El dolor lumbar es el primer trastorno musculo-esquelético que causa discapacidad durante los años de vida (Calvo-Lobo et al., 2017). Y en concreto el de origen inespecífico se ha convertido en un problema de salud pública (Balagué, Mannion, Pellisé, & Cedraschi, 2012). Se sabe que el dolor lumbar es uno de los mayores problemas en materia de salud en las sociedades modernas y que causa considerables discapacidades, así como un uso importante de los servicios sanitarios (Golob & Wipf, 2014; Ronchi, Lech, Taylor, & Cosic, 2008). La prevalencia del dolor lumbar durante toda la vida es tan alta hasta alcanzar un 84%, y en concreto del dolor lumbar crónico está alrededor del 23%, convirtiéndose en incapacitante entre un 11- 12% de la población (Balagué et al., 2012). De hecho, uno de los estudios más recientes a nivel internacional realizados en Norteamérica, Gran Bretaña y otros países europeos indican diferentes ratios de prevalencia con rangos del 12% al 33%, una incidencia anual del 22% al 65% y entre un 11% y un 84% de recurrencias a lo largo de la vida (Björck-van Dijken, Fjellman-Wiklund, & Hildingsson, 2008).
En este sentido, existe un informe que se llama “La Carga Global de Enfermedades, Lesiones y Factores de Riesgo” y, que está basado en un estudio epidemiológico descriptivo global. Con esta investigación se pretende realizar un esfuerzo sistemático y científico para cuantificar la magnitud comparativa de la pérdida de salud debida a enfermedades, lesiones y factores de riesgo por edad, sexo y localización geográfica para puntos específicos en el tiempo, entre la que se encuentra el dolor lumbar. El GBD (cuyas siglas en inglés significan Global Burden Disease) está administrado por el Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME) de la Universidad de Washington y en parte subvencionado por fondos de la Fundación Bill & Melinda Gates. El informe más reciente publicado es el GBD 2013, que utiliza y amplía la infraestructura metodológica, los conjuntos de datos y las herramientas que se realizaron en el estudio GBD 2010. No obstante, no se han podido localizar datos ni estudios del GBD 2013 a excepción del de Calvo-Lobo et al. (2017), por lo que se ofrece un análisis de su inmediato anterior, el “Global Burden of Disease 2010 study”.
El “Global Burden of Disease 2010 study”, evalúa la salud y la discapacidad causada por cualquier causa en 187 países -agrupados en 21 regiones geográficas- en 1990, 2005 y 2010. En este sentido, hay un informe más específico que trata las causas del dolor de espalda del cual sí que se han podido obtener datos. El título de la investigación es “La carga global de dolor de espalda ocupacional: las estimaciones del estudio Global Burden of Diseases 2010" y en ella se estima que el dolor lumbar es la mayor causa de discapacidad en todo el mundo y, que aproximadamente el 20% de los pacientes describen su dolor como severo o incapacitante superando significativamente cualquier otra patología (Dagenais, Caro, & Haldeman, 2008; Driscoll et al., 2014; Haldeman & Dagenais, 2008). Los investigadores coordinados por profesores de la Universidad de Queensland (Hoy, Brooks, Blyth, & Buchbinder, 2010; Hoy et al., 2012, 2014a, 2014b), en Australia, analizaron la prevalencia, incidencia, remisión, duración y el riesgo de muerte asociado con el dolor de espalda de 117 estudios que abarcaban 47 países y 16 de las 21 regiones del mundo y, trabajaron con encuestas llevadas a cabo en cinco países sobre el impacto de la lumbalgia crónica o aguda, con o sin dolor en las piernas, y los datos de las encuestas nacionales de salud de muchos de estos países.
En esta macro investigación se tuvo en consideración el coste del dolor lumbar en términos de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD). Este dato se obtiene mediante la combinación del número de años de vida perdidos como resultado de una muerte temprana y el número de años vividos con discapacidad. De las 291 enfermedades estudiadas en el Global Burden of Disease 2010 study, la lumbalgia lideraba la lista en cuanto a años perdidos por discapacidad y el sexto en términos de AVAD, siendo considerada, la mayor causa a la discapacidad en 12 de las 21 regiones del mundo, y el mayor en Europa Occidental y Australasia. El documento refleja que casi una de cada 10 personas (9,4 %) sufre algún tipo de dolor lumbar, y que el número de AVAD aumentó de 58,2 millones en 1990 a 83 millones en 2010 (Buchbinder et al., 2013). De estos, se estimó que el dolor lumbar resultante de exposiciones ergonómicas en el trabajo causó 21,7 millones de AVAD en 2010. La fracción atribuible total de la población fue del 26%, variando considerablemente con la edad, sexo y región. El 62% de los AVAD con dolor lumbar se dio en varones y, el mayor número fue en personas de 35-55 años. El mayor riesgo relativo (3.7) fue en
el sector agrícola. El mayor número de AVAD se produjo en Asia oriental y Asia meridional, pero per cápita la mayor carga fue en Oceanía. Hubo un aumento del 22% en los AVAD con dolor lumbar en general, derivados de las exposiciones ocupacionales entre 1990 y 2010 debido al crecimiento de la población. Las áreas en donde la prevalencia de la lumbalgia es más elevada son Europa occidental, seguida por el norte de África y Oriente Medio, y las más sanas, el Caribe y América Latina (Driscoll et al., 2014; Hoy et al., 2010; Hoy et al., 2014; Hoy et al., 2012; Lozano et al., 2012; Murray et al., 2012; Lim et al., 2013).
Otro dato importante es el gasto sanitario que provoca, dado que también puede contribuir notoriamente a conocer la magnitud del problema. Por ejemplo, el gasto total en materia de dolor lumbar, en USA está entre los 100 y 200 billones de dólares por año (Katz, 2006). En Austria, supone 9.174.931.649 AUD; en Bélgica, 1.179.605.000 €; en Japón, 6.022.403.378 Yen; en Holanda, 6.418.744.458 €; y en Gran Bretaña 12.332.000.000 £ (Dagenais et al., 2008). A día de hoy se podría decir que el dolor lumbar tiene un impacto económico sustancial, estimado en $ 100 mil millones por año, incluyendo los costos directos e indirectos (Golob & Wipf, 2014).
En definitiva, tras analizar los datos sobre epidemiología a nivel mundial del dolor lumbar debería tenerse en especial consideración, siendo, en consecuencia, necesaria la adecuada atención, por parte de los gobiernos y organismos de salud e investigación, dado el gran impacto económico y social que provoca esta problemática en las sociedades industrializadas y, debido a la relación que tiene con enfermedades de otro tipo como la ansiedad y la depresión, entre otras (Calvo-Lobo et al., 2017).