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Con esta conclusión no debemos olvidar que hay unas pocas expresiones en los Evangelios sinópticos que parecen señalar en otra dirección, y a partir de aquí se sugiere que Jesús miraba la reali- zación plena del Reino como algo inmi- nente. Si se cuentan correctamente, estamos tratando con tres textos (Mateo 10:23; Marcos 9:1 y 13:30). Son pocos en comparación con los muchos textos en los cuales leímos de una clara tendencia. No nos interesa mucho si estas palabras son auténticas y originales, o si los muchos textos que señalan en una dirección dife-

rente son de una época posterior. Tam- poco podemos estar satisfechos con una explicación exagerada, como tan frecuen- temente se hace en la exégesis tradicional. Dado que los discípulos de la escatología consistente frecuentemente recuerdan estas palabras, se ha escrito mucho mate- rial en estos pocos años pasados con res- pecto a estos textos. Podemos hacer un uso crítico y agradecido de todo esto.

Primero, Mateo 10:23. Este es parte de un discurso hecho cuando los discípu- los habían sido enviados. Se les promete división, odio y persecución. Luego el ver- sículo 23: ‘Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra; porque de cierto os digo, que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo del Hombre.’ Schweitzer explica que aquí Jesús envió a sus discípulos en un corto viaje misionero, y el hecho de que habían regresado sin que el Reino hubiese llegado se convertiría en la gran crisis de su vida. Por medio de esto llegó a conven- cerse que por su sufrimiento y muerte debía provocar las congojas Mesiánicas y sufrirlas, y de esta manera acercar el Reino. ‘Se debe notar que el no cumpli- miento de Mateo 10:23 es el primer apla- zamiento de la Parousía.’35 Sin embargo, esto no es correcto. Schweitzer confunde el envío en Mateo con el de Marcos 6:7ss. El último incluye solamente a Israel, y se lleva a cabo en un tiempo muy breve. No se habla ninguna palabra en el espíritu de Mateo 10.23. Un poco más adelante sim- plemente se registra que los discípulos regresaron luego de completar su asigna-

ción (Marcos 6:30; Lucas 9:1-6, 10). Mateo no menciona un regreso. Esto no sorprende porque aquí la asignación tiene un alcance más amplio; los Gentiles tam- bién son incluidos (vs. 18). Mateo incluyó en este pasaje todo lo que está asociado con la tarea misionera. El versículo 23 se ubica aquí y no tiene paralelo alguno en los otros Evangelios. Se halla en íntima conexión con las palabras precedentes, ‘el que persevere hasta el fin, éste será salvo’. Contiene una palabra de ánimo para la congregación judía (Mateo les escribe especialmente a ellos) la cual está siendo preparada para un tiempo terrible de per- secución. Pero aquel tiempo no durará demasiado. Habrá muchas oportunidades para escapar. La gran liberación llegará antes que se agoten estas posibilidades.

Marcos 9:1 dice, ‘También les dijo: ‘De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder.’’ El asunto es, ¿qué es lo que Jesús tenía en mente? Ya no es posi- ble para nosotros determinar esto con cer- teza. Algunos creen que señala hacia la consumación. Otros creen que la resu- rrección es lo que se quiere señalar. Otros incluso creen que señala hacia todos los eventos del Reino que, desde la cruz y la resurrección pasando por la Pascua y la empresa misionera, se apresuran hacia la consumación. El asunto se complica aún más por el hecho de que todos los tres sinópticos, después de esta expresión, inmediatamente continúan con la historia de la transfiguración en el monte. Esto prueba que los escritores del Evangelio – o al menos las fuentes a partir de las cua- les trabajaron – hallaron aquí una conexión; una conexión que es más sor-

35.A. Schweitzer, The Quest of the

Historical Jesus, New York, 1964, p.

prendente cuando aceptamos que no es histórica. Parece claro que los escritores del Evangelio consideraron esta expresión cumplida en la transfiguración de Jesús en el monte. A ‘algunos’ se les permitió ser testigos de esto. La palabra ‘algunos,’ sin embargo, también podría tener otro matiz y dar a entender que los testigos oculares, en contraposición al mundo, pudieron ver y entender las señales de la llegada del Día del Señor (Juan 14:19; Hechos 10:41).

Finalmente, Marcos 13:30, ‘De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.’ De igual manera esta expresión no es tan simple como podría parecer. ¿Cuál es el antece- dente de ‘todas estas cosas’? Probable- mente los dos versículos precedentes que tienen que ver con las señales visibles del Reino, y no la consumación de la cual se habla en el versículo 26. De modo que sería incomprensible que dos versículos después se declare que nadie sabe el día ni la hora. Otros introducen la posibilidad de que la palabra traducida como ‘genera- ción’ debiese entenderse como ‘clase’ o ‘género.’ Uno podría entonces pensar en ‘esta generación mala y perversa,’ pero esto en realidad no tiene sentido. O uno podría leer ‘esta nación’ (la nación de Israel) pero tal promesa de liberación no se ajusta al contexto. Uno pronto podría, como algunos han hecho, leer una expre- sión de la Naherwartung de la consuma- ción. Sin embargo, creo que aquí, una vez más, estamos tratando con la totalidad del Reino que se origina con Jesús, y que con- duce a su cumplimiento. Esta generación aún será testigo del amanecer del Reino en la realidad terrenal.

Cuando se toman juntos los tres tex- tos es obvio cuán difícil es determinar su significado en la totalidad del contexto sinóptico. Hay variaciones entre las inter- pretaciones de todos los tres, desde la Naherwartung de la resurrección de Jesús hasta la Naherwartung de la consuma- ción. Esta ‘vaguedad’ es totalmente com- patible con el hecho de que el Nuevo Testamento mira el Reino como una his- toria que se disemina por la fuerza y se desarrolla rápidamente. Si los tres textos miran hacia la consumación, queda claro que aún sugieren un período de varias décadas que preceden a la consumación. No es asunto aquí de la Naherwartung en el sentido estricto. Es posible que Jesús pensara en la historia del Reino en térmi- nos de sólo unas pocas décadas. Esto no se puede decir con certeza a partir de estos textos, pero uno puede sospecharlo. Considerando las otras expresiones de Jesús con respecto a la larga duración y sobre el hecho de que el fin es descono- cido, es inaceptable creer que la idea de una duración fija – e.g., unas pocas déca- das – hubiese tenido algún significado real en su predicación. Sin embargo, fue su convicción de que la historia del mundo se dirige ahora directamente hacia la consumación.

No podemos decir más sin caer en fantasías. Y debiese ser obvio que inclui- mos la noción popular de que Jesús consi- deraba la consumación en el futuro inmediato entre las fantasías. Incluso esto es quedarse corto, pues la noción es con- tradictoria con el claro testimonio de los sinópticos. Cualquiera que persista en ello crea un nuevo problema; pues ¿cómo podría continuar la congregación cris- tiana cuando se ha hecho evidente que

Jesús había cometido un error? Esto habría llevado al menos a una gran crisis. Pero no se encuentra ningún rastro de tal crisis en el Nuevo Testamento, o en los escritos de la siguiente generación. Uno podría mencionar II Pedro 3:4 donde los hombres son presentados diciendo, ‘¿Dónde está la promesa de su venida?’ Sin embargo, estos son claramente aparta- dos de la Iglesia como ‘burladores.’ La manera en que se trató con el asunto no deja la impresión de que jugara un papel central en la vida de la congregación.

La Naherwartung de la Iglesia

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