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Chapter Twelve: Making the Final Selection

Uno de los aspectos de la naturaleza social del ser humano es precisamente, su capacidad asociativa con otros seres humanos, que además de constituir una condición para su propio perfeccionamiento, y un derecho como persona, le permite intervenir de manera muchas veces más efectiva que si lo hiciera a título personal, en solitario, en las cuestiones de la res pública, entre otras cosas, aquellas que están relacionadas con el ordenamiento territorial. Esta capacidad asociativa viene a constituir también, un recurso de defensa frente a otros actores –empresa, Estado- que no siempre comparten sus mismos intereses –e incluso, muchas veces se encuentran en franco enfrentamiento-, o la forma de ver las cosas relativas a su medio ambiente físico o social.

El fenómeno asociativo y más concretamente, la participación ciudadana –el hilo conductor de este trabajo-, es uno de los factores de cambio más importantes no sólo en el territorio, sino en los ámbitos social, político y económico. Es por esta razón que antes de presentar de manera más extensa las propuestas teóricas antes señaladas, conviene abordar los principales conceptos teóricos que tienen una relación directa con esta investigación, con la finalidad de acotar su significado dentro de la misma, y evitar confusiones a la hora de hacer referencia a la participación ciudadana, su importancia, los tipos de participación, la corresponsabilidad gubernamental, etc.

Cuando se habla de participación de la sociedad, se tiende a pensar en las cada vez más frecuentes movilizaciones: marchas, plantones, manifestaciones, mítines... ¿esto es participación ciudadana? Indudablemente que estos son algunas formas de participación de la sociedad, entre una multiplicidad de ellas. Algunos autores antes de ocuparse del tema precisando conceptos, suelen proponer clasificaciones que ayuden a desbrozar el campo de estudio. Así pues, existen diversas tipologías que tratan de clasificar los diferentes aspectos de la participación, ya sea por su origen, ya por sus características, ya por sus resultados, etc.

Espadas y Alberich (2010) comienzan haciendo una distinción entre participación social y participación ciudadana; para ellos, la participación social es un concepto muy amplio en el que caben todo tipo de actividades en las que los ciudadanos toman parte: desde la asistencia a espectáculos –conciertos, cine, eventos deportivos, etc.-; actividades de tipo público –conferencias, reuniones, seminarios-; actividades de órganos corporativos –colegios profesionales, asociación de vecinos-, actividades de tipo asistencial –voluntariado, tercer sector-, hasta las actividades de tipo religioso y las que desempeñan los activistas políticos; en cambio, la participación ciudadana es ―el conjunto de actividades, procesos y técnicas por los que la población interviene en los asuntos públicos que le afectan‖

El Programa Andino de Derechos Humanos y Democracia (UASB 2005) define la participación ciudadana como ―un proceso de generación de conciencia crítica y propositiva en el ciudadano‖ y la subdivide en a) participación privada, entendida como aquella ―que realizamos a nivel personal, en cuanto a cumplir algunos deberes y responsabilidades, tales como el pago de impuestos, el respeto de las leyes, el contar con un empleo para participar de la vida económica, entre otras‖; b) participación social: ―la que realizamos ya sea en nuestro ámbito geográfico o funcional inmediato, en procura de mejorar condiciones de vida para una determinada colectividad. Ejemplo: nuestra participación en Juntas de Vecinos, Sindicatos, Grupos Ecológicos, Sociedad de Padres de Familia, Colegios profesionales, etc.‖ y, c) participación política, ―la que realizamos cuando directamente o a través de nuestros representantes, buscamos los canales institucionales del Estado para lograr decisiones gubernamentales‖. La participación no es realmente efectiva mientras no vaya modificando y ampliando las relaciones de poder‖.

Por su parte, Ziccardi en una de sus obras (1998:36) presenta una tipología que se podría decir, atiende a su relación con las instituciones gubernamentales. La primera dificultad que ofrece esta tipología es que el concepto de institucionalización es manejado como sinónimo de legalidad, y que por tanto, viene dado por la iniciativa del gobierno, lo cual no necesariamente ocurre así, pues puede haber participaciones no apoyadas por el gobierno en cuanto que no están comprendidas en las políticas gubernamentales; pero sí institucionalizadas por la costumbre.

Otra dificultad es que estas categorías no son del todo independientes, pueden combinarse entre sí. Por ejemplo, la participación clientelística nunca será una práctica legal, pero puede estar institucionalizada de manera informal sin perjuicio de su poder; o bien, la participación puede ser a la vez autónoma e incluyente.

Cuadro núm. 3. Tipos de participación con relación a la dependencia gubernamental

Tipo de participación Características

Institucionalizada Está reglamentada para que la ciudadanía participe en los procesos decisorios del gobierno local.

No institucionalizada

Participación informal o formal pero que no está reglamentada.

Autónoma

La ciudadanía participa a través de algún tipo de asociación no gubernamental que, aunque participe en instancias de gobierno, no depende ni es controlada por éste.

Clientelística La autoridad y los individuos o grupos se relacionan a través de un intercambio de favores o cosas.

Incluyente o equitativa Se promueve la participación de toda la ciudadanía, independientemente de la pertenencia o identidad partidaria, religiosa o de clase social.

Fuente: elaboración propia con base en A. Ziccardi 1998.

Difícilmente una clasificación satisfará todas las necesidades conceptuales para un trabajo de investigación específico, como es el presente caso; por tal motivo, se optó por proponer una nueva clasificación con base en las anteriores, que explica con más exactitud, la realidad que se expone en el caso que más adelante se presentará:

Cuadro núm. 4. Propuesta de tipología de participación ciudadana

Tipos de participación Ejemplos

Participación social Privada Individual Pago de impuestos Colectiva Asistencia al al teatro Ciudadana Institucional Participación en alguna organización del gobierno Autónoma Participación en una ong o A.C.

Política

Partidista

Participación en un mitin organizado por por un partido

No partidista

Elegir un

representante político

Fuente: elaboración propia.

Como se ve, la clasificación que se observa en el cuadro 4, parte de la idea aportada por Alberich y rescata la clasificación del Programa Andino casi íntegramente, el cual, utiliza términos que, a nuestro parecer, engloban cualquier tipo de actividad de los ciudadanos, si bien es cierto aquí se redefinen algunos conceptos; finalmente, esta propuesta recoge también la aportación de Ziccardi para distinguir la participación ciudadana que está ligada a programas gubernamentales. Evidentemente, esas categorías se podrían combinar entre sí; es decir, que se podría dar una participación privada partidista o no partidista,

una participación política institucionalizada, o una participación ciudadana partidista, etc., dependiendo de cada caso. Indudablemente, esto daría lugar a un cuadro más desarrollado, pero no es el propósito llegar a una clasificación exhaustiva; para los propósitos de este trabajo, basta este nivel de desarrollo. Esta clasificación no recoge necesariamente las definiciones de las instituciones de origen, salvo el caso de la participación privada. De este modo tenemos:

Participación social, cualquier acto individual, fenómeno o proceso colectivo de

participación de la sociedad.

Participación privada, de acuerdo al Programa Andino, en este tipo de

participación quedan comprendidas aquellas actividades que miran al cumplimiento de ciertas responsabilidades a nivel personal como el pago de impuestos, pero también estarían aquellas otras orientadas al desarrollo de algunas habilidades o dimensiones a nivel personal y actividades recreativas, a través de ciertas a Asociaciones Civiles; y así mismo, la asistencia a eventos culturales y religiosos, de manera individual o colectiva, entre otros. Dada la relevancia de los conceptos de participación ciudadana y participación política para este trabajo, se dedicará un poco más de atención a éstos.