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4.4 Measuring Responsiveness through FOI Requests

4.4.2 Coding Procedure

a.- La escuela es para pensar.

Como la economía se sustenta cada vez más en el conocimiento, la Era del Conocimiento exige que la escuela (Inicial, Primaria, Secundaria, Superior) enseñe a pensar a los alumnos. Por eso, como nunca se colocan en primer plano las teorías de Piaget y Vygotsky , clásicos que se dedicaron a estudiar los procesos del pensamiento en las diversas etapas de la vida del ser humano y que, por lo mismo, se convierten en la base de la educación a impulsar hoy en día. Hemos señalado que cada vez es más generalizada la idea de que el ‘conocimiento de punta’ que poseen las personas en su cerebro ,es más productivo y rentable que la misma tierra o fuerza de las máquinas ”( Flórez, 1994: 266 ); de que en esta era que el mundo empieza a vivir pasa a primer plano la creación y recreación del conocimiento, riqueza que, a diferencia de los medios de producción industriales , todos los seres humanos poseemos y podemos producirlo/reproducirlo en nuestra “gran fábrica” que es el cerebro humano. Y que la educación puede potenciarla a escala ampliada, como

dirían los economistas, a condición de que ella tenga como centro el desarrollo del pensamiento. Y como uno de sus ejes pedagógicos fundamentales a la creatividad. Por esta razón la educación en esta nueva era se eleva a un plano privilegiado, pues la materia prima con la cual trabaja es el conocimiento.

Hoy que la globalización es una tendencia dentro de la cual nos vemos envueltos, querámoslo o no, por la infinidad de información de la cual va acompañada ,corriendo el riesgo de quedar aplastados por ella y seguir siendo sólo consumidores , se hace más necesario que la escuela la enfrente procesándola, recreándola y también creando lo nuestro. No queda otra alternativa si queremos salir airosos en esta nueva situación que nos coloca la historia. Y eso implica producir una revolución en la educación para empezar a seguir un camino propio, aunque sin desligarnos del contexto mundial. Sin suscribir su concepción general acrítica, es importante lo que Martiniano Román Pérez sostiene: la materia prima de la globalización es el conocimiento y que ésta “… se convierte de hecho en el escenario de la revolución del conocimiento” (2004: 33). Como consecuencia, plantea la necesidad de refundar la escuela desde el aula, una idea plausible que compartimos y que recorre de principio a fin la tesis, sin embargo, se queda corto. Desde nuestra perspectiva, hay que revolucionarla desde el conjunto del sistema para llegar al aula y revolucionarla desde el aula para llegar al conjunto del sistema. Por ambos procesos hay que trajinar. La historia así enseña.

b.- La ciencia, la tecnología y los postmodernos

La ciencia y la tecnología está en la base del desarrollo económico y social, sin embargo el arte y la religión van cobrando importancia.La ciencia, que había estado subordinada, arrinconada en el medioevo, pasó en el mundo moderno a ser la gran esperanza de la humanidad: el grito de guerra ¡pienso, luego existo! de Descartes y la duda descartiana que había de resolverse metódicamente, racionalmente, es expresión de la importancia que adquirió la ciencia en la época moderna que se iniciaba. A partir de ella el ser humano tiene una concepción objetiva del mundo, una concepción plena de certezas, de verdades.

Han pasado varios siglos y hoy la perspectiva postmoderna la ha puesto en discusión:

b.1.- Los postmodernos consideran que la ciencia, el arte y la religión tienen la misma importancia, están al mismo nivel en cuanto conocimiento. En los últimos tiempos la creencia de que es posible transformar la naturaleza y lograr el progreso social mediante el desarrollo sistemático del conocimiento científico y tecnológico, y su aplicación racional a la vida económica y social está siendo cuestionada. Y los límites y las diferencias entre ciencia, arte y religión son más tenues, menos precisos, según los postmodernos cada una de ellas expresa diferentes y relativos tipos de verdad. Desde este punto de vista la ciencia va dejando de ser la más importante esperanza de la humanidad , las verdades a las que llega se ponen en discusión tan rápidamente que se las niega , va dejando de ser la madre de la verdad , de las certezas y entramos al mundo de la incertidumbre . La ciencia ya no aparece capaz de mostrarnos cómo vivir, al menos con cierta certeza o estabilidad. En las sociedades postmodernas, la duda está en todas

partes, la tradición se muestra en retirada y las certezas moral y científica han perdido su credibilidad. Pero no es la duda descartiana y su método, sino la Heissembergiana y el método del todo vale de Feyerabend los que penetran más profundamente a la verdad misma, a la ciencia tal como se la conoce en el mundo moderno.

Morín, sin ser un postmoderno, resalta que uno de los saberes que la escuela debería tener en cuenta es “Enfrentar las incertidumbres. Las ciencias nos han hecho adquirir muchas certezas, pero de la misma manera nos han revelado, en el siglo XX, innumerables campos de incertidumbre. La educación debería de comprender la enseñanza de la incertidumbres que han aparecido en las ciencias físicas (microfísica, termodinámica, cosmología), en las ciencias de la evolución biológica y en las ciencias históricas” (Morín, 1999: 3).

b.2.- Con influencia en los medios académicos, se pone en cuestión los principios universales en el pensar, comunicar y el actuar y ocupa un primer plano lo local-regional, las finalidades diversas. A la verdad se la vaporiza cuando no se la relativiza. Se discute la validez de las leyes que expresan objetivamente el movimiento de la realidad, especialmente la social. La investigación científica que generaliza a partir de muestras determinadas estadísticamente se la cuestiona duramente y en las ciencias sociales emergen diversas formas de investigación alternativa, la cualitativa (fenomenológica, investigación acción, etnográfica, etc.). Interesa conocer lo local-regional, incluso lo personal, se contextualiza el proceso de investigación y se reniega del método científico, de las grandes teorías, de los grandes relatos.

No obstante lo señalado por los postmodernos, las ciencias siguen arribando a leyes como expresiones del conocimiento que se tiene

de la realidad hasta estos momentos. Filósofos y lógicos asumen la teoría de la verdad, aunque no existe un solo punto de vista En la lógica, Tarski (1969) es un hito fundamental que avanza más allá de la teoría clásica de Aristóteles (La verdad es decir lo que es, es y lo que no es, no es). Y en la filosofía Mario Bunge, a contrapelo de Kuhn y Feyerabend, que consideran que no hay criterios objetivos de verdad, sostiene que sí los hay: “Hace falta tanto la coherencia interna como la adecuación. …Obviamente, si una teoría es contradictoria, no puede representar adecuadamente la realidad. Sin embargo, se debe tener en cuenta que hay dos tipos de verdades totalmente diferentes. Para la formal, la matemática, lo único que se pide es coherencia. En el caso de la verdad de hecho, se pide concordancia o armonía con la realidad” (Bunge, 1997:224). Popper, por su lado, sostiene la tesis de la mejor aproximación a la verdad: por más que una teoría haya sido falsada rigurosamente y haya logrado pasar el examen de la comunidad científica lo que se ha hecho es llegar a una “mejor aproximación a la verdad” en un determinado momento de la historia...hasta su refutación por otra. Los materialistas dialécticos caminan en similar dirección.

c.- La revolución científica tecnológica

c.1. La biotecnología

La ciencia y la tecnología se desarrollan como nunca antes y en la realidad generando siempre esperanzas, a despecho de los postmodernos. La biotecnología, ciencia aplicada a los procesos biológicos con el objetivo de producir mejoras en las especies vegetales y animales domésticos, es la disciplina más de punta en el mundo actual,

especialmente la ingeniería genética. La producción de alimentos vegetales y animales y la salud adquieren nuevas posibilidades de potenciación a partir de ella (Peña, 2002).

Desde esta perspectiva, la biodiversidad en especies y ecosistemas cobra una importancia fundamental para los pueblos que la han sabido mantener a lo largo de la historia, como el nuestro, a condición de de que lo articulen a la producción del conocimiento y sepan aprovechar la riqueza genética que ella encierra. La biodiversidad del mundo andino amazónico, resultado de las características morfológicas, climáticas y del esfuerzo de sus gentes nativas, ha dado lugar a uno de los más formidables bancos biológicos del planeta, no aprovechado todavía por nosotros y que hoy la biotecnología lo requiere para poder desarrollarse en el mundo, pues su materia prima esencial es la biodiversidad y la riqueza genética que contiene.

Según los estudiosos de esta temática, tenemos posibilidades de una de las agriculturas más ricas del planeta si sabemos actuar sobre las condiciones geográficas del país y de desarrollar una biotecnología capaz de explotar esa riqueza genética y de generar aplicaciones en la producción agrícola y de alimentos , dentro de una concepción ecológica limpia y sostenible.

c.2. La informática y cibernética.

Formando parte de esta revolución, en la era del conocimiento se potencia la informática/cibernética (computación, multimedia, internet y robótica) como una tecnología fundamental e imprescindible para la conservación y creación/recreación de los conocimientos. Ella se convierte en el nuevo lenguaje del mundo moderno, en el que la escuela está obligada a educar debido a las

transformaciones que está produciendo en la educación y por el papel que puede cumplir en nuestro país. Las investigaciones reportan que la presencia de la informática/cibernética causa estragos en la educación, a más velocidad y profundidad que otros, cuando se los deja de cuenta propia de los niños y jóvenes en el hogar o fuera de él. Pero también se reportan muchas investigaciones señalando que contribuyen decisivamente en la formación de los estudiantes cuando están integradas o se supeditan a un modelo pedagógico/curricular, elemento central de un Proyecto Educativo Institucional.

Su potencialidad está ya estudiada: se aprende más en menos tiempo y con menor costo y mejora el rendimiento de los estudiantes, como afirman Lewis Perelman, y Samson(Poole,2001: 17 y 310) luego de analizar muchas investigaciones.

Por su importancia en el momento actual para la escuela, lo desarrollaremos en un apartado especial, así como por constituir en nuestro modelo pedagógico/curricular el soporte teórico tecnológico central

d.- El trabajo en el mundo moderno

La Era del Conocimiento y la revolución informática/cibernética coloca al mundo del trabajo dentro de la escuela, a un trabajo moderno que utiliza a los símbolos y al conocimiento como su materia prima fundamental. En esta dirección, Toffler y los hermanos de Zubiría sostienen que el mundo moderno requiere de trabajadores del conocimiento, de analistas simbólicos, que son los que se encargan de “analizar, procesar y producir símbolos. Estos símbolos pueden ser cifras (analistas financieros), leyes (abogados), películas (guionistas y directores), programas computarizados (programadores de sistemas),

novelas (novelistas)...” (De Zubiría, 1998:14-15) en oposición a los rutinarios (que realizan tareas repetitivas, mecánicas, como colocar tornillos, colocar ladrillos, coser, etc. ) y de servicios tradicionales( que superabundan, como los domésticos, limpieza, etc. ). Los primeros son los que dan valor agregado a los productos debido a que cristalizan en ellos mayor intensidad de inteligencia y creatividad, por lo mismo los más demandados y escasos. Los segundos son los más abundantes, los menos demandados y los que dan menos valor agregado a los productos porque cristalizan menor intensidad de inteligencia y creatividad.

La escuela, desde esta perspectiva, se presenta como un espacio especial para materializar un viejo sueño: articular educación- trabajo, que hoy depende de lo que ella haga. Y educar para que los estudiantes se desarrollen adecuadamente en este mundo moderno.

e.- La generalización de los estándares educativos internacionales y de la educación universitaria

Los padres de familia –los estudiantes también- , cualquiera sea su ubicación socioeconómica, de manera general, desean que la educación de sus hijos se corone con la profesionalización vía las universidades, especialmente los que forman parte de los centros educativos particulares. De este modo se va produciendo la generalización de la presencia de los estudiantes en las universidades, que en nuestro país han adquirido un explosivo crecimiento. Este hecho es una variable a tener en cuenta cuando se organiza el proceso enseñanza-aprendizaje, aunque no como el objetivo central del trabajo pedagógico en los centros educativos, pues él tiene que ir mucho más allá: formar las bases de seres humanos capaces de crear ciencia, tecnología, humanidades (arte, etc.) para el desarrollo regional y nacional,

sustentado en valores morales y sociales que cada vez hagan más humanos a los niños y adolescentes. Por otro lado, la educación se planetariza cada vez más y es evaluada según determinados estándares internacionales, como lo hacen las pruebas PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos)(OCDE, 2003 y 2006)I. Sólo como parte de estos procesos que ya se viven en nuestro país, es una necesidad formar estudiantes de primera línea según esos estándares académicos internacionales para estar en condiciones de ser admitidos en las universidades más exigentes del país y del mundo y de desarrollar en ellas un trabajo de alto nivel.

Junto a estos se desarrolla una tendencia, especialmente en los países asiáticos, de dedicar 2000 horas o más de estudio al año, frente a las apenas 1260 programadas en nuestro país para Secundaria, pero que en la realidad son menores a mil horas pedagógicas de 45 minutos. La educación es también una cuestión de tiempo. Partimos de una idea muy simple, pero muy cierta: si se mantienen constantes el resto de condiciones, a mayor tiempo de estudio, mayor aprendizaje. Lamentablemente nuestro sistema educativo a partir de la década del 70 disminuye radicalmente la cantidad de horas dedicadas al estudio en todos los niveles sin ningún argumento pedagógico y sólo por motivaciones económicas. En secundaria, antes de la década del 70 se trabajaba mañana y tarde hasta el sábado por la mañana. Hoy sólo se trabaja en un sólo turno y sin utilizar el sábado.

Como está demostrado que la reducción del tiempo dedicado a la educación es uno de los factores que a precipitado la crisis del sistema, es preocupación del Ministerio de Educación ampliar el tiempo, sin embargo no lo puede hacer por la falta de convicción sobre la importancia de la educación. Y la única posibilidad que tiene, por ahora, es empezar desde marzo, con lo que se ganaría alrededor de 100

horas y si a esto le sumamos la hora diaria a la semana que se ha aumentado en secundaria , se llegaría a alrededor de 280 horas más al año, aún muy insuficiente.