. […] Y si alguna honda lecciòn sacáis de [la comedia], id al bosque para darle las gracias al viejo silfo de las muletas, un anochecer tranquilo, cuando se hayan marchado los rebaños. [1999: 140]

Amparado por el universo de Shakespeare y el mundo de los insectos creado para la trama del

Aunque Oberón se haya elegido como portavoz, ya aparece el García Lorca crítico con el público burgués. Asimismo, aunque el dramaturgo haya conseguido disimular las referencias al amor homosexual, la defensa de su condición está latente en el final del prólogo. Detrás del mensaje del viejo silfo, aplicado a toda la Naturaleza, se esconde una primera reflexión sobre la moral de la época. En efecto, a través de las palabras del personaje shakespeariano, el granadino intenta hacer que los espectadores se queden con el mensaje de humildad y tolerancia que lleva Oberón.

El maleficio de la mariposa se puede entender como un primicia de lo que será El público.

Además de las conexiones que se pueden establecer con otros textos de madurez, esta comedia juvenil demuestra el peso que El sueño de una noche de verano tiene en la creación del imaginario lorquiano. A pesar del paso de los años, la pieza shakespeariana siguió siendo uno de los grandes modelos para Federico García Lorca.