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–¿Hay una celebración porque ya tienen nueva autoridad? –Ajá, con la banda, con cuetes y el Himno Nacional; uno para el agente propietario separado, también para el agente suplente… y otro… para el alcalde y toda su gente…

Juan Peña El logro de una meta o un propósito siempre es motivo de celebración, no obstante, no necesariamente conlleva la fiesta, como comunidad también se han generado otras formas de manifestar que se ha culminado un proceso o un evento que tiene incidencia en el transitar de la comunidad en el tiempo; es el caso de la elección del agente municipal.

En ÑNgúu, la autoridad municipal es vital en su funcionamiento en tanto comunidad, ello se debe a que tiene diversas responsabilidades civiles, desde el Registro Civil, que implica trámites de nacimientos, matrimonios y decesos; aplicación de la justicia; organización comunitaria para trámites sobre los pro- gramas gubernamentales asistenciales, hasta la gestoría para lograr apoyos ofi- ciales para la construcción de aulas escolares o caminos; así como la dotación de infraestructura, material para el servicio de agua entubada, drenaje y más; inclusive la parte religiosa, es decir, en diversos aspectos del funcionamiento comunitario es imprescindible la autoridad.

Por ello, la elección de las autoridades municipales tiene que ser en una Junta Comunal, desde su experiencia democrática ancestral, siempre siguien- do un proceso, como lo enuncia Juan Peña:

…se eligen cuatro representantes de la casilla y ya ahí sacan un presidente, secretario y dos escrutadores (…) cuando eligen al agente municipal (…) el que saca el mayor número de votos lo nombran como agente propietario, el que tiene menos votos lo dejan como suplente, entre menos número de votos, lo van acomodando, y así van sacando los demás cargos, del Comité de Obras, todo eso… así van sacando los cargos181 y ordenando…(Entrevista, 03/02/11).

De acuerdo con lo que relata Juan Peña, este sistema de elección se le cono- ce como de opción múltiple con votación nominal abierta, en donde las abs- tenciones no existen, ahí, el comunero se hace responsable de lo que sucede en su comunidad; así describe Silverio el proceso:

…ya está compuesto el órgano, entonces (…) se acomodan y empiezan a pasar lista, ¿no?, así le van anotando, porque aquél que no vota, no le ano- tan tequio… porque la gente se mal acostumbra a no entender que debe elegir a sus autoridades (…), pero que traiga su boleta, es una votación democrática, yo no sé por quién votó, quién le gustó o quién cree él que vaya a ser su autoridad… (Entrevista, 19/04/10).

Así, la asamblea cumple una de sus funciones para propiciar la participa- ción de la comunidad en el proceso de construcción de su autogobierno, ahí no interviene ninguna instancia gubernamental ajena; tampoco se constituye

181 En la elección de representantes comunitarios, sindicales o de una organización popu-

lar, en diversos lugares del estado de Oaxaca, se ha generalizado la forma de elección que es la nombrada como “opción múltiple”; esta consiste en que en la asamblea se proponen varios candidatos a la vez, existen dos modalidades: abierta y cerrada; la cerrada limita el número de participantes a una determinada cantidad; la abierta es hasta que se acaben las propuestas; se acuerda en el número de votos a emitir y generalmente es nominal, esto es sancionado por la asamblea; el voto nominal implica que tiene que ser bajo orden de lista que el votante elige por quiénes votar; al final de la votación, se hace la contabilidad final a la vista de todos y se distribuyen los cargos; al que tuvo el mayor número de votos se le otorga en cargo de más alta responsabilidad; al que sigue en número de votos, el siguiente cargo y así sucesivamente.

un órgano de tipo electoral que dure más allá de la fecha de elección, o que re- quiera de todo un proceso de validación de las estructuras de poder externas. Es ahí donde opera uno de los aspectos –ya abordado en el capítulo I– de lo que se nombra como comunidad: la capacidad instituyente.

Y para refrendar su decisión, la comunidad ha generado también su pro- pio ritual cívico, evento con el cual se informa que una nueva autoridad ha sido electa y que asumirá la responsabilidad de coadyuvar a su funcionamien- to y mejora continua. El ritual (Turner, 1995: 3) es un proceso muy sencillo pero cargado de significatividad, puesto que hay un símbolo nacional que lo acompaña; así lo detalla Juan Peña:

R.: …ya terminando eso… hasta la noche dicen quién es el mero autori- dad, pero eso lo terminan ya tarde, el aviso lo dan como a las ocho de la noche, ocho y media de la noche…

Ent.: ¿Cómo se avisa?

R.: Por medio del aparato de sonido anuncian (…) como asamblea se juntan unas personas en el centro, ya no van muchos, la que está presente es la banda municipal y todo el cabildo, lo hacen más o menos por el 15 o 20 de noviembre.

Ent.: ¿Hay una celebración de que ya tienen nueva autoridad?

R.: Ajá, con la banda, con cuetes y el Himno Nacional; uno para el agente propietario separado, también para el agente suplente… y otro Himno Nacional… para el alcalde y con toda su gente, el tesorero y todo eso, y de ahí se acaba… (Entrevista, 03/02/11).

La elección de las autoridades del año próximo en ÑNgúu integra ciertos elementos que le dan un sentido ritual; está el comité electoral como máxima autoridad del proceso; la quema de cohetones, que es el aviso a la comuni- dad en tono festivo de la culminación de un proceso; el reconocimiento de la confianza a la nueva autoridad electa y el otorgamiento de la responsabilidad que ello conlleva, aunado a la ejecución del Himno Nacional Mexicano como símbolo de la pertenencia identitaria a nivel macro, o a una “habitación-ho-

gar grande”. Mediante este ritual, la comunidad de ÑNgúu refrenda la capa- cidad comunitaria para el autogobierno; todo ello implica que un proceso asambleario y sus resultados son trascendentes para la vida comunitaria.

La comunalidad en la fiesta y en el dolor

El tejido intracomunitario es una construcción que tiene múltiples interrela- ciones, los vasos comunicantes permiten el flujo de información, de afectos, y por consiguiente, el fortalecimiento de los vínculos familiares e intrafamilia- res, tanto en las familias nucleares, patriarcales, como en las extendidas.

Así, por ejemplo, un comunero platica sobre la forma de relacionarse con su familia y los vecinos:

Bartolomé afirma que ha acostumbrado a sus familiares que se ayuden mu- tuamente, que en los momentos en que no es posible realizar una actividad debido a la complicación y fuerza que se requiere, por ejemplo en la matanza de un puerco muy grande, como el de ayer, se ayudan entre sí; ayer requirió del apoyo de su hermano, le avisó también a un vecino y ellos acudieron; siempre le han hecho así, ya habrá el momento para la mano vuelta (Diario de campo, 19/01/09).

Esto se confirma con lo que el director de la Telesecundaria comenta: “Acá la gente es solidaria cuando tienen algún evento social... una fiesta, algo fa- miliar... se ayuda la gente: ¿va a matar un puerco? Bueno... te echo la mano; llega la gente a ayudar sin que le estés pagando...” (Entrevista, 09/01/09). Todo ello contribuye a mantener y fortalecer sus nexos familiares y parentales de segundo grado, así como la unión vecinal.

Si la alegría es motivo para reunirse familiarmente o de manera comunita- ria, el dolor también tiene su momento comunalitario; es decir, un momento de ayuda, de apoyo mutuo, el que puede ser en especie. Dice la esposa de don Chico: “Primero hay que llevar veladoras, si tenemos flor, un poco de maíz, frijol, sal, azúcar o a ver qué, así uno… como ya es costumbre, ya saben qué cosa llevan a la casa del muerto…” (Entrevista, 14/03/10). El dolor convoca a

que todos ayuden a superar las necesidades materiales, pero también afecti- vas, la ausencia de una persona es un vacío que queda en la comunidad, es un miembro que deja una historia que forma parte del entramado común que da colorido a la identidad de ÑNgúu.

Cuando se cruza el umbral entre la vida y la muerte, se va una experiencia, un conocimiento, una perspectiva de mundo, nos abandona una mano y un corazón que aporta, trenza y da cuerpo a los vínculos…

Un difuntito también que hace que murió, iba a castrar, juntaron a unas personas para ir a castrar a ese toro, ¿no? Entonces le dijimos que cuánto le íbamos a pagar… decía: yo no quiero dinero, el dinero no es nada… confianza es lo que quiero con ustedes (Entrevista, 14/03/10).

Por eso, los descendientes ahora reciben de vuelta ese aporte: “Y hora poco se murió el pobre… entonces nos obligamos de ir a enterrarlo… mi viejo fue a hacerle la caja” (Entrevista, 14/03/10). Se está con el otro porque comparte lo que sabe y puede hacer, se está ahí para acompañar, se está para contribuir, estando con el otro se puede ser; el estar permite fortalecer los nexos, sentido y necesidad de la presencia de los otros. Sólo se puede ser cuando se logra estar interactuando con los otros, comprometiéndose con el sentido y la intención que fortalece el te- jido comunitario. Don Chico, entre otras habilidades, elabora féretros de madera, algo que de manera voluntaria pone al servicio de la familia doliente:

Eso… del compromiso, todo lo que he ido a hacer es voluntad, donde uno va, unos le dicen cuánto va a ser por su trabajo, les digo que no cobro, no cobro porque yo tengo que morirme, cuando me muera, entonces si me visitan, y vivimos aquí en el pueblo. Yo sé hacer cajas, un día me voy a mo- rir y… se acuerdan de favores, aunque yo ya no vivo, pero vive mi hijo… ¡Quién no se va a acordar de uno cuando muera…! (Entrevista, 14/03/10). Entonces, el dolor convoca a quienes compartieron con quien se fue, para estar con él o ella en los últimos momentos de su presencia física; también

evoca ese conocer, hacer y ser que empieza a dejar de estar. Por eso en ÑNgúu, en todosantos se necesita visitar a los altares de cada casa, porque quien se marchó dejó su huella, una marca que puede ser la guía para otro, un camino para recrear experiencias necesarias para que la comunidad mantenga la unidad de sentido.

J. El trabajo de la comunidad/pueblo, la junta y la fiesta; su función

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