CHAPTER 2: POLICY INTO PRACTICE
6.7 Chapter 6 References
3.1.1 Qué son las Buenas prácticas ambientales
Al hablar sobre las buenas prácticas ambientales es importante tener en cuenta los eventos cronológicos que se han desarrollado en el aspecto turístico a nivel mundial, y que por ende han originado el inicio del concepto del turismo sostenible. Desde la década de los noventa, el desarrollo turístico ha cobrado un carácter prioritario para las instituciones comunitarias, lo que queda reflejado en la sucesión de los siguientes eventos:
En 1991, por primera vez que se aplica el término de Turismo Sostenible al concepto de turismo, en la celebración del 41 Congreso de la Asociación Internacional de Expertos Científicos del Turismo (AIEST). En 1992, con la Cumbre de Río, comienza a generarse una nueva tendencia que pretende integrar el Desarrollo Sostenible en la actividad turística. La Unión Europea aprueba el “V Programa Comunitario de Política y Actuación en Materia de Medioambiente y Turismo Sostenible” con el objetivo de integrar el medio ambiente en todas las políticas de la Unión. En consecuencia de este programa se inicia la aplicación de las Agendas 21 sectoriales y consecuentemente se establece la necesidad de promover programas de turismo ecológicamente sostenibles. En 1994, La Organización Mundial del Turismo en la Agenda 21, publica “For the Travel and Tourism Industry.
Towards environmentally sustainable development”, documento en el que se integran
principios básicos en relación a turismo y medio ambiente. Para que el turismo garantice la sostenibilidad no sólo en sí mismo, sino también localmente; posteriormente en el año 1995 se celebra en Lanzarote la Conferencia Mundial sobre Turismo Sostenible, y es en el año 1997 que la OMT publica la Guía Práctica para el desarrollo y uso de indicadores de Turismo Sostenible. En este mismo año surge la Declaración de Berlín sobre Diversidad Biológica y Turismo Sostenible, cuyo objetivo es adaptar los principios del Convenio de Diversidad Biológica, firmado en Río en 1992, a la actividad turística (OMT, 2002).
De esta manera a partir de todos los eventos antes mencionados nace la incorporación de buenas prácticas ambientalmente sustentables en las empresas que actualmente parece entenderse como una gestión positiva tanto para el ambiente como para la sociedad. El reconocimiento del “daño ambiental” por parte del hombre comienza en la década del
36 setenta, desde problemas como aumento de la población o derrames de petróleo en los océanos, incorporando luego otros factores: como amenazas no sólo para el Hombre, sino también para el Planeta (cambios climáticos globales, los residuos tóxicos, la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas, la disponibilidad de agua dulce, el desperdicio de energía, las pérdidas de suelo y la desertificación). Como consecuencia a lo antes mencionado surge la idea de gestión ambiental que busca equilibrar la demanda de recursos naturales de la Tierra con la capacidad del ambiente natural, la cual debe responder a esas demandas en base a la sustentabilidad (Andrés y Torre, 2010).
3.1.2 Las buenas prácticas y el turismo sustentable
Cuando se habla particularmente de las actividades desarrolladas por empresas turísticas, el fin principal de las Buenas Prácticas Ambientales (BPA) es minimizar los impactos que se puedan ocasionar al medio, mejorando la calidad de vida de los empleados, los clientes y la población local. En particular, las BPA buscarán potenciar actividades recreativas que respeten la naturalidad del medio en el que se desarrollan o que minimicen la creación de residuos o emisiones negativas. Es posible afirmar que el mayor impacto que puede ocasionar la actividad turística se da en la transformación del espacio; en la modificación del paisaje que, el cual constituye su principal recurso. La gran ocupación del espacio que se produce en las zonas pantanosas, páramos y montañas trae como consecuencia que las personas puedan acceder a ciertos atractivos. Por otro lado, el aumento de demanda en los destinos provoca una presión mayor sobre el ambiente, una mayor utilización de los recursos y también más desperdicios (Andrés y Torre, 2010).
Al hablar de buenas prácticas ambientales, se analiza las acciones concretas para conservar y usar de manera responsable el medio ambiente, contribuir al desarrollo sociocultural de las comunidades vecinas y generar rentabilidad de una manera socialmente responsable. Este concepto responde a los “Criterios Globales de Turismo Sostenible”, una iniciativa internacional para armonizar los criterios de sostenibilidad que se aplican globalmente por programas de certificación turística, estos Criterios Globales de Turismo Sostenible son un esfuerzo para alcanzar un entendimiento común del turismo sostenible, y representan los principios mínimos de sostenibilidad a los que una empresa turística debe aspirar. Estos se organizan alrededor de cuatro temas principales: la planificación eficaz para la sostenibilidad; la maximización de los beneficios sociales y económicos para la comunidad local; el mejoramiento del patrimonio cultural; y la reducción de los impactos negativos
37 sobre el ambiente. Aunque los criterios se orientan inicialmente para el uso de los sectores hoteleros y operadores de turismo, también se aplican en toda la industria hotelera (Global Criteria Tourism, 2009). Para ver todos los principales criterios e indicadores globales del turismo sostenible (Anexo 23).
En la actualidad existe un consenso relacionado al desarrollo sustentable el cual se basa en tres pilares o ámbitos fundamentales: social, económico y ambiental. Aunque la división en estos tres ámbitos ayuda a entender mejor el concepto y lo que implica el desarrollo sustentable, se debe recordar que los tres pilares se encuentran fuertemente interrelacionados y las fallas o aciertos en cada uno de los pilares seguramente afectarán a los otros (SNV, Rainforest Alliance y Couterpart International, 2008). Sin embargo, el concepto de turismo sustentable va estrechamente relacionado con el de desarrollo sustentable que de acuerdo con la Organización Mundial de Turismo ha sido definido como aquel que: “satisface las necesidades presentes de los turistas y de las regiones donde se lleva a cabo el turismo, a la vez que protege y mejora las oportunidades para el futuro” (OMT, 2004). De este concepto parte las tres características principales del turismo sostenible, las cuales son:
Hacer uso óptimo de los recursos ambientales, los cuales son fundamentales para el desarrollo turístico.
El turismo debe ayudar a mantener los procesos ecológicos y a conservar los recursos naturales y la diversidad biológica.
Respetar las características socioculturales de las comunidades anfitrionas, contribuyendo a preservar sus atributos culturales vivos y arquitectónicos, así como sus valores tradicionales. (OMT, 2004)
Por último, es importante tomar en cuenta que el turismo sustentable debe contribuir al entendimiento y a la tolerancia entre culturas. Asegurar que las actividades económicas sean viables a largo plazo. Éstas deben reportar beneficios socioeconómicos bien distribuidos para todos los involucrados, como por ejemplo: oportunidades de empleo y de obtención de ingresos estables, servicios sociales para las comunidades anfitrionas y contribuir a la reducción de la pobreza. La sustentabilidad del turismo dependerá de la integración y del equilibrio entre estas tres características principales que, de no ser manejadas adecuadamente, pueden incluso llegar a competir unas con otras. Para que el
38 turismo sea verdaderamente sustentable, debe tomar en cuenta los sectores de la economía y de la sociedad, el turismo puede y debe jugar un papel relevante para brindar beneficios económicos y sociales a las comunidades locales y para ayudar a la conservación del ambiente (SNV, Rainforest Alliance y Couterpart International, 2008).