7.3 Existence of low-degree polynomial
7.3.3 Coding-theory techniques to estimate probability
Immanuel Wallerstein es sociólogo e historiador estadounidense. Tuvo un temprano interés en el movimiento anti-colonial en la India, asistió a la Universidad de Columbia, donde obtuvo un doctorado en 1959; posteriormente enseñó hasta 1971, cuando se convirtió en profesor de sociología en la Universidad de McGill (Canadá).
En términos gruesos, se puede decir que Wallerstein sigue las pistas de Fernand Braudel y de la Escuela de los Annales, ha desarrollado lo que se conoce como una lectura heterodoxa del marxismo. Dicha lectura podría ser mejor pensada en términos de una lectura o compresión sistémica, además, se ha visto influenciado por la teoría de las “estructuras disipativas” de Ilya Prigogine. Al respecto, de esto ultimo, se sabe que desde 1980, Wallerstein fue influenciado por el químico Premio Nobel Ilya Prigogine, de quien interpretó el análisis de los procesos físicos de Prigogine, esto le permitió comprender que el sistema mundial había entrado en "bifurcación" o crisis estructural. Asimismo, basándose tanto en Braudel y
Prigogine sugiere, en términos epistemológicos que es necesario reunificar el conocimiento y superar las divisiones entre ciencias sociales e história así como entre ciencia y filosofía.
Explicando en parte sus influencias, Wallerstein, en un texto titulado “The
development of an intellectual position”, reconoce que posee una deuda intelectual
con Marx, Freud, Schumpeter y Karl Polanyi, además de aquellos que han tenido impacto en su línea argumentativa como Frantz Fanon, Fernand Braudel e Ilya Prigogine. Para él, Fanon representa la aguda insistencia por las personas que están en los márgenes del sistema-mundo moderno, aquellos que poseen una voz y una visión, más allá un mero reclamo de justicia que el investigador de tomar en cuenta; asimismo, Braudel, le permitió tomar conciencia de la importancia de la estructura social del tiempo y el espacio, pero sobre todo, el enfoque de la escuela de los
Annales le permite hacer vale el holismo por encima del “pensamiento sectorial”
que está anclando en la economía, para subrayar el papel importante de la larga duración que el mismo Braudel defendía frente a los episódico. Por otro lado, Prigogine le permitió enfrentar el hecho de que estamos implicados en un mundo sin certezas (Wallerstein I. , 2000).
Wallerstein inició como un experto en asuntos post-coloniales africanos. Incluso él mismo ha narrado que el 6 de marzo de 1957 fue testigo de cómo la famosa colonia británica de Gold Coast logró su independencia, desde entonces conocida como el Estado independiente de Ghana. Es importante subrayar este hecho puesto que fue la primera colonia que logró su independencia en la llamada África Subsahariana. Wallerstein fue testigo de la independencia de Ghana y fue “testigo del gran entusiasmo y calidad de los festejos, así como del optimismo general que sintió Ghana y el resto del continente respecto del futuro de África”, esto provocó la independencia de Ghana en 1958, luego Guinea en 1958 y una cascada de independencias en 1960, en total, aquel año se produjo la independencia en dieciséis países (Wallerstein I. , 20/05/2007).
Esta experiencia le imprimió una visión de las cosas, pero sobre todo pudo experimentar la complejidad de procesos sociales, el sistema de fuerzas a nivel nacional e internacional y el peso de la densidad histórica. Aunque Wallerstein se había alejado de África como el lugar de trabajo empírico, él señala que “doy crédito a mis estudios africanos por abrirme los ojos, tanto a las cuestiones políticas que queman en el mundo contemporáneo y a los problemas académicos, así como a la forma de analizar la historia del sistema-mundo moderno. Fue África responsable de deshacer las partes más sofocantes de mi herencia educativa.” (Wallerstein I. , 2000). Aquí, hay destacar que Wallerstein fue influenciado por Braudel y ambos en momentos diferentes tuvieron un conjunto de experiencias en ámbitos coloniales, en el caso de Braudel fue Argelia y en el caso de Wallerstein fue Ghana.
Wallerstein en Nueva York había tomado clases con Wright Mills, luego conduce un equipo voluntario de investigadores, producto de este trabajo publicó “The road
to independence: Ghana and the Ivory Coast” (1964) donde enfatiza la importancia
de comprender la historia de africana para comprender las interacciones contemporáneas. Tras su regreso a la Universidad de Columbia, fue parte del movimiento estudiantil contra la guerra de Vietnam. Wallerstein se había familiarizado con la escuela de los “Annales” y junto a Terence Hopkins, fundaron el Centro Fernando Braudel para el Estudio de Economías, Sistemas Históricos y Civilización. (MCGEE & WARMS, 2013).
A partir de 1976, se desempeñó como profesor de sociología en la Universidad de Binghamton (SUNY) hasta su retiro en 1999. Wallerstein ocupó diversos puestos como profesor visitante en diferentes universidades alrededor del mundo y actualmente viene recibiendo múltiples títulos honoríficos. Este investigador ha expandido el concepto de “economía-mundo capitalista”, con el propósito de analizar el capitalismo como unidad con una perspectiva histórica, con una estructura a partir de un centro, periferias y semiperiferias como partes de un único sistema mundial.
Wallerstein ha producido muchísimas contribuciones valiosas para las ciencias sociales. Su liderazgo en la famosa Comisión Gulbenkian para la restauración de las ciencias sociales, entregó una reflexión importante sobre el presente y el posible futuro de las ciencias sociales, sobre la separación entre las disciplinas y la necesidad de reconfigurar la estructura que favorece la parcelación de las ciencias sociales, enfatizando sobre todo la importancia de los estudios multidisciplinarios. (Wallerstein I. , 1996)
Siguiendo en parte las contribuciones de Braudel, la propuesta de la categoría de sistema-mundo de Wallerstein, llama la atención no sobre sistemas, economías o imperios por separado, sino que justamente, los sistemas y las economías como un “mundo”, por lo tanto, este podría ser definido como espacio-temporal que atraviesa múltiples unidades políticas y culturales, una espacie de zona integrada de actividades e instituciones que responden a reglas sistémicas. En otros términos, Wallerstein desarrolla el “análisis de los sistemas-mundo”, como una directriz teórico-metodológica alternativa a las maneras como se configuró la investigación y la institucionalización de la producción de conocimiento en las ciencias sociales desde su concepción a mediados el siglo XIX hasta nuestros días (Wallerstein I. , 2002, p. 83).
Aquí Wallerstein es enfático al señalar que su propuesta analítica de los sistemas- mundo busca ser una reacción contestataria –recordemos que él participó en el movimiento estudiantil y en el movimiento contra la guerra de Vietnam- por lo tanto “el análisis de los sistemas-mundo no es una teoría, sino una protesta contra los problemas desatendidos y epistemologías engañosas” (Wallerstein I. , 2000). La propuesta de Wallerstein, busca que este modelo permita construir una ciencia social que permita pensar en la acción y la transformación, sobre la base de una ética anclada profundamente en la cultura y no en universales categóricos. En eso sentido podemos recoger las propias palabras de Wallerstein, quien señala que:
“El análisis de los sistemas-mundo surgió como una protesta moral y, en su sentido más amplio, como una protesta política; sin embargo, dicho análisis desafía el método de investigación prevaleciente de afirmaciones científicas, es decir, partiendo de las afirmaciones relacionadas con las posibilidades de conocimiento sistemático sobre la realidad social.” (Wallerstein I. , 1999, p. 257)
“El análisis de los sistemas-mundo es un llamado a construir una ciencia social histórica a la que no incomoden las incertidumbres de la transición, que contribuya a la transformación del mundo al iluminar las opciones sin recurrir a la muleta de creer en el triunfo inevitable del bien. El análisis de los sistemas-mundo es un llamado a abrir las 'persianas que nos impiden explorar muchos terrenos del mundo real. Dicho análisis no es un paradigma de las ciencias sociales históricas, es un llamado a un debate sobre el paradigma. (Wallerstein I. , 1999, p. 277)
Por otro lado, Wallerstein sugiere que viene hablando de la globalización desde antes que fuera inventado, no como algo nuevo, sino como elemento básico del sistema-mundo. La comprensión del sistema-mundo exige un ejercicio donde se entrelazan los típicos compartimentos de las ciencias sociales, cada uno afecta al otro; por lo tanto, insistir en estos estancos o compartimentos como tales, no hace sino obstaculizar la comprensión del mundo, puesto que la realidad social está en estrecha interdependencia con aquella que él llama sistema-mundo.
El sistema-mundo está constituido por un conjunto de elementos que en sí mismos constituyen un “mundo” como sistema de interpelaciones e interdependencia. Dicho sistema-mundo contiene un conjunto de instituciones como Estados, sistemas interestatales, compañías de producción, marcas, clases, grupos de identificación de todo tipo; todas estas instituciones forman una matriz que da la posibilidad de operar al mismo tiempo que alberga contradicciones. Este sistema- mundo es histórico y posee sus orígenes, por lo tanto es una creación social o desde otra perspectiva una construcción social. Susceptible en cierto sentido a un balance
ético sobre sus consecuencias para la justicia o la desigualdad social (Wallerstein I. , 2005, pp. 10-12). En el texto de Wallerstein “El futuro de la civilización
capitalista” señala que su lectura de los pasados 500 años lo lleva a dudar sobre el
hecho de que el sistema mundo moderno sea una instancia de progreso moral sustancial, puesto que considera que es más una instancia de regresión moral. (Wallerstein I. , 1997) (Wallerstein I. , 1999).
El análisis del sistema-mundo nace a partir de criticas previas, por lo tanto, no surge como algo puramente nuevo, sino como producto de un punto de inflexión, de cierta manera, de un quiebre. Wallerstein subraya que la historia del surgimiento del análisis de sistemas-mundo está relacionado con la historia del sistema-mundo moderno y las estructuras de saber que estuvieron presente por casi dos siglos. En el sistema-mundo podemos apreciar el imperativo de acumulación de capital que estimuló una serie de cambios a nivel tecnológico y una redefinición de las formas de saber. Esto último como una consecuencia de la necesidad de saber cómo sabemos y debatir acerca de cómo debemos saber. (Wallerstein I. , 2005). Es por demás útil rastrear los comienzos de esta historia particular no en los años setenta sino a mediados del siglo XVIII. La economía-mundo capitalista había existido ya por espacio de dos siglos. El imperativo de la incesante acumulación de capital había generado una necesidad de cambio tecnológico constante y una constante expansión de las fronteras (geográficas, psicológicas, intelectuales, científicas). El análisis de los sistemas-mundo responde a la preocupación por encontrar una
nueva coherencia, combina así, las preocupaciones por la unidad de análisis, las temporalidades sociales y las barreras en las ciencias sociales. Wallerstein construye la perspectiva del sistema-mundo, con el objetivo de revelar un “proceso” en términos de una unidad que combina la temporalidad y el espacio.
Wallerstein (1999, 1994, 1983) sugiere que la unidad de análisis no debe ser el Estado-nación o la sociedad nacional, sino el sistema-mundo en su conjunto, ahí encontramos una economía-mundo capitalista que puede ser pensada en términos de un sistema; por lo tanto para Wallerstein (1998) “La economía-mundo capitalista es un sistema que incluye una desigualdad jerárquica de distribución basada en la concentración de ciertos tipos de producción (producción relativamente monopolizada, y por lo tanto, de alta rentabilidad), en ciertas zonas limitadas (…) que (…) pasan a ser sedes de la mayor acumulación de capital… que permite un reforzamiento de las estructuras estatales, que a su vez buscan garantizar la supervivencia de los monopolios correspondientes” (Wallerstein I. , 2001, p. 29) y que al mismo tiempo, pasan a ser sedes de mayor acumulación capital que de cierta forma refuerza las estructuras estatales con el propósito de asegurar cierto monopolio.
En ese sentido, desde la mirada de los historiadores frecuentemente concentrados en el estado-nación, ahora desde la óptica del sistema-mundo, apreciamos que la unidad serán los sistemas históricos (minisistemas, y sistemas-mundo de dos tipos: economías-mundo e imperios-mundo) 1 . Esto permite pensar el sistema-mundo
como “una zona espacio temporal que atraviesa múltiples unidas políticas y culturales, una que representa una zona integrada de actividad e instituciones que obedecen a ciertas reglas sistémicas” (Wallerstein I. , 2005, p. 32). Complementariamente, al sistema-mundo, para Wallerstein la economía-mundo moderna, es la economía-mundo capitalista.
1 Al respecto de los minisistemas, Wallerstein señala que “En mi opinión casi no sabemos nada
acerca del funcionamiento de los minisistemas. Para empezar, creo que hoy ya no existen; además, también creo que la mayor parte delo que se ha descrito como minisistemas en realidad no fueron más que componentes locales de sistemas-mundo, ya que uno de los requisitos previos para estudiarlos hasta ahora parece haber sido su inclusión en uno de esos sistemas-mundo. Y por último, pienso que esos minisistemas eran de poca duración y, casi por definición, carecían de un método para registrar la historia de su vida. Por lo tanto nos enfrentamos a un problema análogo al que se enfrentan los físicos cuando quieren estudiar esas partículas extremadamente pequeñas de existencia efímera. Algún día tal vez se diseñarán maneras para percibir esas partículas (los minisistemas) que cubren una porción tan amplia de la historia social de la humanidad, pero por lo pronto no parece haber una manera para lograrlo. Por ende, lo que vaya decir concierne en esencia a los sistemas- mundo.” (Wallerstein I. , Impensar las ciencias sociales: límites de los paradigmas decimonónicos, 1999, pág 251)
En el análisis del sistema-mundo, la categoría “economía-mundo” juega con la pareja centro-periferia como un concepto relacional y no como esencias separadas o dicotómicas; de este modo, al ser relacionales, hace referencia a estructuras de producción con costes diferentes, asimismo, se constituye una metáfora esencialmente espacial. (Wallerstein I. , 2004). (Wallerstein I. , 2005).
Por su parte, Braudel ejerció sobre el concepto de sistema-mundo una influencia muy importante, porque constituyó una manera diferente de pensar la economía clásica y un modo diferente de analizar y enfrentar la hegemonía de la categoría de mercado y capitalismo. Sobre todo, fue fundamental asociar la categoría sistema- mundo con la perspectiva de la larga duración porque da pie para pensar en términos de un sistema histórico particular, con sus fases de desarrollo y declive (Wallerstein I. , 2005, p. 34), y no como una esencia universal, generalizada y eterna como una verdad trascendental. Desde esta perspectiva, la categoría de sistema-mundo dentro de una larga duración, exige al analista superar las fronteras en las ciencias sociales para ir tras una totalidad del sistema social. Aquí los actores y las estructuras son los productos de un proceso que forman parte de una mezcla sistemática y su capacidad de acción esta limitada por sus trayectorias individuales. Por otra parte, el tiempo y el espacio emergen en esta visión de la larga duración y del sistema mundo, como construcciones reales que están empotradas en la realidad social, siempre en evolución; por lo tanto, existe una densidad histórica y una condición sistémica (Wallerstein I. , 2005, p. 39).
Wallerstein sugiere que lo que es histórico es sistémico y lo que es sistémico es histórico. La historia es compleja, y no se suele reconocer la dimensión sistémica de la historia. Aquello con lo que trabajamos como la arcilla del alfarero es por naturaleza “compleja” y a veces no reconocemos esto, puesto que rozamos eventos de manera muy superficial sin percatarnos que todos los fenómenos complejos poseen un conjunto de reglas, relaciones de fuerza, ciclos, vale decir, según
Desde su perspectiva un sistema histórico constituye “una red integrada de procesos económicos, políticos y culturales cuya totalidad mantiene unido al sistema. Por consiguiente, si cambian los parámetros de cualquier proceso particular, los otros procesos de alguna manera deben adaptarse” (Wallerstein I. , 1999, pág. 250). Desde la mirada de este sociólogo, su manera de concebir el mundo social está asociado a “una sucesión y coexistencia de múltiples entidades de largo plazo y de gran escala que denomino sistemas históricos” (Wallerstein I. , 1999, p. 249) que se caracterizan por ser a) relativamente autónomos, b) tienen limites temporales, y c) tiene limites espaciales. Sobre todo, el funcionamiento de un sistema histórico está sometido a una lógica que debemos desenmarañar y las opciones que tienen los actores están ligados a los límites que estructuran aquellas lógicas, en ese sentido, Wallerstein señala que “Mi argumento plantea, en esencia, que dentro de un sistema histórico en funcionamiento no existe un verdadero libre albedrío. Las estructuras limitan las opciones e incluso las crean” (Wallerstein I. , 1999, p. 256). Para Wallerstein, la economía-mundo, siguiendo a Braudel, es una zona geográfica, en la cual existe una división del trabajo, un intercambio significativo de bienes, así como un flujo de capital y trabajo. No esta limitada a una estructura política unitaria, por lo tanto existen muchas unidades políticas dentro de una economía- mundo, asimismo, existen muchas culturas y grupos, por lo tanto, en un sistema mundo no opera una homogeneidad social o cultural. Sin embargo, lo que unifica la estructura es la división del trabajo al interior de la economía-mundo. En otras palabras, la economía-mundo, se caracteriza por un conjunto integrado de procesos de producción que se articulan a una división del trabajo de naturaleza expansiva, amplia y relativamente planetaria, cuyas relaciones se constituyen a través del mercado mundial (Adames Mayorga, 2002).
El sistema-mundo moderno surge en el siglo XVI, reconociendo este hecho Wallerstein trata de ir más allá de la visión reduccionista de la producción capitalista en las ecuaciones abstractas de Karl Marx, por lo tanto, Wallerstein, trata de pensarlo como un "sistema social históricamente situada" donde el capital viene a ser utilizado, con el propósito, primero y deliberado de su auto-expansión (Wallerstein I. , 2004). De cierta forma el feudalismo es bloqueado gracias a la expansión geográfica del mundo, el desarrollo de métodos diferentes de control del trabajo para diferentes productos y zonas diferentes de la economía-mundo, así como a través de la creación de una maquinaria estatal relativamente fuerte en el corazón los estados (Wallerstein I. , 2009).
En este enfoque, el capitalismo en tanto forma de “acumulación incesante” va de la mano con una economía-mundo; evidentemente, una de las instituciones más importantes es el mercado, pero sobre todo es necesario mercados parcialmente libres, por lo que sugiere que a pesar que se nos ofrece un fuerte discurso de capitalismo asociado a libre mercado, y este como tal no existe, lo que constatamos son pequeños monopolios que están en constante pugna. Lo importante, en la visión de Wallerstein, es en parte la contribución de Braudel, quien pide “tomar en serio el concepto de capitalismo como un modo de organizar y analizar la historia del mundo contemporáneo, al menos desde el siglo XV”.(Wallerstein I. , 1999, p. 227) Para Wallerstein, existen un conjunto de características que se supone describen una economía-mundo capitalista (Wallerstein I. , 1999, p. 290):
1. la incesante acumulación de capital como fuerza impulsora;
2. una división axial del trabajo en la cual existe una tensión centro- periferia, de tal manera que hay cierta forma de intercambio desigual (no necesariamente como 10 definió en sus orígenes Arghiri Emmanuel) que es especial;
3. la existencia estructural de una zona semiperiférica;
4. la función importante y continua de una mano de obra no asalariada a la par de una mano de obra asalariada;
los de un sistema interestatal que se compone de estados soberanos;