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CHAPTER FOUR: FPGA ACCELERATOR DESIGN AND IMPLEMENTATION

El método o modelo llamado del coste del desplazamiento (travel cost) se aplica principalmente a la valoración social de un espacio de interés medio-ambiental y recreativo concreto, pero es extensible a otros bienes. Bajo determinados supuestos, permite detallar la función de demanda de dicho espacio y, en consecuencia, el excedente del consumidor. Por ello, muchos economistas clasifican este método dentro de la categoría de "uso de curvas de demanda".

En su formulación más directa, la idea del método del coste del desplazamiento y el procedimiento para aplicarlo son muy sencillos. Aunque el precio de entrada a un espacio de interés natural sea cero, el coste de acceso es generalmente superior a cero, dado que deben incluirse por lo menos los gastos ocasionados por el desplazamiento. En general, cuanto más cerca se reside del espacio cuyo disfrute se quiere valorar, menores son los gastos en que se incurre y mayor es, en consecuencia, el número relativo de visitantes. Así se puede detectar la función de demanda entre número de visitantes (cantidad) y coste del desplazamiento (precio). En palabras del propio Hotelling (1947): "Se definen zonas concéntricas alrededor de cada parque, de forma que el coste del desplazamiento de cada lugar de una misma zona hasta el parque sea más o menos constante. Se clasifica a los visitantes anuales del parque, o a una muestra representativa de ellos, según su zona de procedencia. El hecho de que lo visiten es indicativo de que los servicios del parque valen, por lo menos, el coste del desplazamiento, el cual puede estimarse con cierta

precisión. Si suponemos que los beneficios son los mismos con independencia de la distancia, tenemos, para aquellos que vivan cerca del parque, un excedente del consumidor igual a las diferencias en los costes de desplazamiento. La comparación entre los costes de trasladarse desde una zona y el número de personas que se desplazan, junto con el total de población de la zona, nos permite dibujar un punto para cada zona en la curva de demanda de los servicios del parque. Mediante un proceso razonable de ajuste, debería ser posible obtener una aproximación a la curva de demanda suficientemente buena para hallar, mediante su integración, una medida del excedente del consumidor, como resultado de la posibilidad de visitar el parque. Es este excedente del consumidor (calculado mediante el proceso descrito, restándole el coste de mantener el parque) el que valora los beneficios para el público en un año determinado. Evidentemente, puede capitalizarse para estimar el valor patrimonial del parque, o puede compararse directamente el beneficio anual hallado con el beneficio anual bajo el supuesto de que el área del parque se destinase a un uso alternativo".

Este modelo sirve, por ejemplo, para medir cambios en la valoración de los visitantes al producirse un daño ecológico sobre un espacio recreativo de interés natural. Presumiblemente el número de visitantes descendería, al igual que el valor del excedente del consumidor. Observando la variación del primero, el modelo del coste del desplazamiento permite estimar la variación total del segundo.

A pesar de su aparente sencillez, la complejidad es mayor cuando se intenta ajustar mejor el modelo. En primer lugar aparece la dificultad de estimar los costes de un determinado desplazamiento. Parece obvio incluir los precios pagados por el transporte público o el combustible y depreciación del vehículo particular si éste es el medio utilizado. Pero podría considerarse también como parte del coste el valor del tiempo invertido en el viaje, el del tiempo consumido en el propio lugar o, en caso de haberlo, el precio de la entrada. Y en caso de que el desplazamiento requiera más de un día, el coste extra de la pernoctación y otros gastos complementarios. El valor del tiempo puede variar enormemente de una persona a otra. Determinadas personas pueden disfrutar del tiempo de desplazamiento y de visita al lugar de destino de forma que no les suponga ningún coste de oportunidad. Otra

complicación que aparece al aplicar el método del coste del desplazamiento es que, a menudo, el viaje no se justifica por un solo lugar de interés natural, sino por varios. En estos casos, surge la dificultad de estimar qué parte del coste de desplazamiento debe adjudicarse al lugar que se pretende valorar.

Una de las mayores limitaciones del modelo del coste del desplazamiento es que sólo puede aplicarse a lugares concretos. Esta característica geográfica es esencial en el modelo. Una diferencia entre un bien de mercado típico y, por ejemplo, un determinado espacio de interés ambiental, es que el precio del primero no difiere significativamente de un grupo de consumidores a otro, mientras que el espacio de interés ambiental suele estar sujeto a fuertes variaciones en el coste de disfrutarlo según la distancia que haya que recorrer para acceder a él. Esta diversidad en el precio implícito es, justamente, la que ofrece la posibilidad de observar distintos puntos de la curva de demanda del bien.

Cabe señalar también que el método del coste del desplazamiento pierde efectividad cuando los gastos del viaje son negligentes, como en el caso de la mayoría de parques urbanos. Además, el procedimiento puede ser bastante caro de aplicar, principalmente debido al coste de las entrevistas.

A pesar del éxito de este método en los países anglosajones, pero tanto en España como en Europa son relativamente escasos los trabajos que han adoptado este modelo, como los parques nacionales españoles de L’Albufera en Valencia, Dehesa de Moncayo en Zaragoza o de Monfragüe en Cáceres.

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