El sector agroindustrial colombiano ha venido desarrollando y apropiando diferentes instrumentos para el direccionamiento estratégico, durante las últimas décadas, en los que la CTI ha ocupado un lugar específico en las políticas y acciones llevadas a cabo para tal fin. Estas políticas, encaminadas básicamente a la mejora de la competitividad del sector, deben considerar las condiciones de formación científica y tecnológica del sector, que configuran la base de capital humano de alto nivel requerido para los procesos de CTI.
Los indicadores presentados en el presente libro son el primer acercamiento hacia la identificación, tanto del potencial del sector, como de las necesidades, con miras a avanzar en la inserción de este capital en sectores que soporten el desarrollo del país, tal como lo señala una de las metas del Plan Nacional de Desarrollo, que busca “implementar estrategias que permitan la absorción de doctores tanto en las universidades, como en los centros de investigación y en el sector productivo” 2010 - 2014 (DNP, 2011-a).
Un capital humano capacitado es factor primordial para incrementar la productividad y lograr un crecimiento económico sostenido, lo que a su vez repercute en la erradicación de la pobreza. En este sentido, el país ha implementado una serie de políticas y estrategias que han impactado en el aumento de personas con acceso a la educación superior, lo que se ve reflejando en el sector con una tasa promedio de crecimiento anual de los graduados afines de 8,54%, el cual es superior al promedio nacional, que es 5,32%; así mismo, se observa una tasa de crecimiento superior en los programas de posgrados, frente a los de pregrado, demostrando un interés del país en fortalecer sus capacidades para el sector.
No obstante, estas tasas de crecimiento siguen siendo insuficientes cuando se analiza la proporción de graduados por nivel de formación, en los que los profesionales universitarios concentran el 73,8% del total nacional de graduados para el sector, mientras que los programas de doctorado y maestría solo registran un 0,37% y 4,06%, respecto al total de graduados en el país afines al sector, lo que evidencia un reto para el país de aumentar la cantidad de graduados en estos niveles, para mejorar sus capacidades en actividades de CTI, considerando que la formación doctoral tiene por objeto la cualificación de investigadores con capacidad de realizar y de orientar en forma autónoma procesos académicos e investigativos en áreas específicas de un campo del conocimiento.
Adicionalmente, la mayor concentración de graduados afines al sector se encuentra en la región Andina, en donde Bogotá participa con el 44,1% de la participación regional y con 31,4% del total nacional. Es de resaltar que del total de graduados en doctorado, el 94,5% está concentrados en Bogotá, Antioquia y Valle del Cauca, así como los graduados de maestría, con el 85,7%, en estos mismos departamentos; esta concentración de capacidad, sumada a la baja cantidad de personal formado en este nivel, plantea un reto grande para el sector, con miras a atender las necesidades en las demás regiones del país.
Este panorama presenta mayores retos para el sector cuando se profundiza en los NBC de los doctores y magíster, encontrándose que el sector presenta una proporción muy baja de graduados en estos niveles, con respecto a otras áreas del conocimiento, por ejemplo, solo el 1,34% de los graduados en el país en programas de maestría, durante el periodo 2001-2011, son del núcleo de agronomía, el 0,17% de medicina veterinaria, el 0,23% de zootecnia, el 0,22% en ingeniería agrícola, forestal y afines, y el0,17% en ingeniería agroindustrial, de alimentos y afines. Por su parte, en los programas de doctorado se encontró que durante el mismo periodo, el 5,70% de los graduados en el país son del NBC de agronomía, el 0,68% de medicina veterinaria y el 0,09% de ingeniería ambiental, sanitaria y afines; los NBC de zootecnia, ingeniería agrícola, forestal y afines, ingeniería agroindustrial, alimentos y afines, ingeniería agronómica, pecuaria y afines no reportan ningún graduado en el periodo de análisis.
En lo que respecta a los NBC en cada uno de los niveles de formación, se encontró que en tecnológica, zootecnia, con el 33,6%, y agronomía, con el 32,9% del total de tecnólogos graduados en el sector, son los de mayor participación en los programas afines; en formación técnica profesional, agronomía, con el 29,8%, ingeniería ambiental, sanitaria y afines, con el 23,8%, y bacteriología, con el 21,9% del total de técnicos profesionales en el sector; para los programas universitarios, los NBC de ingeniería ambiental y afines, con el 15,8%, biología, microbiología y afines, con el 14,2%, bacteriología, con el 12,3%, y medicina veterinaria e ingeniería agroindustrial, alimentos y afines, con el 11,8%, respectivamente; en el nivel de especialización, el NBC de ingeniería ambiental, sanitaria y afines, con el 56,8% del total de especialistas en el sector, es el de mayor participación en los programas afines; en maestría, biología, microbiología y afines, con 35,5%, matemáticas, estadísticas y afines, con 16,2%, ingeniería ambiental, sanitaria y afines, con el 14,5%,y agronomía, con el 11,3% del total de magísteres en el sector; finalmente, en doctorado, el NBC de química y afines, con el 45%, biología, microbiología y afines, con 31,3%, y agronomía, con el 16,1% del total de doctores en el sector, son los de mayor participación en los programas afines.
Con relación con los NBC de los graduados en cada una de las regiones, se observa en la región Amazonia que medicina veterinaria, con 32,4% regional, ingeniería agronómica, pecuaria y afines, con 23% regional, y biología, microbiología y afines, con el 14%, son los de mayor presencia. En la región Pacífica, ingeniería agroindustrial, alimentos y afines, con el 19,8% regional, seguido de ingeniería ambiental, sanitaria y afines, con el 19,1% regional; en la región Orinoquia, el núcleo de ingeniería agroindustrial, alimentos y afines, con el 28,2% regional, es el de mayor participación, seguido por medicina veterinaria, con el 27,7%; para la región Caribe, el núcleo de bacteriología es el de mayor participación, con el 25,7% regional, seguido de ingeniería agroindustrial, alimentos y afines, con el 18,5%, y biología, microbiología y afines, con el 12,4%; en la región Andina, ingeniería ambiental, sanitaria y afines tiene una participación del 19,5% regional, seguido de biología, microbiología y afines, con el 13,5%.
Es de resaltar el crecimiento y la participación de NBC de ingeniería ambiental, sanitaria y afines y de biología, microbiología y afines, mientras que NBC de mayor relevancia para el sector presenta un menor crecimiento y baja participación, como se evidencia con ingeniería agrícola, forestal y afines, con el 4,3% del total de graduados afines al sector a nivel nacional y con el 0,26% del total nacional; ingeniería agronómica, pecuaria y afines, con el 6,0% del total de graduados afines al sector a nivel nacional y con el 0,36% del total nacional; agronomía, con el 7,3% del total de graduados afines al sector a nivel nacional y con el 0,44% del total nacional; zootecnia, con el 6,9% del total de graduados afines al sector a nivel nacional y con el 0,46% del total nacional, y medicina veterinaria, con el 8,8% del total de graduados afines al sector a nivel nacional y con el 0,53% del total nacional, los cuales, considerando la gran proporción del país con vocación agropecuaria, representan una cantidad demasiado baja para satisfacer las necesidades de CTI que el país necesita en sus cadenas productivas. Se hace entonces necesario que las entidades que actualmente poseen oferta en estos NBC, continúen fomentando la formación en estas áreas, para lo que se requiere fortalecer los programas de formación existentes y aumentar la oferta en aquellos niveles y NBC donde se presenta escasez o inexistencia en el país, como por ejemplo, en programas de nivel de doctorado, que solo oferta el 3% del total para el sector, donde NBC como medicina veterinaria, ingeniería agrícola, forestal y afines solo registran un programa ofertado.
Así mismo se identifica a nivel regional que la región Andina, igual que en graduados, es la de mayor participación, con el 67,1% del total nacional, seguida de la región Pacífico, con el 14,2%. Bogotá sigue siendo el referente, con una participación del 34,9% regional y 23,4% nacional. Las regiones Insular y Amazonia son las de menor proporción de programas, con el 0,4% y 2,3% del total nacional, respectivamente; la región de la Orinoquia, por su parte, tiene
una participación nacional del 4,3%, sin embargo es de destacar que en esta región no hay oferta de programas de doctorado; finalmente, la región Caribe participa con el 11,7% nacional, siendo la formación universitaria, con el 31,2% del total regional, la de mayor oferta.
En lo que respecta con grupos de investigación, la región Andina concentra el 66,2% de los grupos afines al sector, seguida de la región Pacífica, con el 16,1%, y la Caribe, con 11,3%; de estas regiones, los departamentos de Bogotá, con 139 grupos; Antioquia, con 53; Valle del Cauca, con 39, y Cundinamarca, con 23, son las de mayor cantidad de grupos. Así mismo, la Universidad Nacional, con 92 grupos, es la que cuenta con el mayor número de grupos afines al sector, seguido de Corpoica, con 32, y la Universidad de Córdoba, con 16. Estos grupos trabajan principalmente en las áreas de manejo sanitario y fitosanitario, en manejo de cosecha, poscosecha y transformación, y en manejo ambiental y sostenibilidad; las cadenas de mayor cantidad de grupos son: frutales, con 177, láctea, con 162, hortalizas y carne bovina, con 154 cada una, y la cadena acuícola, con 129. Este panorama muestra una alta concentración de las capacidades del sector en tres departamentos, dos de la región Andina y uno de la Pacífica, presentado desafíos en fortalecer tanto los programas de formación en todos los niveles, como la creación y consolidación de grupos de investigación en las regiones Caribe, Insular, Amazonia y Orinoquia, las cuales representan un gran porcentaje del territorio nacional, con altas potencialidades para el sector, y no disponen de las capacidades en CTI necesarias para atender todas las necesidades de investigación presentes en cada una de ellas y aprovechar la riqueza natural con que cuentan; tal es el caso de la región insular, en la que la producción pesquera es un potencial de la región, mas sin embargo, no cuenta con ningún programa de formación enfocado a tal fin.
De igual forma, las instituciones identificadas como las de mayor oferta en programas de formación, tanto de pregrado como posgrado, son la Universidad de Antioquia y la Universidad Nacional de Colombia los principales oferentes de programas de formación profesional y de postgrado afines al sector; así mismo, el SENA es el tercer referente nacional en programas ofrecidos para el sector
con 80 programas, de los cuales el 66,2% corresponde a formación técnica profesional, y el restante, a formación tecnológica.
Estas instituciones son las llamadas a participar en las estrategias de aumento de graduados, programas y cobertura, así como en la generación de sinergias con instituciones de las regiones, que permitan su fortalecimiento y liderar procesos de articulación con el sector productivo, entre otras, con el fin de fortalecer y mejorar las capacidades del sector, dando cumplimiento a las diversas estrategias de gobierno, como las plasmadas en el PND 2010-2014, como la
de “promover una mayor participación en la educación técnica y tecnológica, y fortalecer la pertinencia de la educación y la enseñanza de competencias laborales específicas”.
Así mismo, las universidades regionales desempeñan un papel importante tanto en la formación de capital humano como en el desarrollo de las actividades de CTI en las regiones; no obstante, requieren de procesos de fortalecimiento tanto de sus programas de formación, como de los grupos que avalan. En esta vía, entidades como el MADR, Colciencias, Universidad Nacional, Universidad de
Antioquia, Universidad del Valle y SENA, entre otros, pueden desempeñar un
rol importante en el fortalecimiento de las capacidades regionales, mediante diferentes mecanismos de cooperación, como alianzas o convenios, los cuales pueden afianzar las universidades regionales, dinamizando la desconcentración de la oferta en el país, para dar cumplimiento al desarrollo de la agenda nacional y respuesta a las necesidades actuales del sector agroindustrial.
Así mismo, se debe mejorar la infraestructura física y tecnológica en las diferentes instituciones regionales, continuar y fortalecer las líneas de financiación a través del ICETEX y los fondos regionales orientados a los estudiantes de las zonas
marginales y fomentar la articulación de la educación media con la educación superior, como una estrategia que permite generar continuidad y acceso a la educación superior en las regiones del país.
Para esto se debe tener en cuenta lo demandado por el sector productivo, adicional a lo demandado por la agenda nacional en términos de CTI, las cuales requieren disciplinas básicas como agronomía y agricultura, horticultura, ciencia y tecnología de alimentos y ciencias veterinarias, entre otras, y disciplinas especializadas como fitomejoramiento y protección vegetal, ciencias del suelo, microbiología y biología marina, de aguas dulces y limnología.
En este sentido, la formación técnica y tecnológica juega un rol importante, y de acuerdo con lo planteado por el MADR (2012), debe estar orientada con
base en la demanda de los territorios, especialmente teniendo en cuenta la localización de la producción agrícola y pecuaria en zonas potenciales, en donde se requieren programas de formación en áreas como formulación de proyectos agropecuarios, salud animal y vegetal, manejo adecuado de suelos y agua (sostenibilidad ambiental), mecanización agrícola, manejo pos- cosecha (recolección, selección, clasificación, empaque, almacenamiento, etc.), acondicionamiento, transformación, procesamiento y conservación (agroindustria), gestión ambiental y manejo del riesgo, planificación territorial, incluyendo a nivel de finca (uso adecuado y eficiente de los recursos económicos, humanos y naturales), manejo de cultivos en ambientes controlados (tecnología de punta), servicios logísticos y de transporte, mercadeo (mercados
e instrumentos financieros), comercio exterior, biotecnología (manejo de instrumentos y técnicas de laboratorio, entre otras), aseguramiento de la calidad, tecnologías de la información y la comunicación, entre otros.
Igualmente, es necesario continuar con las estrategias del gobierno nacional para mejorar el acceso de la población a la educación superior, las cuales se deben articularse con los planes de desarrollo departamentales, con el fin de jalonar recursos provenientes de las regalías para este fin. Adicionalmente, es necesario aunar esfuerzos entre las instituciones formuladoras de políticas de formación, como el MEN y el MADR, para focalizar recursos y acciones a
implementar, que permitan definir instrumentos que promuevan la vinculación de profesionales en todos los niveles de formación, tanto en las áreas propias
del sector agropecuario como en las áreas del conocimiento que también
se requieren, con el fin de aumentar la capacidad del sector en el mediano y largo plazo. Por su parte, el MADR debe mantener sus estrategias de apoyo a
través de alianzas como las llevadas a cabo con el ICETEX, las cuales deberían
ampliarse a niveles de formación de posgrado, con el fin de generar un impacto favorable en el mediano plazo en las capacidades de CTI para el sector. Finalmente, es necesario definir una estrategia para la vinculación laboral y la remuneración, para la permanencia de la masa crítica formada al servicio del sector agropecuario.
B
iBliografía
Banco Mundial. (1995). Staff Appraisal Report Colombia: Agricultural Technology Development Project. Washington, D.C., EE.UU.: Banco Mundial. Recuperado el 10 de noviembre de 2012 del sitio web del Banco Mundial: http://www-wds. worldbank.org.
Banco Mundial. (1999). Colombia- Agriculture Technology Development Project.
Recuperado el 10 de noviembre de 2012del sitio web del Banco Mundial: http://www-wds.worldbank.org
Beintema, Nienke; Romano, Luis & Pardey, Philip. (2000). I&D Agropecuario en Colombia: política, inversiones y perfil institucional. Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias y Fondo Regional de Tecnología Agropecuaria, Washington, Estados Unidos.
Bueno, E. (2002). Indicadores de capital intelectual aplicados a la actividad investigadora y de gestión del conocimiento de las universidades y centros
públicos de investigación de la comunidad de Madrid. En: Modrego, A. (coord.):
Capital intelectual y producción científica. Madrid, pp. 19-70.
Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria, Corpoica. (2012).Informe anual 2011. Asamblea general de miembros activos Corpoica. Mosquera, Cundinamarca.
Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE. (2012). Valor agregado del PIB sector agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca. En:
Anexo estadístico de oferta-precios corrientes - Series sin desestacionalizar - III trimestre de 2012. Recuperado el 10 de febrero de 2013 del sitio web del DANE: http://www.dane.gov.co.
Decreto 2478 de 1999. (1999, 15 de diciembre). Diario Oficial No. 43.819 del 17 de diciembre de 1999. Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, MADR. “Por el cual se modifica la estructura del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y se dictan otras disposiciones”.
Decreto 3800 del 2006. (2006, 31 de octubre). Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, MADR. “Por el cual se reglamenta parcialmente la Ley 811 de 2003 modificatoria de la Ley 101 de 1993, sobre Organizaciones de cadenas en el sector agropecuario, pesquero, forestal y acuícola”.
Departamento Nacional de Planeación, DNP. (2005, 27 de junio). Documento Conpes 3360: Autorización a la nación para contratar empréstitos externos con la banca multilateral hasta por la suma de US $25 millones o su equivalente en otras monedas para financiar parcialmente el proyecto “Fortalecimiento de la educación técnica y tecnológica en Colombia”. Bogotá, D.C., Colombia:
Ministerio de Educación Nacional, Ministerio de Hacienda y Crédito Público. Recuperado el 10 de febrero de 2013 del sitio web del DNP: http://www.dnp. gov.co/
Departamento Nacional de Planeación, DNP, & Colciencias. (2006). Fundamentar el crecimiento y el desarrollo social en la ciencia, la tecnología y la innovación. 2019 Visión Colombia II Centenario. Bogotá, D.C., Colombia: DNP. ISBN 958- 8025-77-7
Departamento Nacional de Planeación, DNP. (2011-a). Crecimiento sostenible y competitividad. En DNP (Ed). Bases del Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014: Prosperidad para todos (pp. 58 – 258). Bogotá D.C., Colombia. Recuperado el 6 de octubre de 2012 del sitio web del DNP: http://www.dnp.gov.co/
Departamento Nacional de Planeación, DNP (2011-b). Bases de la Estrategia Nacional de Innovación-Colombia 2011-2014. Documento preliminar para discusión. Bogotá, 7 de septiembre de 2011.
Garay, Luis Jorge. (1992). Estrategia industrial e inserción internacional. Bogotá D.C., Colombia: Fescol. ISBN 958-9272-25-8.
Ley 607 del año 2000. (2000, 2 de agosto). Diario Oficial No. 44.113, de 3 de agosto de 2000. “Por medio de la cual se modifica la creación, funcionamiento y operación de las Unidades Municipales de Asistencia Técnica Agropecuaria, UMATA, y se reglamenta la asistencia técnica directa rural en consonancia con el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología”.
Ley 811 de 2003. (2003, 26 de junio). Diario Oficial, No. 45.236, de 2 de julio de 2003. “Por medio de la cual se modifica la Ley 101 de 1993, se crean las organizaciones de cadenas en el sector agropecuario, pesquero, forestal, acuícola, las Sociedades Agrarias de Transformación, SAT, y se dictan otras disposiciones”.
Ley 1286 de 2009. (2009, 23 de enero). Diario Oficial. No. 47.241, de 23 de enero de 2009. “Por la cual se modifica la Ley 29 de 1990, se transforma a Colciencias en Departamento Administrativo, se fortalece el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación en Colombia y se dictan otras disposiciones”.
Ley 1450 de 2011. (2011, 16 de junio). Diario Oficial No. 48.102 de 16 de junio de 2011. “Por la cual se expide el Plan Nacional de Desarrollo, 2010-2014”.
Ley 1530 de 2012. (2012, 17 de mayo). Diario Oficial No. 48.433 del 17 de mayo de 2012. “Por la cual se regula la organización y el funcionamiento del Sistema General de Regalías”.
Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, MADR. (2012, noviembre). Áreas
Estratégicas de Formación para el Desarrollo del Agro. Presentación en el foro
Gestión de la educación superior en el sector agropecuario. Bogotá, Colombia. Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, MADR. (2009-b). Memorias 2008-2009.
Recuperado el 10 de octubre de 2012 del sitio web del MADR: http://www. minagricultura.gov.co/
Ministerio de Educación Nacional, MEN. (2010). Revolución educativa 2002-2010.
Acciones y lecciones. Ministerio de Educación Nacional. Bogotá, Colombia, Julio de 2010, ISBN: 978-958-691-391-1. Recuperado el 10 de febrero de 2013 del sitio web del Ministerio de Educación Nacional: http://www.mineducacion.gov.co/
Ministerio de Educación Nacional, MEN, e ICFES. (2001). Bases para una política de Estado en materia de educación superior.
Ministerio de Educación Nacional, MEN. (s.f.-a). Fortalecimiento de la educación técnica profesional y tecnológica (TyT). Presentación. Recuperado el 6 de febrero de 2013