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2.2.1.1Definición

Para tener una concepción sobre el desempeño del docente asesor de tesis se realiza un deslinde conceptual. En primer lugar, se define el desempeño del docente, para lo cual consultamos a Rebolledo y Ayala (2006), quienes conciben que:

La concepción del desempeño docente debe desarrollarse con base en los criterios de experiencia profesional educativa, periodos prolongados frente a grupo o en acciones tutoriales, así la calidad de la información y práctica educativa. Es de esperar que cuando un profesor logra aprendizajes eficases en los educandos existen mayores posibilidades de logro de resultados de enseñanza y competencias. (p.41)

Por otro lado, tenemos la definición de Bosworth y Hamilton (1994), quienes afirman que “desempeño docente es el resultado planificado que busca obtener determinadas habilidades y destrezas, de acuerdo a los resultados que se desean obtener” (p.84).

Según Valarino (2000), el asesor de tesis, docente asesor, tutor, profesor guía o profesor consejero, es aquel que “ejerce el rol de supervisor académico de la tesis, asignado por las autoridades del programa, de acuerdo con el estudiante, quien lo acompaña durante todo el proceso de la investigación” (p. 129).

En la Escuela de Posgrado de la UNE Enrique Guzmán y Valle, ocurre un hecho muy peculiar, los asesores generalmente no cumplen su papel de orientador de manera que cada investigador avanza por su lado, de forma individual, a lo más cuando la tesis está

concluida, se observa aspectos favorables en su relación con las variables u otros. Lo que se trata es que el asesor esté presente en el proceso de la construcción de la tesis, como sí lo desarrolla un grupo muy reducido.

En buena cuenta, la culminación exitosa de una tesis depende, entre otros factores, de la certera elección del asesor. Así lo plantean Cone y Foster (1993), citados por Rosas (2006), al considerar que “este debe brindar experiencia en el área, feedback específico en el trabajo y apoyo, así como también, ocasionalmente, una reprimenda si se necesita, para continuar trabajando” (p. 45). Sin embargo, el problema surge cuando se elige un asesor que no muestra compromiso con la investigación y con las aspiraciones del estudiante, de ser así, se corre el riesgo de que se abandone la investigación.

Existen muchas cuestiones relacionados con el asesor, como su elección; pues sucede que el maestrista según Valarino (2000) “se dirige donde sus tutores potenciales, con una noción borrosa acerca del tópico, con docenas de castillos en el aire que se desvanecen. A veces no regresa donde el mismo profesor y va de uno a otro sin encontrar la ayuda que necesita” (p. 133).

Con la finalidad de asegurar la correcta elección del asesor, de tal manera que este muestre compromiso y entusiasmo con el trabajo investigativo, Rosas (2006) recomienda lo siguiente a los tesistas: investigar acerca del rendimiento y éxito de esos tutores, de la calidad de sus investigaciones, de qué tipo de relación establece con sus estudiantes (frecuentes interacciones, trabajo en colaboración, animación a la independencia), ofreciendo tópicos o ayudando a los estudiantes a crear áreas de investigación, obtener recursos, promover su trabajo con sus pares, planificar metas a corto y largo plazo.

En este sentido, González (1993), citado por Rosas (2006), señala diez características principales que todo asesor de tesis debe poseer:

Dominio del tema específico a investigar, disponer del tiempo suficiente para la tutoría, poseer cierta experiencia en trabajos de investigación, dominio de la metodología, capacidad para establecer una relación interpersonal afectiva y

supervisar la organización y ejecución del trabajo de grado, ser responsable para que el trabajo de grado identifique claramente el problema a investigar, formule los objetivos, consiga coherencia entre título-objetivos-metodología, que se elija un tema relevante y pertinente, que la redacción y estilo sean entendibles y que los ajustes formales se adecúen a las exigencias de la institución en la cual será presentado. (p. 81) En investigaciones posteriores, Valarino (2000, p. 132) clasifica las funciones del asesor en tres dimensiones: competencias, condiciones personales y funciones del rol, tal como se aprecia en la tabla 1.

Tabla 1

Categoría y dimensiones del asesor de tesis

Dimensiones Categorías Competencias Preparación académica Responsabilidad Destrezas cognitivas Destrezas emocionales Destrezas sociales Condiciones personales Motivación

Estabilidad Funciones del rol Función tutorial

Fuente: Elaborado por Rosas (2006)

2.2.1.2Las competencias del asesor

Con respecto a las competencias que debe mostrar un asesor durante la supervisión de la tesis, Rosas (2006) refiere lo siguiente:

Las competencias son las aptitudes para supervisar investigaciones, que se

caracterizan por la preparación académica (experiencia docente y conocimientos en el área metodológica y de la investigación que se realiza), responsabilidad

(cumplimiento de sesiones de asesoría), destrezas cognitivas (experiencia en investigación, destreza en planificación de investigaciones, manejo de información sobre el tema que se estudia y sobre normas y reglamentos del trabajo de grado), destrezas emocionales (apertura a nuevas experiencias, apertura afectiva y

autoconfianza), y destrezas sociales (destreza en relaciones interpersonales) (p. 74). De tal forma que un asesor “que realmente investigue tendrá la credibilidad, por su experiencia, para la enseñanza de la investigación. La misma experiencia le dará la sabiduría para enseñar” (Morales, Rincón y Tona, 2005). Por su parte, Ruiz y Bolívar (1966), citados por Ruiz (2005), sostienen que un asesor debe ser:

Un docente especialista, investigador con experiencia como asesor académico- pedagógico, quien conociendo los recursos internos (o perfil académico) y externos (características del contexto) disponibles del estudiante, es capaz de diseñar y desarrollar un plan estratégico que le permita atender las necesidades específicas del estudiante y estimular su autodesarrollo para cumplir con el requisito de hacer una buena tesis y lograr las competencias de un investigador. (p. 64)

En este contexto, Ruiz (2005) señala que un asesor competente debe evidenciar: Solvencia académicas, científicas, comunicacionales y profesionales mediadas por factores cognitivos, metacognitivos y afectivo-motivacionales (...) con el propósito deliberado de crear las condiciones apropiadas para que el tesista logre la meta de hacer un buen trabajo de grado, al mismo tiempo que se capacita en el uso de los métodos de investigación. (p. 71)

De manera mucho más específica, un asesor de tesis competente debe mostrar en la práctica condiciones que le permita desempeñar tal función en los aspectos siguientes. Al respecto Valarino, (2000) afirma que:

Educación (título académico no inferior al candidato con estudios de posgrado que requieran la presentación de una tesis y especialización en el área general de la

investigación), conocimientos (extensivos, intensivos y actualizados sobre el tópico de la investigación motivo de asesoría, dominio del método científico y dialéctico,

dominio en estadística o técnicas de análisis correspondientes, uso de las fuentes de documentación e información, dominio del proceso de elaboración de una tesis y los problemas involucrados, dominio sobre líneas de investigación nacionales e

internacionales en su especialidad); y experiencia profesional y entrenamiento previo (en docencia a nivel de posgrado y haber desarrollado proyectos de investigación de su especialidad, en líneas de investigación definidas). (p. 130)

Por su parte, Mi Kim (1986), citado por Rosas (2006), explica que algunas de las responsabilidades del asesor para con el tesista son:

Conocer con profundidad el área de estudio para poder proporcionar consejo, guía y crítica constructiva, ser capaz de establecer una relación interpersonal afectiva con sus tutoriados, para poder motivarles y ser un gerente eficaz que esté en capacidad de supervisar efectivamente la organización y ejecución del trabajo de grado. (p. 18) La destreza emocional del asesor pasa por la apertura afectiva, a nuevas experiencias y autoconfianza puesto en marcha de parte del asesor con la finalidad de “diseñar, junto con los estudiantes, sus proyectos de investigación de manera horizontal, discutiendo con ellos, y tomando en cuenta las ideas y sugerencias que aportan. Para Valarino (2000):

El asesor debe mostrar la destreza necesaria que permita desarrollar y estimular la autoconfianza del tesista. Esto implica un profundo compromiso del asesor para generar actitudes positivas hacia la autonomía y madurez profesional; también debe animar el proceso experiencial del estudiante a través de técnicas de despertar de la conciencia y otras técnicas creativas. (p. 132)

Las destrezas sociales del asesor son vistas como la capacidad de orientar eficazmente la energía del tesista como propone Valarino (2000): “hacia las preguntas y problemas sustantivos, ayudarlo a discriminar entre la internalidad y el locus de control externo; estimular su sentido de pertenencia y responsabilidad. Debe ser un agente de ayuda y de control social con mucho poder” (p. 132).

2.2.1.3Las condiciones personales del asesor de tesis

Para Rosas (2006), las condiciones personales del asesor de tesis:

Esta característica asociada al maestrista constituye un segundo factor implícito al buen desempeño del asesor de tesis. Así pues, estas condiciones personales son las

características individuales de motivación y estabilidad, tales como interés por supervisar el proyecto de investigación, interés por el tópico que se estudia, estabilidad emocional y persistencia en la supervisión. (p. 82)

El asesor debe actuar como referente y modelo, y debe reunir una serie de requisitos, que le permita cumplir a cabalidad con la misión encomendada. Al respecto, Zurro (2003) explica que “además de las condiciones profesionales y académicas es preciso que el tutor tenga condiciones humanas, así como un grado suficiente de motivación y de disponibilidad para las tareas de tutoría, con especial énfasis en las actividades docentes” (p. 12).

Dentro de la dimensión condiciones personales o condiciones emocionales, todo asesor debe mostrar tolerancia hacia la divergencia de ideas, apertura a nuevas

experiencias, apertura afectiva, autoconfianza, interés por el proyecto de investigación e interés personal por la investigación. Por lo tanto, un asesor debe orientar al tesista hacia la adquisición de cualidades que les permita aflorar sus ideas, reflexionar sobre ello y asumir la defensa de su trabajo. Tal situación demanda de parte del asesor una tolerancia a la ambigüedad, para establecer un compromiso personal con metas claras y precisas, y para evaluar crítica y objetivamente el producto.

Asimismo, Valarino (2000) agrega que:

En un asesor debe estar presente, entre otras, una característica que está referida a la estabilidad emocional del tutor, relacionada con la habilidad y entrenamiento para ofrecer un ambiente creativo, donde se fomente el pensamiento divergente y la independencia de juicio, lo cual implica una alta tolerancia a la ambigüedad. (p. 132) Portocarrero y Bielich (2006), sobre al asesoramiento de la tesis, sostienen que: Implica mucha paciencia, atención y buena voluntad. Cosas que, no abundan hoy en día puesto que todos los profesores están comprometidos en demasiadas actividades (...). En todo caso sería una cuestión de vocación, de tomar el gusto a algo gratuito, convirtiéndolo

en gratificante. También, refieren que sólo aquellos profesores con una fuerte vocación docente aceptan, con agrado asesorar tesis. (p. 10)

2.2.1.4Las funciones del rol

En relación con las funciones implícitas del asesor de tesis, Ruiz (2005) explica que esta consiste:

En brindar apoyo continuo al tesista que le permita superar sus debilidades académicas y personales y a que tome conciencia acerca del uso y control de los procesos de pensamiento que debe emplear y autorregular para lograr cada una de las submetas implicadas en la elaboración de la tesis de grado.

Rosas (2006) sostiene que esta dimensión representa el conjunto de funciones de asesoría que debe realizar el asesor de una investigación, entre las cuales destaca: “brindar apoyo al tesista, dedicar tiempo semanal, estructurar el proceso, devolver información y aportar ideas, establecer responsabilidades, ayudar a la elección del tópico, facilitar información actualizada, sugerir líneas de investigación factibles, modelar destrezas como investigador y conocer sus funciones” (p. 85).

Diversas investigaciones reportan que una de las tareas de vital importancia que el asesor debe desempeñar, es la de contribuir a la formación de investigadores con alto nivel cognitivo y afectivo –emocional-. En esta línea de investigación, y de manera mucho más específica, Valarino (2000) contempla las siguientes funciones que un buen asesor de tesis debe realizar:

Ofrecer líneas de investigación definidas, con metas a corto y largo plazo.

Establecer un clima psicológico de aprendizaje integral, donde se dé cabida al aprendizaje experiencial y libre.

Establecer, en conjunto con el estudiante, un contrato de doble vía, que incluya las responsabilidades y compromisos del tutor y del estudiante.

Servir de guía y apoyo en la búsqueda de información y en la formulación interna-externa, en la obtención de independencia y responsabilidad, en la autoevaluación y el logro de efectividad y metas personales.

Supervisar y evaluar la elaboración del proyecto de investigación y de la tesis. Suministrar información bibliográfica y documental relacionadas a la tesis. Hacer registro del progreso del estudiante y elaborar informes.

Asistir a la defensa de la tesis.

Promover la publicación de la tesis o parte de ella. (p. 130-131)

Estudios realizados por Rosas (2006) encontraron que las variables de riesgo en los posgrados de las universidades de Venezuela, asociados con el rol del asesor, son aquellas relacionadas con el “conocimiento en el área de metodología de investigación, la

responsabilidad en el cumplimiento de funciones, la experiencia investigativa, la seguridad en sus habilidades como investigador, el interés por el tópico de investigación y el aporte de ideas y sugerencias constructivas” (p. 71). Estas son variables que deben mejorarse para revertir la situación de la baja producción de tesis.

2.2.1.5Relación maestrista docente asesor Para Valarino (2000):

La relación tesista-asesor o tesista-docente asesor, constituye un factor determinante en el proceso de producción de trabajos de grado, ya que dependiendo de la naturaleza y las características en la cual se desarrolla esta relación, éste se comporta como una variable de éxito o fracaso. Esta variable se refiere a la comunicación establecida entre tutor y el tesista en cuanto al proceso de elaboración del trabajo de investigación. (p. 162)

Investigaciones realizadas por Jacks, Chubin, Porter y Connolly (1983), citados por Rosas (2006), reportan que “este es el segundo factor, después de las dificultades

financieras, que dificulta la culminación de la tesis, debido a la relación irregular entre el tesista y el tutor o con los comités de asesoría” (p. 86).

De forma similar, Valarino (2000) encontró que “tanto tesistas e investigadores, en ocasiones, han tenido problemas en la posición de subordinado ante un tutor o comité, sienten que tienen que humillarse y anularse para rendirle culto a las deidades de la Facultad, Instituto u otro” (p. 162).

Esta variable está pobremente definida por el plan de estudio de las universidades; no existe un reglamento a seguir, por tanto, cuando las relaciones establecidas durante las asesorías no son las adecuadas surgen sentimientos y percepciones desfavorables para la culminación de la tesis, que afectan las relaciones con amigos, pareja, familia y

compañeros de trabajo.

Para mantener la integridad personal es importante, sostiene Valarino (2000),

clarificar las responsabilidades tanto del investigador como del supervisor. Esto necesita la elaboración de un contrato donde se definan claramente la estructura de control y la

responsabilidad mutua.

En muchos casos, el estudiante no logra nutrirse de la experiencia del asesor, de aquellos pasajes de su vida investigativa, donde, al igual que sus asesorados, sufrieron rechazos u observaciones con respecto a su tesis o trabajo de ascenso. Al respecto, Valarino (2000) agrega que:

El tesista no logra identificarse con sus asesores y “tiene una visión distorsionada por su velo de prestigio y éxito, muchas veces lejanos al verdadero proceso que llevó a ese producto final, lo que aísla al estudiante de la realidad de un proceso de investigación” (p. 143)

La relación tesista-asesor debe caracterizarse por el desarrollo de la afectividad. Según Ninamango (2007), ello demanda que.

El docente complemente la didáctica de enseñanza con actitudes de afecto para con sus alumnos y utilice métodos, técnicas e instrumentos adecuados, entonces se podrá mejorar el nivel de aprendizaje de los estudiantes y por ende la capacitación para investigar. (p. 31)

Culminar la tesis en los plazos establecidos requiere del tesista largos periodos de trabajo solitario, en los que tienen que negociarse relaciones con el asesor, compañeros de trabajo o estudio y con amistades personales. Así pues, según Valarino (2000), el “tiempo dedicado a los amigos y relacionados se reduce drásticamente. La devoción por la tesis implica la mayor parte del tiempo para la biblioteca, trabajo de oficina, trabajo de campo, reuniones con los asesores”. (p. 163)

Durante la relación formal e informal que implica el proceso de asesoría, es necesario establecer un clima propicio para el desarrollo de actitudes recíprocas, de confianza entre el maestrista y el asesor, una suerte de unión emocional o relación amistosa, en la que deben compartirse ideas, puntos de vista, preocupaciones y regocijo en relación con las metas cumplidas. Al respecto, Ruiz (2005) explica algunas ideas para mejorar esta relación:

Se exploran posibles ideas para el desarrollo de la tesis de grado y se toma la decisión correspondiente.

Se exploran las potencialidades del estudiante para realizar tesis de grado.

El tutor hace un diagnóstico del estudiante en términos de sus fortalezas y debilidades. Se evalúan las posibilidades que ofrece el contexto, en términos de oportunidades o amenazas para la realización de la tesis de grado.

El estudiante obtiene información sobre las posibilidades que le ofrece el futuro tutor. Se establece un plan de trabajo de mutuo acuerdo, con responsabilidades compartidas y fijando un cronograma de trabajo. (pp. 68-69)

Tabla 2

Dimensiones de la relación asesor-tesista

Dimensiones de la relación Categorías

Relación formal

Establecer contrato de dos vías Definir responsabilidades Establecer normas de trabajo

Relación informal

Clima general de la relación Confianza

Cordialidad Comunicación Calidez

Manejo de sugerencias constructivas Manejo de la crítica

Intimidad en la relación

2.2.1.6 Dimensiones de la variable 1

2.2.1.6.1 Nivel Académico del Asesor de Tesis

De acuerdo con Mendoza (2000), el nivel académico puede reconocerse como el grado académico, que es un título otorgado por un colegio o universidad, usualmente significando que se ha completado un curso establecido de estudios.

El desempeño del asesor de tesis de acuerdo con el nivel académico consiste,

esencialmente, en prestar asesoría en cualquiera de las etapas de una investigación, o sea, desde la planificación de un estudio hasta la divulgación de sus resultados.

En este estudio se medirá el nivel académico del asesor de tesis según los siguientes indicadores:

Demuestra solvencia profesional Fortalece la cultura investigativa

Demuestra experiencia en la elaboración de tesis Tiene cualidades de investigador

2.2.1.6.2 Orientación Metodológica del Asesor de Tesis

Según Mendoza (2000), la orientación metodológica del asesor de tesis se refiere a: Orientar al estudiante en lo concerniente a la adopción de los métodos, técnicas y procedimientos en el campo de la investigación científica, más adecuados al tema sobre el cual versará el Proyecto de Investigación. La orientación se extiende hasta que se produzca la entrega definitiva del Proyecto. (p. 85)

En este sentido, la orientación metodológica del asesor de tesis es revisar

semanalmente, desde el punto de vista metodológico, los productos intelectuales generados por los estudiantes asignados, procurando que se mantenga el hilo conductor de la tesis.

En este estudio se medirá la orientación metodológica del asesor de tesis según los siguientes indicadores:

Guía de forma eficaz Brinda asesoría pertinente Da orientación oportuna Otorga asistencia puntual

Manejo de referentes teóricos y metodológicos.

2.2.1.6.3 Aspecto actitudinal del asesor de tesis

Para Mendoza (2000), el aspecto actitudinal en el desempeño del asesor de tesis “Algunos investigadores establecen que los determinantes de la estabilidad y cambio de las actitudes son los elementos de carácter motivacional” (p. 83). Mendoza (2000) destaca lo siguiente:

Son las respuestas favorables que la persona obtiene de otras al manifestar actitudes positivas, las cuales producen recompensas sociales o facilitan el logro de metas como la seguridad, el éxito, la aprobación de los demás y lealtad hacia el grupo. A través de

ella se expresan valores de verdad que proporcionan a la percepción del mundo del individuo coherencia, estabilidad y le facilita ajustar de modo predictivo su

comportamiento a las expectativas de los demás y situaciones futuras. En este estudio, se medirá el aspecto actitudinal del asesor de tesis según los

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