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DE EXPLORACIÓN DEL NARCISISMO47

María Esther Garcia Arzeno, Yolanda Kleiner, Pola R. de Woscoboinik.

El presente trabajo tiene como finalidad el enriquecimiento de la interpretación del Cuestionario Desiderativo, incorporando una nueva dimensión en su abordaje, desde el marco teórico que le brinda el estudio del narcisismo.

Dada la naturaleza de la tarea que promueve la consigna, estimamos que se dispone de un material sumamente rico en matices para analizar los componentes narcisislas de la personalidad, desde lo estructural: Yo-Yo ideal-Negativo del Yo Ideal: y también desde lo dinámico: tipo de elección de objeto. Marco teórico

Enfatizamos algunos de los desarrollos freudianos sobre el tema, sistematizados en "Introducción al narcisismo" y en otros trabajos del mismo autor. También hemos integrado los aportes de autores como Herbert Rosenfeld, Kohut y, entre los pensadores argentinos, Hugo Bleichmar.

En primer lugar nos interesa destacar las dos concepciones que Freud desarrolla acerca del narcisismo: una concepción económica en la que lo liga a la teoría de la libido y otra en la que se lo entiende como la valoración que el sujeto hace de sí mismo. En este sentido, el narcisismo pasa a ser un reducto de ciertas

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Trabajo presentado al Congreso Argentino de Psicoterapias. Universidad de Belgrano, Buenos Aires, 1982.

Agradezco a mis colegas la autorización para incluir este trabajo en el libro. Los párrafos incluidos entre corchetes, en bastardilla, son agregados posteriores míos. M.E.G.A.

cualidades de la vida anímica de los niños y de los pueblos primitivos tales como la sobreestimación del poder de los deseos, la omnipotencia del pensamiento y la utilización de la magia como técnica de acción. Todo esto se relaciona con las vivencias de perfección y de vulnerabilidad que remiten, a su vez, a la consideración del Complejo de Castración.

A partir de la clasificación de "libido del Yo" y "libido objetar, Freud conceptualiza dos modos fundamentales de la relación de objeto:

1) según el tipo narcisista en la que la carga libidinal se ubica en un objeto elegido conforme a la propia imagen o en un objeto por el cual la persona se siente amada y/o valorada:

2) según el tipo de apuntalamiento, en la que el objeto elegido sigue el modelo de la madre nutricia o del padre protector.

Un concepto importante a profundizar es el de Yo Ideal en su carácter de estructura narcisista.

En efecto, esa parte del Yo en la que cada persona deposita el amor a sí mismo y la incapacidad de renunciar a la completud se constituye en el heredero del narcisismo infantil y pasa a funcionar a la manera de "un personaje" poseedor de todos los atributos de máxima valoración.

Bleichmar destaca que el "Yo-Representación" incluye siempre elementos valorativos con una escala de preferencias, síntesis de la historia personal. Todo lo que va a ubicarse en el extremo superior va a conformar el Yo-ldeal. Ideal funciona como un calificativo equivalente a "perfecto, anhelado e ilusorio". De este enfoque se desgrana el concepto de Yo Ideal Negativo, que condensa los atributos más desvalorizados en el otro extremo de la escala.

También Bleichmar destaca los conceptos de tensión narcisista, elaborados en base a los modelos de "tensión de necesidad" por una parte y el de "inhibición, síntoma y angustia" de Freud, por otra.

Se trataría de la puesta en marcha, frente a una amenaza, de un movimiento psíquico tendiente al reencuentro de la identificación con el Yo Ideal, al mismo tiempo que una movilización para evitar el desmoronamiento de un colapso narcisista.

Colapso narcisista es la caída en la identificación del Yo con el

Yo-Ideal-Negativo, lo cual trae aparejada la vivencia de una gran distancia con los valores superiores que resultan inalcanzables. Se ha perdido la autoestima.

[Recuerdo el caso de una paciente de alrededor de 48 años quien después de varios años de tratamiento había logrado salir de un cuadro depresivo y restituir en gran medida su autoestima; pero ciertas circunstancias de la vida le fueron adversas a la seguidilla de éxitos laborales y amorosos que había logrado luego de una temprana viudez. Estas circunstancias escapaban tanto a su control como al mío. Pero su narcisismo restablecido por el tratamiento se había erigido en enemigo de ambas: sus reproches apuntaban a mi fracaso para evitarle este "pozo" en el que había caído inesperadamente. Estaba deprimida pero no como al comienzo del tratamiento. Estaba indignada con su depresión sentida como un fracaso imperdonable de parte mía y como algo bochornoso que los demás percibían y ella debía esconder con un profundo sentimiento de vergüenza.

En ese momento recordé este concepto de Bleichmar de Colapso narcisista: lo estaba palpando en vivo y en directo. También recordé el mayor peligro que corren los tratamientos en momentos como ése: el abandono del mismo. Eso fue lo que ocurrió. Me dejó de un día para otro y "por otro" eligiendo un terapeuta varón. Apenas me dio tiempo para aclararle que no aspiraba Yo a ser omnipotente y aceptaba mis limitaciones pero que no repitiera la historia buscando en un hombre la omnipotencia que a ella le había fallado. Por supuesto no escuchó absolutamente nada, al menos a nivel consciente, y se fue con aire de triunfo como el que marcha hacia la "tierra prometida".]

Finalmente, incluimos en nuestro trabajo el concepto de Herbert Rosenfeld respecto de la importancia de la neutralización recíproca de agresión y libido mediante la fusión y defusión de ambas pulsiones.

Rosenfeld destaca los aspectos agresivos del narcisismo, analizando los factores que llevan a una fusión normal o patológica. Mientras en la primera ambas pulsiones se neutralizan, en la segunda se potencian recíprocamente.

[Retomando el ejemplo de mi paciente para explicitar mejor esto, podríamos decir que si la psicoterapia funciona adecuadamente, no sólo se fortalecerán los aspectos del narcisismo ligados a la libido, sino también los ligados a la pulsión de muerte. Ese es el motivo para proceder con mucha cautela, porque si se produce una fusión saludable, entraremos en una etapa del tratamiento llena de logros y progresos unidos al reconocimiento del paciente de que su éxito es también el nuestro. Pero si prevalece la defusión, y esto es imposible de prever, el paciente oscilará entre el triunfo omnipotente y maníaco y pozos de depresión narcisista que clínicamente se evidencian por el sentimiento de humillación (no de tristeza) y la proyección en el terapeuta del fracaso de tal omnipotencia oscilando con intentos de auto destrucción suicida.]

Hipótesis de trabajo

Teniendo en cuenta estos desarrollos teóricos planteamos las siguientes reflexiones a manera de hipótesis de trabajo.

1. Entendemos que la formación de la consigna ("De no ser persona, ¿que es lo que más le gustaría ser?") funciona como ejecutora de una herida narcisística al Yo del sujeto.

Implica la evidencia de su mortalidad y de las vicisitudes a que está expuesto por su condición de ser humano.

En efecto, el mensaje hace referencia encubiertamente, a la finitud y vulnerabilidad de la vida y a la posibilidad de tener que renunciar a lo que es o quisiera ser.

La misma pregunta le da al sujeto la oportunidad de recuperar lo perdido, pero en otros niveles que hablan ya de una renuncia y de una acomodación.

La primera parte de la consigna ("De no ser persona...") plantea, entonces, un estado de alerta, de "tensión narcisista", mientras que la segunda (¿Qué es lo que más le gustaría ser?"), le brinda la oportunidad de instrumentalizar un sistema defensivo tendiente a evitar que la sustracción de valores fundamentales de su Yo Ideal lo expongan al peligro de desorganización y de pánico.

2. Por otra parte, la alternativa que presenta el test en los tres primeros planteos (los positivos) remiten, por una parte, a la posibilidad de ubicar en algo o en alguien su Yo Ideal; y por otra, a la de elegir un objeto que sintetice o represente lo que la persona siente que le falta para ser completo.

Lo que idealmente incorporaría a su self para realizar la fantasía de perfección. Esto significa que se da una profunda movilización de la angustia de castración.

3. Paralelamente, el Cuestionario Desiderativo muestra en las elecciones negativas:

a) Los objetos y cualidades de los objetos a los que debe renunciar para mantener el suministro narcisista necesario para subsistir (el amor y aprobación de los padres, los pares y las personas significativas del entorno).

b) Aquellos aspectos que el sujeto siente que lo colocan como castrado e incompleto en el extremo inferior de su escala de valores (Yo Ideal Negativo).

4. A través de las racionalizaciones podemos inferir la verdadera naturaleza de la elección de objeto. Si la misma es a predominio narcisista o por apuntalamiento.

5. La estructura de la secuencia (tres elecciones positivas y tres negativas en grado decreciente de preferencias y rechazos) permite indagar en la escala de valores del sujeto desde el extremo superior (Yo Ideal) hasta las áreas inferiores (Yo Ideal Negativo) a través de toda una gama intermedia de matices. Asimismo facilita la apreciación del grado de realismo o idealización de las metas, todo esto en íntima relación con su narcisismo.

[Todo esto hace que este test sea de inestimable valor para ser utilizado dentro de una batería cuando la consulta es por Orientación Vocacional o Laboral, además de todo el material que brinda para el pronóstico y planificación de un tratamiento en el marco de la clínica].

Inferencia de indicadores

A partir de esas hipótesis, y en una tarea que conjugó lo teórico con el material clínico de diagnóstico psicológico, inferimos los siguientes indicadores para la evaluación de los componentes narcisistas de la personalidad.

1. El rechazo total o parcial a la realización del test.

a) Total

Es un indicador de alto grado de estancamiento de la libido narcisista o de una tensión narcisista hipertrofiada que renuncia a toda relación de objeto. Por ej. : " No; no puedo: si no soy persona no puedo ser nada". Resulta muy ilustrativo al respecto la conocida expresión de Freud: " Un fuerte egoísmo preserva de enfermar pero al final uno tiene que empezar a amar para no caer enfermo".

[Esta expresión de Freud viene a colación ya que quien no puede hallar nada con qué identificarse renunciando a su identida humana, tampoco podría hallar alguien "querible" en su derredor].

b) Parcial

b1) Puede ocurrir que el sujeto después de la primera respuesta

positiva no pueda seguir realizando el test. Esto también es

indicador de la preponderancia de elementos narcisistas porque señala el fracaso frente a lo que obstaculiza la vivencia de completud. Es que la segunda pregunta plantea un nuevo desafío al que el sujeto no puede responder [porque ha depositado toda su

fantasía de completad narcisista en la primera respuesta].

Por ej. : en la primera contesta: "Quiero ser espacio infinito, que no tiene límites, abarca todo, todo está dentro de é l . no tiene fin". Se niega a continuar diciendo: " S i no puedo ser eso no quiero ser otra cosa".

b2) La no-realización de las positivas pero sí de las negativas. Cuando el sujeto pretende expresar lo deseado y valorado, y esto le remite a una zona muy conflictiva y confusa (la del Ideal), puede suceder que no dé respuestas positivas pero sí las negativas. Esto nos ubica en vicisitudes dolorosas del narcisismo de esa persona. Es común encontrar este tipo de respuestas en sujetos que atraviesan por crisis de identidad normales (como la adolescencia, por ej) o patológicas.

b3) La realización de las positivas pero no de las negativas. Es la evitación a ultranza del contacto con los aspectos que pueden atacar la imagen idealizada de sí mismo.

2. Respuestas desorganizadas y confusas:

Observables a través de:

a) verbalizaciones inseguras y/o incoherentes:

b) verbalizaciones sumamente pobres y/o estereotipadas:

c) reacciones neurovegetativas acompañando las respuestas verbales (rubor, temblores, sudoración, etc.);

d) tiempos de reacción inestables: muy prolongados o sin demora:

e) anulación recíproca entre las elecciones positivas y negativas; f) incongruencia entre el símbolo elegido y la explicación desiderativa (este indicador merecerá un párrafo aparte).

Todo este tipo de manifestaciones ponen al descubierto fallas de las categorías centrales del narcisismo: la omnipotencia y la perfección. La tensión narcisista no ha podido realizar aquí su función protectora y adaptativa. Por e j . : en las positivas: " N o , no sé... no me imagino... Una flor porque es linda... un gato porque es lindo... un libro porque es lindo". Al convencionalismo de las tres elecciones se le suma la estereotipia y pobreza en la racionalización.

Otro ejemplo: un sujeto dice en las positivas: "Una máquina computadora porque así me comunico con la gente" y en las negativas:"Una máquina industrial, siempre cumple la misma función". Se produce por una parte una falla conceptual en la positiva a lo que se agrega la anulación por la aceptación y el rechazo simultáneo sin una explicación satisfactoria.

3. Naturaleza del objeto-símbolo elegido en las catexias positivas

:

La mayoría de los objetos, dadas ciertas características, han pasado a ser significados y valorados de determinada manera

dentro de la cultura en general y de cada grupo socio-económico en particular. Proponemos observar la naturaleza de dichos objetos en cuanto a:

a) la idea de perfección y completud (o no) que en sí mismos implican.

b) el grado de autosuficiencia y autonomía versus dependencia y necesidad del otro implicado en cada símbolo elegido.

Con respecto al primer caso. es evidente que determinadas elecciones implican un alto grado de omnipotencia y perfección, denunciando el refugio arrogante en una idealización extrema. Por ej. : "Mar; es majestuoso": "Montaña inexplorada": "Llanura inconmensurable"; "Pavo real"; "Orquídea; es una flor perfecta". En el otro extremo estarían los símbolos que connotan impotencia, falencias, incompletud, etc., raras veces elegidos como catexias positivas, pero altamente significativos si así sucede. Por ej: "Una casa vieja así no entran ladrones"; " Una ameba porque es el comienzo de la vida"; "Una luz en la oscuridad; te sirve de guía".

En el segundo caso, si predomina la libido narcisista sobre la objetal, los símbolos se caracterizan por evitar la dependencia y la necesidad del otro. Por ej.: "Una fórmula de Einstein que nadie entiende"; "Energía solar"; " U n Robot". En el otro extremo estarían las elecciones de símbolos que indican una total dependencia del otro. Por ejemplo: " U n animalito doméstico": "Una planta de cultivo, no salvaje".

4. Naturaleza de la explicación desiderativa

Es la racionalización que responde a la pregunta del porqué de la elección. Nos ubica en el mundo de las motivaciones del sujeto, en su simbología personal. Hay casos en los que la explicación desiderativa cambia radicalmente las características esenciales del

objeto elegido. Nuestro interés se orienta a detectar dónde se ubica el énfasis de la elección:

a) en los atributos; b) en las funciones.

Una elección positiva que sólo destaca atributos dirigidos a asegurar las bondades absolutas del objeto y en la que el otro no figura, permite inferir un alto grado de narcisismo. Por ej: " M e gustaría ser un libro de primeras letras, ¡qué importante! que tiene como misión enseñar a leer y escribir a todos"; " M e gustaría ser una casa cómoda para albergar una familia grande, una casa linda con un hogar que alegre y que a la gente le guste vivir allí". Cada ejemplo ilustra cada una de las dos posibilidades.

5. Modos y grados de la inclusión del otro

Podemos señalar distintos matices que permiten una valoración sobre el tipo de elección de objeto.

a) Cuando el otro no está presente: la no-inclusión del otro denuncia el predomino absoluto de la idea de autoabastecimiento y autonomía. Por ej.: "Un cactus, porque no tiene necesidad de condiciones muy favorables para vivir y crecer. Puede aclimatarse a condiciones adversas y sobrevive a cualquier adversidad".

b) Cuando la inclusión del otro es sentida como una ofensa

narcisista: surge especialmente en las elecciones negativas.

Subyace el rechazo a la propia demanda y aspectos carenciados como elementos que lo sumen en la impotencia. Establecer situaciones de arraigo con los objetos es lo más temido o evitado porque implica el reconocimiento de la propia limitación y la necesidad del otro. Por ej: " No me gustaría ser un animal

doméstico. No saben arreglárselas solos. Deben cuidarlos, arroparlos y les hacen vida de hombres". "Me gustaría ser un cuadro famoso (?) la Mona Lisa. Lo contemplan miles de turistas y está bien protegido de la codicia de todos".

c) Cuando el otro está presente sólo como proveedor narcisista: El objeto está conformado especularmente, desde y en función de la demanda del sujeto. La verbalización connota un alto grado de egolatría y desdén hacia los otros. La identificación se da así en un objeto que requiere atención y cuidado y admiración por sus atributos excelsos, pero sin requerir el mínimo compromiso de reciprocidad. Por e j.: "Me gustaría ser un cuadro del Louvre, la Gioconda, para que los demás tengan algo bello para admirar"; la belleza es aquí un medio para obtener admiración y son los demás los que necesitan algo para admirar. "Quisiera ser una casa en manos de un arquitecto 'piola' para que me decoren, me arreglen con originalidad y buen gusto. De esos lugares donde la gente entra y dice 'qué belleza.'"

d) Cuando el otro está presente como dador de reconocimiento

necesitado: Nos encontramos entonces con una persona en

buenas condiciones de tolerar una "tensión narcisista", ya que parte del reconocimiento de las propias necesidades y la incompletud. Podemos inferir la posibilidad de relaciones por apuntalamiento en la búsqueda de la madre nutricia o el padre protector. Por ej.: "Una linda planta, cualquiera. De un buen jardín, que está cuidada. Una persona que le hable; a las plantas se les habla y se ponen más bonitas; y que se dedique a esa planta que soy yo".

c) Cuando entre ambos términos de la relación se establece un

buen intercambio: Se da entonces un equilibrio narcisista en el que

se jerarquiza el aporte del otro pero recalcando simultáneamente cualidades que apoyan la autovaloración. Por ej.: " M e gustaría ser

un árbol frutal porque da sombra y alimento; cuando florece es hermoso; un duraznero por ejemplo". La elección conjuga el goce de cualidades propias que son beneficiosas para el objeto pero que de ninguna manera suponen el agotamiento de funciones cargadas de libido narcisista. El otro se beneficia y lo beneficia. Hay un intercambio de suministros.

f) Cuando el sujeto se constituye en dador con una tónica de

poderío y suministro total: Aquí encontramos una similitud con lo

señalado en (a) en muchos aspectos. El sujeto se ubica con arrogancia en el Yo Ideal todopoderoso y omnisciente. Los otros están presentes pero a la manera de receptores pasivos y desvalorizados. Por ej. : "Me gustaría ser una gota de agua. Le resulto indispensable al hombre para cualquier cosa que se pueda imaginar. Esencial para la vida. Sin mí no hay nada".

g) Cuando el sujeto es dador con una tónica de pérdida y

vaciamiento total: Aquí el otro se apodera de todo lo valioso y

apreciado. La alternativa para estos sujetos es de una renuncia total de las propias necesidades y de una consideración exclusiva a las demandas del objeto. Esto implica un déficit del narcisismo propio que sanamente defiende y protege al sujeto de caer víctima de su propio masoquismo y también del propio sadismo proyectado en el objeto. Por ejemplo: "Una verdura, una fruta comestible para que se alimenten de mí; sería útil a los demás".

Esta elección toma en cuenta el cuidado del objeto pero a costa de la desaparición del sujeto que ejerce la función nutricia.